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Dislexia

Generalidades del tema

¿Qué es la dislexia?

La dislexia es una discapacidad del aprendizaje que causa dificultades en la lectura, la escritura y la ortografía. Sucede debido a que el cerebro embrolla o mezcla las letras y las palabras. Los niños que tienen dislexia a menudo tienen mala memoria de las palabras habladas y escritas.

Que su hijo tenga dislexia no significa que su capacidad de aprender esté por debajo de la media. De hecho, muchas personas con dislexia son muy inteligentes. Pero no poder leer bien puede hacer que muchas áreas del aprendizaje sean difíciles.

La dislexia también se llama discapacidad lectora específica, trastorno de la lectura y discapacidad lectora.

¿Cuál es la causa de la dislexia?

Los expertos no saben con certeza cuál es la causa de la dislexia. Pero a menudo es hereditaria. Por lo que es posible que se pase de padres a hijos (trastorno genético). Además, algunos estudios han encontrado problemas con la manera en la que el cerebro relaciona las letras y las palabras con los sonidos que les corresponden.

La dislexia no es causada por la mala visión y las personas con dislexia no ven las letras y las palabras al revés.

¿Cuáles son los síntomas?

Las señales de dislexia en los niños que son demasiado pequeños para ir a la escuela incluyen los siguientes:

  • Hablar más tarde de lo que se espera.
  • Lentitud para aprender nuevas palabras.
  • Problemas con las rimas.
  • Problemas para seguir instrucciones que tienen muchos pasos.

Después de que el niño comienza a ir a la escuela, las señales de dislexia incluyen las siguientes:

  • Problemas para leer palabras aisladas, como una palabra en una tarjeta didáctica ("flash card").
  • Problemas para relacionar letras con sonidos.
  • Confundir palabras cortas, como "en" y "a".
  • Invertir las formas de las letras escritas, como "d" en lugar de "b". Por ejemplo, es posible que el niño escriba "danana" en lugar de "banana".
  • Escribir palabras al revés, como "sal" en lugar de "las".

Si su hijo tiene una de estas señales, no significa que tenga dislexia. Muchos niños invierten las letras antes de los 7 años. Pero si su hijo tiene varias señales y problemas de lectura, o si usted tiene antecedentes familiares de dislexia, podría convenirle hacer que revisen a su hijo para determinar si tiene este problema.

¿Cómo se diagnostica la dislexia?

Un médico o profesional escolar (como un especialista en lectura) le preguntará qué señales de dislexia han visto usted y los maestros de su hijo. El profesional también le hará algunas preguntas a su hijo. Es posible que ofrezcan a su hijo la posibilidad de hacer algunas pruebas de lectura y de aptitud. Estas podrían incluir pruebas que examinan la personalidad de su hijo y su manera de aprender, resolver problemas y usar palabras. También es posible que le realicen a su hijo una prueba de CI.

Estas pruebas pueden ayudar a averiguar si su hijo tiene dislexia u otro problema de aprendizaje.

¿Cómo se trata?

El tratamiento usa una serie de métodos de enseñanza para ayudar a su hijo a leer mejor. Estos métodos incluyen:

  • Enseñar cómo se relacionan las letras con los sonidos para formar palabras.
  • Pedir al niño que lea en voz alta con ayuda del maestro.
  • Enseñar al niño a escuchar y repetir instrucciones.

Las leyes de los Estados Unidos requieren que las escuelas preparen un plan de aprendizaje para satisfacer las necesidades de un niño con dislexia. Este plan se llama Programa Educativo Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés). Usted, los maestros de su hijo y otros integrantes del personal de la escuela participarán en el diseño del plan. El plan se actualiza todos los años según cuán bien se desempeña su hijo y cuáles son sus necesidades.

Por lo general, el uso de medicamentos y de asesoría psicológica no forma parte del tratamiento de la dislexia.

La dislexia es un problema de por vida, pero el tratamiento temprano durante la infancia puede ayudar. También es importante contar con el apoyo de familiares, maestros y amigos.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca de la dislexia:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Crecimiento y desarrollo: Cómo ayudar a su hijo a desarrollar la autoestima

Causa

Se desconoce la causa de la dislexia, aunque probablemente sea un trastorno hereditario (genético), porque se transmite en las familias.

Algunos estudios han mostrado que las personas con dislexia tienen anormalidades en el funcionamiento de áreas del cerebro relacionadas con la lectura y el lenguaje.1

Síntomas

Las señales de dislexia varían según la edad. Si su hijo tiene una o dos de las señales, no significa que tenga dislexia, pero tener varias de las señales que se enumeran a continuación podría significar que deberían hacerle pruebas a su hijo.

Edad preescolar

Un niño en edad preescolar puede:

  • Hablar más tarde que la mayoría de los niños.
  • Tener más dificultad que otros niños para pronunciar palabras. Por ejemplo, el niño podría leer "rasa coja" en lugar de "casa roja".
  • Ser lentos para agregar nuevas palabras a su vocabulario y no poder recordar la palabra correcta.
  • Tener dificultad para aprender el alfabeto, los números, los días de la semana, los colores, las formas, cómo deletrear y cómo escribir su propio nombre.
  • Tener dificultad para recitar canciones infantiles comunes o para hacer rimas. Por ejemplo, es posible que al niño no se le ocurran palabras que riman con la palabra "payaso", como "paso" y "vaso".
  • Ser lento para desarrollar las habilidades motoras finas. Por ejemplo, es posible que su hijo necesite más tiempo que otros niños de la misma edad para aprender cómo sostener un lápiz en la posición adecuada para escribir, cómo usar botones y cremalleras, y cómo cepillarse los dientes.
  • Tener dificultad para separar los sonidos de las palabras y combinar sonidos para hacer palabras.

De kindergarten al grado 4

Los niños entre el kindergarten y el cuarto grado pueden:

  • Tener dificultad para leer palabras sueltas que no están rodeadas de otras palabras.
  • Ser lento para aprender la conexión entre letras y sonidos.
  • Confundir palabras cortas como "en" y "a" o "tiene" y "viene".
  • Cometer errores sistemáticos en la lectura y ortografía, incluidos:
    • Invertir letras, como "d" en lugar de "b".
    • Invertir palabras, como "sal" en lugar de "las".
    • Inversiones como "w" por "m" y "n" por "u".
    • Transposiciones, como "monas" por "manos".
    • Sustituciones, como "casa" por "hogar".

Del grado 5 al 8

Los niños entre quinto y octavo grado pueden:

  • Tener un nivel de lectura menor que el esperado.
  • Invertir secuencias de letras, como "atlas" en lugar de "altas", "monas" en lugar de "manos".
  • Ser lento para reconocer y aprender prefijos, sufijos, raíces de palabras y otras estrategias relacionadas con la lectura y la ortografía.
  • Tener dificultades con la ortografía. Es posible que escriba la misma palabra de maneras diferentes en la misma página.
  • Evitar la lectura en voz alta.
  • Tener dificultades con los problemas verbales en matemática.
  • Escribir con dificultad o tener una letra ilegible. Su manera de tomar el lápiz podría ser incómoda, parecida a un puño o apretada.
  • Evitar escribir.
  • Recordar sucesos en forma lenta o deficiente.

De la secundaria a la universidad

Los estudiantes de la escuela secundaria y universitarios pueden:

  • Leer muy lentamente, con muchas imprecisiones.
  • Seguir escribiendo de manera incorrecta o escribir la misma palabra de manera diferente dentro de un mismo texto.
  • Evitar las pruebas que requieren lectura y escritura y posponer indefinidamente las tareas de lectura y escritura.
  • Tener problemas para hacer resúmenes y cuadros para las clases.
  • Trabajar de manera intensa en las tareas de lectura y escritura.
  • Tener una memoria deficiente y completar los trabajos que le asignan más lentamente de lo que se espera.
  • Tener un vocabulario inadecuado y ser incapaces de conservar mucha información de la lectura de un texto.

Adultos

Los adultos con dislexia pueden:

  • Ocultar problemas de lectura.
  • Tener mala ortografía o depender de otras personas para escribir correctamente.
  • Evitar la escritura o no poder escribir en absoluto.
  • Ser muy competentes en el lenguaje oral.
  • Depender de la memoria en lugar de la lectura de información.
  • Ser sociables y tener gran capacidad para interpretar a las personas (ser intuitivo).
  • Tener habilidades relacionadas con la inteligencia espacial. Algunos ejemplos de profesionales que necesitan capacidades relacionadas con la inteligencia espacial incluyen a los ingenieros, los arquitectos, los diseñadores, los artistas y artesanos, los matemáticos, los físicos, los médicos (especialmente los ortopedistas y los cirujanos) y los dentistas.
  • A menudo, tienen un empleo que está muy por debajo de su capacidad intelectual.
  • Tienen dificultad para planificar y organizarse.
  • Ser emprendedores, aunque las habilidades de lectura reducidas podrían provocar cierta dificultad para mantener un negocio exitoso.

¿Qué aumenta su riesgo?

Es más probable que una persona tenga dislexia si uno de sus padres o hermanos la tiene. Además, es más probable que una persona la tenga si dicha persona tuvo cierto retraso del habla o del lenguaje de niño.

Cuándo llamar al médico

Si su hijo tiene dificultades con el lenguaje, la lectura y la pronunciación de las palabras, podría convenirle hacer que revisen a su hijo para ver si tiene dislexia. También puede hablar con el pediatra, maestro o consejero escolar de su hijo si cree que las habilidades lectoras de su hijo o sus otras habilidades relacionadas con el lenguaje no están avanzando o si su hijo parece estar motivado, pero tiene un desempeño que está por debajo de su potencial.

Si usted tiene dislexia y le preocupa que su hijo pueda tener algunas señales de dislexia, podría convenirle hablar con su médico o con el personal de la escuela debido a que su hijo tiene un mayor riesgo de tener la afección.

Exámenes y pruebas

Una prueba sola no puede diagnosticar la dislexia. Más bien, su médico o un profesional escolar (como un especialista en lectura) le preguntará qué señales de dislexia han visto usted y los maestros de su hijo. El profesional también le hará algunas preguntas a su hijo.

Es posible que se realicen pruebas de lectura y otros tipos de evaluaciones para ayudar a averiguar más acerca de las habilidades de su hijo. Por ejemplo, las pruebas podrían incluir las que se enfocan en el estilo de aprendizaje de su hijo, sus habilidades lingüísticas y de resolución de problemas, y su cociente intelectual (CI).

Se necesita un equipo para diagnosticar la dislexia. Profesionales escolares o especialistas en aprendizaje de su área evaluarán habilidades y capacidades académicas. El médico de su hijo puede evaluar el estado de salud general y el desarrollo cognitivo de su hijo. Es posible que se registren todos los antecedentes médicos, conductuales y sociales para descartar otras afecciones (como una lesión cerebral) que también pueden interferir en la capacidad para leer o memorizar palabras.

Debe estar claro que su hijo no tiene otro problema que podría causar que tenga dificultad para leer, como una afección que afecte el desarrollo cognitivo.

Se diagnostica dislexia solo cuando:

  • Existe evidencia de un problema grave de lectura.
  • El problema no se debe a una falta de inteligencia, un déficit de la vista o el oído, a otras afecciones físicas ni a la falta de oportunidades educativas.

Para que un niño reúna los requisitos para recibir asistencia educativa especial, las leyes federales requieren que se le realicen pruebas al niño para ayudar a verificar sus habilidades lingüísticas y matemáticas.

Aspectos generales del tratamiento

El tratamiento para la dislexia consiste en el uso de herramientas educativas para mejorar la capacidad de lectura. Por lo general, no se usan medicamentos ni asesoría psicológica para tratar la dislexia. Parte importante del tratamiento consiste en que usted obtenga información acerca de la afección. Cuanto antes se reconozca la dislexia y se haga algo al respecto, mejor. Empezar el tratamiento cuando un niño es pequeño puede mejorar la lectura y podría incluso prevenir los problemas de lectura en los primeros años de la escuela.2 Pero es probable que leer nunca sea fácil para una persona con dislexia.

Cuando se le diagnostica dislexia a un niño de 3 años o más, las leyes federales requieren que el personal de la escuela pública cree un Programa Educativo Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) que se ajuste a las necesidades del niño. El primer paso para desarrollar el IEP es hablar con la escuela de su hijo para crear un equipo de tratamiento compuesto por usted, el maestro y otros integrantes del personal de la escuela, incluidos los asesores escolares y los maestros de educación especial.

El IEP personalizado de su hijo detallará discapacidades específicas, métodos de enseñanza adecuados y metas y objetivos para el año académico. Se lo evalúa al menos una vez al año y se hacen cambios según el progreso de su hijo. Los padres tienen el derecho de apelar si no están de acuerdo con el IEP de su hijo. La ley también requiere que se prepare a los niños para su educación, empleo y vida independiente futuros. Esto debe empezar a más tardar a los 16 años.

Si usted busca asistencia educativa especial para su hijo, es práctico tener ejemplares de:

  • Los registros escolares y antecedentes de salud de su hijo.
  • Los resultados de las pruebas.
  • Las leyes estatales y federales sobre educación especial.
  • Los números de teléfono de instituciones que pueden ayudarle, como la Learning Disabilities Association of America (Asociación de Discapacidades en el Aprendizaje de los Estados Unidos).

Según un estudio integral del gobierno de los EE. UU. acerca de cómo aprenden a leer los niños, la manera más eficaz para enseñarles a leer a los niños es una combinación de métodos educativos. Estos métodos incluyen enseñarles el método fonético llamado "phonics", en el que se enseña cómo las letras se relacionan con los sonidos (fonemas) para formar palabras. La lectura oral guiada, en la que el estudiante lee en voz alta mientras recibe orientación y comentarios, también es importante para el desarrollo de la fluidez en la lectura. El niño debe entender claramente las instrucciones que se dan y las instrucciones deben ser repetibles o sistemáticas para mejorar la capacidad de lectura del niño.3

Según cuán grave sea la dislexia de su hijo, podría convenirle tener un ayudante de clase o un tutor a su disposición para ayudar a su hijo con las tareas escolares.

Si los miembros del personal de la escuela sugieren que su hijo se atrase un grado (repetir de grado), hable con su médico o con otro profesional acerca de sus opciones. Es posible que repetir de grado no ayude a su hijo más que otros métodos.

Es importante saber que la dislexia es una afección de por vida. Aunque el tratamiento temprano durante la infancia puede ayudar, es probable que su hijo siempre tenga que hacer un esfuerzo adicional para leer.

Inquietudes a largo plazo

Cada niño con dislexia tiene un conjunto diferente de capacidades y discapacidades, que pueden ser de leves a graves. El futuro académico de un niño depende de una combinación de varios factores: la gravedad de la dislexia, la inteligencia del niño, el apoyo que le brinden su familia y los profesionales de la escuela, los recursos familiares, la motivación de aprender y cualquier discapacidad relacionada, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés).

Hasta la mitad de los niños con discapacidades específicas en el aprendizaje tienen otras alteraciones que interfieren en su educación.4 Las discapacidades que a menudo están asociadas con la dislexia incluyen el ADHD, problemas conductuales y de memoria, y dificultad para usar habilidades para resolver problemas para alcanzar una meta.

Estudios que han hecho un seguimiento de niños con dislexia desde el kindergarten hasta la escuela secundaria muestran que la mayoría aprende a leer con precisión, aunque por lo general leen lento y no son lectores fluidos por completo. Así que muchos adolescentes con dislexia podrían necesitar asistencia especial en el aula.

A menudo, todos los niños con dislexia necesitan tiempo adicional para terminar trabajos en clase o pruebas. Los niños con dislexia también podrían necesitar ayuda para manejar sus horarios, organizar el trabajo y completar tareas múltiples y proyectos a largo plazo, especialmente cuando llegan a la escuela secundaria. También es útil permitirles:

  • Grabar lecciones.
  • Usar libros grabados para acceder a textos y a otras lecturas obligatorias.
  • Hacer las pruebas en forma oral, o como ensayos cortos, en lugar de utilizar el sistema de opciones múltiples.
  • Usar una computadora portátil con un corrector ortográfico.
  • Hacer las pruebas en un salón separado y silencioso.

Los padres pueden apoyar a su hijo eficazmente si comprenden la dislexia y cómo manejar las necesidades especiales de su hijo. Tener dislexia puede provocar baja autoestima, depresión o problemas de conducta en algunos niños, lo que puede dificultar su progreso en la lectura. Si usted cree que su hijo tiene problemas de autoestima relacionados con la dislexia, la asesoría psicológica podría ayudar.

Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Crecimiento y desarrollo: Cómo ayudar a su hijo a desarrollar la autoestima

¿Aprenderá su hijo a leer y tendrá éxito en la escuela?

Generalmente, los niños con dislexia son muy inteligentes, aunque es probable que la lectura siga siendo un desafío durante toda su vida. Cuanto antes se reconozca la dislexia y se haga algo al respecto, mayores serán las probabilidades de que su hijo aprenda a leer al nivel más alto posible para él.

Alentar y apoyar a su hijo a la vez que mantiene una participación activa en su educación son otros factores clave. Ayudar a los niños con estrategias para sobrellevar sus problemas a medida que avanzan en la escuela también ayudará. Aunque se requieren esfuerzo y dedicación adicionales, a menudo los niños con dislexia son capaces de enfrentarse a esta discapacidad y tener éxito en el campo académico y en otras áreas.

Cómo ayudar a su hijo

Los padres pueden marcar una gran diferencia a la hora de mejorar las habilidades de lectura de un niño al que se le diagnosticó dislexia. Debido a que usted sabe muy bien cuáles son las fortalezas y debilidades de su hijo, puede concentrarse en las estrategias de aprendizaje que funcionan mejor para él. Con los niños pequeños, hacer juegos con el alfabeto y leer libros con rimas, por ejemplo, mientras se ofrece apoyo y aliento, podría mejorar en gran medida sus habilidades de lectura. Mantener una participación activa en la educación de su hijo durante todos los años de escuela será una parte clave del éxito de su hijo.

Usted puede ser una fuerza positiva en la educación de su hijo. A continuación, se presenta una lista de maneras en las que los padres pueden ayudar a sus hijos pequeños con dislexia a desarrollar habilidades de lectura y a sentirse bien con ellos mismos.

  • Léale a su hijo. Encuentre tiempo para leerle a su hijo todos los días. Señale las palabras a medida que las lee. Llame la atención a palabras que se encuentre en la vida diaria, como señales de tránsito, carteles publicitarios, letreros y etiquetas.
  • Dé un buen ejemplo. Muestre a su hijo cuán importante es la lectura en la vida diaria. Ponga libros, revistas y otros materiales de lectura a disposición de su hijo para que los explore y los disfrute en forma independiente.
  • Ponga énfasis en los sonidos que integran las palabras (fonemas). Haga juegos con rimas, cante canciones que enfatizan la rima y la aliteración, haga juegos con palabras, pronuncie cada letra en forma individual y señale las similitudes entre palabras.
  • Trabaje sobre la ortografía. Señale las palabras nuevas, haga juegos con la ortografía y aliente a su hijo a escribir.
  • Ayude con el tiempo y la planificación. Coloque cuadros simples, relojes y calendarios para que su hijo pueda visualizar el tiempo y hacer planes para el futuro.
  • Comparta el placer de leer. Busque libros que su hijo pueda leer, pero que usted también disfrute. Siéntense juntos, lean por turnos y aliente el debate. Volver a las palabras que le causan problemas a su hijo y volver a leer cuentos son importantes herramientas para reforzar el aprendizaje.
  • Lea, lea, lea. Léale a su hijo y lea con él. Esto puede ayudar a marcar una diferencia positiva en el aprendizaje de habilidades de lectura básicas.

Los niños que tienen dislexia podrían necesitar apoyo emocional para los muchos desafíos a los que se enfrentan. A continuación, se presenta una lista de maneras en las que los padres pueden ofrecer aliento.

  • Aprenda acerca de la dislexia. La información sobre la dislexia puede ayudarle a comprender mejor y ayudar a su hijo.
  • Enseñe usando las áreas fuertes de su hijo. Por ejemplo, si su hijo comprende más cuando escucha, deje que aprenda información nueva escuchando un audiolibro o mirando un DVD. Si es posible, preséntele luego la misma historia por escrito.
  • Respete y desafíe la inteligencia natural de su hijo. La mayoría de los niños con dislexia tienen una inteligencia promedio o por encima del promedio que puede ser desafiada por los padres que alientan su crecimiento intelectual. Sea honesto con su hijo acerca de su discapacidad. Explíquela usando ejemplos y términos comprensibles y adecuados para su edad mientras ofrece su amor y apoyo incondicionales.
  • Enseñe a su hijo a perseverar. Aceptando de manera jovial sus propios errores, usted puede ser un ejemplo de que los errores pueden ayudar a encontrar soluciones.
  • Reconozca las limitaciones de su hijo. Es posible que algunas cosas siempre presenten dificultades a su hijo. Ayude a su hijo a comprender que esto no significa que es un fracaso.
  • No se convierta en un tirano de la tarea. Esperar la perfección y reñir con su hijo por la tarea escolar creará una relación no saludable y enfatizará los fracasos de su hijo.

Otros tratamientos

Los problemas de la visión pueden interferir con el proceso de leer, pero no causan dislexia. Algunas personas pueden afirmar que las terapias de la visión (como cubrir un ojo o usar lentes de color) ayudan a tratar la dislexia. Pero no se han encontrado pruebas contundentes que apoyen esta afirmación.

Algunos programas de lectura que se promocionan con promesas de éxito para enseñarles a relacionar sonidos con letras y a leer a los niños que tienen dislexia deben verse con precaución. Antes de invertir en estos programas, solicite investigaciones que documenten sus afirmaciones y hable con el personal de la escuela y con médicos.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organización

National Institute of Neurological Disorders and Stroke
Dirección del sitio web: www.ninds.nih.gov

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Reiff MI, Stein MT (2011). Learning problems. In CD Rudolph et al., eds., Rudolph's Pediatrics, 22nd ed., pp. 327–331. New York: McGraw-Hill.
  2. Shaywitz SE, et al. (2006). Dyslexia (specific reading disability). In FD Burg et al., eds., Current Pediatric Therapy, 18th ed., pp. 1244–1247. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  3. National Institute of Child Health and Human Development (2000). Report of the National Reading Panel. Teaching Children to Read: An Evidence-Based Assessment of the Scientific Research Literature on Reading and Its Implications for Reading Instruction. Available online: http://www.nationalreadingpanel.org/publications/summary.htm.
  4. Shapiro B, et al. (2007). Specific learning disabilities. In ML Batshaw et al., eds., Children with Disabilities, 6th ed., chap. 25, pp. 367–385. Baltimore: Paul H. Brookes Publishing.

Otras obras consultadas

  • American Academy of Pediatrics, et al. (2009). Joint statement—Learning disabilities, dyslexia, and vision. Pediatrics, 124(2): 837–844.
  • Committee on Children with Disabilities, American Academy of Pediatrics (1999, reaffirmed 2006). The pediatrician's role in development and implementation of an Individual Education Plan (IEP) and/or an Individual Family Service Plan (IFSP). Pediatrics, 104(1): 124–127.
  • Grigorenko EL (2007). Learning disabilities. In A Martin, FR Volkmar, eds., Lewis's Child and Adolescent Psychiatry, 4th ed., pp. 410–418. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • Loewenson PR, et al. (2008). Learning disabilities section of School problems and attention-deficit hyperactivity disorder. In LS Neinstein et al., eds., Adolescent Health Care: A Practical Guide, 5th ed., pp. 1034–1035. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • Lyon GR, et al. (2011). Dyslexia. In RM Kliegman et al., eds., Nelson Textbook of Pediatrics, 19th ed., pp. 112–114. Philadelphia: Saunders.
  • Noble KG, McCandliss BD (2005). Reading development and impairment: Behavioral, social, and neurobiological factors. Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, 26(5): 370–378.
  • Shaywitz SE, et al. (2007). Management of dyslexia, its rationale, and underlying neurobiology. Pediatric Clinics of North America, 54(3): 609–623.
  • Tannock R (2009). Learning disorders. In BJ Sadock, VA Sadock, eds., Kaplan and Sadock's Comprehensive Textbook of Psychiatry, 9th ed., vol. 2, pp. 3475–3485. Philadelphia: Lippincott Williams and Williams.

Créditos

Por El personal de Healthwise
Susan C. Kim, MD - Pediatría
Thomas Emmett Francoeur, MD, MDCM, CSPQ, FRCPC - Pediatría
Última revisión 12 abril, 2012

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