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La historia de Kris: Cómo hacer actividad sin poner excusas

La historia de Kris

Una mujer

Cuando Kris se jubiló hace varios años, decidió que se le habían acabado las excusas. Era hora de hacerse tiempo para ponerse en forma y mantenerse.

"Sabía que tenía que hacer algo. Sentía que todos los músculos estaban comenzando a atrofiarse. Ahora me siento mucho más tonificada. No estoy musculosa, pero estoy tonificada. Definitivamente puedo sentir la diferencia".

Eligió hacer ejercicio en el gimnasio local de la Asociación Cristiana de Jóvenes (Young Men's Christian Association o YMCA, por sus siglas en inglés) como una manera de aumentar su nivel de actividad. Al principio, iba durante 45 minutos por vez y solo hacía ejercicios aeróbicos. Ahora pasa 2½ horas todas las mañanas, de lunes a viernes, haciendo varias actividades, que incluyen ejercicios aeróbicos y actividades en las máquinas de ejercicio. Su programa de ejercicios físicos se ha vuelto una parte de la rutina de su día.

Adoptar ese hábito no fue fácil. Kris había intentado antes ir al gimnasio todos los días. Pero entonces trabajaba y, al parecer, el único horario que podía incluir en su agenda era a las 5 a.m. No dio resultado.

"Duró aproximadamente un año y medio", señala Kris. "Y luego, simplemente me la pasé inventando excusas. Solo iba un par de días a la semana y era muy difícil levantarse tan temprano".

Pasaron años y la jubilación era inminente: "Supe que una vez que dejara de trabajar, desaparecerían todas las excusas".

Cómo superó el miedo

Ir al gimnasio y hacer ejercicio enfrente de otras personas no fue fácil para Kris al principio. "Me sentía intimidada por las otras personas", señala. Pero siguió yendo hasta que se sintió cómoda.

"Decidí que, una vez que me sintiera un poco menos intimidada por el solo hecho de estar allí, probaría otra máquina. Eso me llevó mucho tiempo. Apuesto a que estuve allí 6 o 7 meses antes de pasar a otra máquina. Realmente me sentía algo intimidada debido a que las demás mujeres y los hombres se veían tan musculosos".

Al principio no se relacionó con nadie. Pero cuanto más iba, más familiares se volvían las caras que veía. Otros "habitués" comenzaron a entablar conversaciones con ella. Hoy día, disfruta en la misma medida del aspecto social de su programa de ejercicios físicos que del ejercicio en sí.

"Simplemente me divierte conocer a otras personas. Todavía conozco personas todo el tiempo".

Fijarse metas

Fijarse metas era, y aún es, una parte importante del plan de actividad física de Kris.

Recuerda que al principio se subía a la bicicleta fija y sentía que se le iban a caer las piernas apenas después de algunos minutos. "Así que simplemente me decía: 'Muy bien, esta semana haré 20 minutos. Y si la semana que viene me siento un poco más fuerte, haré 25'".

"Simplemente hacía la prueba e iba aumentando 5 minutos, más o menos [por vez]. Sigo haciendo lo mismo. La semana pasada cargué 98 libras en esta máquina de ejercicios y hoy me propuse: 'Voy a cargar 100'. ¡Y lo hice! De 98 a 100 solo hay 2 libras de diferencia, pero aun así, una lo vive como un avance. Es posible que no parezca mucho, pero si comparo con 6 meses atrás, ¡guau! ¡Está bastante bien! ¡Comencé en 70 libras y ahora estoy en 100!".

"Así que, cada vez que cumples esa meta, lo haces un poco mejor o te estiras un poco más. Te hace sentir bastante bien acerca de ti misma".

Cómo hacer que la actividad física se convierta en una rutina

Kris señala que las claves para convertir sus programas de ejercicios físicos en un hábito diario fue conocer qué cosas le gustaban y qué cosas no y descubrir qué era lo que funcionaba mejor en su caso. Ya sabía que ir todos los días a las 5 a.m. no iba a funcionar. Así que, en cambio, probó a las 8 a.m.

"Tengo un horario fijo, todos y cada uno de los días. Me levanto, saco a pasear al perro durante 45 minutos, regreso a casa, me meto en el automóvil y me voy a hacer ejercicio. Así que, simplemente, es parte del día y se hace".

Hacer frente a los obstáculos

Aunque sus programas de ejercicios físicos se han vuelto un hábito, aun así Kris tiene días en los que simplemente no se siente muy motivada. Pero va de todos modos.

"Hay muchos días en los que probablemente no ponga mucha energía. Pero allí estoy y hago ejercicio. Es posible que no esté haciendo ejercicio con tanta fuerza ni levantando pesas tan pesadas, pero allí estoy y hago ejercicio. "Solo tengo que convencerme a mí misma y decir: 'Sabes cuánto mejor te sientes cuando vas. ¡Así que levántate y ve!'".

"Ahora, simplemente lo encuentro necesario", señala. "Siento que es una actividad de por vida que tendré que hacer para mantenerse en forma y saludable".

La historia de Kris refleja sus experiencias según lo expresado en una entrevista. A fin de proteger la privacidad de Kris, la fotografía no es de ella.

Para obtener más información, vea el tema Actividad física: Cómo comenzar a hacer actividad y mantenerse activo.

Créditos

Por El personal de Healthwise
E. Gregory Thompson, MD - Medicina interna
Heather Chambliss, PhD - Ciencias del Ejercicio
Última revisión 26 septiembre, 2013

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