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Transfusión de sangre

Generalidades del tema

¿Qué es una transfusión de sangre?

La transfusión de sangre es un tratamiento médico que reemplaza la sangre que se pierde por una lesión, una cirugía o una enfermedad. La sangre pasa por un tubo que va desde una bolsa hasta un catéter intravenoso (IV) y entra en la vena.

¿Cuándo se necesita una transfusión de sangre?

Es posible que necesite una transfusión de sangre si pierde demasiada sangre, por ejemplo, por:

Si usted tiene una enfermedad en la que la médula ósea no produce suficiente cantidad de sangre, como la anemia aplásica, es posible que necesite recibir transfusiones.

¿Es segura una transfusión de sangre?

La sangre que se usa para transfusiones en los Estados Unidos es muy segura y generalmente está libre de enfermedades. La sangre donada se examina y se verifica la procedencia de la misma cuidadosamente. Es muy poco frecuente contraer una enfermedad a través de una transfusión de sangre.

Recibir el grupo sanguíneo incorrecto por accidente es el riesgo principal en una transfusión de sangre, pero es poco frecuente. Por cada millón de unidades de sangre transfundida, recibir el grupo sanguíneo incorrecto ocurre, a lo sumo, 4 veces.1 Una transfusión con el grupo sanguíneo incorrecto puede causar una reacción grave que puede ser mortal.2

Algunas personas almacenan su propia sangre algunas semanas antes de operarse. Si necesitan una transfusión durante la cirugía, pueden recibir su propia sangre almacenada. Esto reduce el riesgo de contraer enfermedades y de tener una reacción a la transfusión por la sangre donada.

Si a usted le hacen muchas transfusiones de sangre, tiene más probabilidades de tener problemas por reacciones del sistema inmunitario. Una reacción hace que su cuerpo forme anticuerpos que atacan las células de la sangre nueva. Pero las pruebas pueden ayudar a evitar esto. Antes de recibir una transfusión de sangre, se le examina la sangre para averiguar su grupo sanguíneo. Y se examina la sangre que recibirá en la transfusión para asegurarse de que coincida con su sangre.

Es posible que tenga una leve reacción alérgica incluso si recibe el grupo sanguíneo correcto. Las señales de una reacción incluyen:

  • Fiebre.
  • Ronchas.
  • Falta de aire.
  • Dolor.
  • Frecuencia cardíaca acelerada.
  • Escalofríos.
  • Presión arterial baja.

Una reacción leve puede causar temor, pero rara vez es peligrosa si se trata con rapidez.

¿Qué son los grupos sanguíneos y por qué son importantes?

Los sistemas de clasificación de grupos sanguíneos más importantes son el sistema ABO y el sistema Rh. A, B, AB y O son los grupos sanguíneos del sistema ABO. Cada tipo de sangre del sistema ABO también tiene un factor Rh positivo o negativo. Por ejemplo, si usted tiene "sangre A+", significa que su sangre es del grupo A en el sistema ABO y su factor Rh es positivo.

Si recibe sangre en una transfusión que no es del grupo correcto, es posible que tenga una reacción a la transfusión. Una reacción leve a la transfusión rara vez es peligrosa, pero debe recibir tratamiento con rapidez. Una reacción grave a la transfusión puede ser mortal.

¿Cómo se recolecta la sangre?

Los bancos de sangre recolectan sangre de donantes voluntarios. Antes de donar, los voluntarios deben responder preguntas acerca de su salud actual, sus antecedentes de salud y cualquier enfermedad a la que podrían haber estado expuestos por viajar a países extranjeros, comportamientos sexuales, el consumo de drogas o pinchazos de agujas (como por tatuajes). Solo a las personas que aprueban este cuestionario se les permite donar sangre.

Luego, la sangre donada se examina cuidadosamente para detectar determinadas enfermedades y para averiguar el grupo sanguíneo. Si existe alguna posibilidad de que la sangre no sea segura para usar, se desecha.

Luego, la mayor parte de la sangre que pasa las pruebas se divide en sus componentes y se envía para su uso.

La sangre y sus componentes pueden almacenarse o usarse solo durante un período corto antes de que tengan que desecharse. Es por esto que los bancos de sangre están siempre en busca de donantes.

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud. Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud.
  Transfusiones sanguíneas: ¿Debería almacenar sangre antes de operarme?

Usos de la transfusión de sangre

Las transfusiones se usan para tratar la pérdida de sangre o para suministrar los componentes sanguíneos que su cuerpo no puede producir por sí solo.

Tratamiento de la pérdida de sangre

La pérdida de sangre podría ser el resultado de una lesión, una cirugía mayor o una enfermedad que destruye los glóbulos rojos o las plaquetas, dos importantes componentes sanguíneos. Si se pierde demasiada sangre (bajo volumen de sangre), el cuerpo no puede mantener una presión arterial adecuada, lo que provoca un choque ("shock"). La pérdida de sangre también puede reducir la cantidad de glóbulos rojos que transportan oxígeno en la sangre, lo que podría impedir que suficiente cantidad de oxígeno llegue al resto del cuerpo.

Rara vez se proporciona sangre completa para tratar la pérdida de sangre. En cambio, se proporciona el componente sanguíneo que más necesita. Si ha perdido demasiados glóbulos rojos o no está produciendo suficientes, le proporcionan un concentrado de glóbulos rojos. Si tiene un bajo volumen de sangre, se le proporcionan plasma y/u otros líquidos para mantener la presión arterial. Si ha perdido una gran cantidad de sangre o si su nivel de factores de coagulación o de plaquetas es bajo o anormal, también es posible que necesite una transfusión de alguno de estos elementos para ayudar a controlar el sangrado. A veces, es posible que necesite reemplazos de algunas sustancias sanguíneas si su cuerpo no produce suficiente cantidad de ellas. Por ejemplo, podrían darle sustancias para ayudar a que la sangre coagule (factores de coagulación) si no tiene suficiente cantidad de ellas naturalmente.

A veces, la sangre que se pierde durante una cirugía puede recuperarse, limpiarse y regresarse en forma de transfusión. Esto reduce en gran medida la cantidad de sangre que podría, de otro modo, necesitar recibir. Recibir de vuelta su propia sangre es más seguro, debido a que no hay posibilidades de tener una reacción.

Reemplazo o complementación de los componentes sanguíneos

Un componente sanguíneo que afecta la capacidad de la sangre para coagularse son las plaquetas. Una cantidad reducida de plaquetas (trombocitopenia) o un mal funcionamiento de las plaquetas aumenta el tiempo que tarda en frenarse el sangrado (aumento del tiempo de sangrado). La transfusión de plaquetas mejora el tiempo de coagulación, lo que reduce el riesgo de sangrado sin control. Este tratamiento no cura la causa de la pérdida de plaquetas.

La anemia es una disminución de la cantidad de glóbulos rojos que transportan oxígeno o una disminución de la cantidad de hemoglobina, la sustancia que transporta oxígeno en los glóbulos rojos. Hay varios tipos de anemia; cada uno tiene una causa diferente y se trata de manera diferente. La anemia grave podría tratarse con una transfusión de un concentrado de glóbulos rojos. Esto temporalmente aumenta la cantidad de glóbulos rojos que transportan oxígeno en circulación y podría mejorar los síntomas, pero no trata la causa de la anemia.

Donación de sangre

Casi toda la sangre utilizada para transfusiones sanguíneas, la donan voluntarios.

Para detalles del proceso de donación, vea Donación de sangre.

Seguridad de la sangre donada

El proceso de donación de sangre y la manipulación de la sangre donada en los Estados Unidos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos. La FDA exige el cumplimiento de cinco niveles de garantías que se superponen para proteger el suministro de sangre contra las enfermedades.

  • Selección del donante. Para donar sangre, usted debe responder una serie de preguntas acerca de su salud actual, sus antecedentes de salud, cualquier viaje a países donde son comunes determinadas enfermedades y conductas que aumentan su riesgo de contraer determinadas enfermedades, como el consumo de drogas o las relaciones sexuales sin protección. Se verifican la temperatura, la presión arterial y el volumen de glóbulos rojos en una muestra de sangre (hematocrito). Es posible que no se le permita donar sangre si alguno de estos pasos de selección sugiere un problema, como la posible exposición a una enfermedad infecciosa o anemia.
  • Listas de donantes diferidos. Las organizaciones que recolectan sangre deben guardar listas de personas a las que se les prohíbe dar sangre en forma permanente. Debe verificarse que los posibles donantes no estén en esta lista, de modo que no se recolecte sangre de ellos. La lista de donantes diferidos incluye a personas que han tenido determinados tipos de cáncer, han tenido hepatitis después de los 11 años o tienen un riesgo alto de infección por el VIH.
  • Análisis de sangre. Después de la donación, se examina cada unidad de sangre para detectar determinadas enfermedades, como hepatitis B y C, VIH, virus del Nilo Occidental, sífilis y virus linfotrópico humano de células T (HTLV, por sus siglas en inglés) tipos I y II. Si se detecta alguna enfermedad, la sangre se desecha.
  • Cuarentena. La sangre donada se mantiene aislada de la otra sangre y no puede usarse con ningún propósito hasta que pase todas las pruebas requeridas.
  • Garantía de la calidad. Los centros de sangre deben mantener cuidadosamente registros de todas las unidades de sangre donada. Si surge un problema relacionado con la unidad de sangre donada, el centro de sangre debe notificar a la FDA y colaborar con esta para corregir el problema.

Cómo donar sangre para uso propio

Si usted se va a operar y prevé que necesitará una transfusión de sangre, tal vez quiera pensar en donar o almacenar su propia sangre antes de la cirugía (donación autóloga).

Para obtener más información sobre esta opción, vea:

Haga clic aquí para ver un Punto de decisión. Transfusiones de sangre: ¿Debería almacenar sangre antes de operarme?

Grupos sanguíneos

La sangre se agrupa o se clasifica según la presencia o la ausencia de determinados marcadores (antígenos) que se encuentran en los glóbulos rojos y en el plasma, que le permiten a su cuerpo reconocer la sangre como propia. Si se introduce otro grupo sanguíneo, su sistema inmunitario lo reconoce como extraño y lo ataca, lo que provoca una reacción a la transfusión.

Sistema del grupo sanguíneo ABO

El sistema ABO consiste en los grupos sanguíneos A, B, AB y O. Las personas con el grupo A tienen en la sangre anticuerpos contra el grupo B. Las personas con el grupo B tienen en la sangre anticuerpos contra el grupo A. Las personas con AB no tienen anticuerpos contra el A ni el B. Las personas con el grupo O tienen anticuerpos contra el A y el B. Las personas con sangre del grupo AB se llaman receptores universales, debido a que pueden recibir cualquiera de los grupos de ABO. Las personas con sangre del grupo O se llaman donantes universales, debido a que pueden dar su sangre a las personas con cualquiera de los grupos de ABO. La incompatibilidad con los grupos sanguíneos de ABO y Rh es responsable de las reacciones a las transfusiones más graves y, a veces, potencialmente mortales. Pero estos tipos de reacciones ocurren raramente.

Por cada millón de unidades de sangre transfundida, recibir el grupo de sangre incorrecto ocurre, a lo sumo, 4 veces. Una transfusión con el grupo sanguíneo incorrecto puede causar una reacción grave potencialmente mortal.

Sistema Rh

El sistema Rh clasifica la sangre como Rh positiva o Rh negativa, según la presencia o la ausencia de anticuerpos contra el Rh en la sangre. Las personas con sangre Rh positiva pueden recibir sangre Rh negativa, pero las personas con sangre Rh negativa tendrán una reacción a la transfusión si reciben sangre Rh positiva. Las reacciones a las transfusiones causadas por incompatibilidad de los grupos sanguíneos Rh pueden ser graves.

Grupos sanguíneos menores

Hay más de 100 de otros subgrupos sanguíneos. La mayoría tiene un efecto leve o nulo en las transfusiones de sangre, pero algunos de ellos podrían ser las causas principales de reacciones leves a las transfusiones. Las reacciones leves a las transfusiones asustan, pero rara vez son potencialmente mortales si se tratan con rapidez.

Riesgos de la transfusión de sangre

Los riesgos de las transfusiones de sangre incluyen las reacciones a la transfusión (reacciones relacionadas con el sistema inmunitario), reacciones no inmunitarias e infecciones.

Reacciones relacionadas con el sistema inmunitario (transfusión)

Las reacciones relacionadas con el sistema inmunitario suceden cuando el sistema inmunitario ataca los componentes de la sangre que se transfunde o cuando la sangre causa una reacción alérgica. Esto se llama una reacción a la transfusión.

La mayoría de las reacciones a las transfusiones suceden debido a errores cometidos al hacer coincidir la sangre del receptor con la sangre transfundida. Estos errores son muy poco comunes, y se hacen grandes esfuerzos para prevenirlos.

Aun recibir el grupo de sangre correcto a veces puede derivar en una reacción a la transfusión. Estas reacciones pueden ser leves o graves. La mayoría de las reacciones leves no son potencialmente mortales si se tratan con rapidez. Sin embargo, incluso las reacciones leves pueden asustar.

Las reacciones alérgicas leves podrían incluir comezón, ronchas, respiración sibilante (con silbidos) y fiebre. Las reacciones graves pueden causar choque anafiláctico.

Los médicos suspenderán una transfusión de sangre si piensan que usted está teniendo una reacción. Una reacción podría resultar ser leve. Pero al comienzo, es difícil para los médicos saber si será grave o no.

Hay varias reacciones a las transfusiones relacionadas con el sistema inmunitario.

  • Las reacciones febriles no hemolíticas causan fiebre y escalofríos sin destrucción (hemólisis) de los glóbulos rojos. Esta es la reacción más común a las transfusiones. Puede suceder incluso cuando se ha asignado y administrado la sangre en forma correcta. Cuantas más transfusiones reciba, más alto será su riesgo de tener este tipo de reacciones. Las personas que han tenido varias transfusiones tienen más probabilidades de tener reacciones febriles no hemolíticas u otros tipos de reacciones del sistema inmunitario. Estos problemas suceden debido a que el cuerpo confunde la sangre nueva y la toma como si fuera perjudicial y produce anticuerpos específicos para destruirla. Las pruebas de detección exhaustivas ayudan a reducir el riesgo de tener estos problemas.
  • Las reacciones hemolíticas a las transfusiones pueden causar los problemas más graves, pero estos son poco comunes. Estas reacciones pueden ocurrir cuando su grupo sanguíneo ABO o Rh y aquel de la sangre transfundida no coinciden. Si esto ocurre, el sistema inmunitario ataca los glóbulos rojos transfundidos. Esto puede ser mortal.
  • Pueden suceder reacciones hemolíticas leves a la transfusión cuando hay una incompatibilidad de uno de los más de 100 grupos menores de sangre. La mayoría de las veces, estas reacciones a los grupos sanguíneos menores son menos graves que una incompatibilidad de los grupos sanguíneos ABO o Rh.
  • Una reacción inmunitaria a las plaquetas de la sangre transfundida provoca la destrucción de las plaquetas transfundidas. Las personas que tienen este tipo de reacción podrían tener dificultades para encontrar sangre que pueda transfundirse sin causar una reacción.
  • En casos raros, podría producirse una reacción inmunitaria que ataca los pulmones de la persona (lesión aguda del pulmón relacionada con la transfusión). Esto provoca dificultad para respirar y otros síntomas. La mayoría de las personas se recuperan por completo de este tipo de reacción.

Reacciones no inmunitarias

La sobrecarga de líquidos es un tipo común de reacción no inmunitaria.

  • La sobrecarga de líquidos puede suceder cuando usted recibe demasiados líquidos a través de transfusiones, especialmente si no ha tenido pérdida de sangre antes de la transfusión.
  • La sobrecarga de líquidos podría requerir tratamiento con medicamentos para aumentar la producción de orina (diuréticos), para que el cuerpo elimine el exceso de líquido.

Una persona puede llegar a tener una sobrecarga de hierro después de tener muchas transfusiones de sangre reiteradas. Esta afección, a veces llamada hemocromatosis adquirida, a menudo se trata con medicamentos. Demasiado hierro puede tener un efecto en muchos órganos del cuerpo.

Infecciones

La transmisión de infecciones virales, como la hepatitis B o C o el VIH mediante transfusiones de sangre se ha vuelto muy poco frecuente debido a las garantías cuyo cumplimiento exige la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos sobre la recolección, las pruebas, el almacenamiento y el uso de sangre. El riesgo de infección por una transfusión de sangre es más alto en los países menos desarrollados, donde podrían no realizarse dichas pruebas y donde se usan donantes pagados.

Es posible que la sangre se contamine con bacterias o parásitos. La contaminación bacteriana puede ocurrir durante o después de la donación. La sangre donada podría tener una infección parasitaria. La transfusión de sangre que contiene bacterias o parásitos puede dar lugar a una infección sistémica. Pero este riesgo es pequeño.

El riesgo de infección bacteriana en sangre donada es pequeño debido a las precauciones que se toman al extraer y manipular la sangre. Hay un riesgo más alto de infección bacteriana en las transfusiones con plaquetas. A diferencia de la mayoría de los otros componentes sanguíneos, las plaquetas se almacenan a temperatura ambiente. Si hay alguna bacteria, crecerá y causará una infección cuando las plaquetas se usen para transfusión.

Recepción de una transfusión de sangre

Antes de recibir una transfusión de sangre, se le examina la sangre para determinar su grupo sanguíneo. El médico pide la sangre o los componentes sanguíneos que son compatibles con su grupo sanguíneo. Es posible que vuelva a examinarse esta sangre en el laboratorio del hospital para confirmar el grupo. Luego se mezcla una muestra de su sangre con una muestra de la sangre que recibirá para verificar que no surja ningún problema, como destrucción de glóbulos rojos (hemólisis) o coagulación. Este proceso de verificar los grupos sanguíneos y mezclar las muestras de las dos fuentes de sangre se llama determinación del grupo sanguíneo y pruebas de compatibilidad cruzada.

Antes de darle realmente la transfusión, un médico o una enfermera examinará la etiqueta del paquete de sangre y la comparará con su grupo sanguíneo indicado en su historia clínica. Solo cuando todos estén de acuerdo en que esta es la sangre correcta y en que usted es el receptor correcto comenzará la transfusión. Darle el grupo sanguíneo incorrecto puede provocar una reacción a la transfusión de leve a grave.

Si usted ha almacenado su propia sangre como preparación para la cirugía (donación autóloga), no es necesario realizar la determinación del grupo sanguíneo ni las pruebas de compatibilidad cruzada. Pero igualmente los médicos y las enfermeras examinarán la etiqueta para confirmar que sea la sangre que usted donó y que usted es el receptor correcto. Para obtener más información acerca de esta opción, vea:

Haga clic aquí para ver un Punto de decisión. Transfusiones de sangre: ¿Debería almacenar mi sangre antes de operarme?

A veces, un médico le recomendará que tome acetaminofén (como Tylenol), antihistamínicos (como Benadryl) u otros medicamentos para ayudar a prevenir reacciones leves, como fiebre o ronchas, por una transfusión de sangre. Su médico tratará una reacción más grave si se produce.

Para recibir la transfusión, le introducirán un catéter intravenoso (IV) en una vena. Un tubo conecta el catéter con la bolsa que contiene la transfusión, que se coloca por encima de su cuerpo. Luego la transfusión fluye y entra lentamente en la vena. Un médico o una enfermera le revisarán varias veces durante la transfusión para ver si aparece una reacción a la transfusión u otro problema.

Sangre artificial

Los expertos están tratando de crear sangre artificial o sustitutos de la sangre. Los sustitutos de la sangre que se están estudiando incluyen sustancias químicas que transportan oxígeno (como las emulsiones de perfluorocarbono) y hemoglobina libre, la parte de los glóbulos rojos que transporta oxígeno. Los sustitutos de la sangre tienen varias ventajas.

  • Los productos sustitutos de la sangre pueden almacenarse durante períodos largos. La sangre humana debe usarse en el término de algunas semanas de la donación.
  • Los productos sustitutos de la sangre pueden almacenarse a temperatura ambiente. La sangre humana debe refrigerarse hasta su uso.
  • No hay riesgos de una reacción a la transfusión causada por grupos sanguíneos incompatibles.
  • Los productos sustitutos de la sangre pueden esterilizarse, lo que elimina el riesgo de infección.

Aún tienen problemas los productos sustitutos de la sangre que están probándose. Por ejemplo, los productos sustitutos de la sangre pueden interferir en los análisis de sangre, el cuerpo los elimina con mayor rapidez y son portadores de oxígeno menos eficientes.

Se están elaborando varios de estos productos. Pero es probable que su uso después de que sean aprobados esté limitado a emergencias relacionadas con pérdida abundante de sangre causada por accidentes graves.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organización

American Red Cross
Dirección del sitio web: www.redcross.org o www.cruzrojaamericana.org/index.asp (Español)

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Coil CJ, Santen SA (2011). Transfusion therapy. In JE Tintinalli, ed., Tintinalli's Emergency Medicine: A Comprehensive Study Guide, 7th ed., pp. 1493–1500. New York: McGraw-Hill.
  2. Galel SA, et al. (2009). Transfusion medicine. In JP Greer et al., eds., Wintrobe's Clinical Hematology, 12th ed., vol. 1, pp. 672–721. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

Otras obras consultadas

  • Klein HG (2011). Transfusion medicine. In EG Nabel, ed., ACP Medicine, section 5, chap. 10. Hamilton, ON: BC Decker
  • Murphy M, Vassallo R (2010). Preservation and clinical use of platelets. In K Kaushanksy et al., eds., Williams Hematology, 8th ed., pp. 2301–2315. New York: McGraw-Hill.
  • Carson JL, et al. (2012). Red blood cell transfusion: A clinical practice guideline from the AABB. Annals of Internal Medicine, 157(1): 49–58.
  • Dzieczkowski JS, Anderson KC (2012). Transfusion biology and therapy. In DL Longo et al., eds., Harrison's Principles of Internal Medicine, 18th ed., vol. 1., pp. 951–957. New York: McGraw-Hill.
  • Galel SA, et al. (2009). Transfusion medicine. In JP Greer et al., eds., Wintrobe's Clinical Hematology, 12th ed., vol. 1, pp. 672–721. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • Goodnough LT (2012). Transfusion medicine. In L Goldman, A Shafer, eds., Goldman's Cecil Medicine, 24th ed., pp. 1154–1158. Philadelphia: Saunders.
  • McCullough J (2010). Blood procurement and screening. In K Kaushanksy et al., eds., Williams Hematology, 8th ed., pp. 2279–2286. New York: McGraw-Hill.

Créditos

Por El personal de Healthwise
E. Gregory Thompson, MD - Medicina interna
Brian Leber, MDCM, FRCPC - Hematología
Última revisión 31 octubre, 2013

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