Skip to Content
UW Health SMPH
American Family Children's Hospital
SHARE TEXT

Neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple): Tratamiento (PDQ®) : Tratamiento - información para profesionales de salud [NCI]

Esta información es producida y suministrada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés). La información en este tema puede haber cambiado desde que se escribió. Para la información más actual, comuníquese con el Instituto Nacional del Cáncer a través del Internet en la página web http://cancer.gov o llame al 1-800-4-CANCER.

Neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple)

Información general sobre las neoplasias de células plasmáticas

Hay varios tipos de neoplasias de células plasmáticas. Todas estas enfermedades se relacionan con una proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma). Ellas incluyen la gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI), el plasmacitoma solitario de hueso, el plasmacitoma extramedular y el mieloma múltiple.

(Para mayor información, consultar la sección sobre Linfoma linfoplasmacítico (macroglobulinemia de Waldenström) en el sumario del PDQ sobre Tratamiento del linfoma no Hodgkin en adultos).

Incidencia y mortalidad

Nota: cálculo del número de casos nuevos y defunciones por mieloma múltiple en los Estados Unidos en 2013:[1]

  • Casos nuevos: 22.350.
  • Defunciones: 10.710.

Presentación clínica y evaluación

Cuadro 1. Presentación clínica de las neoplasias de células plasmáticas

Neoplasia de células plasmáticas Tipo de proteína M Patología Presentación clínica
GMSI = gammapatía monoclonal de significación indeterminada.
GMSI IgG κ o λ, o IgA κ o λ <10% de células plasmáticas en la médula ósea Asintomática, con prueba mínima de enfermedad (además de la presencia de una proteína M)[2]
Plasmacitoma solitario de hueso IgG κ o λ, o IgA κ o γ Lesión solitaria de hueso; <10% de células plasmáticas en la médula de un sitio no comprometido Asintomática o sintomática
Plasmacitoma extramedular IgG κ o λ, o IgA κ o γ Lesión solitaria de tejido blando; se presenta con mayor frecuencia en la nasofaringe, las amígdalas o los senos paranasales[3] Asintomática o sintomática
Mieloma múltiple IgG κ o λ, o IgA κ o γ Con frecuencia, múltiples lesiones óseas Sintomática

Evaluación de pacientes con proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma)

Las células idiotípicas del mieloma se pueden encontrar en la sangre de los pacientes de mieloma en todos los estadios de la enfermedad.[4,5] Por esta razón y cuando el tratamiento está indicado, se debe considerar un tratamiento sistémico para todos los pacientes con neoplasias de células plasmáticas sintomáticas. Los pacientes de GMSI o con mieloma latente asintomático no necesitan tratamiento inmediato pero se los debe vigilar cuidadosamente para detectar signos de evolución de la enfermedad.

El reto más importante estriba en separar al grupo de pacientes asintomáticos estables que no necesitan tratamiento de los pacientes de mieloma sintomático que evoluciona, que se deben tratar de inmediato.[6,7]

Los pacientes con una proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma) en el suero o la orina se deben evaluar con algunos de los siguientes criterios:

  • Medición y seguimiento de la proteína M sérica mediante electroforesis sérica o ensayos específicos de inmunoglobulina; sin embargo, la cuantificación específica de la inmunoglobulina siempre sobreestima la proteína M porque el resultado incluye las inmunoglobulinas normales. Por este motivo, el punto de comparación y las mediciones de seguimiento de la proteína M se deben realizar con el mismo método.[8] Si una proteína M no es evidente, la cuantificación de cadenas ligeras libres en el suero puede ser útil para realizar el seguimiento de la respuesta.
  • Medición y seguimiento de la cantidad de cadenas ligeras de proteína M excretadas en la orina durante 24 horas. Se mide la cantidad total de proteína excretada durante 24 horas y se multiplica este valor por el porcentaje de proteína M en la orina de acuerdo con lo que determina la electroforesis de proteínas concentradas en la orina. Un método más fácil, pero menos exacto, es el método que usa una electroforesis de manchas de proteínas en una muestra de orina.
  • Identificación de las cadenas pesadas y ligeras de la proteína M mediante electroforesis de inmunofijación.
  • Medición de hemoglobina, leucocitos, plaquetas y recuentos diferenciales.
  • A veces, determinación del porcentaje de células plasmáticas en la médula. Tener en cuenta que la distribución de células plasmáticas en la médula puede variar en sitios diferentes.
  • Medición de las cadenas ligeras κ y λ libres en el suero. Esto es especialmente útil en los casos de discrasia de células plasmáticas oligosecretoras o para realizar el seguimiento de casos de amiloidosis de cadena ligera.[9]
  • Aspirados con aguja de una lesión ósea lítica solitaria, tumor(es) extramedular(es) o ganglio(s) linfático(s) agrandado(s) para determinar si son plasmacitomas.
  • Evaluación de la función renal con creatinina sérica y una depuración de creatinina.
  • La electroforesis de proteínas concentradas en la orina es muy útil porque diferencia las lesiones glomerulares de las lesiones tubulares. Las lesiones glomerulares, como las que resultan de depósitos glomerulares de amiloides o enfermedad de depósito de cadenas ligeras, resultan en la pérdida no selectiva de todas las proteínas séricas en la orina; la configuración de esta orina en la electroforesis se asemeja a la configuración sérica con un predominio de albúmina.

    En la mayoría de los pacientes de mieloma, la función de los glomérulos normalmente permite que se filtren en la orina solo las proteínas de peso molecular pequeño, como las cadenas ligeras. La concentración de proteínas en los túbulos aumenta a medida que se reabsorbe el agua. Esto conduce a la precipitación de proteínas y la formación de cilindros tubulares, que pueden lesionar las células tubulares. En las lesiones tubulares, la configuración característica de la electroforesis muestra un punto máximo pequeño de albúmina y un punto máximo más grande de una cadena ligera en la región de globulina; esta configuración tubular es la que habitualmente se encuentra en los pacientes de mieloma.

  • Medición de las concentraciones séricas de calcio, fosfatasa alcalina, deshidrogenasa láctica y, cuando está indicado por los síntomas clínicos, de las crioglobulinas y la viscosidad sérica.
  • Obtención de radiografías del cráneo, las costillas, las vértebras, la pelvis, la cintura escapular y los huesos largos. Está en evaluación el uso de la tomografía computarizada de dosis baja con detectores múltiples sin medio de contraste y las imágenes por resonancia magnética (IRM) del cuerpo entero como medidas para vigilar la respuesta al tratamiento.[10,11] Las IRM de la espina vertebral o los huesos largos son más sensibles para detectar lesiones líticas, pero todavía se debe determinar el valor pronóstico o terapéutico de esta información.[11]
  • Realización de IMR si se detecta una masa paraespinal o si los síntomas indican compresión de la médula espinal o las raíces nerviosas.
  • Si se sospecha amiloidosis, realizar una aspiración con aguja de la grasa subcutánea abdominal y manchar la biopsia de la médula ósea para detectar sustancias amiloides como la manera más fácil y segura de confirmar el diagnóstico.[12]
  • Medición de la albúmina sérica y la microglobulina β-2 como factores pronósticos independientes.[13,14]
  • Se considera que un índice alto de rotulación de células plasmáticas (≥3%) o la presencia de células de mieloma en circulación son factores pronósticos precarios.[15] La leucemia de células plasmáticas primaria tiene un pronóstico particularmente precario.[16]

Estos estudios iniciales se deben comparar posteriormente con valores subsiguientes, cuando sea necesario decidir si la enfermedad permanece estable o evoluciona, responde al tratamiento o empeora.

Como se mencionó anteriormente, el reto más importante estriba en separar al grupo estable, asintomático de pacientes que no necesita tratamiento de los pacientes sintomáticos de mieloma que evoluciona, que se deben tratar de inmediato.[6,7]

Gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI)

Los pacientes de GMSI tienen una proteína M sérica sin hallazgos de mieloma múltiple, macroglobulinemia, amiloidosis o linfoma, y tienen menos de 10% de células plasmáticas en la médula ósea.[2,17,18,19] Los pacientes con mieloma latente tienen características similares, pero pueden tener más de 10% de células plasmáticas en la médula ósea.

Estos tipos de pacientes son asintomáticos y no se deben tratar. Sin embargo, se deben vigilar cuidadosamente porque cerca de 1 a 2% de los pacientes de GMSI anualmente evolucionarán hasta contraer mieloma (con mayor frecuencia), amiloidosis, linfoma o leucemia linfocítica crónica, y pueden entonces necesitar tratamiento.[19,20,21]

Virtualmente todos los casos de mieloma múltiple están precedidos de un nivel gradualmente creciente de GMSI.[22,23,24]

Entre los factores de riesgo que pronostican la evolución de la enfermedad, se incluyen los siguientes:

  • Proporción anormal de cadenas ligeras libres en el suero.
  • Clase de GMSI sin IgG.
  • Concentración alta de proteína M sérica (≥15 g/l).[25]

Plasmacitoma solitario de hueso

El paciente tiene un plasmacitoma solitario de hueso si se encuentran los siguientes elementos:

  • Una lesión lítica solitaria de células plasmáticas en la radiografía del esqueleto de un paciente que, por lo demás, es asintomático.
  • Menos de 10% de células plasmáticas en un examen de la médula ósea de un sitio no comprometido.[26,27,28]

Cuando está indicado clínicamente, las IRM pueden revelar lesiones óseas insospechadas que no se detectaron en las radiografías estándar. Las exploraciones de IRM de toda la columna vertebral pueden identificar otras lesiones óseas.[29]

Plasmacitoma extramedular

Un paciente tiene un plasmacitoma extramedular si se encuentran los siguientes elementos:

  • Tumores solitarios de células plasmáticas en los tejidos blandos, que se presentan con mayor frecuencia en las amígdalas, la nasofaringe o los senos paranasales.
  • Hallazgos negativos en las radiografías del esqueleto y la biopsia de la médula ósea.[30,31,32]

Mieloma múltiple

El mieloma múltiple es una neoplasia maligna sistémica de células plasmáticas que normalmente compromete sitios múltiples dentro de la médula ósea y secreta total o parcialmente un anticuerpo monoclonal.

Pronóstico

El mieloma múltiple es sumamente tratable pero rara vez curable. La mediana de supervivencia en la era anterior a la quimioterapia era de cerca de 7 meses. Después de la introducción de la quimioterapia, el pronóstico mejoró significativamente, con una mediana de supervivencia de 24 a 30 meses y una supervivencia a 10 años de 3%. Aún hubo más mejoras en el pronóstico debido a la introducción de terapias más nuevas, como pulsos de corticosteroides, talidomida, lenalidomida, bortezomib y trasplante autógeno y alogénico de células madre, con medianas de supervivencia que ahora sobrepasan de 45 a 60 meses.[33,34,35,36] Los pacientes con leucemia de células plasmáticas o plasmacitomas de tejido blando (a menudo con morfología plasmablástica) relacionados con el mieloma múltiple tienen desenlaces precarios.[16,37]

El mieloma múltiple es potencialmente curable cuando se presenta como plasmacitoma solitario del hueso o plasmacitoma extramedular. (Para mayor información, consultar las secciones de este sumario sobre Plasmacitoma solitario del hueso y Plasmacitoma extramedular).

Amiloidosis relacionada con neoplasias de células plasmáticas

El mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas pueden causar una afección que se llama amiloidosis. La amiloidosis primaria puede resultar en una disfunción orgánica grave, especialmente en el riñón, el corazón o los nervios periféricos. Las concentraciones séricas elevadas de las troponinas cardíacas, el péptido natriurético cerebral y las cadenas ligeras libres en suero son factores pronósticos precarios.[38,39] Un sistema de estadificación propuesto para la amiloidosis primaria sistémica basado en estas concentraciones séricas exige confirmación independiente y prospectiva.[38]

Referencias:

1. American Cancer Society.: Cancer Facts and Figures 2013. Atlanta, Ga: American Cancer Society, 2013. Available online. Last accessed September 5, 2013.
2. Kyle RA, Rajkumar SV: Monoclonal gammopathy of undetermined significance and smouldering multiple myeloma: emphasis on risk factors for progression. Br J Haematol 139 (5): 730-43, 2007.
3. Knowling MA, Harwood AR, Bergsagel DE: Comparison of extramedullary plasmacytomas with solitary and multiple plasma cell tumors of bone. J Clin Oncol 1 (4): 255-62, 1983.
4. Zandecki M, Facon T, Preudhomme C, et al.: Significance of circulating plasma cells in multiple myeloma. Leuk Lymphoma 14 (5-6): 491-6, 1994.
5. Billadeau D, Van Ness B, Kimlinger T, et al.: Clonal circulating cells are common in plasma cell proliferative disorders: a comparison of monoclonal gammopathy of undetermined significance, smoldering multiple myeloma, and active myeloma. Blood 88 (1): 289-96, 1996.
6. He Y, Wheatley K, Clark O, et al.: Early versus deferred treatment for early stage multiple myeloma. Cochrane Database Syst Rev (1): CD004023, 2003.
7. Kyle RA, Remstein ED, Therneau TM, et al.: Clinical course and prognosis of smoldering (asymptomatic) multiple myeloma. N Engl J Med 356 (25): 2582-90, 2007.
8. Riches PG, Sheldon J, Smith AM, et al.: Overestimation of monoclonal immunoglobulin by immunochemical methods. Ann Clin Biochem 28 ( Pt 3): 253-9, 1991.
9. Dispenzieri A, Kyle R, Merlini G, et al.: International Myeloma Working Group guidelines for serum-free light chain analysis in multiple myeloma and related disorders. Leukemia 23 (2): 215-24, 2009.
10. Horger M, Kanz L, Denecke B, et al.: The benefit of using whole-body, low-dose, nonenhanced, multidetector computed tomography for follow-up and therapy response monitoring in patients with multiple myeloma. Cancer 109 (8): 1617-26, 2007.
11. Walker R, Barlogie B, Haessler J, et al.: Magnetic resonance imaging in multiple myeloma: diagnostic and clinical implications. J Clin Oncol 25 (9): 1121-8, 2007.
12. Gertz MA, Li CY, Shirahama T, et al.: Utility of subcutaneous fat aspiration for the diagnosis of systemic amyloidosis (immunoglobulin light chain). Arch Intern Med 148 (4): 929-33, 1988.
13. Greipp PR: Advances in the diagnosis and management of myeloma. Semin Hematol 29 (3 Suppl 2): 24-45, 1992.
14. Durie BG, Stock-Novack D, Salmon SE, et al.: Prognostic value of pretreatment serum beta 2 microglobulin in myeloma: a Southwest Oncology Group Study. Blood 75 (4): 823-30, 1990.
15. Greipp PR, Witzig T: Biology and treatment of myeloma. Curr Opin Oncol 8 (1): 20-7, 1996.
16. Pagano L, Valentini CG, De Stefano V, et al.: Primary plasma cell leukemia: a retrospective multicenter study of 73 patients. Ann Oncol 22 (7): 1628-35, 2011.
17. Kyle RA, Therneau TM, Rajkumar SV, et al.: Prevalence of monoclonal gammopathy of undetermined significance. N Engl J Med 354 (13): 1362-9, 2006.
18. International Myeloma Working Group.: Criteria for the classification of monoclonal gammopathies, multiple myeloma and related disorders: a report of the International Myeloma Working Group. Br J Haematol 121 (5): 749-57, 2003.
19. Bird J, Behrens J, Westin J, et al.: UK Myeloma Forum (UKMF) and Nordic Myeloma Study Group (NMSG): guidelines for the investigation of newly detected M-proteins and the management of monoclonal gammopathy of undetermined significance (MGUS). Br J Haematol 147 (1): 22-42, 2009.
20. Attal M, Harousseau JL, Stoppa AM, et al.: A prospective, randomized trial of autologous bone marrow transplantation and chemotherapy in multiple myeloma. Intergroupe Français du Myélome. N Engl J Med 335 (2): 91-7, 1996.
21. Kyle RA, Therneau TM, Rajkumar SV, et al.: A long-term study of prognosis in monoclonal gammopathy of undetermined significance. N Engl J Med 346 (8): 564-9, 2002.
22. Weiss BM, Abadie J, Verma P, et al.: A monoclonal gammopathy precedes multiple myeloma in most patients. Blood 113 (22): 5418-22, 2009.
23. Landgren O, Kyle RA, Pfeiffer RM, et al.: Monoclonal gammopathy of undetermined significance (MGUS) consistently precedes multiple myeloma: a prospective study. Blood 113 (22): 5412-7, 2009.
24. Bladé J, Rosiñol L, Cibeira MT: Are all myelomas preceded by MGUS? Blood 113 (22): 5370, 2009.
25. Rajkumar SV, Kyle RA, Therneau TM, et al.: Serum free light chain ratio is an independent risk factor for progression in monoclonal gammopathy of undetermined significance. Blood 106 (3): 812-7, 2005.
26. Ozsahin M, Tsang RW, Poortmans P, et al.: Outcomes and patterns of failure in solitary plasmacytoma: a multicenter Rare Cancer Network study of 258 patients. Int J Radiat Oncol Biol Phys 64 (1): 210-7, 2006.
27. Dimopoulos MA, Moulopoulos LA, Maniatis A, et al.: Solitary plasmacytoma of bone and asymptomatic multiple myeloma. Blood 96 (6): 2037-44, 2000.
28. Dimopoulos MA, Hamilos G: Solitary bone plasmacytoma and extramedullary plasmacytoma. Curr Treat Options Oncol 3 (3): 255-9, 2002.
29. Liebross RH, Ha CS, Cox JD, et al.: Solitary bone plasmacytoma: outcome and prognostic factors following radiotherapy. Int J Radiat Oncol Biol Phys 41 (5): 1063-7, 1998.
30. Tournier-Rangeard L, Lapeyre M, Graff-Caillaud P, et al.: Radiotherapy for solitary extramedullary plasmacytoma in the head-and-neck region: A dose greater than 45 Gy to the target volume improves the local control. Int J Radiat Oncol Biol Phys 64 (4): 1013-7, 2006.
31. Michalaki VJ, Hall J, Henk JM, et al.: Definitive radiotherapy for extramedullary plasmacytomas of the head and neck. Br J Radiol 76 (910): 738-41, 2003.
32. Alexiou C, Kau RJ, Dietzfelbinger H, et al.: Extramedullary plasmacytoma: tumor occurrence and therapeutic concepts. Cancer 85 (11): 2305-14, 1999.
33. Kumar SK, Rajkumar SV, Dispenzieri A, et al.: Improved survival in multiple myeloma and the impact of novel therapies. Blood 111 (5): 2516-20, 2008.
34. Ludwig H, Durie BG, Bolejack V, et al.: Myeloma in patients younger than age 50 years presents with more favorable features and shows better survival: an analysis of 10 549 patients from the International Myeloma Working Group. Blood 111 (8): 4039-47, 2008.
35. Brenner H, Gondos A, Pulte D: Recent major improvement in long-term survival of younger patients with multiple myeloma. Blood 111 (5): 2521-6, 2008.
36. Palumbo A, Anderson K: Multiple myeloma. N Engl J Med 364 (11): 1046-60, 2011.
37. Bladé J, Fernández de Larrea C, Rosiñol L, et al.: Soft-tissue plasmacytomas in multiple myeloma: incidence, mechanisms of extramedullary spread, and treatment approach. J Clin Oncol 29 (28): 3805-12, 2011.
38. Kumar S, Dispenzieri A, Lacy MQ, et al.: Revised prognostic staging system for light chain amyloidosis incorporating cardiac biomarkers and serum free light chain measurements. J Clin Oncol 30 (9): 989-95, 2012.
39. Pinney JH, Lachmann HJ, Bansi L, et al.: Outcome in renal Al amyloidosis after chemotherapy. J Clin Oncol 29 (6): 674-81, 2011.

Información sobre los estadios de las neoplasias de células plasmáticas

No hay un sistema de estadificación generalmente aceptado para la gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI), el plasmacitoma solitario del hueso o el plasmacitoma extramedular. Para las neoplasias de células plasmáticas, el único sistema de estadificación disponible es el del mieloma múltiple.

Mieloma múltiple

El mieloma múltiple se estadifica mediante el cálculo de la masa de células tumorales del mieloma sobre la base de la cantidad de proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma) en el suero o la orina, junto con diversos parámetros clínicos, como hemoglobina y concentraciones de calcio sérico, número de lesiones óseas líticas, y presencia o ausencia de insuficiencia renal. El deterioro de la función renal empeora el pronóstico independientemente del estadio.

El estadio de la enfermedad en el momento de la presentación es un determinante sólido de la supervivencia, pero tiene poca influencia en la elección del tratamiento ya que casi todos los pacientes, salvo los escasos pacientes con tumores solitarios de hueso o plasmacitomas extramedulares, tienen la enfermedad generalizada.

Sistema internacional de estadificación

El International Myeloma Working Group estudió a 11.171 pacientes, de los cuales 2.901 recibieron terapia de dosis altas y 8.270 recibieron solo terapia de dosis estándar.[1]

De ello, se derivó un sistema internacional de estadificación que se presenta a continuación en el cuadro 2[1]

Cuadro 2. Sistema internacional de estadificación del mieloma múltiple

Estadio Criterios Mediana de supervivencia (meses)
I Microglobulina β-2 <3,5 mg/l y albúmina ≥3,5 g/dl 62
II Microglobulina β-2 <3,5 mg/l y albúmina <3,5 g/dl, o microglobulina β-2 3,5 a <5,5 mg/l 44
III Microglobulina β-2 ≥5,5 mg/l 29

Factores genéticos y grupos de riesgo

Las aberraciones genéticas que se detectan mediante hibridación fluorescente in situ (HFIS) pueden definir los grupos de pronóstico en análisis retrospectivos y prospectivos.[2,3] Se notificó una supervivencia corta y una duración más corta de la respuesta al tratamiento con t(4;14)(p16;q32), t(14;16)(q32;q23), supresión citogenética del 13q-14 y supresión del 17p13 (p53 locus).[2,3,4,5,6] Si la elección del tratamiento que se basa en un análisis de HFIS puede influir en el desenlace, es un tema que debe aguardar más estudios en los ensayos prospectivos.

Las investigaciones clínicas más recientes estratifican a los paciente de mieloma múltiple en lo que se llama un grupo de riesgo estándar, que incluye a 75% de los pacientes y tiene una mediana de supervivencia de 3 a 6 años, y un grupo de riesgo alto, que tiene una mediana de supervivencia de menos de 3 años.[2,3,4,5,6,7] (Ver el cuadro 3 a continuación). Esta estratificación, que se basa en hallazgos citogenéticos, se derivó de análisis retrospectivos y se necesita validar prospectivamente.[7] Se envían muestras de médula ósea para análisis citogenéticos e HFIS. La leucemia de células plasmáticas tiene un pronóstico particularmente precario.[8]

Cuadro 3. Grupos de riesgo para el mieloma múltiple

Grupo de riesgo Hallazgos citogenéticos Características de la enfermedad
HFIS = hibridación fluorescente in situ.
Riesgo estándar Presenta cualquiera de los siguientes hallazgos citogenéticos: 1) HFIS o citogenética no adversos, 2) hiperdiploidía, 3) t(11;14) con HFIS o 4) t(6;14) con HFIS. Con frecuencia, estos pacientes presentan: 1) enfermedad que expresa gammapatías monoclonales IgG k y 2) lesiones óseas líticas.
Riesgo alto Presenta cualquiera de los siguientes hallazgos citogenéticos: 1) del 17p con HFIS, 2) t(4;14) con HFIS, 3) t(14;16) con HFIS, 4) del 13 con citogenética, o 5) hipodiplodía. Estos pacientes presentan: 1) enfermedad que expresa gammapatías monoclonales IgA λ (a menudo) y 2) complicaciones esqueléticas relacionadas (menos a menudo).

Referencias:

1. Greipp PR, San Miguel J, Durie BG, et al.: International staging system for multiple myeloma. J Clin Oncol 23 (15): 3412-20, 2005.
2. Fonseca R, Blood E, Rue M, et al.: Clinical and biologic implications of recurrent genomic aberrations in myeloma. Blood 101 (11): 4569-75, 2003.
3. Avet-Loiseau H, Attal M, Moreau P, et al.: Genetic abnormalities and survival in multiple myeloma: the experience of the Intergroupe Francophone du Myélome. Blood 109 (8): 3489-95, 2007.
4. Gertz MA, Lacy MQ, Dispenzieri A, et al.: Clinical implications of t(11;14)(q13;q32), t(4;14)(p16.3;q32), and -17p13 in myeloma patients treated with high-dose therapy. Blood 106 (8): 2837-40, 2005.
5. Gutiérrez NC, Castellanos MV, Martín ML, et al.: Prognostic and biological implications of genetic abnormalities in multiple myeloma undergoing autologous stem cell transplantation: t(4;14) is the most relevant adverse prognostic factor, whereas RB deletion as a unique abnormality is not associated with adverse prognosis. Leukemia 21 (1): 143-50, 2007.
6. Sagaster V, Ludwig H, Kaufmann H, et al.: Bortezomib in relapsed multiple myeloma: response rates and duration of response are independent of a chromosome 13q-deletion. Leukemia 21 (1): 164-8, 2007.
7. Kumar SK, Mikhael JR, Buadi FK, et al.: Management of newly diagnosed symptomatic multiple myeloma: updated Mayo Stratification of Myeloma and Risk-Adapted Therapy (mSMART) consensus guidelines. Mayo Clin Proc 84 (12): 1095-110, 2009.
8. Ramsingh G, Mehan P, Luo J, et al.: Primary plasma cell leukemia: a Surveillance, Epidemiology, and End Results database analysis between 1973 and 2004. Cancer 115 (24): 5734-9, 2009.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento de las neoplasias de células plasmáticas

El reto más importante para tratar las neoplasias de células plasmáticas estriba en separar al grupo de pacientes asintomáticos estables, que no necesitan tratamiento, de los pacientes con mieloma sintomático que evoluciona, que se deben tratar de inmediato.[1,2] Se deben diferenciar la gammapatía monoclonal de significación indeterminada o el mieloma latente del mieloma evolutivo.

Neoplasias asintomáticas de células plasmáticas

Los pacientes asintomáticos de mieloma múltiple que no tienen ninguna lesión lítica ósea y su función renal es normal se pueden observar inicialmente sin problemas fuera del contexto de un ensayo clínico.[1,3,4] El aumento de la anemia es el indicador más confiable de evolución.[4]

Neoplasias sintomáticas de células plasmáticas

Se debe administrar tratamiento a los pacientes con enfermedad sintomática avanzada.

El tratamiento se debe dirigir a reducir la carga de células tumorales y revertir cualquier complicación de la enfermedad, como insuficiencia renal, infecciones, hiperviscosidad o hipercalcemia, con un manejo médico apropiado. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Hipercalcemia).

Se han formulado criterios de respuesta en ensayos clínicos.[5]

El tratamiento actual para los pacientes de mieloma múltiple sintomático se puede dividir en las siguientes categorías:

  • Terapias de inducción.
  • Terapias de consolidación, que son menos aplicables a los pacientes de edad muy avanzada.
  • Terapias de mantenimiento.
  • Cuidados médicos de apoyo, como aquellos con bisfosfonatos. (Para mayor información consultar la sección sobre Fármacos adyuvantes de la sección sobre Control farmacológico del sumario del PDQ sobre Dolor).

Referencias:

1. He Y, Wheatley K, Clark O, et al.: Early versus deferred treatment for early stage multiple myeloma. Cochrane Database Syst Rev (1): CD004023, 2003.
2. Kyle RA, Remstein ED, Therneau TM, et al.: Clinical course and prognosis of smoldering (asymptomatic) multiple myeloma. N Engl J Med 356 (25): 2582-90, 2007.
3. Riccardi A, Mora O, Tinelli C, et al.: Long-term survival of stage I multiple myeloma given chemotherapy just after diagnosis or at progression of the disease: a multicentre randomized study. Cooperative Group of Study and Treatment of Multiple Myeloma. Br J Cancer 82 (7): 1254-60, 2000.
4. Bladé J, Dimopoulos M, Rosiñol L, et al.: Smoldering (asymptomatic) multiple myeloma: current diagnostic criteria, new predictors of outcome, and follow-up recommendations. J Clin Oncol 28 (4): 690-7, 2010.
5. Durie BG, Harousseau JL, Miguel JS, et al.: International uniform response criteria for multiple myeloma. Leukemia 20 (9): 1467-73, 2006.

Tratamiento de la amiloidosis relacionada con las neoplasias de células plasmáticas

Opciones de tratamiento de la amiloidosis relacionada con las neoplasias de células plasmáticas

Las opciones de tratamiento de la amiloidosis relacionada con neoplasias de células plasmáticas incluyen los siguientes procedimientos:

1.Quimioterapia.
2.Rescate de células madre.

Quimioterapia

En dos ensayos aleatorizados se observó una supervivencia general (SG) prolongada con el uso de quimioterapia con melfalán, con colchicina o sin esta, en comparación con la colchicina sola.[1,2][Grado de comprobación: 1iiA]

Como en todas las discrasias de células plasmáticas, se han notificado respuestas para todos los mismos regímenes activos en el mieloma múltiple.[3,4,5,6,7,8]

Rescate de células madre

En un estudio prospectivo aleatorizado de 100 pacientes con amiloidosis de cadenas ligeras de inmunoglobulina, se comparó el melfalán más la dexametasona de dosis alta con el melfalán de dosis alta más el rescate con células madre autógenas.[9] Después de una mediana de seguimiento de 3 años, la mediana de SG favoreció al grupo sin trasplante (56,9 meses frente a 22,2 meses; P = 0,04).[9][Grado de comprobación: 1iiA] La mortalidad de 24% relacionada con el trasplante en esta y otras series refleja las dificultades que implica la quimioterapia de dosis altas para pacientes de edad avanzada con disfunción orgánica.[9,10,11,12,13,14] No se anticipa un ensayo aleatorizado que confirme los beneficios de un trasplante autógeno.[15]

En una serie anecdótica se describe el trasplante alogénico de células madre de intensidad completa y reducida.[16]

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés primary systemic amyloidosis. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Kyle RA, Gertz MA, Greipp PR, et al.: A trial of three regimens for primary amyloidosis: colchicine alone, melphalan and prednisone, and melphalan, prednisone, and colchicine. N Engl J Med 336 (17): 1202-7, 1997.
2. Skinner M, Anderson J, Simms R, et al.: Treatment of 100 patients with primary amyloidosis: a randomized trial of melphalan, prednisone, and colchicine versus colchicine only. Am J Med 100 (3): 290-8, 1996.
3. Wechalekar AD, Goodman HJ, Lachmann HJ, et al.: Safety and efficacy of risk-adapted cyclophosphamide, thalidomide, and dexamethasone in systemic AL amyloidosis. Blood 109 (2): 457-64, 2007.
4. Dispenzieri A, Lacy MQ, Zeldenrust SR, et al.: The activity of lenalidomide with or without dexamethasone in patients with primary systemic amyloidosis. Blood 109 (2): 465-70, 2007.
5. Sanchorawala V, Wright DG, Rosenzweig M, et al.: Lenalidomide and dexamethasone in the treatment of AL amyloidosis: results of a phase 2 trial. Blood 109 (2): 492-6, 2007.
6. Kastritis E, Wechalekar AD, Dimopoulos MA, et al.: Bortezomib with or without dexamethasone in primary systemic (light chain) amyloidosis. J Clin Oncol 28 (6): 1031-7, 2010.
7. Moreau P, Jaccard A, Benboubker L, et al.: Lenalidomide in combination with melphalan and dexamethasone in patients with newly diagnosed AL amyloidosis: a multicenter phase 1/2 dose-escalation study. Blood 116 (23): 4777-82, 2010.
8. Reece DE, Hegenbart U, Sanchorawala V, et al.: Efficacy and safety of once-weekly and twice-weekly bortezomib in patients with relapsed systemic AL amyloidosis: results of a phase 1/2 study. Blood 118 (4): 865-73, 2011.
9. Jaccard A, Moreau P, Leblond V, et al.: High-dose melphalan versus melphalan plus dexamethasone for AL amyloidosis. N Engl J Med 357 (11): 1083-93, 2007.
10. Dispenzieri A, Kyle RA, Lacy MQ, et al.: Superior survival in primary systemic amyloidosis patients undergoing peripheral blood stem cell transplantation: a case-control study. Blood 103 (10): 3960-3, 2004.
11. Skinner M, Sanchorawala V, Seldin DC, et al.: High-dose melphalan and autologous stem-cell transplantation in patients with AL amyloidosis: an 8-year study. Ann Intern Med 140 (2): 85-93, 2004.
12. Leung N, Leung TR, Cha SS, et al.: Excessive fluid accumulation during stem cell mobilization: a novel prognostic factor of first-year survival after stem cell transplantation in AL amyloidosis patients. Blood 106 (10): 3353-7, 2005.
13. Madan S, Kumar SK, Dispenzieri A, et al.: High-dose melphalan and peripheral blood stem cell transplantation for light-chain amyloidosis with cardiac involvement. Blood 119 (5): 1117-22, 2012.
14. Cibeira MT, Sanchorawala V, Seldin DC, et al.: Outcome of AL amyloidosis after high-dose melphalan and autologous stem cell transplantation: long-term results in a series of 421 patients. Blood 118 (16): 4346-52, 2011.
15. Mehta J, Gerta MA, Dispenzieri A: High-dose therapy for amyloidosis: the end of the beginning? Blood 103 (10): 3612-3, 2004.
16. Schönland SO, Lokhorst H, Buzyn A, et al.: Allogeneic and syngeneic hematopoietic cell transplantation in patients with amyloid light-chain amyloidosis: a report from the European Group for Blood and Marrow Transplantation. Blood 107 (6): 2578-84, 2006.

Tratamiento de la gammapatía monoclonal de significación indeterminada

Opciones de tratamiento de la gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI)

Las opciones de tratamiento de la GMSI incluyen el siguiente procedimiento:

1.Conducta expectante.

Conducta expectante

El mieloma múltiple, otras discrasias de células plasmáticas o el linfoma se presentarán en 12 % de los pacientes a los 10 años, en 25% a los 20 años y en 30% a los 25 años.

Todos los pacientes de GMSI deben permanecer en observación para detectar aumentos de las concentraciones de proteína M y la presentación de una discrasia de células plasmáticas. Las concentraciones iniciales altas de proteína M se pueden correlacionar con un aumento del riesgo de evolución a mieloma múltiple.[1,2] En un informe retrospectivo amplio, el riesgo de avance a los 20 años fue de 14% para una concentración inicial de proteína monoclonal de 0,5 g/dl o menos, de 25% para una concentración de 1,5 g/dl, 41% para una concentración de 2,0 g/dl, 49% para una concentración de 2,5 g/dl y de 64% para una concentración de 3,0 g/dl.[1]

El tratamiento se demora hasta que la enfermedad evoluciona hasta el estadio en que aparecen síntomas o signos.

Los pacientes de GMSI o mieloma latente no responden con más frecuencia, ni logran remisiones más prolongadas, ni tienen una mejor supervivencia si la quimioterapia se comienza temprano, cuando todavía permanecen asintomáticos en lugar de esperar hasta la evolución de la enfermedad antes de iniciar el tratamiento.[3,4,5,6] No se han demostrado que los tratamientos más nuevos prevengan o demoren la evolución de GMSI a una discrasia de células plasmáticas.[2]

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés monoclonal gammopathy of undetermined significance. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Kyle RA, Therneau TM, Rajkumar SV, et al.: A long-term study of prognosis in monoclonal gammopathy of undetermined significance. N Engl J Med 346 (8): 564-9, 2002.
2. Bird J, Behrens J, Westin J, et al.: UK Myeloma Forum (UKMF) and Nordic Myeloma Study Group (NMSG): guidelines for the investigation of newly detected M-proteins and the management of monoclonal gammopathy of undetermined significance (MGUS). Br J Haematol 147 (1): 22-42, 2009.
3. Bladé J, Dimopoulos M, Rosiñol L, et al.: Smoldering (asymptomatic) multiple myeloma: current diagnostic criteria, new predictors of outcome, and follow-up recommendations. J Clin Oncol 28 (4): 690-7, 2010.
4. He Y, Wheatley K, Clark O, et al.: Early versus deferred treatment for early stage multiple myeloma. Cochrane Database Syst Rev (1): CD004023, 2003.
5. Riccardi A, Mora O, Tinelli C, et al.: Long-term survival of stage I multiple myeloma given chemotherapy just after diagnosis or at progression of the disease: a multicentre randomized study. Cooperative Group of Study and Treatment of Multiple Myeloma. Br J Cancer 82 (7): 1254-60, 2000.
6. Kyle RA, Remstein ED, Therneau TM, et al.: Clinical course and prognosis of smoldering (asymptomatic) multiple myeloma. N Engl J Med 356 (25): 2582-90, 2007.

Tratamiento de la macroglobulinemia de Waldenström (linfoma linfoplasmacítico)

Para mayor información, consultar la sección Linfoma linfoplasmacítico (macroglobulinemia de Waldenström) en el sumario del PDQ sobre Tratamiento del linfoma no Hodgkin en adultos.

Tratamiento del plasmacitoma solitario del hueso

Opciones de tratamiento del plasmacitoma solitario del hueso

Las opciones de tratamiento del plasmacitoma solitario del hueso incluyen los siguientes procedimientos:

1.Radioterapia dirigida a la lesión.
2.Quimioterapia (si la proteína (proteína M) monoclonal [o mieloma] aumenta y se presentan otras pruebas de mieloma múltiple sintomático).

Radioterapia

Cerca de 25% de los pacientes tiene una proteína M en el suero o la orina; esto debe desaparecer después de administrarse radioterapia adecuada dirigida a la lesión lítica.

La tasa de supervivencia a 10 años de los pacientes de plasmacitoma solitario del hueso tratados con radioterapia es de más de 50%, que es mucho mejor que la tasa de supervivencia de los pacientes de mieloma múltiple diseminado.[1]

Quimioterapia

La mayoría de los pacientes contraerán con el tiempo enfermedades diseminadas y necesitarán quimioterapia; casi 50% de ellos lo harán dentro de los dos años del diagnóstico.[2,3] Sin embargo, se puede esperar que los pacientes con paraproteína sérica o proteína de Bence Jones, quienes presentan una desaparición completa de estas proteínas después de la radioterapia, permanezcan libres de enfermedad durante períodos prolongados.[2,4] Los pacientes que evolucionan a mieloma múltiple tienden a responder bien a la quimioterapia, con una mediana de supervivencia de 63 meses después de la evolución de la enfermedad.[2,4]

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés isolated plasmacytoma of bone. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Tsang RW, Gospodarowicz MK, Pintilie M, et al.: Solitary plasmacytoma treated with radiotherapy: impact of tumor size on outcome. Int J Radiat Oncol Biol Phys 50 (1): 113-20, 2001.
2. Liebross RH, Ha CS, Cox JD, et al.: Solitary bone plasmacytoma: outcome and prognostic factors following radiotherapy. Int J Radiat Oncol Biol Phys 41 (5): 1063-7, 1998.
3. Dimopoulos MA, Moulopoulos LA, Maniatis A, et al.: Solitary plasmacytoma of bone and asymptomatic multiple myeloma. Blood 96 (6): 2037-44, 2000.
4. Dimopoulos MA, Goldstein J, Fuller L, et al.: Curability of solitary bone plasmacytoma. J Clin Oncol 10 (4): 587-90, 1992.

Tratamiento del plasmacitoma extramedular

Opciones de tratamiento del plasmacitoma extramedular

Las opciones de tratamiento para el plasmacitoma extramedular incluyen los siguientes procedimientos:

1.Radioterapia dirigida a la lesión solitaria; si fuera posible, con campos que cubran los ganglios linfáticos regionales.[1,2]
2.En algunos casos, se puede considerar la resección quirúrgica, pero generalmente esta se sigue con radioterapia.[2]
3.Si la proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma) persiste o reaparece, el paciente puede necesitar más radioterapia. En algunos pacientes, el plasmacitoma se puede encoger, pero no desaparece, y la proteína M persiste. Estos tipos de pacientes se deben vigilar muy de cerca. Se debe recurrir a la cirugía si el plasmacitoma está en un sitio de donde se puede extirpar fácilmente (por ejemplo, en la amígdala); la proteína M puede desaparecer de la sangre o la orina. En otros casos, la persistencia o el aumento de la proteína M puede anunciar la evolución a mieloma múltiple.
4.Es necesario administrar quimioterapia si la enfermedad evoluciona y causa síntomas.

Se deben tomar radiografías esqueléticas y realizar una biopsia de médula ósea cuando los pacientes tienen tumores solitarios de células plasmáticas en los tejidos blandos, que se presentan con mayor frecuencia en las amígdalas, la nasofaringe o los senos paranasales. Ambos procedimientos deben producir resultados negativos. Asimismo, se les debe realizar una evaluación de la proteína M en el suero y la orina.[1,2,3,4]

Aproximadamente 25% de los pacientes presentan proteína M en el suero o la orina; esta debe desaparecer después de una radiación adecuada.

El plasmacitoma extramedular es una enfermedad altamente curable, con una supervivencia sin avance que oscila de 70 a 87% después de 10 a 14 años del tratamiento con radioterapia (con resección previa o sin esta).[1,2,5]

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés extramedullary plasmacytoma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Tsang RW, Gospodarowicz MK, Pintilie M, et al.: Solitary plasmacytoma treated with radiotherapy: impact of tumor size on outcome. Int J Radiat Oncol Biol Phys 50 (1): 113-20, 2001.
2. Alexiou C, Kau RJ, Dietzfelbinger H, et al.: Extramedullary plasmacytoma: tumor occurrence and therapeutic concepts. Cancer 85 (11): 2305-14, 1999.
3. Meis JM, Butler JJ, Osborne BM, et al.: Solitary plasmacytomas of bone and extramedullary plasmacytomas. A clinicopathologic and immunohistochemical study. Cancer 59 (8): 1475-85, 1987.
4. Soesan M, Paccagnella A, Chiarion-Sileni V, et al.: Extramedullary plasmacytoma: clinical behaviour and response to treatment. Ann Oncol 3 (1): 51-7, 1992.
5. Strojan P, Soba E, Lamovec J, et al.: Extramedullary plasmacytoma: clinical and histopathologic study. Int J Radiat Oncol Biol Phys 53 (3): 692-701, 2002.

Tratamiento del mieloma múltiple

Evaluación inicial

El abordaje inicial del paciente consiste en evaluar los siguientes parámetros:

1.Detección de una proteína (proteína M) monoclonal (o mieloma) en el suero o la orina.
2.Detección de más de 10% de células plasmáticas durante un examen de médula ósea.
3.Detección de lesiones líticas óseas u osteoporosis generalizada mediante radiografías esqueléticas.
4.Presencia de plasmacitomas en el tejido blando.
5.Concentraciones séricas de albúmina y microglobulina β-2.
6.Detección de cadenas ligeras de inmunoglobulina κ y λ libres en el suero.[1]

La selección del tratamiento depende de la edad y el estado general de salud del paciente, los tratamientos anteriores y la presencia de complicaciones de la enfermedad.[2]

Terapia de inducción

La elección de la terapia de inducción está poco clara en este momento; sin embargo, las categorías básicas actuales incluyen el uso de esteroides, talidomida, lenalidomida, bortezomib y alquilantes, a menudo combinados.[3]

Se plantean varias preguntas cuando se elige esta terapia para un paciente de mieloma sintomático al principio de la presentación, incluso las siguientes:

1.¿El paciente es apto para participar en un ensayo clínico? La secuencia y las combinaciones de terapias nuevas o más antiguas solo se pueden determinar en ensayos clínicos prospectivos.
2.¿El trasplante autógeno de células madre (TACM) es una opción posible de consolidación para este paciente? Si así fuera, se deben obviar los alquilantes durante la terapia de inducción para evitar el compromiso de la recolección de células madre y disminuir el riesgo leucemógeno.
3.¿El paciente padece de enfermedades concomitantes? La edad, la disfunción orgánica y el riesgo de complicaciones cardiovasculares y trombóticas influirían tanto en la elección de terapias de inducción como en la elección de considerar terapias de consolidación.

Sustancias para la terapia de inducción

Hay múltiples sustancias terapéuticas disponibles para la terapia de inducción, ya sean solas o en combinaciones.[4] Entre ellas, las siguientes:

  • Esteroides (por ejemplo, dexametasona y prednisona).
  • Talidomida.
  • Lenalidomida.
  • Bortezomib.
  • Alquilantes (por ejemplo, melfalán y ciclofosfamida).
  • Otros fármacos citotóxicos (por ejemplo, vincristina, doxorrubicina y doxorrubicina liposomal).

Es necesario realizar ensayos clínicos para establecer regímenes que logren la mejor eficacia y la menor toxicidad a largo plazo. (Para obtener información sobre una lista de ensayos clínicos en marcha, consultar la sección de este sumario sobre Terapia combinada).

Recomendaciones para elegir la terapia de inducción

Hasta que se disponga de los resultados y fuera del contexto de los ensayos clínicos, los médicos pueden elegir una terapia de inducción con base en las siguientes recomendaciones:

1.Para los pacientes menores de 70 años, se evitan los alquilantes en primera instancia a fin de evitar la toxicidad de células madre, con los riesgos subsiguientes de citopenias, neoplasias malignas secundarias malignas o recolección precaria de células madre cuando se considera un trasplante para la terapia de consolidación.[5]
2.Bortezomib o lenalidomida se combinan con dexametasona durante un mínimo de ocho meses o hasta que se produzca una mejor respuesta si se planifica una terapia de consolidación.[6,7] (Para mayor información, consultar las secciones de este sumario sobre Lenalidomida y Bortezomib).
3.La elección de bortezomib o lenalidomida se fundamenta en el perfil de los efectos secundarios y la vía de administración.
  • El bortezomib se administra en dosis intravenosas frecuentes y puede producir toxicidades neuropáticas significativas.[7,8,9] Se prefiere el bortezomib para pacientes con insuficiencia renal.[10]
  • La lenalidomida se administra por vía oral y puede causar un aumento del riesgo de trombosis venosa profunda (TVP), lo cual exige medicación profiláctica adicional.[6,11]
4.Los pacientes con riesgo estándar, como se define en la sección de este sumario sobre Información sobre los estadios, deberían recibir terapia de inducción sola, seguida de observación cuidadosa luego de obtener la mejor respuesta.[12]
5.Los pacientes de riesgo alto deberían recibir terapia de inducción hasta obtener la mejor respuesta, seguida de terapia de consolidación con trasplante alógeno o autógeno de células madre.[12]

Es necesario validar estas recomendaciones en los ensayos clínicos en curso; la participación en ensayos clínicos es la opción preferida, siempre que sea posible.

Corticosteroides

Desde mediados de la década de 1980, se administraron dosis de 40 mg de dexametasona oral durante cuatro días consecutivos, que es el mismo plan que se utiliza para el régimen de vincristina, más doxorrubicina, más dexametasona (VAD).[13] Las tasas de respuesta de 60 a 70% en pacientes sin tratamiento previo parecieron ser tan altas como las de los pacientes tratados con VAD.[13,14][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

Datos probatorios

En un ensayo prospectivo se asignó al azar a 488 pacientes mayores de 65 años de edad para recibir dexametasona sola, melfalán más dexametasona, dexametasona más interferón-α y melfalán más prednisona (MP).

  • Después de una mediana de seguimiento de 7,1 años, no se observó diferencia en la supervivencia general (SG) (la mediana de supervivencia fue de 32 a 40 meses).[15][Grado de comprobación: 1iiA]
  • Los pacientes de los grupos que recibieron dexametasona presentaron significativamente más infecciones, intolerancia a la glucosa, síntomas gastrointestinales y quejas de tipo psiquiátrico. (Para mayor información sobre síntomas gastrointestinales, consultar el sumario del PDQ sobre Complicaciones gastrointestinales).

Nunca se realizó un ensayo aleatorizado para comparar la dexametasona como fármaco oral único en su dosis alta tradicional (40 mg por día durante cuatro días, que se repite después de suspenderse por cuatro días) con una dosis más baja (≤40 mg por semana). Este tema de la dosis de dexametasona se evaluó en los dos ensayos aleatorizados prospectivos siguientes:

  • En el contexto de melfalán, como se evaluó en un ensayo del National Cancer Institute of Canada (CAN-NCIC-MY7)
    • En comparación con las dosis estándar de esteroides, las dosis altas de dexametasona se relacionaron con un aumento del riesgo de infección en el ensayo de melfalán, pero no hubo diferencia en la eficacia.[16]
  • En el contexto de la lenalidomida, como se evaluó en un ensayo del Eastern Cooperative Oncology Group (ECOG-E4A03).[6]
    • El estudio con lenalidomida cuestionó la inocuidad y eficacia de las dosis altas de dexametasona.[6] (Para mayor información, consultar la sección de este sumario sobre Lenalidomida).

Casi todos los ensayos clínicos en curso en los Estados Unidos y Europa establecieron un plan de dosis bajas de dexametasona, con otras sustancias terapéuticas o sin estas.

Talidomida

Datos probatorios

Once estudios aleatorizados prospectivos con más de 4.600 pacientes examinaron la introducción de la talidomida como terapia de inducción para pacientes de mieloma múltiple sintomático sin tratamiento previo.[17,18,19,20,21,22,23,24,25,26]

  • Todos los ensayos notificaron mejores tasas de respuestas con la introducción de la talidomida y ningún daño hematopoyético, lo que permitió la recolección adecuada de células madre cuando correspondía o posibilitó combinar el fármaco con otras sustancias mielodepresoras.
  • Solo dos de los 11 estudios aleatorizados se notificaron ventajas para la supervivencia con el uso de la talidomida. En estos ensayos, los pacientes mayores de 65 o 75 años en el momento del seguimiento a los 2 años exhibieron una mediana de supervivencia general (SG) de 44 a 56 meses con MP, más talidomida en comparación con una mediana de SG de 28 a 30 meses con MP (P < 0,03 en ambos estudios).[23,27][Grado de comprobación: 1iiA]
  • Una explicación posible es que en estos dos ensayos se usó una dosis de talidomida más baja que en los otros estudios (100 mg frente a ≥200), una dosis más baja de esteroides (60 mg de prednisona frente a dosis altas de dexametasona) y se incluyó el uso de alquilantes.

Como ya se describió antes en la sección sobre corticosteroides, las dosis altas de dexametasona pueden complicar la interpretación de los ensayos clínicos al empeorar la toxicidad cardiopulmonar y causar defunciones, sobre todo en el contexto de la talidomida o la lenalidomida, que son ambos trombogénicos.

Entre los factores que se involucraron en el empeoramiento del riesgo de TVP, se incluyen el uso de dosis altas de dexametasona, factores de crecimiento eritropoyéticos concurrentes y administración simultánea de doxorrubicina, doxorrubicina liposomal o alquilantes.[28,29]

Hay factores personales de riesgo cardiovascular que pueden influir en la tasa de TVP. En varios ensayos clínicos se incluyeron distintas medidas profilácticas de la TVP, incluso Aspirina (81 mg–100 mg por día), warfarina o heparina de bajo peso molecular.[21,29,30] En un estudio o ensayo prospectivo aleatorizado, 667 pacientes sin tratamiento previo, quienes recibieron regímenes que contenían talidomida, se asignaron al azar a Aspirina (100 mg/día), warfarina (1,25 mg/día) o enoxaparina (40 mg/día). La tasa de episodios tromboembólicos graves, episodios cardiovasculares agudos o muerte súbita fue de 6,5% y similar en las tres intervenciones.[31]

La vigilancia electrofisiológica prospectiva no provee un beneficio claro en comparación con la evaluación clínica de la presentación de una neuropatía clínicamente significativa mientras se administra talidomida.[32]

Lenalidomida

Datos probatorios

1.En un estudio prospectivo aleatorizado de 351 pacientes con recaída, se comparó la lenalidomida, un análogo de la talidomida, más dosis altas de dexametasona frente a dosis altas de dexametasona más placebo.[33]
  • La combinación con lenalidomida mostró un lapso de tiempo significativamente más alto hasta la evolución del tumor (11,3 meses frente a 4,7 meses, P < 0,001) con una mediana de seguimiento a los 16 meses y no se alcanzó la mediana de SG, en comparación con los 20,6 meses del grupo de placebo (coeficiente de riesgo instantáneo [CRI] = 0,66, 95% intervalo de confianza [IV], 0,45–0,96, P = 0,03).[33][Grado de comprobación: 1iA]
  • El grupo de lenalidomida tuvo más TVP (11,4 frente a 4,6%).[33]
2.De manera similar, en otro ensayo aleatorizado (NCT00056160) con 353 pacientes tratados anteriormente, se vio favorecido el grupo de lenalidomida más dosis altas de dexametasona frente al grupo de dexametasona más placebo.
  • Con una mediana de seguimiento de 26 meses, la mediana de tiempo hasta la evolución fue de 11,1 meses frente a 4,7 meses (P < 0,001) y la mediana de SG fue de 29,6 frente a 20,2 meses (P < 0,001).[34][Grado de comprobación: 1iA]
3.En un estudio prospectivo aleatorizado (ECOG-E4A03) de 445 pacientes sintomáticos sin tratamiento previo, se comparó la lenalidomida y dosis altas de dexametasona (40 mg los días 1–4, 9–12, 17–20, cada 28 días) con lenalidomida y dosis bajas de dexametasona (40 mg los días 1, 8, 15 y 22, cada 28 días).[6]
  • Con una mediana de seguimiento de 36 meses, este ensayo mostró una mejora de la SG en los pacientes del grupo de dosis bajas de dexametasona (87 frente a 75% a los 2 años, P = 0,006), a pesar de que no hubo diferencias en la supervivencia sin avance (SSA).[6][Grado de comprobación: 1iiA]
  • Las defunciones adicionales que se presentaron en el grupo de dosis altas de dexametasona se atribuyeron a la toxicidad cardiopulmonar y a una evolución más rápida con las terapias subsiguientes. Las TVP también fueron más frecuentes en el grupo de dosis altas (25 frente a 9%).
  • La SG favoreció al grupo de dosis baja con una supervivencia a los 2 años de 87 frente a 75% del grupo de dosis alta (P = 0,006).[6][Grado de comprobación: 1iiA] El grupo de dosis bajas de dexametasona con lenalidomida presentó menos de 5% de TVP con Aspirina sola.
4.En un análisis retrospectivo de 353 pacientes que recibieron lenalidomida y dosis altas de dexametasona, se encontró que 17% de los pacientes que experimentaron un episodio tromboembólico no tuvieron una disminución de la SG o del tiempo hasta la evolución.[35][Grado de comprobación: 3iiiA]

La lenalidomida produce una mielodepresión sustancialmente mayor, pero menos neuropatía de la que se observa con la talidomida; sin embargo, ambas presentan la misma tendencia a las TVP.[6,33,34,35] En un estudio o ensayo prospectivo aleatorizado de 342 pacientes sin tratamiento previo, quienes recibieron regímenes que contenían lenalidomida, se comparó la Aspirina (100 mg/día) con la enoxaparina (40 mg/día); la incidencia de 2% de episodios tromboembólicos venosos fue similar en ambas intervenciones.[36] Desde el punto de vista empírico, cuanto mayor es el número de factores de riesgo para TVP, más enérgica es la recomendación de anticoagulación profiláctica. (Para mayor información sobre factores de riesgo, consultar la sección de este sumario sobre Talidomida). Como resultado de depuración renal predominante, no es necesario reducir las dosis de lenalidomida en el entorno del deterioro de función renal (depuración de creatinina, 30–50: 10 mg por día; depuración de creatinina, <30: 15 mg en días alternos; diálisis, 15 mg el día posterior a la diálisis).[37]

Bortezomib

Datos probatorios

1.En un ensayo aleatorizado (NCT00111319) con 682 pacientes sintomáticos sin tratamiento previo que no eran aptos para recibir trasplantes de células madre debido a su edad (un tercio de los pacientes tenía >75 años), se comparó el bortezomib combinado con melfalán, la prednisona con melfalán y la prednisona sola.[7]
  • Con una mediana de seguimiento de 37 meses, la SG favoreció al grupo de bortezomib en las tasas de SG a 3 años (69 frente a 54%), P = 0,03.[7][Grado de comprobación: 1iiA]
2.En un ensayo prospectivo aleatorizado con 669 pacientes con recaída de mieloma, que se habían tratado previamente con esteroides, se comparó el bortezomib intravenoso con dosis altas de dexametasona oral.
  • Con una mediana de seguimiento de 22 meses, la mediana de SG fue de 29,8 meses con bortezomib frente a 23,7 meses con dexametasona (CRI = 0,77, P = 0,027), a pesar de que 62% de los pacientes bajo dexametasona se cruzaron para recibir bortezomib.[8][Grado de comprobación: 1iiA]
  • La neuropatía periférica relacionada con el bortezomib es reversible en la mayoría de los pacientes una vez que se reduce o se interrumpe la dosis.[9,38,39]
3.En un ensayo prospectivo aleatorizado (NCT00103506) con 646 pacientes previamente tratados, se comparó al bortezomib más doxorrubicina liposomal pegilada frente al bortezomib solo.[40]
  • Con una mediana de seguimiento de 7 meses, la combinación fue mejor tanto para la mediana de tiempo hasta el avance (9,3 meses frente a 6,5 meses, P < 0,001) como para la SG (82 frente a 75%, P = 0,05).[40][Grado de comprobación: 1iiA]

Debido a que el hígado metaboliza y depura el bortezomib, este se muestra activo y bien tolerado en pacientes con disfunción renal.[10,41] En varias comparaciones retrospectivas no aleatorizadas, el bortezomib administrado una vez por semana causó significativamente menos neuropatía periférica de grados 3 a 4 (2–8% vs.13– 28%) sin pérdida de eficacia, cuando se comparó con la administración estándar cada dos semanas.[42,43]

En un estudio o ensayo prospectivo aleatorizado, se compararon las inyecciones subcutáneas de bortezomib con las infusiones intravenosas en el horario habitual (días 1, 4, 8, 11).[44] Tras una mediana de seguimiento de 1 año, la toxicidad neurológica de grado 3 a 4 se redujo de 16 a 6% (P = 0,026) al usar la vía subcutánea, donde no se observó una pérdida de eficacia en términos de la respuesta. Sin embargo, este estudio no se diseñó para demostrar que la respuesta no es inferior. Los ensayos clínicos recientes emplean estos cambios de tratamiento semanal y vía subcutánea para mejorar el perfil de inocuidad de los regímenes que contienen bortezomib. En este ensayo, se continuaron los bisfosfonatos hasta el momento de la recaída.

Quimioterapia de dosis convencional

Datos probatorios

El régimen VAD mostró actividad en pacientes previamente tratados y en pacientes no tratados anteriormente, con tasas de respuesta que oscilan entre 60 y 80%.[45,46,47,48][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

  • No hay estudios aleatorizados que respalden el uso generalizado de este régimen para pacientes sin tratamiento previo.
  • Con este régimen se evita la exposición temprana a los alquilantes y, por lo tanto, se reduce al mínimo cualquier problema para la recolección de células madre (si fuera necesaria) y cualquier riesgo futuro de mielodisplasia o leucemia secundaria.
  • Las desventajas incluyen la logística para una infusión de doxorrubicina de 96 horas y una tasa baja de respuesta completa.
  • Una versión alternativa del VAD substituye la doxorrubicina liposomal pegilada por doxorrubicina, elimina la necesidad de una infusión y provee tasas de respuesta comparables.[49,50][Grado de comprobación: 3iiiDiv]

No hay datos probatorios determinantes de que algún alquilante sea superior a otro. Todas las dosis y planes estándar producen resultados equivalentes.[51] Históricamente, los dos regímenes más comunes han sido el MP oral y la ciclofosfamida oral más prednisona.[51,52,53]

Las combinaciones de alquilantes y prednisona, como las usadas en el EST-2479, administradas de manera simultánea o alterna, no probaron ser superiores a la terapia con MP.[54,55,56,57][Grado de comprobación: 1iiA]

En un metaanálisis de estudios que compararon MP con combinaciones de fármacos, se concluyó que ambas formas de terapia tenían la misma eficacia.[51][Grado de comprobación: 1iiA] Los pacientes que recayeron después de la terapia inicial con ciclofosfamida y prednisona no exhibieron diferencias en la SG (mediana de SG de 17 meses) cuando se los asignó al azar para recibir vincristina, más carmustina, más melfalán, más ciclofosfamida, más prednisona o VAD.[58][Grado de comparación: 1iiA]

Terapia combinada

Datos probatorios

Se realizaron varios ensayos nacionales e internacionales para definir los regímenes de combinación óptimos. La participación en estos ensayos debe ser el abordaje preferido, siempre que sea factible. Los regímenes combinados utilizados en estos ensayos son los más exitosos de los numerosos informes de fase II durante los últimos años:

  • ECOG-E1A05: bortezomib + dexametasona frente a lenalidomida + bortezomib + dexametasona.[59]
  • SWOG-SO777: lenalidomida + dexametasona frente a lenalidomida + bortezomib + dexametasona.
  • Ensayo EVOLUTION (NCT00507442): bortezomib + lenalidomida + dexametasona frente a bortezomib + ciclofosfamida + dexametasona, frente a bortezomib + lenalidomida + ciclofosfamida + dexametasona.
  • Ensayo US Intergroup/Intergroupe Français du Myélome (IFM): lenalidomida + bortezomib + dexametasona durante tres ciclos; luego se asigna al azar a quienes responden para recibir cinco ciclos más de lenalidomida + bortezomib + dexametasona o dosis altas de melfalán + trasplante de células madre.
  • ECOG-E1A06: talidomida + melfalán + prednisona frente a lenalidomida + melfalán + prednisona.

Opciones de regímenes combinados:

1.Bortezomib + dexametasona (como se demostró en el ensayo ECOG-E1A05).[59,60]
2.Lenalidomida + dexametasona (como se demostró en el ensayo SWOG-S0777).[6,33,34]
3.Bortezomib + lenalidomida + dexametasona (como se demostró en los ensayos ECOG-E1A05, SWOG-S0777, EVOLUTION y US Intergroup/IFM).[59,60,61]
4.Bortezomib + ciclofosfamida + dexametasona (como se demostró en el ensayo EVOLUTION).[62,63]
5.Bortezomib + lenalidomida + ciclofosfamida + dexametasona (como se demostró en el ensayo EVOLUTION).[64]
6.Lenalidomida + ciclofosfamida + dexametasona.[65]
7.Bortezomib + melfalán + prednisona.[7]
8.Bortezomib + doxorrubicina liposomal +/- dexametasona.[40,66]
9.Melfalán + prednisona + talidomida.[19,27]
10.Melfalán + prednisona.[19,27]

Quimioterapia de consolidación

Dosis alta de quimioterapia: trasplante autógeno de médula ósea o células madre periféricas

Datos probatorios

El fracaso de la terapia convencional para curar la enfermedad llevó a los investigadores a probar la eficacia de dosis mucho más altas de fármacos como el melfalán. El desarrollo de técnicas para cosechar células madre hematopoyéticas, aspirados de médula o de la sangre periférica del paciente, y la infusión de estas células para promover la recuperación hematopoyética hizo posible que los investigadores pudieran probar dosis muy grandes de quimioterapia.

Con base en la experiencia adquirida con el tratamiento de miles de pacientes en esta forma, es posible sacar algunas conclusiones como las siguientes:

  • El riesgo de muerte temprana debida a los efectos tóxicos relacionados con el tratamiento se redujo a menos de 3% en poblaciones altamente seleccionadas.[67]
  • Los pacientes de quimioterapia se pueden tratar ahora de manera ambulatoria.
  • La extensa quimioterapia previa, especialmente con alquilantes, compromete la hematopoyesis medular y puede imposibilitar la cosecha de un número adecuado de células madre hematopoyéticas.[5]
  • Los pacientes más jóvenes que gozan de buena salud toleran la terapia con dosis altas mejor que los pacientes con nivel funcional precario.[68,69,70]
  • Con el examen de ocho ensayos actualizados con más de 3.100 pacientes, a la altura del seguimiento a los 10 años, hubo una tasa supervivencia sin complicaciones (SSC) de 10 a 35% y una tasa de SG de 20 a 50%.[71] En el seguimiento a largo plazo, pueden surgir gammapatías monoclonales nuevas de un isótopo (de cadena ligera o pesada) diferentes del clon original.[72]

Trasplante autógeno simple de médula ósea o células madre periféricas

Datos probatorios

Mientras en algunos ensayos aleatorios prospectivos, como el ensayo SWOG-9321 del US. Intergroup, se observó una mejora de la supervivencia en pacientes que recibieron trasplantes autógenos de células madre periféricas o de médula ósea después de la quimioterapia de inducción, en comparación con quienes recibieron quimioterapia sola,[73,74,75][Grado de comprobación: 1iiA], en otros ensayos no se observó ninguna ventaja para la supervivencia.[76,77,78,79][Grado de comprobación: 1iiA]

En dos metaanálisis de casi 3.000 pacientes no se observó ninguna ventaja para la supervivencia.[80,81][Grado de comprobación: 1iiA]

Incluso los ensayos que indican una mejora de la supervivencia no mostraron signos de desaceleración de la tasa de recaída o una meseta que indicara que alguno de estos pacientes se había curado.[73,74,75,82] Con el advenimiento de terapias novedosas de inducción con tasas altas de remisión completa, se cuestionó el papel del TACM.[83,84]

Trasplante autógeno en tándem de médula ósea o células madre

Otro abordaje para la terapia de dosis altas fue el uso de dos aplicaciones consecutivas de terapia de dosis altas con apoyo de células madre (trasplantes en tándem).[85,86,87,88,89]

Datos probatorios

1.En un metaanálisis de seis ensayos clínicos aleatorizados con 1.803 pacientes inscritos, se compararon los trasplantes autógenos simples de células hematopoyéticos con los trasplantes autógenos en tándem de células hematopoyéticas.
  • No hubo diferencia en la SG (CRI = 0,94; 95% IC, 0,77–1,14) o en la SSC (CRI = 0,86; IC 95%, 0,70–1,05).[90][Grado de comprobación: 1A]
2.En un ensayo de 194 pacientes de 50 a 70 años de edad sin tratamiento previo, se los asignó al azar para recibir melfalán oral convencional y prednisona o dos ciclos de VAD seguidos de una secuencia de dos aplicaciones de terapia de dosis alta (melfalán 100 mg/m2) con apoyo de células madre.[75]
  • Con una mediana de seguimiento de más de 3 años, el grupo de trasplante doble tuvo mejor SSC (37 frente a 16% a los 3 años, P < 0,001) y SG (77 frente a 62%, P < 0,001).[75][Grado de comprobación: 1iiA]
3.Cinco grupos diferentes compararon dos trasplantes autógenos en tándem con un trasplante autógeno seguido de un aloinjerto de condicionamiento de intensidad reducida de un hermano con ALH idéntico. La asignación del tratamiento se basó en la presencia o ausencia de un hermano gemelo con ALH idéntico. En estos ensayos no aleatorizados, los resultados relacionados con la supervivencia fueron discordantes.
  • En un estudio se observó una ventaja para la supervivencia con dos trasplantes autógenos en tándem.[91][Grado de comprobación: 3iiiA]
  • En dos estudios se observó una ventaja en cuanto a la supervivencia para el trasplante autógeno seguido de trasplante alogénico.[92,93][Grado de comprobación: 3iiiA]
  • En dos estudios no se observó diferencia en la SG.[94,95][Grado de comprobación: 3iiiA]
4.En un ensayo con 195 pacientes menores de 60 años con mieloma recién diagnosticado, se compararon al azar dos trasplantes en tándem con un trasplante autógeno simple de células madre seguido de seis meses de terapia de mantenimiento con talidomida.
  • Con una mediana de seguimiento de 33 meses, el grupo de mantenimiento con talidomida mostró un beneficio para la SSA (85 frente a 57% a los 3 años, P = 0,02) y la SG (85 frente a 65% a los 3 años, P = 0,04).[96][Grado de comprobación: 1iiA]

Dosis alta de quimioterapia: trasplante alogénico de médula ósea o células madre periféricas

Datos probatorios

En un registro de 162 pacientes sometidos a trasplantes alogénicos de donantes fraternos compatibles, la tasa actuarial de SG fue de 28% a los 7 años.[97][Grado de comprobación: 3iiiA]

Las características favorables de pronóstico incluyeron los siguientes aspectos:

  • Carga tumoral baja.
  • Respuesta de la enfermedad antes del trasplante.
  • Realización del trasplante después del tratamiento de primera línea.

Muchos pacientes no son lo suficientemente jóvenes o saludables como para someterse a estos abordajes intensivos. Se demostró un efecto definido de injerto contra mieloma, incluso una regresión de recaída del mieloma después de una infusión de linfocitos donados.[98,99,100,101]

El trasplante alogénico de células madre mielosupresor tiene efectos tóxicos importantes (15 a 40% de mortalidad), pero la posibilidad de una reacción potente de injerto contra mieloma y el efecto posiblemente curativo de injerto contra mieloma en una minoría de pacientes puede compensar la mortalidad alta relacionada con trasplante.[101,102,103]

Se necesita investigar más para hacer que los trasplantes alogénicos sean menos peligrosos y para encontrar métodos para iniciar una respuesta autoinmunitaria a las células del mieloma. El trasplante alogénico no mieloablativo de células madre está en etapa de desarrollo.[104,105,106] Dichas estrategias apuntan a mantener la eficacia (llamada efecto de injerto contra tumor) al mismo tiempo que se reduce la mortalidad relacionada con el trasplante.[107,108] Los abordajes no mielodepresores de mortalidad más baja relacionada con el trasplante se acompañaron con un riesgo mayor de recaída.[103] Dada la falta de datos probatorios disponibles hasta el momento de los pacientes de riesgo alto se benefician con el trasplante alogénico de células madre en esta época de sustancias novedosas, permanece como objeto de controversia si se debería ofrecer un trasplante alogénico de células madre en el entorno de primera línea fuera del contexto de un ensayo clínico.[103]

Terapia de mantenimiento

Los pacientes de mieloma que responden al tratamiento muestran un descenso progresivo de la proteína M hasta alcanzar una meseta estable; los tratamientos subsiguientes con dosis convencionales no resultan en más mejoría. Esto condujo a los investigadores a preguntarse durante cuánto tiempo se debe continuar con el tratamiento. Ningún ensayo clínico ha comparado directamente un enfoque de consolidación con uno de mantenimiento a fin de evaluar cuál es mejor en prolongar la remisión y, en última instancia, la supervivencia.[109] La mayoría de ensayos clínicos emplean uno o ambos. En los estudios o ensayos de mantenimiento con glucocorticosteroides [16,110] e interferón [111] se mostraron mejorías muy pequeñas en la duración de la remisión y la supervivencia, pero con efectos secundarios que superaron los beneficios. La eficacia y la tolerabilidad de la talidomida, la lenalidomida y el bortezomib en los ámbitos de inducción y recaída han convertido a estos fármacos en opciones atractivas para los ensayos de mantenimiento.[109]

Después del TACM, seis ensayos o estudios prospectivos aleatorizados mostraron beneficios en cuando a la SSE con talidomida de mantenimiento (30–36 meses vs. 20–26 meses), pero solo tres mostraron beneficio en cuanto a la SG (11–19 meses en la mediana de SG).[18,25,112,113,114,115] No se observó un beneficio de manera uniforme en cuanto a la supervivencia para el mantenimiento con talidomida tras la quimioterapia de inducción sola; la interpretación de algunos ensayos fue confusa debido al uso de talidomida durante la inducción.[19,114,116,117,118,119] Varios ensayos indicaron desenlaces particularmente precarios con el uso de talidomida en pacientes con citogenética de riesgo precario.[25,114] La dosis activa más baja de talidomida es 50 mg diarios con una duración de al menos 1 año.

Tras el TACM, en dos ensayos prospectivos aleatorizados, se mostró beneficio en la mediana de SSC (40–43 meses vs. 23–27 meses),[120,121] uno con beneficio en cuanto a la SG (con una mediana de seguimiento de 34 meses, 85 vs. 77%; P = 0,03).[120][Grado de comprobación: 1iiA] En un ensayo prospectivo aleatorizado de mantenimiento con lenalidomida tras una inducción con melfalán y prednisona o melfalán, prednisona y lenalidomida de pacientes de edad avanzada que no eran aptos para trasplante, se mostró una reducción de 66% en la tasa de evolución (CRI 0,34; P < 0,001), que se tradujo a una SSC de 31 vs. 14 meses a favor de la lenalidomida de mantenimiento.[122][Grado de comprobación: 1iiDi] Los tres ensayos mostraron un aumento de la mielodisplasia o la leucemia aguda de 3 a 7%, lo que coincide con otros estudios con lenalidomida. Se utilizaron las dosis diarias de 5 a 15 mg tanto de forma continua como con una semana libre cada mes.

Cuidados médicos de apoyo

Terapia con bisfosfonato

Datos probatorios

1.En un estudio o ensayo aleatorizado doble ciego de pacientes de mieloma en estadio III, se observó que el pamidronato intravenoso administrado mensualmente reduce significativamente las fracturas patológicas, el dolor óseo, la compresión de la médula espinal y la necesidad de radioterapia ósea (se notificó que el grupo tratado presentó 38% de complicaciones de tipo esquelético en comparación con 51% del grupo con placebo después de 21 meses de terapia, P = 0,015).[123][Grado de comprobación: 1iDiii] (Para mayor información sobre la terapia con bisfosfonato, consultar el sumario del PDQ sobre Dolor).
2.En un ensayo aleatorizado, controlado, doble ciego con 504 pacientes de mieloma múltiple recién diagnosticado, se compararon 30 mg de pamidronato con 90 mg de pamidronato; se encontró que no hubo diferencia en episodios relacionados con el esqueleto, pero hubo menos osteonecrosis (2 episodios frente a 8 episodios) en el grupo de dosis baja.[124][Grado de comprobación: 1iDiv]
3.En una comparación aleatorizada de pamidronato y ácido zoledrónico en 518 pacientes de mieloma múltiple, se observó una eficacia equivalente en relación a las complicaciones esqueléticas (ambos se administraron durante 2 años).[125][Grado de comprobación: 1iDiii]
4.En un ensayo prospectivo aleatorizado de 1.970 pacientes, se comparó el zoledronato intravenoso con el clodronato oral en pacientes recién diagnosticados que recibían quimioterapia de inducción con consolidación o sin esta.[126] Con una mediana de seguimiento de 3,7 años, el zoledronato mejoró la mediana de SG de 44,5 a 50,0 meses (CRI, 0,84; IC, 0,74–0,96, P = 0,0118).[126][Grado de comprobación: 1iiA] En este ensayo, ambos bisfosfonatos se continuaron hasta el momento de la recaída. Como se previó, también se redujeron las incidencias de tipo óseo en el grupo de zoledronato (27 vs. 35%; P = 0,004).[127,128]
5.Los bisfosfonatos se relacionan con complicaciones poco frecuentes a largo plazo (en 3 a 5% de los pacientes), incluso osteonecrosis de mandíbula y necrosis no vascular de cadera.[129,130] (Para mayor información sobre la osteonecrosis de la mandíbula, consultar el sumario sobre Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y el cuello). Estos efectos secundarios se deben equilibrar con los posibles beneficios de los bisfosfonatos cuando las metástasis óseas son evidentes.[131] El uso y duración óptimos de los bisfosfonatos para el compromiso óseo en el mieloma no se han estudiado. Los bisfosfonatos generalmente se administran de manera intravenosa cada dos meses durante dos años y, luego, se extienden al mismo plan o un plan reducido (es decir, una vez cada 3–4 meses), si hay datos probatorios de enfermedad ósea activa del mieloma.[66,132] El ensayo aleatorizado que se mencionó anteriormente,[127] que mostró una ventaja en cuanto a la SG, continuó con la administración mensual de bisfosfonatos hasta el momento de la recaída.

Lesiones óseas

Las lesiones líticas de la espina se deben irradiar si se presenta alguna de las siguientes situaciones:

1.Se relacionan con un plasmacitoma extramedular (paraespinal).
2.Se presenta una destrucción dolorosa de un cuerpo vertebral.
3.Se observan prueba de compresión de la médula espinal mediante exploraciones con tomografía o IRM.[133]

El dolor de espalda causado por osteoporosis y fracturas pequeñas por compresión de las vértebras responde mejor a la quimioterapia. (Para mayor información sobre el dolor de espaldas, consultar el sumario del PDQ sobre Dolor).

La radiación extensa dirigida a la columna vertebral o a los huesos largos para la osteoporosis difusa puede conducir a una depresión prolongada de la hemopoyesis y se recomienda con poca frecuencia.[134]

Los bisfosfonatos resultan útiles para demorar o revertir la osteopenia que es común en los pacientes de mieloma.[123]

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés multiple myeloma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Dispenzieri A, Kyle R, Merlini G, et al.: International Myeloma Working Group guidelines for serum-free light chain analysis in multiple myeloma and related disorders. Leukemia 23 (2): 215-24, 2009.
2. Raab MS, Podar K, Breitkreutz I, et al.: Multiple myeloma. Lancet 374 (9686): 324-39, 2009.
3. Palumbo A, Anderson K: Multiple myeloma. N Engl J Med 364 (11): 1046-60, 2011.
4. Palumbo A, Rajkumar SV: Treatment of newly diagnosed myeloma. Leukemia 23 (3): 449-56, 2009.
5. Goldschmidt H, Hegenbart U, Wallmeier M, et al.: Factors influencing collection of peripheral blood progenitor cells following high-dose cyclophosphamide and granulocyte colony-stimulating factor in patients with multiple myeloma. Br J Haematol 98 (3): 736-44, 1997.
6. Rajkumar SV, Jacobus S, Callander NS, et al.: Lenalidomide plus high-dose dexamethasone versus lenalidomide plus low-dose dexamethasone as initial therapy for newly diagnosed multiple myeloma: an open-label randomised controlled trial. Lancet Oncol 11 (1): 29-37, 2010.
7. Mateos MV, Richardson PG, Schlag R, et al.: Bortezomib plus melphalan and prednisone compared with melphalan and prednisone in previously untreated multiple myeloma: updated follow-up and impact of subsequent therapy in the phase III VISTA trial. J Clin Oncol 28 (13): 2259-66, 2010.
8. Richardson PG, Sonneveld P, Schuster M, et al.: Extended follow-up of a phase 3 trial in relapsed multiple myeloma: final time-to-event results of the APEX trial. Blood 110 (10): 3557-60, 2007.
9. Richardson PG, Briemberg H, Jagannath S, et al.: Frequency, characteristics, and reversibility of peripheral neuropathy during treatment of advanced multiple myeloma with bortezomib. J Clin Oncol 24 (19): 3113-20, 2006.
10. San-Miguel JF, Richardson PG, Sonneveld P, et al.: Efficacy and safety of bortezomib in patients with renal impairment: results from the APEX phase 3 study. Leukemia 22 (4): 842-9, 2008.
11. Bladé J, Dimopoulos M, Rosiñol L, et al.: Smoldering (asymptomatic) multiple myeloma: current diagnostic criteria, new predictors of outcome, and follow-up recommendations. J Clin Oncol 28 (4): 690-7, 2010.
12. Kumar SK, Mikhael JR, Buadi FK, et al.: Management of newly diagnosed symptomatic multiple myeloma: updated Mayo Stratification of Myeloma and Risk-Adapted Therapy (mSMART) consensus guidelines. Mayo Clin Proc 84 (12): 1095-110, 2009.
13. Alexanian R, Dimopoulos MA, Delasalle K, et al.: Primary dexamethasone treatment of multiple myeloma. Blood 80 (4): 887-90, 1992.
14. Kumar S, Lacy MQ, Dispenzieri A, et al.: Single agent dexamethasone for pre-stem cell transplant induction therapy for multiple myeloma. Bone Marrow Transplant 34 (6): 485-90, 2004.
15. Facon T, Mary JY, Pégourie B, et al.: Dexamethasone-based regimens versus melphalan-prednisone for elderly multiple myeloma patients ineligible for high-dose therapy. Blood 107 (4): 1292-8, 2006.
16. Shustik C, Belch A, Robinson S, et al.: A randomised comparison of melphalan with prednisone or dexamethasone as induction therapy and dexamethasone or observation as maintenance therapy in multiple myeloma: NCIC CTG MY.7. Br J Haematol 136 (2): 203-11, 2007.
17. Rajkumar SV, Rosiñol L, Hussein M, et al.: Multicenter, randomized, double-blind, placebo-controlled study of thalidomide plus dexamethasone compared with dexamethasone as initial therapy for newly diagnosed multiple myeloma. J Clin Oncol 26 (13): 2171-7, 2008.
18. Barlogie B, Tricot G, Anaissie E, et al.: Thalidomide and hematopoietic-cell transplantation for multiple myeloma. N Engl J Med 354 (10): 1021-30, 2006.
19. Palumbo A, Bringhen S, Liberati AM, et al.: Oral melphalan, prednisone, and thalidomide in elderly patients with multiple myeloma: updated results of a randomized controlled trial. Blood 112 (8): 3107-14, 2008.
20. Goldschmidt H, Sonneveld P, Breitkreuz I, et al.: HOVON 50/GMMG-HD3-trial: phase III study on the effect of thalidomide combined with high dose melphalan in myeloma patients up to 65 years. [Abstract] Blood 106 (11): A-424, 2005.
21. Waage A, Gimsing P, Juliusson G, et al.: Melphalan-prednisone-thalidomide to newly diagnosed patients with multiple myeloma: a placebo controlled randomised phase 3 trial. [Abstract] Blood 110 (11): A-78, 2007.
22. Ludwig H, Hajek R, Tóthová E, et al.: Thalidomide-dexamethasone compared with melphalan-prednisolone in elderly patients with multiple myeloma. Blood 113 (15): 3435-42, 2009.
23. Hulin C, Facon T, Rodon P, et al.: Efficacy of melphalan and prednisone plus thalidomide in patients older than 75 years with newly diagnosed multiple myeloma: IFM 01/01 trial. J Clin Oncol 27 (22): 3664-70, 2009.
24. Cavo M, Di Raimondo F, Zamagni E, et al.: Short-term thalidomide incorporated into double autologous stem-cell transplantation improves outcomes in comparison with double autotransplantation for multiple myeloma. J Clin Oncol 27 (30): 5001-7, 2009.
25. Lokhorst HM, van der Holt B, Zweegman S, et al.: A randomized phase 3 study on the effect of thalidomide combined with adriamycin, dexamethasone, and high-dose melphalan, followed by thalidomide maintenance in patients with multiple myeloma. Blood 115 (6): 1113-20, 2010.
26. Sacchi S, Marcheselli R, Lazzaro A, et al.: A randomized trial with melphalan and prednisone versus melphalan and prednisone plus thalidomide in newly diagnosed multiple myeloma patients not eligible for autologous stem cell transplant. Leuk Lymphoma 52 (10): 1942-8, 2011.
27. Facon T, Mary JY, Hulin C, et al.: Melphalan and prednisone plus thalidomide versus melphalan and prednisone alone or reduced-intensity autologous stem cell transplantation in elderly patients with multiple myeloma (IFM 99-06): a randomised trial. Lancet 370 (9594): 1209-18, 2007.
28. Palumbo A, Facon T, Sonneveld P, et al.: Thalidomide for treatment of multiple myeloma: 10 years later. Blood 111 (8): 3968-77, 2008.
29. Weber D, Rankin K, Gavino M, et al.: Thalidomide alone or with dexamethasone for previously untreated multiple myeloma. J Clin Oncol 21 (1): 16-9, 2003.
30. Baz R, Li L, Kottke-Marchant K, et al.: The role of aspirin in the prevention of thrombotic complications of thalidomide and anthracycline-based chemotherapy for multiple myeloma. Mayo Clin Proc 80 (12): 1568-74, 2005.
31. Palumbo A, Cavo M, Bringhen S, et al.: Aspirin, warfarin, or enoxaparin thromboprophylaxis in patients with multiple myeloma treated with thalidomide: a phase III, open-label, randomized trial. J Clin Oncol 29 (8): 986-93, 2011.
32. Delforge M, Bladé J, Dimopoulos MA, et al.: Treatment-related peripheral neuropathy in multiple myeloma: the challenge continues. Lancet Oncol 11 (11): 1086-95, 2010.
33. Dimopoulos M, Spencer A, Attal M, et al.: Lenalidomide plus dexamethasone for relapsed or refractory multiple myeloma. N Engl J Med 357 (21): 2123-32, 2007.
34. Weber DM, Chen C, Niesvizky R, et al.: Lenalidomide plus dexamethasone for relapsed multiple myeloma in North America. N Engl J Med 357 (21): 2133-42, 2007.
35. Zangari M, Tricot G, Polavaram L, et al.: Survival effect of venous thromboembolism in patients with multiple myeloma treated with lenalidomide and high-dose dexamethasone. J Clin Oncol 28 (1): 132-5, 2010.
36. Larocca A, Cavallo F, Bringhen S, et al.: Aspirin or enoxaparin thromboprophylaxis for patients with newly diagnosed multiple myeloma treated with lenalidomide. Blood 119 (4): 933-9; quiz 1093, 2012.
37. Dimopoulos MA, Christoulas D, Roussou M, et al.: Lenalidomide and dexamethasone for the treatment of refractory/relapsed multiple myeloma: dosing of lenalidomide according to renal function and effect on renal impairment. Eur J Haematol 85 (1): 1-5, 2010.
38. Richardson PG, Sonneveld P, Schuster MW, et al.: Reversibility of symptomatic peripheral neuropathy with bortezomib in the phase III APEX trial in relapsed multiple myeloma: impact of a dose-modification guideline. Br J Haematol 144 (6): 895-903, 2009.
39. Dimopoulos MA, Mateos MV, Richardson PG, et al.: Risk factors for, and reversibility of, peripheral neuropathy associated with bortezomib-melphalan-prednisone in newly diagnosed patients with multiple myeloma: subanalysis of the phase 3 VISTA study. Eur J Haematol 86 (1): 23-31, 2011.
40. Orlowski RZ, Nagler A, Sonneveld P, et al.: Randomized phase III study of pegylated liposomal doxorubicin plus bortezomib compared with bortezomib alone in relapsed or refractory multiple myeloma: combination therapy improves time to progression. J Clin Oncol 25 (25): 3892-901, 2007.
41. Dimopoulos MA, Terpos E, Chanan-Khan A, et al.: Renal impairment in patients with multiple myeloma: a consensus statement on behalf of the International Myeloma Working Group. J Clin Oncol 28 (33): 4976-84, 2010.
42. Bringhen S, Larocca A, Rossi D, et al.: Efficacy and safety of once-weekly bortezomib in multiple myeloma patients. Blood 116 (23): 4745-53, 2010.
43. Mateos MV, Oriol A, Martínez-López J, et al.: Bortezomib, melphalan, and prednisone versus bortezomib, thalidomide, and prednisone as induction therapy followed by maintenance treatment with bortezomib and thalidomide versus bortezomib and prednisone in elderly patients with untreated multiple myeloma: a randomised trial. Lancet Oncol 11 (10): 934-41, 2010.
44. Moreau P, Pylypenko H, Grosicki S, et al.: Subcutaneous versus intravenous administration of bortezomib in patients with relapsed multiple myeloma: a randomised, phase 3, non-inferiority study. Lancet Oncol 12 (5): 431-40, 2011.
45. Alexanian R, Barlogie B, Tucker S: VAD-based regimens as primary treatment for multiple myeloma. Am J Hematol 33 (2): 86-9, 1990.
46. Segeren CM, Sonneveld P, van der Holt B, et al.: Vincristine, doxorubicin and dexamethasone (VAD) administered as rapid intravenous infusion for first-line treatment in untreated multiple myeloma. Br J Haematol 105 (1): 127-30, 1999.
47. Anderson H, Scarffe JH, Ranson M, et al.: VAD chemotherapy as remission induction for multiple myeloma. Br J Cancer 71 (2): 326-30, 1995.
48. Browman GP, Belch A, Skillings J, et al.: Modified adriamycin-vincristine-dexamethasone (m-VAD) in primary refractory and relapsed plasma cell myeloma: an NCI (Canada) pilot study. The National Cancer Institute of Canada Clinical Trials Group. Br J Haematol 82 (3): 555-9, 1992.
49. Dimopoulos MA, Pouli A, Zervas K, et al.: Prospective randomized comparison of vincristine, doxorubicin and dexamethasone (VAD) administered as intravenous bolus injection and VAD with liposomal doxorubicin as first-line treatment in multiple myeloma. Ann Oncol 14 (7): 1039-44, 2003.
50. Rifkin RM, Gregory SA, Mohrbacher A, et al.: Pegylated liposomal doxorubicin, vincristine, and dexamethasone provide significant reduction in toxicity compared with doxorubicin, vincristine, and dexamethasone in patients with newly diagnosed multiple myeloma: a Phase III multicenter randomized trial. Cancer 106 (4): 848-58, 2006.
51. Combination chemotherapy versus melphalan plus prednisone as treatment for multiple myeloma: an overview of 6,633 patients from 27 randomized trials. Myeloma Trialists' Collaborative Group. J Clin Oncol 16 (12): 3832-42, 1998.
52. Gregory WM, Richards MA, Malpas JS: Combination chemotherapy versus melphalan and prednisolone in the treatment of multiple myeloma: an overview of published trials. J Clin Oncol 10 (2): 334-42, 1992.
53. Bergsagel DE, Stewart AK: Conventional-dose chemotherapy of myeloma. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al.: Myeloma: Biology and Management. 3rd ed. Philadelphia, Pa: WB Saunders Co, 2004, pp 203-17.
54. Pavlovsky S, Corrado C, Santarelli MT, et al.: An update of two randomized trials in previously untreated multiple myeloma comparing melphalan and prednisone versus three- and five-drug combinations: an Argentine Group for the Treatment of Acute Leukemia Study. J Clin Oncol 6 (5): 769-75, 1988.
55. Bladé J, San Miguel JF, Alcalá A, et al.: Alternating combination VCMP/VBAP chemotherapy versus melphalan/prednisone in the treatment of multiple myeloma: a randomized multicentric study of 487 patients. J Clin Oncol 11 (6): 1165-71, 1993.
56. Oken MM, Harrington DP, Abramson N, et al.: Comparison of melphalan and prednisone with vincristine, carmustine, melphalan, cyclophosphamide, and prednisone in the treatment of multiple myeloma: results of Eastern Cooperative Oncology Group Study E2479. Cancer 79 (8): 1561-7, 1997.
57. Gertz MA, Lacy MQ, Lust JA, et al.: Prospective randomized trial of melphalan and prednisone versus vincristine, carmustine, melphalan, cyclophosphamide, and prednisone in the treatment of primary systemic amyloidosis. J Clin Oncol 17 (1): 262-7, 1999.
58. Mineur P, Ménard JF, Le Loët X, et al.: VAD or VMBCP in multiple myeloma refractory to or relapsing after cyclophosphamide-prednisone therapy (protocol MY 85). Br J Haematol 103 (2): 512-7, 1998.
59. Fonseca R, Rajkumar SV: Consolidation therapy with bortezomib/lenalidomide/ dexamethasone versus bortezomib/dexamethasone after a dexamethasone-based induction regimen in patients with multiple myeloma: a randomized phase III trial. Clin Lymphoma Myeloma 8 (5): 315-7, 2008.
60. Richardson PG, Sonneveld P, Schuster MW, et al.: Bortezomib or high-dose dexamethasone for relapsed multiple myeloma. N Engl J Med 352 (24): 2487-98, 2005.
61. Richardson P, Lonial S, Jakubowiak A, et al.: Lenalidomide, bortezomib, and dexamethasone in patients with newly diagnosed multiple myeloma: encouraging efficacy in high risk groups with updated results of a phaseI/II study. [Abstract] Blood 112 (11): A-92, 2008.
62. Reece DE, Rodriguez GP, Chen C, et al.: Phase I-II trial of bortezomib plus oral cyclophosphamide and prednisone in relapsed and refractory multiple myeloma. J Clin Oncol 26 (29): 4777-83, 2008.
63. Knop S, Liebisch H, Wandt H, et al.: Bortezomib, IV cyclophosphamide, and dexamethasone (VelCD) as induction therapy in newly diagnosed multiple myeloma: results of an interim analysis of the German DSMM Xia trial. [Abstract] J Clin Oncol 27 (Suppl 15): A-8516, 2009.
64. Khan ML, Reeder CB, Kumar SK, et al.: A comparison of lenalidomide/dexamethasone versus cyclophosphamide/lenalidomide/dexamethasone versus cyclophosphamide/bortezomib/dexamethasone in newly diagnosed multiple myeloma. Br J Haematol 156 (3): 326-33, 2012.
65. Kumar SK, Lacy MQ, Hayman SR, et al.: Lenalidomide, cyclophosphamide and dexamethasone (CRd) for newly diagnosed multiple myeloma: results from a phase 2 trial. Am J Hematol 86 (8): 640-5, 2011.
66. Jakubowiak AJ, Kendall T, Al-Zoubi A, et al.: Phase II trial of combination therapy with bortezomib, pegylated liposomal doxorubicin, and dexamethasone in patients with newly diagnosed myeloma. J Clin Oncol 27 (30): 5015-22, 2009.
67. Bladé J, Vesole DH, Gertz Morie: High-dose therapy in multiple myeloma. Blood 102 (10): 3469-70, 2003.
68. Siegel DS, Desikan KR, Mehta J, et al.: Age is not a prognostic variable with autotransplants for multiple myeloma. Blood 93 (1): 51-4, 1999.
69. Badros A, Barlogie B, Siegel E, et al.: Autologous stem cell transplantation in elderly multiple myeloma patients over the age of 70 years. Br J Haematol 114 (3): 600-7, 2001.
70. Lenhoff S, Hjorth M, Westin J, et al.: Impact of age on survival after intensive therapy for multiple myeloma: a population-based study by the Nordic Myeloma Study Group. Br J Haematol 133 (4): 389-96, 2006.
71. Barlogie B, Attal M, Crowley J, et al.: Long-term follow-up of autotransplantation trials for multiple myeloma: update of protocols conducted by the intergroupe francophone du myelome, southwest oncology group, and university of arkansas for medical sciences. J Clin Oncol 28 (7): 1209-14, 2010.
72. Wadhera RK, Kyle RA, Larson DR, et al.: Incidence, clinical course, and prognosis of secondary monoclonal gammopathy of undetermined significance in patients with multiple myeloma. Blood 118 (11): 2985-7, 2011.
73. Attal M, Harousseau JL, Stoppa AM, et al.: A prospective, randomized trial of autologous bone marrow transplantation and chemotherapy in multiple myeloma. Intergroupe Français du Myélome. N Engl J Med 335 (2): 91-7, 1996.
74. Child JA, Morgan GJ, Davies FE, et al.: High-dose chemotherapy with hematopoietic stem-cell rescue for multiple myeloma. N Engl J Med 348 (19): 1875-83, 2003.
75. Palumbo A, Bringhen S, Petrucci MT, et al.: Intermediate-dose melphalan improves survival of myeloma patients aged 50 to 70: results of a randomized controlled trial. Blood 104 (10): 3052-7, 2004.
76. Segeren CM, Sonneveld P, van der Holt B, et al.: Overall and event-free survival are not improved by the use of myeloablative therapy following intensified chemotherapy in previously untreated patients with multiple myeloma: a prospective randomized phase 3 study. Blood 101 (6): 2144-51, 2003.
77. Fermand JP, Katsahian S, Divine M, et al.: High-dose therapy and autologous blood stem-cell transplantation compared with conventional treatment in myeloma patients aged 55 to 65 years: long-term results of a randomized control trial from the Group Myelome-Autogreffe. J Clin Oncol 23 (36): 9227-33, 2005.
78. Bladé J, Rosiñol L, Sureda A, et al.: High-dose therapy intensification compared with continued standard chemotherapy in multiple myeloma patients responding to the initial chemotherapy: long-term results from a prospective randomized trial from the Spanish cooperative group PETHEMA. Blood 106 (12): 3755-9, 2005.
79. Barlogie B, Kyle RA, Anderson KC, et al.: Standard chemotherapy compared with high-dose chemoradiotherapy for multiple myeloma: final results of phase III US Intergroup Trial S9321. J Clin Oncol 24 (6): 929-36, 2006.
80. Lévy V, Katsahian S, Fermand JP, et al.: A meta-analysis on data from 575 patients with multiple myeloma randomly assigned to either high-dose therapy or conventional therapy. Medicine (Baltimore) 84 (4): 250-60, 2005.
81. Koreth J, Cutler CS, Djulbegovic B, et al.: High-dose therapy with single autologous transplantation versus chemotherapy for newly diagnosed multiple myeloma: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Biol Blood Marrow Transplant 13 (2): 183-96, 2007.
82. Pineda-Roman M, Barlogie B, Anaissie E, et al.: High-dose melphalan-based autotransplants for multiple myeloma: the Arkansas experience since 1989 in 3077 patients. Cancer 112 (8): 1754-64, 2008.
83. Giralt S, Stadtmauer EA, Harousseau JL, et al.: International myeloma working group (IMWG) consensus statement and guidelines regarding the current status of stem cell collection and high-dose therapy for multiple myeloma and the role of plerixafor (AMD 3100). Leukemia 23 (10): 1904-12, 2009.
84. Harousseau JL: Hematopoietic stem cell transplantation in multiple myeloma. J Natl Compr Canc Netw 7 (9): 961-70, 2009.
85. Barlogie B, Tricot GJ, van Rhee F, et al.: Long-term outcome results of the first tandem autotransplant trial for multiple myeloma. Br J Haematol 135 (2): 158-64, 2006.
86. Barlogie B, Tricot G, Rasmussen E, et al.: Total therapy 2 without thalidomide in comparison with total therapy 1: role of intensified induction and posttransplantation consolidation therapies. Blood 107 (7): 2633-8, 2006.
87. Barlogie B, Zangari M, Bolejack V, et al.: Superior 12-year survival after at least 4-year continuous remission with tandem transplantations for multiple myeloma. Clin Lymphoma Myeloma 6 (6): 469-74, 2006.
88. Bruno B, Rotta M, Patriarca F, et al.: Nonmyeloablative allografting for newly diagnosed multiple myeloma: the experience of the Gruppo Italiano Trapianti di Midollo. Blood 113 (14): 3375-82, 2009.
89. Rotta M, Storer BE, Sahebi F, et al.: Long-term outcome of patients with multiple myeloma after autologous hematopoietic cell transplantation and nonmyeloablative allografting. Blood 113 (14): 3383-91, 2009.
90. Kumar A, Kharfan-Dabaja MA, Glasmacher A, et al.: Tandem versus single autologous hematopoietic cell transplantation for the treatment of multiple myeloma: a systematic review and meta-analysis. J Natl Cancer Inst 101 (2): 100-6, 2009.
91. Moreau P, Garban F, Attal M, et al.: Long-term follow-up results of IFM99-03 and IFM99-04 trials comparing nonmyeloablative allotransplantation with autologous transplantation in high-risk de novo multiple myeloma. Blood 112 (9): 3914-5, 2008.
92. Bruno B, Rotta M, Patriarca F, et al.: A comparison of allografting with autografting for newly diagnosed myeloma. N Engl J Med 356 (11): 1110-20, 2007.
93. Björkstrand B, Iacobelli S, Hegenbart U, et al.: Tandem autologous/reduced-intensity conditioning allogeneic stem-cell transplantation versus autologous transplantation in myeloma: long-term follow-up. J Clin Oncol 29 (22): 3016-22, 2011.
94. Rosiñol L, Pérez-Simón JA, Sureda A, et al.: A prospective PETHEMA study of tandem autologous transplantation versus autograft followed by reduced-intensity conditioning allogeneic transplantation in newly diagnosed multiple myeloma. Blood 112 (9): 3591-3, 2008.
95. Krishnan A, Pasquini MC, Logan B, et al.: Autologous haemopoietic stem-cell transplantation followed by allogeneic or autologous haemopoietic stem-cell transplantation in patients with multiple myeloma (BMT CTN 0102): a phase 3 biological assignment trial. Lancet Oncol 12 (13): 1195-203, 2011.
96. Abdelkefi A, Ladeb S, Torjman L, et al.: Single autologous stem-cell transplantation followed by maintenance therapy with thalidomide is superior to double autologous transplantation in multiple myeloma: results of a multicenter randomized clinical trial. Blood 111 (4): 1805-10, 2008.
97. Gahrton G, Tura S, Ljungman P, et al.: Prognostic factors in allogeneic bone marrow transplantation for multiple myeloma. J Clin Oncol 13 (6): 1312-22, 1995.
98. Tricot G, Vesole DH, Jagannath S, et al.: Graft-versus-myeloma effect: proof of principle. Blood 87 (3): 1196-8, 1996.
99. Verdonck LF, Lokhorst HM, Dekker AW, et al.: Graft-versus-myeloma effect in two cases. Lancet 347 (9004): 800-1, 1996.
100. Lokhorst HM, Schattenberg A, Cornelissen JJ, et al.: Donor lymphocyte infusions for relapsed multiple myeloma after allogeneic stem-cell transplantation: predictive factors for response and long-term outcome. J Clin Oncol 18 (16): 3031-7, 2000.
101. Reynolds C, Ratanatharathorn V, Adams P, et al.: Allogeneic stem cell transplantation reduces disease progression compared to autologous transplantation in patients with multiple myeloma. Bone Marrow Transplant 27 (8): 801-7, 2001.
102. Arora M, McGlave PB, Burns LJ, et al.: Results of autologous and allogeneic hematopoietic cell transplant therapy for multiple myeloma. Bone Marrow Transplant 35 (12): 1133-40, 2005.
103. Lokhorst H, Einsele H, Vesole D, et al.: International Myeloma Working Group consensus statement regarding the current status of allogeneic stem-cell transplantation for multiple myeloma. J Clin Oncol 28 (29): 4521-30, 2010.
104. Einsele H, Schäfer HJ, Hebart H, et al.: Follow-up of patients with progressive multiple myeloma undergoing allografts after reduced-intensity conditioning. Br J Haematol 121 (3): 411-8, 2003.
105. Maloney DG, Molina AJ, Sahebi F, et al.: Allografting with nonmyeloablative conditioning following cytoreductive autografts for the treatment of patients with multiple myeloma. Blood 102 (9): 3447-54, 2003.
106. Badros A, Barlogie B, Morris C, et al.: High response rate in refractory and poor-risk multiple myeloma after allotransplantation using a nonmyeloablative conditioning regimen and donor lymphocyte infusions. Blood 97 (9): 2574-9, 2001.
107. Crawley C, Lalancette M, Szydlo R, et al.: Outcomes for reduced-intensity allogeneic transplantation for multiple myeloma: an analysis of prognostic factors from the Chronic Leukaemia Working Party of the EBMT. Blood 105 (11): 4532-9, 2005.
108. Badros A, Barlogie B, Siegel E, et al.: Improved outcome of allogeneic transplantation in high-risk multiple myeloma patients after nonmyeloablative conditioning. J Clin Oncol 20 (5): 1295-303, 2002.
109. Ludwig H, Durie BG, McCarthy P, et al.: IMWG consensus on maintenance therapy in multiple myeloma. Blood 119 (13): 3003-15, 2012.
110. Berenson JR, Crowley JJ, Grogan TM, et al.: Maintenance therapy with alternate-day prednisone improves survival in multiple myeloma patients. Blood 99 (9): 3163-8, 2002.
111. The Myeloma Trialists' Collaborative Group.: Interferon as therapy for multiple myeloma: an individual patient data overview of 24 randomized trials and 4012 patients. Br J Haematol 113 (4): 1020-34, 2001.
112. Spencer A, Prince HM, Roberts AW, et al.: Consolidation therapy with low-dose thalidomide and prednisolone prolongs the survival of multiple myeloma patients undergoing a single autologous stem-cell transplantation procedure. J Clin Oncol 27 (11): 1788-93, 2009.
113. Attal M, Harousseau JL, Leyvraz S, et al.: Maintenance therapy with thalidomide improves survival in patients with multiple myeloma. Blood 108 (10): 3289-94, 2006.
114. Morgan GJ, Gregory WM, Davies FE, et al.: The role of maintenance thalidomide therapy in multiple myeloma: MRC Myeloma IX results and meta-analysis. Blood 119 (1): 7-15, 2012.
115. Barlogie B, Pineda-Roman M, van Rhee F, et al.: Thalidomide arm of Total Therapy 2 improves complete remission duration and survival in myeloma patients with metaphase cytogenetic abnormalities. Blood 112 (8): 3115-21, 2008.
116. Palumbo A, Bringhen S, Caravita T, et al.: Oral melphalan and prednisone chemotherapy plus thalidomide compared with melphalan and prednisone alone in elderly patients with multiple myeloma: randomised controlled trial. Lancet 367 (9513): 825-31, 2006.
117. Wijermans P, Schaafsma M, Termorshuizen F, et al.: Phase III study of the value of thalidomide added to melphalan plus prednisone in elderly patients with newly diagnosed multiple myeloma: the HOVON 49 Study. J Clin Oncol 28 (19): 3160-6, 2010.
118. Waage A, Gimsing P, Fayers P, et al.: Melphalan and prednisone plus thalidomide or placebo in elderly patients with multiple myeloma. Blood 116 (9): 1405-12, 2010.
119. Beksac M, Haznedar R, Firatli-Tuglular T, et al.: Addition of thalidomide to oral melphalan/prednisone in patients with multiple myeloma not eligible for transplantation: results of a randomized trial from the Turkish Myeloma Study Group. Eur J Haematol 86 (1): 16-22, 2011.
120. McCarthy PL, Owzar K, Hofmeister CC, et al.: Lenalidomide after stem-cell transplantation for multiple myeloma. N Engl J Med 366 (19): 1770-81, 2012.
121. Attal M, Lauwers-Cances V, Marit G, et al.: Lenalidomide maintenance after stem-cell transplantation for multiple myeloma. N Engl J Med 366 (19): 1782-91, 2012.
122. Palumbo A, Hajek R, Delforge M, et al.: Continuous lenalidomide treatment for newly diagnosed multiple myeloma. N Engl J Med 366 (19): 1759-69, 2012.
123. Berenson JR, Lichtenstein A, Porter L, et al.: Long-term pamidronate treatment of advanced multiple myeloma patients reduces skeletal events. Myeloma Aredia Study Group. J Clin Oncol 16 (2): 593-602, 1998.
124. Gimsing P, Carlson K, Turesson I, et al.: Effect of pamidronate 30 mg versus 90 mg on physical function in patients with newly diagnosed multiple myeloma (Nordic Myeloma Study Group): a double-blind, randomised controlled trial. Lancet Oncol 11 (10): 973-82, 2010.
125. Rosen LS, Gordon D, Kaminski M, et al.: Long-term efficacy and safety of zoledronic acid compared with pamidronate disodium in the treatment of skeletal complications in patients with advanced multiple myeloma or breast carcinoma: a randomized, double-blind, multicenter, comparative trial. Cancer 98 (8): 1735-44, 2003.
126. Morgan GJ, Davies FE, Gregory WM, et al.: First-line treatment with zoledronic acid as compared with clodronic acid in multiple myeloma (MRC Myeloma IX): a randomised controlled trial. Lancet 376 (9757): 1989-99, 2010.
127. Morgan GJ, Child JA, Gregory WM, et al.: Effects of zoledronic acid versus clodronic acid on skeletal morbidity in patients with newly diagnosed multiple myeloma (MRC Myeloma IX): secondary outcomes from a randomised controlled trial. Lancet Oncol 12 (8): 743-52, 2011.
128. Morgan GJ, Davies FE, Gregory WM, et al.: Effects of induction and maintenance plus long-term bisphosphonates on bone disease in patients with multiple myeloma: the Medical Research Council Myeloma IX Trial. Blood 119 (23): 5374-83, 2012.
129. Badros A, Weikel D, Salama A, et al.: Osteonecrosis of the jaw in multiple myeloma patients: clinical features and risk factors. J Clin Oncol 24 (6): 945-52, 2006.
130. Kademani D, Koka S, Lacy MQ, et al.: Primary surgical therapy for osteonecrosis of the jaw secondary to bisphosphonate therapy. Mayo Clin Proc 81 (8): 1100-3, 2006.
131. Lacy MQ, Dispenzieri A, Gertz MA, et al.: Mayo clinic consensus statement for the use of bisphosphonates in multiple myeloma. Mayo Clin Proc 81 (8): 1047-53, 2006.
132. Terpos E, Sezer O, Croucher PI, et al.: The use of bisphosphonates in multiple myeloma: recommendations of an expert panel on behalf of the European Myeloma Network. Ann Oncol 20 (8): 1303-17, 2009.
133. Rades D, Hoskin PJ, Stalpers LJ, et al.: Short-course radiotherapy is not optimal for spinal cord compression due to myeloma. Int J Radiat Oncol Biol Phys 64 (5): 1452-7, 2006.
134. Catell D, Kogen Z, Donahue B, et al.: Multiple myeloma of an extremity: must the entire bone be treated? Int J Radiat Oncol Biol Phys 40 (1): 117-9, 1998.

Mieloma múltiple resistente al tratamiento

Hay dos tipos principales de pacientes de mieloma resistente al tratamiento:

  • Pacientes de mieloma primario resistente al tratamiento que nunca logran una respuesta y su enfermedad evoluciona mientras todavía se los está tratando con quimioterapia de inducción.
  • Pacientes de mieloma secundario resistente al tratamiento que responden a la quimioterapia de inducción, pero que no responden al tratamiento después de una recaída.

Un subgrupo de pacientes que no responden a la quimioterapia de inducción tienen una enfermedad estable y gozan de un pronóstico de supervivencia que es tan bueno como el de los pacientes que responden.[1,2] Cuando se establece la naturaleza estable de la enfermedad, estos tipos de pacientes pueden interrumpir la terapia hasta que el mieloma empieza a avanzar otra vez. Otros con mieloma primario resistente al tratamiento y enfermedad que evoluciona necesitan un cambio de tratamiento. (Para mayor información, consultar la sección de este sumario sobre Tratamiento del mieloma múltiple).

Para los pacientes que responden a su terapia inicial, la tasa de crecimiento del mieloma, medida por el tiempo de duplicación de la proteína monoclonal (o mieloma), aumenta progresivamente con cada recaída subsiguiente y la duración de las remisiones es cada vez más y más corta. El funcionamiento de la médula ósea se torna cada vez más comprometido a medida que los pacientes contraen pancitopenia y entran en una fase resistente al tratamiento; ocasionalmente, las células del mieloma se desdiferencian y se presentan plasmacitomas extramedulares. Las células del mieloma todavía pueden ser sensibles a la quimioterapia, pero la tasa de rebrote durante la recaída es tan rápida que no se observa una mejoría progresiva.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés refractory multiple myeloma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Referencias:

1. Riccardi A, Mora O, Tinelli C, et al.: Response to first-line chemotherapy and long-term survival in patients with multiple myeloma: results of the MM87 prospective randomised protocol. Eur J Cancer 39 (1): 31-7, 2003.
2. Durie BG, Jacobson J, Barlogie B, et al.: Magnitude of response with myeloma frontline therapy does not predict outcome: importance of time to progression in southwest oncology group chemotherapy trials. J Clin Oncol 22 (10): 1857-63, 2004.

Modificaciones a este sumario (06 / 05 / 2013)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Información general sobre las neoplasias de células plasmáticas

Se actualizaron las estadísticas con el cálculo del número de casos nuevos y defunciones en 2013 (se citó a la American Cancer Society como referencia 1).

Se añadió texto para indicar que la leucemia de células plasmáticas primaria tiene un pronóstico particularmente precario (se citó a 2011 Pagano et al. como referencia 16).

Se revisó el texto para indicar que hubo aún más mejoras en el pronóstico debido a la introducción de terapias más nuevas, como pulsos de corticosteroides, talidomida, lenalidomida, bortezomib y trasplante autógeno y alogénico de células madre (TACM), con medianas de supervivencia que no sobrepasan 45 a 60 meses (se citó a 2011 Palumbo et al. como referencia 36). Además se añadió texto para indicar que los pacientes con leucemia de células plasmáticas o plasmacitomas de tejido blando en relación con mieloma múltiple tienen desenlaces precarios (se citó a 2011 Bladé et al. como referencia 37).

Se revisó el texto para indicar que las concentraciones séricas elevadas de las troponinas cardíacas, el péptido natriurético cerebral y las cadenas ligeras libres en suero son factores pronósticos precarios (se citó a Kumar et al. [Journal of Clinical Oncology 2012] y a Pinney et al. como referencias 38 y 39, respectivamente).

Tratamiento de la amiloidosis relacionada con las neoplasias de células plasmáticas

Se añadió texto para afirmar que como en las discrasias de células plasmáticas, se han notificado respuestas para todos los mismos regímenes activos en el mieloma múltiple (se citó a Reece et al. como referencia 8).

Se citó a Madan et al. y a Cibeira et al. como referencias 13 y 14, respectivamente.

Tratamiento del mieloma múltiple

Se revisó el texto para indicar que la elección de la terapia de inducción está poco clara en este momento; sin embargo, las categorías básicas actuales incluyen el uso de esteroides, talidomida, lenalidomida, bortezomib y alquilantes, a menudo combinados.

Se añadió texto para indicar que en un estudio o ensayo prospectivo aleatorizado, 667 pacientes sin tratamiento previo quienes recibieron regímenes que contenían talidomida, se asignaron al azar a Aspirina, warfarina o enoxaparina. La tasa de episodios tromboembólicos graves, episodios cardiovasculares agudos o muerte súbita fue de 6,5% y similar para todas las tres intervenciones (se citó a 2011 Palumbo et al. como referencia 31).

Se citó a Delforge et al. como referencia 32.

Se añadió texto para indicar que en un ensayo prospectivo aleatorizado de 342 pacientes sin tratamiento previo quienes recibieron regímenes que contenían lenalidomida, se comparó Aspirina con enoxaparina; la incidencia de episodios tromboembólicos venosos de 2% fue similar en ambas intervenciones (se citó a Larocca et al. como referencia 36).

Se citó a 2011 Dimopoulos et al. como referencia 39.

Se citó a 2010 Dimopoulos et al. como referencia 41. También se revisó el texto para indicar que en varias comparaciones retrospectivas no aleatorizadas, el bortezomib administrado una vez por semana causó significativamente menos neuropatía periférica de grados 3 a 4 sin pérdida de eficacia cuando se comparó con la administración estándar cada dos semanas (se citó a Mateos et al. como referencia 43).

Se añadió texto para indicar que en un ensayo prospectivo aleatorizado, se compararon inyecciones subcutáneas de bortezomib con infusiones intravenosas en el horario habitual (se citó a 2011 Moreau et al. como referencia 44).

Se citó a Khan et al. como referencia 64.

Se citó a Kumar et al. (American Journal of Hematology 2011) como referencia 65.

Se añadió texto para indicar que en el seguimiento a largo plazo, pueden surgir gammapatías monoclonales nuevas de un isótopo diferentes del clon original (se citó a Wadhera et al. como referencia 72).

Se citó a 2008 Moreau et al. como referencia 91 y el grado de comprobación científica 3iiiA.

Se revisó el texto para indicar que en dos estudios se observó una ventaja en cuanto a la supervivencia para el trasplante autógeno seguido de trasplante alogénico (se citó a Bruno et al. y a Björkstrand et al. como referencias 92 y 93, respectivamente y el grado de comprobación científica 3iiiA).

Se revisó el texto para indicar que en dos estudios no se observó diferencia en la supervivencia general (SG) (se citó a Krishnan et al. como referencia 95).

Se añadió texto para indicar que ningún ensayo clínico ha comparado un enfoque de consolidación con uno de mantenimiento a fin de evaluar cuál es mejor en prolongar la remisión y, en última instancia, la supervivencia (se citó a Ludwig et al. como referencia 109); la mayoría de ensayos clínicos emplean uno o ambos. También se añadió que en los ensayos de mantenimiento con glucocorticosteroides (se citó a Berenson et al. como referencia 110) e interferón (se citó al Myeloma Trialists' Collaborative Group como referencia 111), se mostraron mejorías muy pequeñas en la duración de la remisión y la supervivencia, pero con efectos secundarios que superaron los beneficios.

Se añadió texto para indicar que después del TACM, seis ensayos aleatorizados prospectivos mostraron beneficios en cuando a la supervivencia sin evolución con talidomida de mantenimiento, pero solo tres mostraron beneficio en cuanto a la SG (se citó a [Blood 2006] Barlogie et al. como referencia 18, a Lockhorst et al. como referencia 25, a Spencer et al. como referencia 112, a 2006 Attal el al. como referencia 113, a 2012 Morgan et al. como referencia 114, a Barlogie et al. como referencia 115). También se añadió que no se observó un beneficio de manera uniforme en cuanto a la supervivencia para la talidomida de mantenimiento tras la quimioterapia de inducción sola; la interpretación de algunos ensayos fue confusa debido al uso de la talidomida durante la inducción (se citó a [Blood 2008] Palumbo et al. como referencia 19, a 2006 Palumbo et al. como referencia 116, a Wijermans et al. como referencia 117, a Waage et al. como referencia 118, a Beksac et al. como referencia 119). Varios ensayos indicaron desenlaces particularmente precarios con el uso de la talidomida en pacientes con citogenética de riesgo precario. La dosis activa más baja de talidomida es 50 mg diarios con una duración de al menos 1 año.

Se añadió texto para indicar que tras el TACM, en dos ensayos aleatorizados prospectivos, se mostró beneficio en la mediana de supervivencia sin complicaciones (SSC) (se citó a McCarthy et al. y a 2012 Attal et al. como referencias 120 y 121, respectivamente y el grado de comprobación científica 1iiA), uno con beneficio en cuanto a la SG. En un ensayo prospectivo aleatorizado de mantenimiento con lenalidomida tras una inducción con melfalán y prednisona o melfalán, prednisona y lenalidomida de pacientes de edad avanzada que no eran aptos para trasplante, se mostró una reducción de 66% de la tasa de evolución, que se tradujo a una SSC de 31 vs. 14 meses a favor de la lenalidomida de mantenimiento (se citó a 2012 Palumbo et al. como referencia 122 y el grado de comprobación científica 1iiDi).

Se añadió texto para indicar que en un ensayo prospectivo aleatorizado de 1.970 pacientes, se comparó el zoledronato intravenoso con el clodronato oral en pacientes con diagnóstico reciente que recibían quimioterapia de inducción con consolidación o sin esta (se citó a 2010 Morgan et al. como referencia 126 y el grado de comprobación científica 1iiA). Se añadió que como se previó, también se redujeron las incidencias de tipo óseo en el grupo de zoledronato (se citó a 2011 Morgan et al. como referencia 127 y a [Blood 2012] Morgan et al. como referencia 128).

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer (PDQ®).

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud provee información integral, revisada por expertos, con base en los datos probatorios sobre tratamiento de las neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple). Su propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

Revisores y actualizaciones

El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario, el cual es editorialmente independiente del Instituto Nacional del Cáncer. El sumario refleja un revisión independiente de la literatura médica y no representa la política del Instituto Nacional del Cáncer o los Institutos Nacionales de la Salud.

Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:

  • discutirse en una reunión,
  • citarse incluyendo el texto, o
  • sustituir o actualizar un artículo ya citado.

Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.

Los revisores principales del sumario sobre Neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple) son:

  • Steven D. Gore, MD (Johns Hopkins University)
  • Mark J. Levis, MD, PhD (Johns Hopkins University)
  • Eric J. Seifter, MD (Johns Hopkins University)

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar a la página del Internet Cancer.gov/espanol del NCI utilizando el Formulario de comunicación (Contact Form). Se solicita no comunicarse con los miembros del Consejo para presentar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán preguntas individuales.

Grados de comprobación científica

Algunas referencias bibliográficas en este sumario vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadísticos que sustentan el uso de intervenciones o abordajes específicos. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice regularmente. Sin embargo, se permitirá que un autor escriba una oración como, por ejemplo, "El sumario con información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos de manera suscinta: [incluir fragmento del sumario]".

El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:

National Cancer Institute: PDQ® Neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple). Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/mieloma/Healthprofessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes incluidas en este sumario se usan con permiso del autor, el artista o la casa editorial para su sola inclusión en los sumarios del PDQ. El permiso para usar las imágenes fuera del contexto de información del PDQ se debe obtener del propietario; el Instituto Nacional del Cáncer no lo puede otorgar. Para mayor información sobre el uso de las gráficas de este sumario, así como de muchas otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visual Online, una colección de más de 2.000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se pueden describir como "estándar" o "bajo evaluación clínica". Estas clasificaciones no se deben utilizar como base para determinar reembolsos. Para mayor información sobre cobertura de seguros, consultar la página Cómo hacer frente al cáncer disponible en Cancer.gov.

Para mayor información

En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en la página ¿En qué podemos ayudarle?. Las preguntas también se pueden enviar por correo electrónico utilizando el Formulario de comunicación.

Obtenga más información del NCI

Llame al 1-800-4-CANCER

Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 8:00 p. m, hora del Este. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.

Escríbanos

Para obtener información del NCI, sírvase escribir a la siguiente dirección:

NCI Public Inquiries Office
9609 Medical Center Dr.
Room 2E532 MSC 9760
Bethesda, MD 20892-9760

Busque en el portal de Internet del NCI

El portal de Internet del NCI provee acceso en línea a información sobre el cáncer, ensayos clínicos, y otros portales de Internet u organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y recursos para los pacientes con cáncer y sus familias. Para una búsqueda rápida, use la casilla de búsqueda en la esquina superior derecha de cada página Web. Los resultados de una gama amplia de términos buscados incluirán una lista de las "Mejores Opciones," páginas web que son escogidas de forma editorial que se asemejan bastante al término que usted busca.

Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.

Publicaciones

El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

Última revisión: 2013-06-05

Esta información no reemplaza la consulta médica. Healthwise, Incorporated niega toda garantía y responsabilidad por el uso de esta información. El uso que usted haga de esta información implica que usted acepta las Condiciones de Uso. Cómo se desarrolló esta información para ayudarle a tomar mejores decisiones de salud.

Healthwise, Healthwise para cada decisión de la salud, y el logo de Healthwise son marcas de fábrica de Healthwise, Incorporated.