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Alimentación saludable y adultos mayores

Generalidades del tema

Una buena nutrición es importante a cualquier edad. Pero es especialmente importante para las personas mayores. Alimentarse saludablemente puede ayudar a mantener su organismo fuerte y a reducir el riesgo de tener enfermedades.

Pero a medida que envejece, puede ser más difícil alimentarse en forma saludable. Si usted tiene problemas de salud o no puede hacer actividad, podría no sentir tanta hambre como antes. Es posible que no planifique ni prepare comidas con la misma frecuencia.

La siguiente es una lista de problemas comunes de nutrición que tienen los adultos mayores, además de algunas ideas como solución.

Soluciones a problemas de alimentación que pueden tener los adultos mayores

Problema

Ideas para soluciones

Usted tiene problemas de salud que le dificultan la masticación.

  • Escoja frutas y verduras enlatadas o cocidas, que tienden a ser más blandas.
  • Pique o desmenuce la carne de res, de ave y el pescado. Agréguele a la carne salsa o jugo de carne espesado ("gravy") para que no se seque.
  • Escoja otros alimentos con proteínas que sean naturalmente blandos, como la mantequilla de cacahuate (maní), los frijoles (habichuelas) secos cocidos y los huevos.

Tiene dificultades para hacer las compras por sí mismo.

  • Busque una tienda local que ofrezca servicio de entrega a domicilio.
  • Comuníquese con un centro de voluntarios y pida ayuda.
  • Pídale a un familiar o a un vecino que lo ayude.
  • Páguele a alguien para que lo ayude.

Tiene dificultades para preparar comidas.

  • Use métodos de cocción fáciles, como microondas para cocinar comidas bandeja, otros alimentos congelados y comidas ya preparadas.
  • Participe en programas alimentarios grupales que se ofrecen a través de programas para la tercera edad.
  • Fíjese en programas comunitarios que entreguen comidas a domicilio, como "Meals on Wheels".
  • Pídale a un amigo o a un familiar que lo ayuden.

No tiene mucha hambre.

  • Trate de comer pequeñas cantidades de alimentos con más frecuencia. Por ejemplo, intente comer 4 o 5 comidas pequeñas a lo largo del día en lugar de 1 o 2 comidas abundantes.
  • Coma con la familia y los amigos, o participe en programas alimentarios grupales que se ofrecen en su zona. Comer con otras personas brinda interacción social y podría ayudarlo a mejorar su apetito.
  • Pregúntele a su médico si los medicamentos que toma podrían estar causando problemas de apetito o con el sabor de los alimentos. Si es así, pregúntele si puede cambiar los medicamentos. O pregúntele a su médico acerca de medicamentos que pueden mejorar su apetito.
  • Aumente el sabor de los alimentos con especias y hierbas.
  • Si piensa que está deprimido y que le está afectando el apetito, pídale ayuda a su médico. La depresión puede hacer que tenga menos hambre y puede dificultarle hacer las actividades diarias como ir a la tienda y preparar comidas.

Le preocupa el costo de los alimentos.

  • Averigüe si hay programas en su zona que ofrezcan comidas gratis o a bajo costo.
  • Averigüe si puede conseguir vales de comida. Llame a la división de vales de comida indicada en la sección de gobierno estatal en su guía de teléfonos.
  • Averigüe sobre el programa de Seguridad de Ingreso Suplementario de los EE. UU. (SSI, por sus siglas en inglés).
  • Compre alimentos nutritivos de bajo costo, como frijoles secos, arroz o pasta. O compre comidas que tengan estas cosas, como sopa de arvejas partidas o frijoles enlatados.
  • Use cupones para descuentos en alimentos.
  • Compre alimentos en oferta o alimentos genéricos, que suelen costar menos.
  • Compre alimentos no perecederos o "larga vida" al por mayor o en grandes cantidades.

Referencias

Otras obras consultadas

  • Academy of Nutrition and Dietetics (2012). Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Food and nutrition for older adults: Promoting health and wellness. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 112(8): 1255–1277. Also available online: http://www.eatright.org/About/Content.aspx?id=8374.
  • Barberger-Gateau P, et al. (2007). Dietary patterns and risk of dementia: The three-city cohort study. Neurology, 69(20): 1921–1930.
  • Katz DL (2008). Dietary recommendations for health promotion and disease prevention. In Nutrition in Clinical Practice, 2nd ed., pp. 434–447. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • U.S. Department of Health and Human Services, U.S. Department of Agriculture (2010). Dietary Guidelines for Americans, 2010, 7th ed. Washington, DC: U.S. Government Printing Office. Also available online: http://health.gov/dietaryguidelines/2010.asp.

Créditos

Por El personal de Healthwise
Kathleen Romito, MD - Medicina familiar
Rhonda O'Brien, MS, RD, CDE - Educador en diabetes certificado
Última revisión 25 enero, 2013

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