Skip to Content
UW Health SMPH
American Family Children's Hospital
DONATE Donate
SHARE TEXT

Enfermedad ambiental

Generalidades del tema

¿Qué es una enfermedad ambiental?

Una enfermedad ambiental puede suceder cuando usted se ve expuesto a toxinas o sustancias del ambiente que hacen que se enferme. Es posible que estos riesgos para la salud se encuentren en el lugar donde vive, trabaja o juega.

Quizá tenga dolores de cabeza que solo aparecen los fines de semana. O quizá comenzó a sentirse mal y le salió un salpullido después de mudarse a una casa recién construida. Estos síntomas pueden ser causados por la exposición a sustancias químicas tóxicas. Por ejemplo:

  • Los dolores de cabeza de los fines de semana podrían ser causados por una caldera rota que pierde monóxido de carbono.
  • Es posible que los materiales de los edificios nuevos causen náuseas y salpullidos. Y el papel que compone las capas externas del cartón yeso sin mortero fomenta el crecimiento de moho. Es posible que la exposición a estos mohos cause síntomas y podría enfermarlo.

¿Cuál es la causa de las enfermedades ambientales?

La exposición a algunos tipos de sustancias químicas puede causar una enfermedad ambiental. Mientras mayor sea la cantidad de productos químicos a la que se expone, mayor probabilidad tendrá de enfermarse. Los ejemplos incluyen:

  • Se sabe que las sustancias químicas de los cigarrillos causan cáncer de pulmón.
  • La exposición al asbesto, un material aislante que se encuentra en algunos edificios más antiguos, puede causar tumores, cáncer de pulmón y otras enfermedades.
  • Las estufas de leña y las cocinas de gas mal ventiladas pueden producir humo o gases que pueden causar problemas respiratorios.
  • El agua para beber insalubre de un pozo rural contaminado por pesticidas u otros venenos provenientes de una planta industrial cercana podría causar alergias, cáncer u otros problemas.
  • Determinadas sustancias químicas del lugar de trabajo podrían causar esterilidad, principalmente en los hombres.
  • La intoxicación por plomo puede causar problemas de salud en los niños. También puede causar presión arterial alta, daño cerebral y problemas en el estómago y en los riñones en los adultos.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de una enfermedad ambiental dependen de lo que la esté causando. Los síntomas pueden ser parecidos a los que puede tener con otras afecciones. Algunos ejemplos son:

  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Náuseas.
  • Tos.
  • Dolores musculares.
  • Salpullido.

Si cree que la exposición a sustancias químicas tóxicas u otros riesgos de salud podrían estar enfermándolo, hable con su médico.

¿Cómo se diagnostican las enfermedades ambientales?

Puede ser difícil diagnosticar una enfermedad ambiental. Es posible que usted y su médico no sepan qué está causando los síntomas. O es posible que usted confunda los síntomas con otro problema. La exposición a sustancias químicas tóxicas puede causar una amplia gama de problemas médicos comunes o empeorarlos.

Los antecedentes de exposición, que son un conjunto de preguntas acerca de su hogar, su lugar de trabajo, sus hábitos, sus empleos, su estilo de vida y sus pasatiempos, pueden ayudarle a averiguar qué es lo que está haciendo que se enferme. Podrían indicar las sustancias químicas u otros riesgos a los que haya estado expuesto recientemente o en el pasado.

Lleve un diario de sus síntomas y hable de este con su médico. Podría ayudarle a descubrir patrones en sus síntomas. Eso podría ayudarles a usted y a su médico a averiguar qué está causando su enfermedad.

¿Cómo se tratan?

El tratamiento inicial incluye detener o reducir su exposición a aquello que está enfermándolo. Estas cosas podrían ser útiles:

  • Mejore la calidad del aire que respira eliminando la fuente de contaminación. No permita que se fume en su hogar. Si hay fumadores que viven en su hogar o que están de visita, pídales que fumen afuera.
  • Aumente la cantidad de aire fresco que ingresa en su hogar. Regule las cocinas de gas o reemplácelas por cocinas eléctricas. Verifique que los extractores funcionen. La instalación de alarmas de monóxido de carbono en su hogar también puede protegerlos a usted y a su familia.
  • Detenga los efectos que tiene la exposición al moho en la salud. Mantenga el ambiente seco en lugares cerrados para reducir la exposición al moho. Profesionales capacitados deben eliminar el moho de los edificios.

La necesidad de tratamiento adicional dependerá de sus síntomas y de la causa de su enfermedad.

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Alergias: Cómo evitar los factores desencadenantes de interiores

Sustancias químicas tóxicas en nuestro ambiente

Contaminación del aire de interiores

La contaminación del aire de interiores puede afectarlo en el hogar, en el trabajo o incluso en los lugares que visita. Puede aumentar su riesgo de tener una enfermedad respiratoria, como asma, alergias y cáncer de pulmón. La contaminación del aire de interiores puede ser peor en invierno, cuando las ventanas están bien cerradas y puede circular menos aire fresco. Se encontró en un estudio que tres contaminantes que se encuentran en los hogares con frecuencia tienen el máximo efecto en la salud:1

  • Formaldehído, el cual es liberado principalmente por materiales de construcción.
  • Acroleína, la cual proviene de calentar aceite de cocina a altas temperaturas y del humo del cigarrillo.
  • Pequeñas partículas, llamadas partículas respirables, que pueden ingresar en los pulmones. Una fuente común de partículas respirables es el humo del tabaco.

Vea consejos para reducir la contaminación del aire de interiores.

Humo de cigarrillo

Uno de los contaminantes del aire de interiores más común y tóxico es el humo de cigarrillo. Los expertos creen que alrededor del 90% de los cánceres de pulmón son causados por el humo de cigarrillo.2 Fumar o incluso inhalar humo de tabaco ambiental aumenta su riesgo de sufrir un ataque al corazón y un ataque cerebral.

El humo de tabaco contiene muchas sustancias químicas, algunas de las cuales pueden causar cáncer. Si usted no fuma y los miembros de su grupo familiar o sus compañeros de trabajo no dejan de fumar cuando usted está cerca, pídales que solo fumen en áreas bien ventiladas o aisladas. Nunca fume cerca de los niños ni permita que se vean expuestos al humo de cigarrillo, especialmente si tienen asma o alergias.

La exposición al humo de cigarrillo causa respiración sibilante (con silbidos), tos y mucosidad (flema) en exceso en muchos niños. El humo de tabaco ambiental también puede hacer que se acumule líquido en el oído interno, lo que puede causar infecciones del oído. Las infecciones de las vías respiratorias inferiores, como la neumonía y la bronquitis, también son riesgos. A veces, estos tipos de infecciones se agravan lo suficiente como para requerir una internación en el hospital, especialmente cuando se presentan en bebés y niños pequeños.3

Los bebés que se ven expuestos al humo de tabaco ambiental tienen un mayor riesgo de sufrir el síndrome de muerte infantil súbita (SIDS, por sus siglas en inglés).4

El humo de cigarrillo puede causar asma en niños.4 Además, los niños con asma que se ven expuestos al humo de cigarrillo tienen más ataques y síntomas más graves que otros niños con asma.4

Vea información sobre el aumento del impacto de las enfermedades ambientales en los niños. Por ejemplo, la cantidad de niños con asma se ha más que duplicado en los últimos años, y se sospecha que las causas son ambientales.

Estufas de leña y cocinas de gas

Las estufas de leña que no tienen un mantenimiento ni una ventilación adecuados pueden emitir pequeñas partículas y gases, incluidos monóxido de carbono, nitrógeno e hidrocarburos. Los niños de hogares calentados con estufas de leña tienen un mayor riesgo de presentar problemas respiratorios. Las cocinas de gas, particularmente cuando no están bien ventiladas o cuando se usan como fuente de calefacción, podrían producir dióxido de nitrógeno, lo que puede causar problemas respiratorios. Considere la posibilidad de cambiar a una cocina eléctrica.

Si su cocina de gas tiene una llama que es siempre amarilla, es posible que no esté regulada correctamente. Pida a su compañía de suministro de gas que regule los quemadores, de modo que las puntas de la llama sean azules. Si está planeando comprar una cocina o anafe de gas nuevos, considere la posibilidad de adquirir uno que no use una luz piloto.

Si usa una estufa de leña, asegúrese de que las puertas de la estufa cierren bien. Queme solo leña añejada o curada que esté completamente seca. Nunca queme madera tratada a presión debido a que está tratada con sustancias químicas.

Todos los años, haga inspeccionar las chimeneas, las salidas de humo y las calderas.

Para obtener más información, vea el tema Intoxicación por monóxido de carbono.

Materiales de construcción

La exposición a materiales de construcción, productos usados para realizar mejoras en el hogar y textiles puede causar problemas de salud. Por ejemplo, el aglomerado, el material de aislamiento, los adhesivos para alfombras y otros productos para el hogar emiten formaldehído, que puede causar náuseas, problemas respiratorios, sequedad o inflamación de la piel, e irritación de los ojos. Las casas recién construidas y los espacios restringidos de las casas rodantes pueden ser un problema en particular. El uso de productos seguros para el ambiente —como pintura sin compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) o con un nivel bajo de estos— puede reducir la carga de sustancias químicas del cuerpo.

El síndrome del edificio enfermo

Los expertos acuñaron el término "síndrome del edificio enfermo" para describir los síntomas agudos que suceden solo durante el tiempo que se pasa en un edificio en particular y que no se deben a una enfermedad o a una causa específicas. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, tos seca, sequedad o comezón en la piel, mareos, náuseas, dificultad para concentrarse, fatiga, sensibilidad a los olores e irritación de los ojos, la nariz o la garganta. Generalmente, los síntomas mejoran después de que usted sale del edificio.

Una causa del síndrome del edificio enfermo puede ser la mala ventilación que restringe el flujo de aire fresco hacia el interior. Las alfombras, los adhesivos, los tapizados, la madera reconstituida, los pesticidas y los líquidos de limpieza pueden despedir compuestos orgánicos volátiles (VOC), incluido el formaldehído. Las altas concentraciones de VOC pueden causar cáncer. Los calentadores portátiles de gas y querosén, las estufas de leña, los hogares y las cocinas de gas sin ventilación pueden producir monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno. Estos gases pueden dañar su salud.

Además, las sustancias químicas del exterior que ingresan en un edificio pueden causar síndrome del edificio enfermo. Los contaminantes de automóviles y camiones y el escape de las rejillas de ventilación de las tuberías y la maquinaria de construcción pueden ingresar en un edificio a través de las rejillas de ventilación.

Bacterias, mohos, virus y otros contaminantes biológicos

Las bacterias y los mohos pueden crecer en el agua estancada que se acumula en humidificadores, recipientes de drenaje y conductos, o en los lugares donde el agua se junta en la alfombra, las placas del cielorraso y el material aislante. La fiebre del humidificador es una enfermedad causada por toxinas provenientes de microorganismos que crecen no solo en los grandes sistemas de calefacción y de refrigeración de los edificios, sino también en los sistemas y los humidificadores para el hogar. La bacteria Legionella pneumophila es una bacteria de interiores que puede causar la enfermedad de los legionarios.

Algunos virus pueden sobrevivir en las superficies del hogar, tales como encimeras (mostradores) o pisos, o se pueden diseminar por el aire cuando una persona infectada estornuda o tose. Usted puede ayudar a controlar los virus al:

  • Limpiar las superficies del hogar con un desinfectante.
  • Tener ventilación adecuada en su casa.
  • Hacer que cualquier persona con una infección viral, como un resfriado o la gripe, tosa o estornude en la parte interior del codo o un pañuelo de papel.

La caspa de las mascotas, el polen, los ácaros del polvo, los mohos y la orina de la rata y del ratón son alérgenos que pueden causar ataques de asma, rinitis alérgica y otros problemas pulmonares. Los síntomas de una enfermedad causada por contaminantes biológicos incluyen estornudos, lagrimeo en los ojos, falta de aire, letargo, mareos y problemas digestivos.

La exposición en una etapa temprana de la vida a alérgenos de interiores, como mohos, podría aumentar el riesgo de tener alergias o asma.5 Las alergias a los mohos también pueden empeorar los ataques de asma o causar otros problemas respiratorios.

Mantenga su hogar limpio y lo más libre de polvo posible para ayudar a reducir los alérgenos. Existen muchas maneras de controlar el polvo y los ácaros del polvo en su hogar, como lavar la ropa de cama con agua caliente para matar los ácaros del polvo y eliminar los elementos de decoración, como las cortinas, que juntan polvo. También, hay muchas medidas que puede tomar para controlar la caspa de los animales y otros alérgenos de mascotas.

Los extractores que ventilan hacia el exterior y que se instalan en cocinas y baños pueden ayudar a eliminar la humedad que permite que crezcan los microorganismos, incluidos los mohos. Cuando los materiales de construcción modernos se humedecen, brindan un lugar ideal para el crecimiento de moho, lo que puede empeorar los ataques de asma y podría causar otros síntomas respiratorios. Ventilar los áticos y los sótanos de poca altura y mantener los niveles de humedad por debajo del 50% pueden ayudar a evitar la acumulación de humedad en los materiales de construcción. Existen otras maneras de controlar los mohos de interiores, como prevenir filtraciones, eliminar los materiales húmedos, almacenar la leña para la chimenea fuera del hogar y usar un deshumidificador cuando el tiempo está húmedo.

Mantenga limpios los humidificadores y recárguelos diariamente con agua fresca. Limpie con frecuencia las bandejas de evaporación de los equipos de aire acondicionado, deshumidificadores y refrigeradores. Las alfombras y los materiales de construcción dañados por el agua también pueden contener mohos y bacterias. Es difícil eliminar las bacterias o los mohos. Así que, si es posible, reemplace o saque de su hogar los artículos dañados por el agua.

También puede:

  • Quitar las alfombras y reemplazarlas por piso de madera o de baldosas.
  • Cubrir los sofás con fundas que puedan quitarse y lavarse.
  • Usar persianas en lugar de cortinas, debido a que juntan menos polvo.
  • Colocar filtros de aire en algunas habitaciones, especialmente en los dormitorios.

Para obtener más información, vea:

Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Alergias: Cómo evitar los factores desencadenantes de interiores.
Productos para el hogar

Muchos de los productos que usa para limpiar su hogar o que usa en pasatiempos y proyectos de mejoras del hogar contienen sustancias químicas potencialmente peligrosas. Algunas pueden ser tóxicas y, en dosis suficientes, pueden causar problemas en los ojos y respiratorios, dolores de cabeza, mareos, problemas visuales y alteraciones de la memoria. Una de las maneras más importantes en las que puede protegerse es siguiendo las instrucciones de la etiqueta. Cuando use productos de limpieza u otros productos, asegúrese de abrir las ventanas o de usar un extractor para lograr una buena ventilación. Nunca mezcle productos químicos para uso doméstico, como cloro (blanqueador) y amoníaco. Algunas mezclas pueden producir vapores tóxicos que podrían ser mortales.

Es mejor usar productos seguros para el ambiente. En lugar de limpiadores domésticos comprados en la tienda, pueden usarse vinagre, jugo de limón, ácido bórico o bicarbonato de sodio. Y son menos dañinos para usted y el medio ambiente.

Sea especialmente cuidadoso con los productos que contienen cloruro de metileno, incluidos los removedores de pintura, los removedores de adhesivos y las pinturas en aerosol. Si usted usa productos que contienen esta sustancia química, asegúrese de que la ventilación sea adecuada o úselos al aire libre, si es posible. Además, use guantes para evitar el contacto con la piel. Pero siempre que pueda, use en cambio productos seguros para el ambiente.

Evite la exposición al benceno, que puede causar cáncer. El benceno se encuentra en el humo de tabaco, los combustibles y los suministros de pintura. Asimismo, intente limitar su exposición a ropa o mobiliario recientemente limpiados a seco. Los artículos limpiados a seco pueden emitir percloroetileno (también conocido como tetracloroetileno) y tricloroetileno. Estas sustancias químicas pueden causar salpullidos, dolores de cabeza y mareos.6 Si su ropa emite un olor fuerte cuando usted la recoge de la tintorería, es posible que no se haya secado en forma adecuada y puede liberar más cantidad de esta sustancia química. Después de retirar el plástico protector de la ropa, cuélguela al aire libre, si es posible. Considere la posibilidad de buscar una tintorería que use sustancias químicas menos tóxicas.

Asbesto

El asbesto es un material aislante que se usó comúnmente desde los años cincuenta y hasta los años setenta para aislar los ruidos y cubrir pisos y cielorrasos, tuberías de agua y conductos de calefacción. Cuando se desmenuzan fácilmente o se deshilachan, las fibras de asbesto pueden liberarse en el aire. Respirar fibras de asbesto podría causar cáncer de pulmón, asbestosis (formación de cicatrices en el tejido de los pulmones) o mesotelioma.

Radón

El radón es un gas radiactivo sin color y sin olor que puede ingresar en su hogar a través de las grietas de las paredes y los pisos de concreto, y por los drenajes del piso. La fuente más común de radón es el uranio que existe normalmente en el suelo o en las rocas sobre el cual se construyen las casas. Los problemas aparecen cuando aumenta la concentración de radón en una casa o un edificio. Tanto las casas viejas como nuevas pueden tener problemas con el radón, incluso si no tienen sótano.

La exposición al gas radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón. (El humo de tabaco es la causa principal). El riesgo de tener cáncer de pulmón asociado con el radón es mucho más alto para los fumadores que para los no fumadores.7

El radón no puede olerse ni verse. Pero es fácil hacer una prueba para detectarlo con los kits que están disponibles en las ferreterías o por intermedio de la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental o EPA, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. Para obtener más información, vea el tema Radón.

Tratamiento para la contaminación del aire de interiores

La forma en que usted reacciona a los contaminantes del aire de interiores depende de su edad, de su salud y de lo sensible que sea a determinadas sustancias químicas o contaminantes biológicos, como bacterias o mohos. El tratamiento puede ser tan simple como eliminar y limitar su exposición a las sustancias químicas tóxicas de su hogar. En algunos casos, pueden producirse enfermedades graves —como cáncer, enfermedades cardíacas y enfermedades respiratorias— después de exposiciones repetidas y a largo plazo. Cuando se trata de este tipo de exposiciones a largo plazo, es posible que el tratamiento sea muy exhaustivo, según el tipo de enfermedad.

Contaminación del aire en el exterior

El aire contaminado proviene de muchas fuentes, como fábricas, automóviles, autobuses, camiones y plantas generadoras de energía. Y hay otras fuentes que es posible que usted no tenga en cuenta, como tintorerías, incendios descontrolados y polvo. El aire sucio es una amenaza para la salud. También afecta los cultivos, los árboles, el agua y los animales.

Hay al menos seis componentes importantes de la contaminación del aire:

  • Ozono. El ozono es un gas que existe a nivel del suelo, así como a muchas millas de distancia de la Tierra. Se produce como consecuencia de una reacción química entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) en presencia de calor y luz solar. El ozono "bueno" se presenta naturalmente alrededor de 10 a 30 millas de distancia de la superficie de la Tierra. Allí, en la estratosfera, forma una capa que protege la superficie terrestre de los rayos perjudiciales del sol. A nivel del suelo, existe el ozono "malo" (esmog). Los escapes de los vehículos, las emisiones industriales, los vapores de la gasolina y los solventes químicos son fuentes importantes de óxidos de nitrógeno y VOC. Si a la mezcla se agregan luz solar y clima caluroso, es posible que se desarrollen concentraciones perjudiciales de ozono. Debido al factor calor, el ozono de nivel del suelo es un contaminante del aire del verano que puede ser peligroso, especialmente para las personas con enfermedades respiratorias. Los problemas incluyen:
    • Irritación de los pulmones.
    • Tos, respiración sibilante (con silbidos) y dolor al respirar hondo, y problemas respiratorios durante el ejercicio.
    • Daño permanente en los pulmones por exposición repetida.
    • Agravación del asma, mayor propensión a tener neumonía y bronquitis, y menor capacidad pulmonar.
  • Partículas. Las partículas incluyen polvo, tierra, hollín, humo y gotitas de líquido que se encuentran en el aire. Provienen de muchas fuentes, como vehículos, fábricas, obras en construcción, caminos sin pavimentar y quemar madera. Otras partículas se forman cuando los gases de combustibles en combustión reaccionan con el vapor del agua y la luz solar. Esto puede ser el resultado de la combustión de combustibles en vehículos automotores y de plantas industriales y de energía. Las partículas diminutas que pueden ingresar en los pulmones son especialmente nocivas para la salud y pueden aumentar el riesgo de tener cáncer de pulmón y problemas cardíacos.8, 9 Las partículas del aire que se respira pueden causar:
    • Ataques de asma.
    • Bronquitis crónica.
    • Tos y dificultad o dolor al respirar.
    • Reducción en la actividad pulmonar.
    • Irritación de los ojos, la nariz y la garganta.
  • Monóxido de carbono. En ciudades con mucho tráfico, la mayor parte del monóxido de carbono en el aire proviene del escape de los vehículos. También proviene de los procesos de fabricación, la quema de madera y el incendio de bosques. Las fuentes en interiores incluyen el cigarrillo y los calentadores. El monóxido de carbono reduce la capacidad del cuerpo de llevar oxígeno a los tejidos y los órganos, como el corazón y el cerebro. Resulta especialmente peligroso para las personas que tienen problemas del corazón. El monóxido de carbono puede ser mortal para las personas expuestas a niveles extremadamente altos. Año tras año, la intoxicación por monóxido de carbono es una de las causas principales de muerte por sustancias químicas tóxicas. Las personas con intoxicación por monóxido de carbono pueden tener:
  • Dióxido de nitrógeno. Cuando el dióxido de nitrógeno se mezcla con otras partículas del aire, a menudo se ve como una capa marrón rojizo en muchas zonas urbanas. Las fuentes son los combustibles utilizados por los vehículos, las compañías de energía eléctrica y las plantas industriales. El dióxido de nitrógeno es uno de los óxidos de nitrógeno. Estos son un grupo de gases altamente reactivos que contienen diferentes cantidades de nitrógeno y oxígeno. Los estudios indican que el dióxido de nitrógeno puede aumentar el riesgo de tener problemas cardíacos, como insuficiencia cardíaca.9 Los óxidos de nitrógeno causan muchos problemas, que incluyen:
    • Problemas respiratorios.
    • Lluvia ácida, la cual se forma cuando los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre reaccionan con otras sustancias del aire y forman ácidos. Luego los ácidos caen a la tierra en forma de lluvia, nieve, partículas secas o niebla.
    • Sustancias químicas tóxicas. Los óxidos de nitrógeno se mezclan con sustancias químicas orgánicas comunes e incluso ozono para crear sustancias químicas tóxicas que pueden causar mutaciones biológicas.
    • Alteración de la visibilidad. El dióxido de nitrógeno y las partículas de nitrato obstruyen la transmisión de luz y reducen la visibilidad en zonas urbanas.
  • Dióxido de azufre. Este gas se forma cuando se queman combustibles que contienen azufre. Ejemplos de ello son cuando el carbón y petróleo se queman, cuando la gasolina se extrae del petróleo o cuando se extraen metales de minerales. Se libera dióxido de azufre en el aire cuando se queman combustibles fósiles, tal como por las centrales eléctricas de carbón. Otras fuentes son las industrias que crean productos a partir de minerales metálicos, carbón y petróleo crudo, o las que queman carbón o petróleo, como las refinerías de petróleo o las instalaciones de procesamiento de metales. El dióxido de azufre causa:
    • Problemas de salud en personas con asma y afecciones cardíacas.
    • Lluvia ácida.
    • Daño a bosques y cultivos.
    • Daño a los peces de arroyos y lagos.
  • Plomo. La gasolina con plomo solía ser la fuente principal del plomo del aire. Pero debido a que se han retirado del mercado los combustibles con plomo, las fuentes principales de las emisiones de plomo son las instalaciones de procesamiento de metales, especialmente las fundidoras de plomo. El plomo podría causar problemas de salud graves, incluidos:
    • Daño a los riñones, el hígado, el cerebro, los nervios y otros órganos. El plomo también podría causar osteoporosis y problemas reproductivos. La exposición excesiva puede causar convulsiones, discapacidad intelectual, trastornos de conducta, problemas de memoria y cambios de estado de ánimo. Los niveles bajos de plomo causan daño en el cerebro y los nervios en niños pequeños y fetos. Esto puede generar problemas de aprendizaje y un cociente intelectual (CI) bajo.
    • Presión arterial alta y aumento de las enfermedades cardíacas.
    • Anemia.

Para obtener más información, vea el tema Intoxicación por monóxido de carbono e Intoxicación por plomo.

Contaminación del agua

El agua que usted bebe puede provenir de una red de abastecimiento de agua pública o de un pozo, o podría beber agua embotellada. Las redes de abastecimiento de agua pública están reguladas por la U.S. Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, o EPA por sus siglas en inglés). Pero el agua de un pozo podría necesitar análisis para asegurar de que es segura para beber. Tal vez pueda usar un filtro de agua o un sistema de purificación para suministrar agua potable. Es importante que sepa de dónde proviene el agua que usted bebe, si está tratada y si es segura para beber.

  • Si usted tiene un pozo propio, asegúrese de que no esté ubicado demasiado cerca de una cámara séptica. Usted es responsable de hacer analizar el agua de su pozo para ver si se puede beber sin riesgos. Le convendría hacer analizar el agua de su pozo periódicamente para cerciorarse de que es segura.
  • Si usted está en una red de abastecimiento de agua pública, una entidad local le hará saber si hay algún problema con el agua. Siga todas las instrucciones para purificar su agua (se suelen conocer como "boil orders" o "aviso de hervir el agua") o para usar otras provisiones de agua. Las autoridades informarán a la comunidad de cuándo es seguro beber del abastecimiento de agua pública otra vez.
  • Si usted bebe agua de botella, puede ser difícil cerciorarse de si el agua es segura. La U.S. Food and Drug Administration (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, o FDA por sus siglas en inglés) fija los estándares de calidad para el agua embotellada y exige que las compañías tomen muestras y analicen el agua embotellada para cumplir con esos estándares. Pero la FDA no regula la producción de agua en botella de la misma manera que la EPA regula las redes de abastecimiento de agua pública. Si se descubre que el agua en botella de una marca está contaminada, la FDA puede asegurarse de que no se venda más. Si usted bebe agua en botella, trate de adquirirla de una compañía de buena reputación.

Esté atento a que el agua puede estar contaminada con organismos como bacterias u hongos, con sustancias químicas como pesticidas y con metales como plomo o mercurio.

Pesticidas

La exposición a pesticidas podría provenir del residuo de pesticidas de uso agrícola en los alimentos; de los productos que se usan para el control de roedores, insectos y termitas en el hogar y en el lugar de trabajo; y de desinfectantes y fungicidas. Las maneras más probables de exposición son las pequeñas cantidades de pesticida que se encuentran en los alimentos que come y el contacto directo con superficies (como plantas, suelos o estructuras) donde se han usado pesticidas.

Si los pesticidas del lugar de trabajo y del hogar no se usan en forma adecuada, pueden ser peligrosos. La exposición a niveles altos de algunos pesticidas puede causar dolores de cabeza, mareos, tics musculares, náuseas, debilidad y sensaciones de hormigueo. Algunos expertos creen que algunos pesticidas podrían causar cáncer o dañar el sistema nervioso central.10 En el caso de los agricultores, la exposición a los pesticidas se ha vinculado con un mayor riesgo de linfoma no hodgkiniano.11

Se ha asociado la exposición a pesticidas durante el embarazo con el aborto espontáneo, la muerte fetal, y cánceres de la primera infancia, como la leucemia linfoblástica aguda (ALL, por sus siglas en inglés). El uso en interiores de pesticidas aumenta los riesgos de los niños de tener tumores cerebrales, ALL y defectos congénitos (de nacimiento). Los niños pueden intoxicarse con los pesticidas almacenados, de modo que siempre deben mantenerse fuera de su alcance. La American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) recomienda que se limite la exposición de los niños a los pesticidas tanto como sea posible.12

Vea consejos para reducir la exposición a pesticidas en su hogar, como reducir el uso de pesticidas para césped y jardín y limitar su exposición a los repelentes de polillas.

Mercurio en el pescado

Para la mayoría de las personas, el nivel de mercurio absorbido al comer pescado y mariscos no constituye un problema de salud. Pero en un feto o un niño pequeño, esto puede dañar el cerebro y los nervios (sistema nervioso). Debido al mercurio que se encuentra en el pescado, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos recomiendan que las mujeres que podrían quedar embarazadas, las mujeres embarazadas, las madres que están amamantando y los niños pequeños eviten comer pescado con alto contenido de mercurio y coman cantidades limitadas de pescado y mariscos con menor contenido de mercurio.13 Para obtener más información, vea el tema Cómo evitar el mercurio presente en el pescado.

Sustancias químicas provenientes de plásticos y otros productos

A algunas personas les preocupa el bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés). Esta es una sustancia química que se encuentra en algunos tipos de frascos de plástico (policarbonato). El BPA también se usa para recubrir el interior de algunos tipos de latas de alimentos y otros recipientes. Un estudio ha demostrado que las personas que tienen altos niveles de BPA en la orina tienen mayor riesgo de enfermedad cardíaca.14 Y un grupo de expertos llegó a la conclusión de que el bisfenol A podría tener algunos efectos en la conducta, el cerebro y la próstata de un bebé en desarrollo (feto) o niño pequeño.15, 16 Si a usted le preocupa el BPA, no use frascos que tengan una marca con el número 7 o las letras "PC" cerca del símbolo de reciclado. En cambio, puede usar frascos de vidrio o frascos de plástico libre de BPA.

En el pasado, un grupo de sustancias llamadas bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés) se utilizaron en aparatos eléctricos, plásticos y colorantes. A pesar de que ya no se fabrican en los EE. UU., permanecen en el medio ambiente. La exposición a los PCB se ha vinculado a problemas de salud, en especial de funciones mentales como la memoria y la atención en los niños.17 La exposición a los PCB también se ha vinculado con problemas con los espermatozoides en los hombres.18 La Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU. (EPA) ofrece información sobre los PCB en www.epa.gov/epawaste/hazard/tsd/pcbs/index.htm.

Las sustancias químicas llamadas ftalatos pueden causar problemas en los órganos reproductivos de los bebés y los niños pequeños, especialmente los varones. Los ftalatos pueden encontrarse en algunos artículos de plástico (como algunos dispositivos médicos) y en productos como talcos, lociones y champús.19, 20

A quién llamar

Si usted cree que tiene una enfermedad ambiental, primero considere sus síntomas. Si sus síntomas son graves (por ejemplo, tiene problemas para respirar), ha ingerido productos químicos para uso doméstico o teme que pudiese haber una fuga de monóxido de carbono en su hogar, llame a su Centro de Toxicología de inmediato. De lo contrario, póngase en contacto con:

  • Un médico de medicina familiar.
  • Un médico que se especialice en medicina laboral y medicina ambiental.
  • Un médico que se especialice en medicina interna o pediatría.
  • Una clínica regional que sea parte de la Association of Occupational and Environmental Clinics (Asociación de Clínicas Ocupacionales y Ambientales o AOEC, por sus siglas en inglés).

Es posible que le resulte útil anotar los antecedentes de exposición para llevarle a su médico, a fin de ayudar a identificar la causa de su enfermedad.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

Centers for Disease Control and Prevention: National Center for Environmental Health
Dirección del sitio web: www.cdc.gov/nceh

U.S. Environmental Protection Agency (EPA)
Dirección del sitio web: www.epa.gov

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Logue JM, et al. (2012). A method to estimate the chronic health impact of air pollutants in U.S. residences. Environmental Health Perspectives, 120(2): 216–222.
  2. Ettinger DS (2008). Lung cancer and other pulmonary neoplasms. In L Goldman, D Ausiello, eds., Cecil Medicine, 23rd ed., pp. 1456–1465. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  3. U.S. Environmental Protection Agency (2011). Smoke-free homes. Available online: http://www.epa.gov/smokefree/index.html.
  4. U.S. Environmental Protection Agency (2010). Health effects of exposure to secondhand smoke. Available online: http://www.epa.gov/smokefree/healtheffects.html.
  5. Iossifova YY, et al. (2009). Mold exposure during infancy as a predictor of potential asthma development. Annals of Allergy, Asthma, and Immunology, 102(2): 131–137.
  6. Agency for Toxic Substances and Disease Registry (2011). Toxic substances portal—Trichloroethylene (TCE): Public Health Statement for Trichloroethylene. Available online: http://www.atsdr.cdc.gov/phs/phs.asp?id=171&tid=30.
  7. U.S. Environmental Protection Agency (2012). A Citizen's Guide to Radon: The Guide to Protecting Yourself and Your Family From Radon. Available online:http://www.epa.gov/radon/pubs/citguide.html.
  8. Raaschou-Nielsen O, et al. (2013). Air pollution and lung cancer incidence in 17 European cohorts: Prospective analyses from the European Study of Cohorts for Air Pollution Effects (ESCAPE). Lancet Oncology, 14(9): 813–822.
  9. Shah ASV, et al. (2013). Global association of air pollution and heart failure: A systematic review and meta-analysis. Lancet, 382(9897): 1039–1048.
  10. Baldi I, et al. (2011). Neurobehavioral effects of long-term exposure to pesticides: Results from the 4-year follow-up of the PHYTONER Study. Occupational and Environmental Medicine, 68(2): 108–115.
  11. Fritschi L, et al. (2005). Occupational exposure to pesticides and risk of non-Hodgkin’s lymphoma. American Journal of Epidemiology, 162(9): 849–857.
  12. Council on Environmental Health (2012). Pesticide exposure in children. Pediatrics, 130(6): e1757–e1763. Available online: http://pediatrics.aappublications.org/content/130/6/e1757.full. [Erratum in Pediatrics, 131(5): 1013. Also available online: http://pediatrics.aappublications.org/content/131/5/1013.3.full.]
  13. U.S. Food and Drug Administration (2004). What you need to know about mercury in fish and shellfish: 2004 EPA and FDA advice for women who might become pregnant, women who are pregnant, nursing mothers, young children. Available online: http://water.epa.gov/scitech/swguidance/fishshellfish/outreach/advice_index.cfm.
  14. Melzer D, et al. (2010). Association of urinary bisphenol A concentration with heart disease: Evidence from NHANES 2003/06. Public Library of Science ONE, 5(1): e8673. Also available online: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2800195/?tool=pubmed.
  15. National Toxicology Program, Center for the Evaluation of Risks to Human Reproduction (2008). NPT-CERHR Monograph on the Potential Human Reproductive and Developmental Effects of Bisphenol A (NIH Publication No. 08-5994). Available online: http://cerhr.niehs.nih.gov/evals/bisphenol/bisphenol.pdf.
  16. Braun JM, et al. (2011). Impact of early-life bisphenol A exposure on behavior and executive function in children. Pediatrics, 128(5): 873–882.
  17. Chen A, et al. (2011). Developmental neurotoxicants in e-waste: An emerging health concern. Environmental Health Perspectives, 119(4): 431–438.
  18. McAuliffe ME, et al. (2012). Environmental exposure to polychlorinated biphenyls and p,p'-DDE and sperm sex-chromosome disomy. Environmental Health Perspectives, 120(4): 535–540.
  19. National Toxicology Program, Center for the Evaluation of Risks to Human Reproduction (2006). NPT-CERHR Monograph on the Potential Human Reproductive and Developmental Effects of Di(2-Ethylhexyl) Phthalate (DEHP) (NIH Publication No. 06-4476). Available online: http://ntp.niehs.nih.gov/ntp/ohat/phthalates/dehp/DEHP-Monograph.pdf.
  20. Sathyanarayana S, et al. (2008). Baby care products: Possible sources of infant phthalate exposure. Pediatrics, 121(2): e260–e268.

Otras obras consultadas

  • Crinnion WJ (2013). Environmental medicine. In JE Pizzorno Jr, MT Murray, eds., Textbook of Natural Medicine, 4th ed., pp. 266–279. St. Louis: Mosby.
  • Hu H (2012). Heavy metal poisoning. In DL Longo et al., eds., Harrison's Principles of Internal Medicine, 18th ed., CD chapter e49. New York: McGraw-Hill.
  • Ruder AM (2006). Potential health effects of occupational chlorinated solvent exposure. Annals of the New York Academy of Sciences, 1076: 207–227.
  • Veraldi A, et al. (2006). Immunotoxic effects of chemicals: A matrix for occupational and environmental epidemiological studies. American Journal of Industrial Medicine, 49(12): 1046–1055.
  • Balmes JR, Speizer FE (2012). Occupational and environmental lung disease. In DL Longo et al., eds., Harrison's Principles of Internal Medicine, 18th ed., vol. 2, pp. 2121–2129. New York: McGraw-Hill.
  • Centers for Disease Control and Prevention (2009). Fourth National Report on Human Exposure to Environmental Chemicals 2009: Executive Summary. Available online: http://www.cdc.gov/exposurereport.
  • U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) (2013). Fourth National Report on Human Exposure to Environmental Chemicals, Updated Tables, March 2013. Available online: http://www.cdc.gov/exposurereport.
  • U.S. Department of Health and Human Services Office on Smoking and Health (2006). The health consequences of involuntary exposure to tobacco smoke: A report of the Surgeon General. Available online: http://www.surgeongeneral.gov/library/reports/secondhandsmoke.
  • Yu D (2008). Taking an Exposure History (ATSDR Course WB 1109). Atlanta: U.S. Department of Health and Human Services, Agency for Toxic Substances and Disease Registry. Available online: http://www.atsdr.cdc.gov/csem/csem.asp?csem=17&po=0.

Créditos

Por El personal de Healthwise
Kathleen Romito, MD - Medicina familiar
Adam Husney, MD - Medicina familiar
Última revisión 8 octubre, 2013

Última revisión: 8 octubre, 2013

Esta información no reemplaza la consulta médica. Healthwise, Incorporated niega toda garantía y responsabilidad por el uso de esta información. El uso que usted haga de esta información implica que usted acepta las Condiciones de Uso. Cómo se desarrolló esta información para ayudarle a tomar mejores decisiones de salud.

© 1995-2014 Healthwise, Incorporated. Healthwise, Healthwise para cada decisión de la salud, y el logo de Healthwise son marcas de fábrica de Healthwise, Incorporated.