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Exámenes de detección del cáncer de pulmón (PDQ®) : Pruebas de detección - información para profesionales de salud [NCI]

Esta información es producida y suministrada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés). La información en este tema puede haber cambiado desde que se escribió. Para la información más actual, comuníquese con el Instituto Nacional del Cáncer a través del Internet en la página web http://cancer.gov o llame al 1-800-4-CANCER.

Exámenes de detección del cáncer de pulmón

Información general

Se dispone también de sumarios por separado sobre Prevención del cáncer de pulmón,Tratamiento del cáncer de pulmón de células pequeñas, Tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas y los Grados de comprobación científica de los estudios de investigación sobre detección y prevención del cáncer.

Datos probatorios sobre los beneficios relacionados con los exámenes de detección

Exámenes de detección con tomografía computarizada helicoidal de dosis bajas

Beneficios

Hay datos probatorios que indican que someter a exámenes de detección a las personas de 55 a 74 años que tienen antecedentes de consumo de 30 o más cajetillas de cigarrillos por año y que si fumaron en el pasado, dejaron de hacerlo en los últimos 15 años, disminuye la mortalidad por cáncer de pulmón en 20% y la mortalidad por todas las causas en 6,7%.

Magnitud del efecto: reducción relativa de 20% en la mortalidad específica al cáncer de pulmón.

  • Diseño del estudio: datos probatorios obtenidos a partir de un estudio o ensayo clínico controlado aleatorizado.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: no corresponde—un ensayo aleatorizado hasta la fecha.
  • Validez externa: razonable.

Perjuicios

Con base en datos probatorios sólidos, los exámenes de detección darían lugar a resultados positivos falsos en cerca de un cuarto de quienes se someten a ellos. La mayoría de anomalías se controlarían por medio de radiografías. Sin embargo, las personas con resultados positivos falsos de las pruebas y cánceres sobrediagnosticados estarían expuestas a procedimientos de diagnóstico y tratamientos invasivos innecesarios. Debido a las comorbilidades entre los fumadores consuetudinarios y quienes han fumado por largos períodos, las complicaciones relacionadas con los procedimientos diagnósticos y los tratamientos invasivos pueden ser más frecuentes en estos grupos.

Magnitud del efecto: positivo. La magnitud es una reducción relativa de 20% en la mortalidad específica al cáncer de pulmón y una reducción de 6,7% en la mortalidad general.

  • Diseño del estudio: datos probatorios obtenidos a partir de un ensayo controlado aleatorizado.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: razonable.

Datos probatorios sobre la ausencia de beneficios relacionados con los exámenes de detección

Exámenes de detección con radiografía de tórax o citología de esputo

Beneficios

Con base en datos probatorios sólidos, los exámenes de detección con radiografía de tórax o citología de esputo no reducen la mortalidad por cáncer de pulmón en la población general o en quienes alguna vez fumaron.

Magnitud del efecto: no hay datos probatorios sobre el efecto.

  • Diseño del estudio: ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Perjuicios

Exámenes con resultados positivos falsos

Con base en datos probatorios sólidos, al menos 95% de todos los exámenes de detección con radiografía de tórax con resultados positivos (pero no todos) no dan lugar a un diagnóstico de cáncer. Los resultados positivos falsos de los exámenes conducen a procedimientos de diagnóstico invasivos innecesarios

  • Diseño del estudio: ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Sobrediagnóstico

Con base en datos probatorios sólidos, algunos casos de cáncer de pulmón que se identifican por medio de exámenes de detección con radiografía de tórax o citología de esputo parecen representar sobrediagnósticos de cáncer. Debido a las comorbilidades, los perjuicios de los procedimientos de diagnóstico y el tratamiento pueden ser más frecuentes entre los fumadores consuetudinarios o a largo plazo.

Magnitud del efecto: cuando se calcula como el cociente entre todos los casos de cáncer de pulmón en el grupo de intervención y aquellos en el grupo de control (casos de porcentaje excesivo), la magnitud del sobrediagnóstico oscila entre 6 y 17% .

  • Diseño del estudio: ensayos controlados aleatorizados.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Referencias:

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2. Marcus PM, Bergstralh EJ, Zweig MH, et al.: Extended lung cancer incidence follow-up in the Mayo Lung Project and overdiagnosis. J Natl Cancer Inst 98 (11): 748-56, 2006.

Descripción de los datos probatorios

Antecedentes

Incidencia y mortalidad

El cáncer de pulmón es el cáncer no cutáneo que se presenta con mayor frecuencia tanto en hombres como mujeres en los Estados Unidos y es la causa principal de muerte por cáncer. Solo en 2013, se calcula que se diagnosticarán 228.190 casos nuevos; 72.220 mujeres y 87.260 hombres morirán por esta enfermedad. La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón ha aumentado rápidamente en el trascurso de varias décadas en ambos sexos, con un descenso sostenido para los hombres que comenzó en 1991. De 2005 a 2009, las tasas de mortalidad disminuyeron en 2,8% por año en los hombres, y en 1,0% por año en las mujeres.[1]

Factores de riesgo

Consumo de tabaco, humo de tabaco en el ambiente y otros factores de riesgo

El factor de riesgo más importante para el cáncer de pulmón (como para muchos otros tipos de cáncer) es el consumo de tabaco.[2,3] El consumo de cigarrillo se estableció de forma determinante como la causa principal de cáncer de pulmón a partir de datos epidemiológicos y de experimentos preclínicos con animales. Este nexo causal se ha reconocido ampliamente desde la década de 1960, cuando los informes nacionales de Gran Bretaña y los Estados Unidos advirtieron al público de forma enfática sobre el riesgo de cáncer por tabaquismo.[3] Los porcentajes de casos de cáncer de pulmón a causa del tabaquismo que se calculan en hombres y mujeres son de 90 y 78%, respectivamente.

El humo de tabaco en el ambiente o la exposición pasiva a este también está involucrado en la patogenia del cáncer de pulmón.[4] El humo de tabaco en el ambiente tiene los mismos componentes que el humo que se inhala directamente, aunque en concentraciones absolutas más bajas; entre 1 y 10% según la composición. Entre los componentes carcinógenos en el humo de tabaco, se incluyen los hidrocarbonos aromáticos polinucleares (HAP), como el típico carcinógeno benzo[a]pireno y la nitrosamina, derivada de la nicotina y específica al tabaco, 4-(metilnitrosamina)-1-(3-piridil)-1-butanona (NNK). En los roedores, las dosis totales tanto de HAP como de NNK, similares a las dosis que reciben los humanos durante toda una vida de consumo de tabaco, causan tumores pulmonares.[5] Entre los fumadores pasivos o de humo de segunda mano, se observan biomarcadores de exposición al tabaco elevados, como la cotinina urinaria, los metabolitos carcinógenos relacionados con el tabaco y los aductos de proteína carcinógenos.[6,7,8,9,10]

Se ha establecido una relación causal entre muchos tipos de exposición y el cáncer de pulmón, pero incluso el efecto combinado de estos factores adicionales es muy pequeño en comparación con el consumo de cigarrillo.[11] Estos factores causales adicionales se relacionan principalmente con exposiciones ocupacionales a sustancias como asbesto, arsénico, cromo, níquel y radón.[11] El radón, un gas natural, es relevante para el público general debido a la posible exposición en los hogares.[11]

Datos probatorios sobre los beneficios relacionados con los exámenes de detección

Exámenes de detección con tomografía computarizada helicoidal de dosis bajas

Se han realizado esfuerzos intensivos para mejorar los exámenes de detección del cáncer de pulmón por medio de tecnologías nuevas, como la tomografía computarizada helicoidal de dosis bajas (LDCT) y las técnicas moleculares.[12,13] La LDCT ha mostrado ser más sensible que la radiografía de tórax. En el Early Lung Cancer Action Project (ELCAP),[13] la LDCT detectó casi 6 veces tantos casos de cáncer de pulmón en estadio I como la radiografía de tórax, y muchos de estos tumores no medían más de 1 cm de diámetro. La capacidad de la LDCT para reducir la mortalidad por cáncer de pulmón se demostró en el ensayo controlado aleatorizado National Lung Screening Trial (NLST): se observó una reducción relativa estadísticamente significativa de 20% en la mortalidad por cáncer de pulmón, y una reducción relativa estadísticamente significativa de 6,7% en la mortalidad por todas las causas.[14]

En varias partes del mundo, se realizaron informes y sumarios de ocho estudios de observación de LDCT.[15] Estos son estudios relativamente pequeños, que oscilan entre 600 y 8.000 participantes y que comenzaron entre 1992 y 2000. La mayoría de los estudios incluye un porcentaje importante de mujeres y los estudios en Japón incluyen a personas que no fuman. Los hallazgos incluyen una tasa nodular o de positividad de 5 a 51%, casos de cáncer de pulmón de 0,4 a 3%, adenocarcinomas de 50 a 95%, casos de cáncer en estadio I o IA de 50 a 91% y cálculos de sensibilidad que oscilan entre 40 y 95%.

Cuando se evalúan los exámenes de detección del cáncer de pulmón con LDCT, hay que tener en cuenta los resultados positivos falsos de las pruebas y el sobrediagnóstico. Los resultados positivos falsos de las pruebas, que son más comunes que el sobrediagnóstico, pueden generar ansiedad y dar lugar a procedimientos diagnósticos invasivos, como una biopsia percutánea con aguja o una toracotomía. En el estudio ELCAP,[13] que usó TC con cortes de 10 mm de espesor, se identificaron nódulos no calcificados en 21% de los pacientes sin cáncer de pulmón en los exámenes de detección prevalentes. Treintaiuno (13%) de 233 individuos con nódulos no calcificados se sometieron a biopsias, de los cuales casi 90% (27 de 31 pacientes) recibieron diagnóstico de neoplasia maligna, y la prevalencia de cánceres detectados fue de 2,7%.

En una serie de casos que demarcó la población con riesgo alto de cáncer de pulmón según las ocupaciones relacionadas con la exposición al asbesto, 58% aceptó una invitación para participar en un programa de exámenes de detección con LDCT. El protocolo de los exámenes de detección del ELCAP se aplicó a 1.119 personas expuestas al asbesto, cuya edad promedio era de 57 años. En 25 biopsias, se detectaron un caso de cáncer de pulmón en estadio IA y cuatro en estadio tardío. Los autores concluyeron que el programa de exámenes de detección no pudo reproducir los resultados del ELCAP y no era eficaz en función del costo para la detección del cáncer de pulmón en esta población.[16]

Un estudio en Irlanda,[17] que intentó reproducir el estudio ELCAP con individuos de riesgo alto, pero más jóvenes, reveló la detección de una proporción similar de nódulos no calcificados con el uso de la TC con cortes de 10 mm de espesor. Sin embargo, en el estudio irlandés (N = 449), la prevalencia de los casos de cáncer detectados fue sustancialmente más pequeña (0,46%). Además, varios individuos se sometieron a procedimientos invasivos para afecciones que resultaron benignas (3 de 4 pacientes con nódulos >10 mm que se sometieron a biopsia presentaron citología benigna; uno se sometió a una toracotomía que confirmó enfermedad benigna; tres pacientes con masas mediastínicas se sometieron a biopsia y dos presentaban quistes benignos). En otros dos estudios que usaron TC con cortes de 5 mm, se detectaron nódulos no calcificados en una proporción mucho mayor de pacientes.[18,19]

En un estudio de la Mayo Clinic,[18] se identificaron nódulos no calcificados en 51% de 1.520 pacientes en los exámenes de detección prevalentes, y de forma acumulada en 74% después de cinco exámenes de detección anuales posteriores.[20] De estos nódulos, 95% medían menos de 8 mm de diámetro, para los que se recomendó un seguimiento con TC sin contraste en un lapso de 3 a 6 meses. Sin embargo, ocho pacientes se sometieron a cirugías por lesiones benignas, cinco de las cuales parecieron mostrar crecimiento en la TC de seguimiento. Además, los exámenes con LDCT pueden detectar otras anomalías además de los nódulos no calcificados, como ganglios linfáticos agrandados, aneurismas abdominales aórticos y nódulos renales o suprarrenales. Durante los primeros tres cursos de exámenes de detección del estudio de la Mayo Clinic, se encontraron 696 de estas anomalías en 1.520 pacientes.

En una revisión sistemática de los estudios de exámenes de detección del cáncer de pulmón con TC del tórax, llevada a cabo en 2008, la proporción media de los pacientes con cualquier anomalía casual fue de 65,2% (intervalo de confianza [IC] 95%, 63,5–66,9%). La proporción media de los pacientes con hallazgos casuales de importancia clínica (demarcados como cualquier anomalía en la que se considera necesario realizar pruebas de diagnóstico adicionales) fue de 14,2% (IC 95%, 13,2–15,2%).[21] No está claro si la detección de estas anomalías produce un beneficio neto o un perjuicio neto.[18]

Un perjuicio menos común es el sobrediagnóstico,[22] el diagnóstico de una afección que no hubiera adquirido importancia clínica si no se hubiera identificado por medio de exámenes de detección. En el caso de los exámenes de detección con LDCT, el sobrediagnóstico puede dar lugar a un diagnóstico innecesario de cáncer de pulmón en el que sea necesaria una combinación de cirugía (por ejemplo, lobectomía), quimioterapia y radioterapia. Aunque el sobrediagnóstico es casi imposible de documentar en un individuo vivo, hay estudios de autopsias que indican que muchos individuos mueren con cáncer de pulmón en lugar de por cáncer de pulmón. En un estudio, casi la sexta parte de todos los casos de cáncer de pulmón que se encontraron en el momento de la autopsia no se habían reconocido clínicamente antes de la muerte.[23] Incluso esto puede ser una subestimación, porque es probable que la autopsia no identifique muchos tumores pequeños de pulmón que se pueden detectar con TC.[24] Hay estudios en Japón que aportan datos probatorios adicionales que indican que los exámenes de detección con LDCT podrían dar lugar a una cantidad importante de sobrediagnósticos.[25] En un estudio en el que tanto fumadores como no fumadores se sometieron a exámenes de detección de cáncer de pulmón con LDCT anualmente entre 1996 y 1998, la tasa general de los casos de cáncer identificados por medio de exámenes de detección fue muy similar en los dos grupos: 0,46% para los fumadores (la mayoría hombres) y 0,41% para los no fumadores (la mayoría mujeres).[26] El grupo de no fumadores pudo haber incluido a individuos con riesgo elevado de cáncer de pulmón por otras razones, pero no se proporcionó información al respecto. En un segundo estudio que incluyó tanto a fumadores como no fumadores, se informó sobre un hallazgo similar en la tasa de detección del cáncer de pulmón de 1,1% en ambos grupos.[27] Se necesitan estudios de confirmación para establecer el grado de sobrediagnóstico que se puede relacionar con los exámenes de detección del cáncer de pulmón con TC. En esa misma población, se calculó el tiempo de duplicación del volumen de 61 casos de cáncer de pulmón por medio de un modelo exponencial e imágenes sucesivas por TC. Las lesiones se clasificaron en tres tipos: (1) tipo G (opacidad en vidrio esmerilado), (2) tipo GS (opacidad focal con un componente central sólido) y (3) tipo S (nódulo sólido). La media de los tiempos de duplicación fue de 813, 457 y 149 días para los tipos G, GS y S, respectivamente. En este estudio, los exámenes de detección con TC anuales identificaron un gran número de adenocarcinomas de crecimiento lento que no eran visibles en las radiografías de tórax.[28]

Al completarse el NLST, ahora hay datos probatorios que indican que los exámenes de detección con LDCT pueden reducir el riesgo de mortalidad por cáncer de pulmón en los fumadores consuetudinarios que han fumado 30 cajetillas o más por año. El NLST incluyó a 33 centros en todos los Estados Unidos. Los participantes aptos tenían de 55 a 74 años en el momento de la aleatorización, tenían antecedentes de consumo de al menos 30 cajetillas de cigarrillo por año y si habían sido fumadores, dejaron de serlo en los últimos 15 años. Se registró un total de 53.454 personas; de estas, 26.722 se asignaron al azar a exámenes de detección con LDCT, y 26.732 personas se asignaron al azar a exámenes de detección con radiografía. Cualquier nódulo no calcificado que se encontrara por medio de LDCT que midiera más de 4 mm de cualquier diámetro y las imágenes radiográficas con cualquier nódulo o masa no calcificados se clasificaron como positivos, aunque los radiólogos tenían la opción de no considerar positivo un examen de detección final si un nódulo no calcificado había permanecido estable en los tres exámenes de detección. El grupo de LDCT tuvo una tasa sustancialmente más alta de resultados positivos a las pruebas de detección en comparación con el grupo de radiografía (serie 1, 27,3 vs. 9,2%; serie 2, 27,9 vs. 6,2% y serie 3, 16,8 vs. 5,0%). En general, 39,1% de los participantes en el grupo de LDCT y 16,0% en el grupo de radiografía tuvieron al menos un resultado positivo a los exámenes de detección. De aquellos que tuvieron un resultado positivo a los exámenes de detección, la tasa de positivos falsos fue de 96,4% en el grupo de LDCT y de 94,5% en el grupo de radiografía de tórax. Esto fue congruente en las tres series.[14]

En el grupo de LDCT, se diagnosticaron 649 casos de cáncer después de un examen de detección con resultado positivo, 44 después de una prueba de detección con resultado negativo y 367 de los participantes que no se presentaron a la prueba o que recibieron un diagnóstico después de completar la fase de exámenes de detección. En el grupo de radiografía, se diagnosticaron 279 casos de cáncer después de un examen de detección con resultado positivo, 137 después de un examen de detección con resultado negativo y 525 entre los participantes que no se presentaron al examen o recibieron un diagnóstico después de completar la fase de exámenes de detección. Se presentó un total de 356 y 443 muertes por cáncer de pulmón en el grupo de LDCT y el de radiografía, respectivamente, con una reducción relativa en la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón de 20,0% (IC 95%, 6,8–26,7) con los exámenes de detección con LDCT. La mortalidad general se redujo en 6,7% (IC 95%, 1,2–13,6). El número que se necesitaba someter a exámenes de detección con TC de dosis baja para prevenir una muerte por cáncer de pulmón fue 320.[14]

En varios países, están en curso otros ensayos controlados aleatorizados con LDCT.[29] Además, la información del NLST se encuentra en análisis para examinar otros aspectos importantes de los exámenes de detección del cáncer de pulmón, como la efectividad en función del costo, la calidad de vida y si estos beneficiarían a individuos menores que aquellos que participaron en el NLST y a aquellos con exposición a menos de 30 cajetillas de cigarrillo por año.

Se creó una guía en inglés a fin de ayudar a los pacientes y los médicos a evaluar los beneficios y los perjuicios de los exámenes de detección del cáncer de pulmón con LDCT.[30]

Datos probatorios sobre la ausencia de beneficios relacionados con los exámenes de detección

Exámenes de detección con radiografía de tórax o citología de esputo

La cuestión de los exámenes de detección del cáncer de pulmón se remonta a la década de 1950. Durante las décadas de 1950 y 1960, se llevaron a cabo cinco estudios de imaginología del tórax, de los cuales dos eran controlados.[31,32,33,34,35,36,37,38] Dos también incluyeron citología de esputo.[31,32,33,34,35] Los resultados de estos estudios no indicaron ningún beneficio general de los exámenes de detección, aunque las limitaciones de su diseño impidieron que estos estudios aportaran datos probatorios definitivos.

A principios de la década de 1970, el Instituto Nacional del Cáncer creó el Cooperative Early Lung Cancer Detection Program,[39] con el objetivo de evaluar la capacidad de los exámenes de detección con imágenes radiológicas de tórax y citología de esputo para de reducir la mortalidad por cáncer de pulmón en los fumadores hombres. El programa consistió de tres ensayos controlados aleatorizados separados; cada ensayo inscribió a cerca de 10.000 participantes hombres de 45 años o más que fumaron al menos una cajetilla de cigarrillos por día durante el año anterior. La Mayo Clinic,[40,41,42] la Johns Hopkins University,[43,44,45] y el Memorial Sloan-Kettering [45,46,47,48] llevaron a cabo un estudio cada uno. Los estudios de Hopkins y Sloan-Kettering usaron el mismo diseño: a las personas que se asignaron al azar al grupo de intervención, se les realizó una citología de esputo cada 4 meses y se sometieron a imágenes de tórax anualmente, mientras que las personas que se asignaron al azar al grupo de control se sometieron a imágenes de tórax anualmente. En ningún estudio se observó una reducción en la mortalidad por cáncer de pulmón con los exámenes de detección.[45] En los dos estudios, se consideró que no hay ningún beneficio en la realización frecuente de la citología de esputo cuando se añade a un régimen anual de radiografía de tórax.

El diseño del estudio de la Mayo Clinic (conocido como el Mayo Lung Project, o MLP) fue diferente. Todos los posibles participantes se sometieron a exámenes de detección con imágenes de tórax o citología de esputo, y se excluyó a aquellos de los que se sabía o sospechaba que presentaban cáncer de pulmón, así como aquellos con salud precaria. Las personas que quedaron se asignaron al azar a un grupo de intervención que se sometió a imágenes de tórax y citología de esputo cada 4 meses por 6 años, o a un grupo de control que recibió una única recomendación en el momento de entrar al ensayo de someterse a los mismos exámenes una vez al año. No se observó ninguna reducción en la mortalidad por cáncer de pulmón. En la década de 1970, el MLP consideró que el régimen intensivo de exámenes de detección con radiografía de tórax y citología de esputo no mostró ningún beneficio. El estudio checoslovaco comenzó con los exámenes de detección prevalentes (imágenes de tórax y citología de esputo) de 6.364 hombres de 40 a 64 años que eran fumadores en ese momento, con un consumo de al menos 150.000 cigarrillos durante toda su vida.[49,50] Todos los participantes, salvo 18 diagnosticados con cáncer de pulmón como resultado de los exámenes de detección prevalentes, se asignaron al azar a uno de dos grupos: un grupo de intervención, que se sometió a exámenes de detección semestrales durante 3 años, o un grupo de control, que se sometió a exámenes de detección solo durante el tercer año. Los investigadores informaron sobre 19 muertes por cáncer de pulmón en el grupo de intervención y 13 en el grupo de control; estos concluyeron que no era necesario someterse a los exámenes de detección de forma frecuente.

Al final de la década de 1980, no se comprendía muy bien la relación entre los exámenes de detección con imágenes de tórax (con radiografía tradicional) y la mortalidad por cáncer de pulmón. Aunque hay estudios previos que no muestran ningún beneficio, estos no fueron definitivos, en parte debido a la falta de significación estadística. En 1992 comenzó el Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial,[51] un ensayo multifásico de gran potencia estadística. El PLCO contó con 154.901 participantes de 55 a 74 años; 50% eran mujeres y 45% eran personas que nunca habían fumado. La mitad se asignó al azar a exámenes de detección, y a la otra mitad se les recomendó recibir su atención médica usual. El PLCO tuvo una potencia de 90% para detectar un 20% de reducción en la mortalidad por cáncer de pulmón.

El componente pulmonar de PLCO generó el interrogante de si la radiografía de tórax de vista simple (posterior-anterior) era capaz de reducir la mortalidad por cáncer de pulmón en comparación con la atención médica usual. Cuando comenzó el estudio, se invitó a todos los participantes asignados al azar a los exámenes de detección a someterse a un examen de detección de referencia y tres radiografías de tórax anuales, aunque finalmente se cambió el protocolo para someter a exámenes de detección solo tres veces a las personas que nunca habían fumado. A los 13 años de seguimiento, se observaron 1.213 muertes por cáncer de pulmón en el grupo de intervención, en comparación con 1.230 muertes por cáncer de pulmón en el grupo de atención médica usual (riesgo relativo de mortalidad, 0,99; IC 95%, 0,87–1,22). Los subanálisis no indicaron ningún efecto diferencial en cuanto al sexo o condición de fumador.

Dada la abundancia y la congruencia de los datos probatorios, así como la ausencia de beneficio observadas en el ensayo PLCO, es pertinente concluir que los exámenes de detección del cáncer de pulmón con radiografía de tórax o citología de esputo, independientemente del sexo o de la condición de fumador, no reducen la mortalidad por cáncer de pulmón.

Referencias:

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3. Smoking and Health: Report of the Advisory Committee to the Surgeon General of the Public Health Service. Washington, DC: US Department of Health, Education, and Welfare, 1965. PHS Publ No 1103.
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Modificaciones a este sumario (03 / 07 / 2013)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Descripción de los datos probatorios

Se actualizaron las estadísticas con el cálculo del número de casos nuevos y defunciones en 2013 (se citó a la American Cancer Society como referencia 1).

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo Editorial del PDQ® de Exámenes de Detección y Prevención, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer (PDQ®).

Preguntas u opiniones sobre este sumario

Si tiene preguntas o algún comentario sobre este sumario, por favor envíelas a través del formulario de opinión disponible en nuestro portal de Internet, Cancer.gov/espanol.

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud provee información integral, revisada por expertos, con base en los datos probatorios sobre exámenes de detección del cáncer de pulmón. Su propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

Revisores y actualizaciones

El Consejo Editorial del PDQ® de Exámenes de Detección y Prevención revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario, el cual es editorialmente independiente del Instituto Nacional del Cáncer. El sumario refleja un revisión independiente de la literatura médica y no representa la política del Instituto Nacional del Cáncer o los Institutos Nacionales de la Salud.

Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:

  • discutirse en una reunión,
  • citarse incluyendo el texto, o
  • sustituir o actualizar un artículo ya citado.

Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar a la página del Internet Cancer.gov/espanol del NCI utilizando el Formulario de comunicación (Contact Form). Se solicita no comunicarse con los miembros del Consejo para presentar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán preguntas individuales.

Grados de comprobación científica

Algunas referencias bibliográficas en este sumario vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadísticos que sustentan el uso de intervenciones o abordajes específicos. El Consejo Editorial del PDQ® de Exámenes de Detección y Prevención utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice regularmente. Sin embargo, se permitirá que un autor escriba una oración como, por ejemplo, "El sumario con información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos de manera suscinta: [incluir fragmento del sumario]".

El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:

National Cancer Institute: PDQ® Exámenes de detección del cáncer de pulmón. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/pdq/deteccion/pulmon/HealthProfessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes incluidas en este sumario se usan con permiso del autor, el artista o la casa editorial para su sola inclusión en los sumarios del PDQ. El permiso para usar las imágenes fuera del contexto de información del PDQ se debe obtener del propietario; el Instituto Nacional del Cáncer no lo puede otorgar. Para mayor información sobre el uso de las gráficas de este sumario, así como de muchas otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visual Online, una colección de más de 2.000 imágenes científicas.

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Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.

Publicaciones

El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

Última revisión: 2013-03-07

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