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Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez (PDQ®) : Tratamiento - información para los pacientes [NCI]

Esta información es producida y suministrada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés). La información en este tema puede haber cambiado desde que se escribió. Para la información más actual, comuníquese con el Instituto Nacional del Cáncer a través del Internet en la página web http://cancer.gov o llame al 1-800-4-CANCER.

Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez

Información general sobre los efectos tardíos

Los efectos tardíos son problemas de salud que se presentan meses o años después de terminar el tratamiento.

El cáncer mismo o el tratamiento del cáncer pueden causar problemas de salud en los sobrevivientes de cáncer infantil meses o años después de terminar un tratamiento eficaz. Los tratamientos para el cáncer pueden dañar los órganos, los huesos o los tejidos del cuerpo, y causar problemas de salud más tarde en la vida. Estos problemas de salud se llaman efectos tardíos. Los tratamientos que pueden causar efectos tardíos incluyen cirugía, quimioterapia, radioterapia o trasplante de células madre.

Los médicos están estudiando los efectos tardíos causados por el tratamiento del cáncer. Están trabajando para mejorar los tratamientos, e impedir o disminuir los efectos tardíos. Si bien la mayoría de los efectos tardíos no ponen en peligro la vida, pueden causar serios problemas que afectan la salud y la calidad de vida.

Los efectos tardíos que sufren los sobrevivientes de cáncer son tanto físicos como emocionales.

Los efectos tardíos que sufren los sobrevivientes de cáncer infantil pueden afectar lo siguiente:

  • Órganos, tejidos y funcionamiento corporal.
  • Crecimiento y desarrollo.
  • Estado de ánimo, sentimientos y actividades.
  • Pensamiento, aprendizaje y memoria.
  • Adaptación social y psicológica.
  • Riesgo de segundos cánceres.

Hay tres factores importantes que afectan el riesgo de presentar efectos tardíos.

Muchos sobrevivientes de cáncer infantil presentarán efectos tardíos. El riesgo de presentar efectos tardíos depende de factores relacionados con el paciente, el tumor y el tratamiento. Estos factores incluyen los siguientes aspectos:

  • Factores relacionados con el tumor
    • Tipo de cáncer.
    • Lugar del tumor en el cuerpo.
    • Modo en que el tumor afecta el funcionamiento de los tejidos y los órganos.
  • Factores relacionados con el tratamiento
    • Tipo de cirugía.
    • Tipo, dosis y plan de quimioterapia.
    • Tipo de radioterapia, parte del cuerpo tratada y dosis.
    • Trasplante de células madre.
    • Uso de dos o más tipos de tratamiento al mismo tiempo.
    • Transfusión de productos de la sangre.
  • Factores relacionados con el paciente
    • Sexo del niño.
    • Edad del niño en el momento del diagnóstico y el tratamiento.
    • Tiempo transcurrido desde el diagnóstico y el tratamiento.
    • Ciertos cambios en los genes del niño.
    • Exposición a sustancias del ambiente que causan cáncer.
    • Antecedentes familiares de cáncer u otras afecciones.
    • Problemas de salud que el niño tenía antes de recibir el diagnóstico de cáncer.
    • Hábitos de salud.

La probabilidad de sufrir efectos tardíos aumenta con el paso del tiempo.

Los nuevos tratamientos para el cáncer infantil han disminuido el número de muertes por cáncer primario. Sin embargo, el número de efectos tardíos en los sobrevivientes de cáncer infantil aumenta entre más tiempo haya pasado desde el tratamiento y con mayor edad. Puede ser que los sobrevivientes no vivan tanto tiempo como las personas que no tuvieron cáncer. Las causas más comunes de muerte entre los sobrevivientes de cáncer infantil son las siguientes:

  • Que el cáncer primario vuelva.
  • Que se forme un segundo cáncer primario (un cáncer diferente).
  • Que estén dañados el corazón y los pulmones.

Los estudios sobre las causas de los efectos tardíos han llevado a cambios en el tratamiento. Esto ha mejorado la calidad de vida de los sobrevivientes de cáncer, y ayuda a prevenir enfermedades y muertes por efectos tardíos.

Es muy importante el seguimiento regular de los sobrevivientes de cáncer infantil.

El seguimiento regular realizado por profesionales de la salud expertos en encontrar y tratar los efectos tardíos es importante para la salud a largo plazo de los sobrevivientes de cáncer infantil. La atención del seguimiento será diferente para cada persona tratada por un cáncer. El tipo de atención dependerá del tipo de cáncer, el tipo de tratamiento, los factores genéticos y la salud general y los hábitos de salud de la persona.

Es importante que los sobrevivientes de cáncer infantil se sometan a examen por lo menos una vez al año. Los exámenes los debe realizar un profesional de la salud que esté familiarizado con el riesgo de efectos tardíos para el sobreviviente y que pueda reconocer los primeros signos de los efectos tardíos. También se pueden realizar pruebas de sangre y pruebas con imágenes.

El seguimiento a largo plazo puede mejorar la salud y la calidad de vida de los sobrevivientes de cáncer y también ayudar a los médicos a estudiar los efectos tardíos de los tratamientos del cáncer; de este modo, se pueden formular tratamientos más seguros para los niños recién diagnosticados.

Los buenos hábitos de salud también son importantes para los sobrevivientes de cáncer infantil.

La calidad de vida que gozan los sobrevivientes de cáncer se puede mejorar con comportamientos que promuevan la salud y el bienestar. Estos comportamientos incluyen alimentación saludable, ejercicio, y exámenes médicos y dentales regulares. Estos comportamientos de autocuidado son especialmente importantes para los sobrevivientes de cáncer por su riesgo de presentar problemas de salud relacionados con el tratamiento. Los comportamientos saludables pueden hacer que los efectos tardíos sean menos graves y que disminuya el riesgo de otras enfermedades.

También es importante evitar comportamientos que dañan la salud. Fumar, consumir alcohol en exceso, consumir drogas ilícitas, exponerse al sol o no mantenerse físicamente activo pueden empeorar el daño del órgano relacionado con tratamiento y, posiblemente, aumentar el riesgo de segundos cánceres.

Segundos cánceres

Los sobrevivientes de cáncer infantil tienen un aumento de riesgo de segundos cánceres más tarde en su vida.

Un cáncer primario diferente que se presenta por lo menos dos meses después de que termine el tratamiento de ese cáncer se llama segundo cáncer. Un segundo cáncer se puede presentar meses o años después de completarse el tratamiento. El tipo de segundo cáncer que se presenta depende en parte del tipo original de cáncer y del tratamiento del cáncer.

Los segundos cánceres que se presentan después del tratamiento del cáncer pueden ser los siguientes:

  • El síndrome mielodisplásico y la leucemia mieloide aguda se pueden presentar menos de diez años después del diagnóstico de un cáncer primario que sea un linfoma de Hodgkin, una leucemia linfoblástica aguda o un sarcoma, y del tratamiento con quimioterapia que incluya uno de los siguientes:
    • Administración de un alquilante, como ciclofosfamida, ifosfamida, mecloretamina, melfalán, busulfano, carmustina, lomustina, clorambucilo o dacarbazina.
    • Administración de un inhibidor de la topoisomerasa II, como etopósido o tenipósido.
  • Pueden aparecer tumores sólidos más de 10 años después del diagnóstico y tratamiento de un cáncer primario, incluso los siguientes:
    • Cáncer de mama después de la administración de radioterapia de dosis altas dirigida al pecho por un linfoma de Hodgkin. El tratamiento con radiación de dosis bajas dirigidas al pecho puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.
    • Cáncer de tiroides después de un tratamiento de radioterapia para linfoma de Hodgkin, leucemia linfocítica aguda o tumores cerebrales, después de terapia con yodo radiactivo para el neuroblastoma, o irradiación total del cuerpo (ITCI) como parte de un trasplante de células madre.
    • Tumores cerebrales después de un tratamiento de radioterapia dirigida a la cabeza por un tumor primario del cerebro, por leucemia linfocítica aguda o linfoma no Hodgkin. Cuando se administra quimioterapia intratecal con metotrexato y radioterapia juntas, el riesgo de un tumor cerebral es todavía más alto.
    • Tumores óseos después de un tratamiento de radioterapia por retinoblastoma, sarcoma de Ewing y otros cánceres óseos. El tratamiento con un alquilante también aumenta el riesgo de un tumor óseo.
    • Sarcomas después de la radioterapia. El riesgo aumenta con dosis más altas de radiación. La quimioterapia con antraciclinas también aumenta el riesgo de presentar sarcomas.
    • Cáncer de pulmón después de un tratamiento de radioterapia dirigida al pecho por linfoma de Hodgkin, especialmente en pacientes que fuman.
    • Cáncer de estómago, hígado o colorrectal después de radioterapia dirigida al abdomen El riesgo aumenta con dosis más altas de radiación. Los tratamiento con quimioterapia sola o quimioterapia y radioterapia combinadas también aumentan el riesgo de cáncer de estómago, hígado o colorrectal.
    • Cáncer de piel no melanoma después de radioterapia; habitualmente aparece en el área que recibió la radiación. La exposición a la radiación UV puede aumentar este riesgo. Los pacientes que presentan cáncer de piel no melanoma después de recibir radioterapia tienen un aumento de la probabilidad de presentar otros tipos de cáncer en el futuro.
    • Melanoma maligno después de la radioterapia o quimioterapia combinada con fármacos alquilantes y fármacos antimitóticos. Los supervivientes de linfoma de Hodgkin, retinoblastoma hereditario, sarcoma de tejido blando, y tumores gonadales, cuentan con mayores probabilidades de riesgo. El melanoma maligno como segundo cáncer es menos frecuente luego de un tratamiento que el cáncer de piel no melanoma.
    • Cáncer de la cavidad oral después de la quimioterapia seguida de trasplante de células madre o antecedentes de enfermedad de injerto contra huésped crónica.

Ciertos patrones o síndromes genéticos pueden aumentar el riesgo de segundos cánceres.

Algunos sobrevivientes de cáncer infantil pueden tener un aumento del riesgo de presentar un segundo cáncer porque tienen antecedentes familiares de cáncer o un síndrome genético hereditario, como el síndrome de Li-Fraumeni. También pueden afectar el riesgo de presentar segundos cánceres cuando hay problemas en el modo en que se repara el ADN de las células y el modo en que el cuerpo usa los medicamentos contra el cáncer.

Los pacientes tratados por un cáncer necesitan someterse a exámenes de detección de un segundo cáncer.

Es importante que los pacientes que fueron tratados por cáncer se sometan a un examen para determinar si tienen un segundo cáncer antes de que aparezcan síntomas. Esto se llama un examen de detección de un segundo cáncer y puede ayudar a encontrar un segundo cáncer en un estadio temprano. Cuando se encuentra temprano tejido anormal o cáncer, puede ser más fácil tratarlos. Cuando los síntomas aparecen, el cáncer puede haber empezado a diseminarse.

Es importante recordar que el médico no piensa necesariamente que su niño tiene cáncer si indica un examen de detección. Los exámenes de detección se realizan cuando su niño no tiene síntomas de cáncer. Si el resultado de un examen de detección es anormal, puede ser necesario realizarle más pruebas a su niño para determinar si presenta un segundo cáncer. Estas pruebas se llaman pruebas diagnósticas.

La clase de pruebas que se usan para los exámenes de detección de un segundo cáncer dependen de la clase de tratamiento para el cáncer que el paciente recibió en el pasado.

Todos los pacientes que fueron tratados por cáncer se deberán someter a un examen físico y a la verificación de sus antecedentes médicos una vez por año. Se realiza un examen físico del cuerpo para revisar los signos generales de salud, incluso los signos de enfermedad, como masas, cambios en la piel o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.

Si el paciente fue tratado por leucemia, se puede realizar un recuento sanguíneo completo (RSC). Habitualmente, el RSC se realiza cada año durante los 10 años posteriores al tratamiento con un alquilante o un inhibidor de la topoisomerasa II.

  • Recuento sanguíneo completo (RSC) con diferencial: procedimiento en el que se extrae una muestra de sangre para verificar los siguientes elementos:
    • La cantidad de glóbulos rojos y plaquetas.
    • La cantidad y el tipo de glóbulos blancos.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra compuesta por glóbulos rojos.

Si el paciente recibió radioterapia, se pueden usar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen de la piel: un médico o enfermero revisa la piel para determinar si hay bultos o manchas con aspecto anormal en color, tamaño, forma o textura, especialmente en el área donde se administró radiación. Se indica que el examen de piel se realice una vez por año para determinar si hay signos de cáncer de piel.
  • Autoexamen de la mama: examen de la mama que se hace la paciente misma. La paciente se palpa cuidadosamente las mamas y debajo de los brazos para verificar si hay masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. Se indica que las mujeres tratadas con radioterapia dirigida al pecho se hagan un autoexamen mensual de la mama desde la pubertad hasta los 25 años de edad.
  • Examen clínico de la mama (ECM): examen de la mama realizado por un médico u otro profesional de la salud. El médico palpará cuidadosamente las mamas y el área debajo de los brazos para detectar masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. Se indica que las mujeres tratadas con radioterapia dirigida al pecho se sometan a un examen clínico de la mama cada seis meses, desde la pubertad hasta los 25 años de edad.
  • Mamograma: radiografía de la mama a mujeres que recibieron radiación dirigida al pecho y que no tienen mamas densas. Se indica que estas mujeres se tomen un mamograma una vez por año después de ocho años del tratamiento o a los 25 años de edad; lo que ocurra más tarde.
  • IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN). Se puede realizar un IRM a mujeres que recibieron radiación dirigida al pecho y que tienen mamas densas. Se indica que estas mujeres se sometan a un IRM una vez por año después de ocho años del tratamiento o a los 25 años de edad; lo que ocurra más tarde.
  • Colonoscopia: procedimiento para observar el interior del recto y el colon para determinar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer. Se introduce un colonoscopio a través del recto hasta el colon. Un colonoscopio es un instrumento delgado con forma de tubo que tiene una luz y una lente para observar. También puede tener una herramienta para extraer pólipos o muestras de tejido para verificar al microscopio si hay signos de cáncer. Se indica que los sobrevivientes de cáncer infantil que recibieron radiación dirigida al abdomen, la pelvis o la espina vertebral se sometan a una colonoscopia cada cinco años desde los 35 años de edad o 10 años después del tratamiento; lo que ocurra más tarde.

Sistema cardiovascular

Es más probable que los efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Leucemia mielógena aguda (LMA).
  • Tumores en el cerebro y la médula espinal.
  • Cáncer de cabeza y cuello.
  • Linfoma de Hodgkin.
  • Linfoma no Hodgkin.
  • Rabdomiosarcoma.
  • Tumor de Wilms.
  • Cánceres tratados con un trasplante de células madre.

La radiación dirigida al pecho y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos.

El riesgo de problemas de salud que afectan el corazón y los vasos sanguíneos aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radiación dirigida al pecho o a la espina vertebral: el riesgo de que se presenten problemas de salud depende de la parte del corazón que se expuso a la radiación, la cantidad de radiación administrada y si la radiación se administró en dosis pequeñas o grandes.
  • Radiación dirigida al cerebro o el cuello: el riesgo de que se presenten problemas depende de la parte del cerebro o el cuello que se trató con radiación y de la cantidad de radiación administrada.
  • Quimioterapia: quimioterapia con tipos de antraciclinas, como doxorrubicina, daunorrubicina, idarrubicina, epirrubicina y mitoxantrona. El riesgo de que se presenten problemas depende de la dosis total de antraciclina administrada. También depende de si se administró un medicamento que se llama dexrazoxano durante el tratamiento con antraciclinas para reducir el daño al corazón y los vasos sanguíneos.
  • Trasplante de células madre.
  • Terapia biológica.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que se trataron con radiación dirigida al pecho y quimioterapia con antraciclinas tienen el mayor riesgo. Los tratamientos nuevos para los que se administra menos radiación y dosis más bajas de quimioterapia pueden disminuir el riesgo de efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos:

  • Ser mujer.
  • Ser joven en el momento del tratamiento (cuanto más pequeño es el niño, mayor riesgo tiene).
  • Tener otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, tener sobrepeso, fumar o tener presión arterial alta, colesterol alto o diabetes.

Los efectos tardíos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos pueden causar ciertos problemas de salud.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que recibieron radiación o ciertos medicamentos quimioterapéuticos están en riesgo de sufrir efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos. Entre ellos, los siguientes:

  • Latidos cardíacos anormales.
  • Músculo cardíaco debilitado.
  • Inflamación del corazón o de la bolsa que rodea el corazón.
  • Daño en las válvulas del corazón.
  • Enfermedad de la arteria coronaria (endurecimiento de las arterias cardíacas).
  • Insuficiencia cardíaca congestiva.
  • Dolor de pecho o infarto del miocardio.
  • Coágulos de sangre o derrame cerebral.
  • Enfermedad de la arteria carótida.

Los signos posibles de efectos tardíos en el corazón o los vasos sanguíneos incluyen dificultad para respirar y dolor de pecho.

Estos y otros síntomas pueden obedecer a efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos:

  • Dificultad para respirar, especialmente al estar acostado.
  • Latidos cardíacos demasiado lentos, demasiado rápidos o diferentes del ritmo cardíaco normal.
  • Dolor de pecho.
  • Hinchazón de los pies, los tobillos, las piernas o el abdomen.
  • Cuando se está expuesto al frío o se experimentan emociones fuertes, los dedos de las manos, los dedos de los pies, las orejas o la nariz se vuelven blancas y después se ponen azules. Cuando esto ocurre en los dedos de las manos, también se puede sentir dolor o cosquilleo.
  • Adormecimiento o debilidad súbitos de la cara, los brazos o las piernas (especialmente en un lado del cuerpo).
  • Confusión súbita o dificultad para hablar o entender el habla.
  • Dificultad súbita para ver con uno o ambos ojos.
  • Dificultad súbita para caminar o sentirse mareado.
  • Pérdida súbita del equilibrio o la coordinación.
  • Dolor de cabeza intenso que se presenta de repente y sin causa conocida.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el corazón o los vasos sanguíneos, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes pruebas y procedimientos, entre otros, se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en el corazón o los vasos sanguíneos:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso examinar el corazón para determinar si hay signos de enfermedad, como latidos cardíacos anormales o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Electrocardiograma (ECG): registro de la actividad eléctrica del corazón para evaluar su frecuencia y su ritmo. Se colocan varias almohadillas pequeñas (electrodos) en el tórax, los brazos y las piernas del paciente, que se conectan con cables a la máquina de ECG. Luego, se registra la actividad del corazón en un gráfico de líneas sobre un papel. La actividad eléctrica que es más rápida o más lenta que la normal puede ser un signo de enfermedad o daño cardíacos.
  • Ecocardiograma: procedimiento para el que se hacen rebotar ondas de alta energía (ultrasónicas) en el corazón y los tejidos u órganos cercanos para producir ecos. Se toma una película en movimiento del corazón y las válvulas cardíacas a medida que la sangre se bombea a través del corazón.
  • Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos, como el corazón, para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde.
  • Estudios del perfil de lípidos: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de triglicéridos, colesterol, y lipoproteínas de baja y alta densidad en el colesterol de la sangre.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Los hábitos de salud que ayudan a la buena salud del corazón y los vasos sanguíneos son importantes para los sobrevivientes de cáncer infantil.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que sufren de efectos tardíos en el corazón y los vasos sanguíneos deberán tener cuidado de proteger su salud con hábitos como los siguientes:

  • Mantener un peso saludable.
  • Consumir alimentos saludables para el corazón.
  • Practicar ejercicios regularmente.
  • Consultar con el médico antes de empezar un programa de ejercicio intenso.
  • No fumar.

Sistema nervioso central

Es más probable que los efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal :

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Tumores del cerebro y la médula espinal.
  • Cánceres de cabeza y cuello.

La radiación dirigida al cerebro aumenta el riesgo de efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal.

El riesgo de problemas de salud que afectan el cerebro y la médula espinal aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radiación dirigida al cerebro, especialmente dosis altas de radiación.
  • Quimioterapia intratecal o intraventricular, o dosis altas de quimioterapia que atraviesan la barrera hematoencefálica (revestimiento protector alrededor del cerebro).
  • Quimioterapia con alcaloides de vinca, como vincristina o vinblastina.
  • Trasplante de células madre que incluya irradiación total del cuerpo (ITC) o quimioterapia intratecal.
  • Cirugía para extirpar un tumor del cerebro o la médula espinal.

Cuando se administran al mismo tiempo radiación dirigida al cerebro y quimioterapia intratecal, el riesgo de efectos tardíos es más alto.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal:

  • Ser mujer y recibir radioterapia.
  • Ser pequeño en el momento del tratamiento.
  • Sufrir de hidrocefalia y tener colocada una cánula de derivación para extraer el exceso de líquido de los ventrículos.
  • Sufrir de crisis epilépticas causadas por el tumor.
  • Sufrir de pérdida de audición.

Los efectos tardíos que afectan el cerebro y la médula espinal pueden causar ciertos problemas de salud.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que recibieron radiación, quimioterapia intratecal, o se sometieron a cirugía del cerebro y la médula espinal tienen riesgo de sufrir de efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal. Entre ellos, los siguientes:

  • Dolores de cabeza.
  • Perdida de la coordinación y el equilibrio.
  • Crisis epilépticas.
  • Pérdida de mielina en la vaina que cubre las fibras nerviosas del cerebro.
  • Trastornos del movimiento que afectan las piernas y los ojos, o la capacidad de hablar y tragar.
  • Daño en los nervios de las manos o los pies.
  • Derrame cerebral.
  • Hidrocefalia.
  • Pérdida de control de la vejiga o el intestino.

Los sobrevivientes también pueden sufrir efectos tardíos que afectan el pensamiento, el aprendizaje y el comportamiento. Los nuevos métodos de terapia dirigida y el uso de dosis más bajas de radiación producen menos efectos en la capacidad de pensar y funcionar.

Los signos posibles de efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal incluyen dolores de cabeza, pérdida de coordinación y crisis epilépticas.

Los siguientes y otros síntomas pueden ser por causa de los efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal:

  • Dolor de cabeza que puede desaparecer después de vomitar.
  • Crisis epilépticas.
  • Pérdida de equilibrio, falta de coordinación o dificultad para caminar.
  • Dificultad para hablar, tragar o coordinar los movimientos de los ojos.
  • Adormecimiento, cosquilleo, debilidad en las manos o pies; no poder doblar el tobillo para levantar el pie.
  • Adormecimiento súbito o debilidad en la cara, un brazo o una pierna (especialmente en un lado del cuerpo).
  • Somnolencia no habitual o cambio en nivel de la actividad.
  • Cambios no habituales de personalidad o comportamiento.
  • Cambio en los hábitos intestinales o dificultad para orinar.
  • Aumento del tamaño de la cabeza (en lactantes).
  • Confusión súbita, dificultad para hablar o entender el habla.
  • Dificultad súbita para ver con uno o ambos ojos.
  • Dolores de cabeza intensos y súbitos sin causa conocida.

Otros síntomas pueden ser los siguientes:

  • Problemas de memoria.
  • Problemas para prestar atención.
  • Dificultad para resolver problemas.
  • Dificultad para organizar los pensamientos y las tareas.
  • Se hace más lenta la capacidad de aprender y usar información nueva.
  • Dificultad para aprender a leer, escribir o practicar matemáticas.
  • Dificultad para coordinar los movimientos entre los ojos, las manos y otros músculos.
  • Demoras en el desarrollo normal.
  • Aislamiento social.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el cerebro y la médula espinal, se utilizan ciertas pruebas.

Las siguientes y otras pruebas se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal.

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso el examen de signos de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Examen neurológico: serie de preguntas y pruebas para revisar el cerebro, la médula espinal y el funcionamiento de los nervios. El examen verifica el estado mental de la persona, la coordinación y la capacidad de caminar normalmente, así como el funcionamiento normal de los músculos, los sentidos y los reflejos. En algunos casos, un neurólogo o un neurocirujano pueden realizar un examen más detallado.
  • Evaluación neurofisiológica: serie de pruebas para examinar los procesos mentales y el comportamiento del paciente. Las áreas que se examinan incluyen las siguientes:
    • Capacidad de saber quién es y dónde está uno, y qué días es.
    • Capacidad de aprender y recordar información nueva.
    • Inteligencia.
    • Capacidad de resolver problemas.
    • Uso del lenguaje oral y escrito.
    • Coordinación ojos-manos.
    • Capacidad de organizar información y tareas.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en el cerebro y la médula espinal. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Los sobrevivientes de cáncer infantil pueden sufrir de ansiedad y depresión relacionadas con su cáncer.

Los sobrevivientes de cáncer infantil pueden sufrir de ansiedad y depresión relacionadas con cambios físicos, su aspecto o el miedo de que el cáncer vuelva. Esto puede causar problemas en las relaciones personales, educación, empleo y salud. Los supervivientes con estos problemas contarían con menos posibilidades de vivir de manera independiente como adultos.

Los exámenes anuales de seguimiento de los sobrevivientes de cáncer infantil deberán incluir exámenes de detección y tratamiento para un posible sufrimiento psicológico.

Algunos sobrevivientes de cáncer infantil sufren de trastorno por tensión postraumática.

El diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad que pone en peligro la vida pueden ser traumáticos. Este trauma puede causar un trastorno por tensión postraumática (TTPT). El TTPT se define como tener ciertos comportamientos después de una situación que provoca tensión porque se relaciona con la muerte o la amenaza de muerte, o una lesión grave para uno mismo o para los demás.

El TTPT puede afectar a los sobrevivientes de cáncer de las siguientes maneras:

  • Se revive el momento del diagnóstico y el tratamiento del cáncer en pesadillas o escenas retrospectivas, y se piensa en ello todo el tiempo.
  • Se evitan lugares, situaciones y personas que recuerdan la experiencia con el cáncer.
  • Se está constantemente sobrexcitado, con miedo, irritabilidad o incapacidad de dormir, o se tiene dificultad para concentrarse.

En general, los sobrevivientes de cáncer infantil tienen niveles bajos de TTPT; ello depende en parte del estilo del paciente y los padres para enfrentar dificultades. Los sobrevivientes que recibieron radioterapia dirigida a la cabeza cuando tenían menos de 4 años o los sobrevivientes que recibieron tratamiento intensivo tienen un riesgo más alto de padecer de TTPT. Los problemas familiares y el apoyo social mínimo o inexistente de familiares o amigos, así como la tensión no relacionada con el cáncer, pueden aumentar las probabilidades de sufrir de un TTPT.

Debido a que el evitar lugares y personas relacionadas con el cáncer puede formar parte del TTPT, los sobrevivientes con un TTPT tal vez no reciban el tratamiento médico que necesitan.

Los adolescentes a quienes se les diagnostica un cáncer pueden tener problemas sociales más tarde en sus vidas.

Los adolescentes a quienes se les diagnostica un cáncer pueden alcanzar menos hitos sociales o alcanzarlos más tarde que los adolescentes no diagnosticados con cáncer. Los hitos sociales incluyen tener el primer novio, casarse y tener un hijo. También pueden tener problemas para llevarse bien con otras personas o sentir que no son del agrado de sus compañeros.

Los sobrevivientes de cáncer de este grupo de edad informaron que están menos satisfechos con su salud y sus vidas en general en comparación con otros adolescentes de su edad que no tuvieron cáncer. Los adolescentes y adultos jóvenes que sobrevivieron a un cáncer necesitan programas especiales que les proporcionen apoyo psicológico, educacional y laboral.

Aparato digestivo

Dientes y mandíbula

Los problemas en los dientes y la mandíbula son efectos tardíos que es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar el efecto tardío de problemas en los dientes y la mandíbula:

  • Cánceres de cabeza y cuello.
  • Linfoma de Hodgkin.
  • Leucemia que se diseminó hasta el cerebro y la médula espinal.
  • Cáncer de nasofaringe.
  • Neuroblastoma.

La radiación dirigida a la cabeza y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en los dientes y la mandíbula.

El riesgo de problemas de salud que afectan los dientes y la mandíbula aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida a la cabeza o el cuello.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) o quimioterapia con busulfano como parte de un trasplante de células madre.
  • Quimioterapia con dosis más altas de alquilantes, como la ciclofosfamida.

El riesgo también puede aumentar para los sobrevivientes que tenían menos de 5 años en el momento del tratamiento, porque los dientes permanentes no se habían terminado de formar.

Los efectos tardíos que afectan los dientes y la mandíbula pueden causar ciertos problemas de salud.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que recibieron radiación dirigida a la cabeza y el cuello o ciertos medicamentos quimioterapéuticos tienen riesgo de sufrir de efectos tardíos en los dientes y la mandíbula. Entre ellos, los siguientes:

  • Dientes que no son normales.
  • Caries dentales (cavidades) y enfermedad de las encías.
  • Glándulas salivales que no producen suficiente saliva.
  • Huesos de la mandíbula que no se forman completamente.
  • Muerte de las células óseas de la mandíbula.

Los signos posibles de efectos tardíos en los dientes y la mandíbula incluyen caries dentales (cavidades) y dolor en la mandíbula.

La causa de los siguientes síntomas en los dientes y la mandíbula puede ser los efectos tardíos:

  • Dientes pequeños o que no tienen forma normal.
  • Pérdida de dientes permanentes.
  • Dientes permanentes que aparecen después de la edad normal.
  • Más caries dentales (cavidades) y enfermedad de las encías de lo normal.
  • Sequedad bucal.
  • Dolor en la mandíbula.
  • Mandíbula que no se abre y cierra correctamente.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en la boca y las encías, se utilizan ciertas pruebas.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en los dientes y la mandíbula:

  • Examen dental y antecedentes: examen de los dientes, la boca y la mandíbula para revisar los signos generales de salud dental, incluso revisar si hay signos de enfermedad, como cavidades o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso. Este examen también se puede llamar examen dental.
  • Radiografía panorámica: radiografía de todos los dientes y sus raíces. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra imágenes de áreas internas del cuerpo.
  • Radiografía de la mandíbula: un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra imágenes de áreas internas del cuerpo.
  • Exploración por TC (exploración por TAC): procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, como la cabeza y el cuello, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computarizada o tomografía axial computarizada.
  • IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que se usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo, como la cabeza y el cuello. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN).
  • Biopsia: extracción de células óseas de la mandíbula para observarlas al microscopio y verificar si hay signos de muerte ósea después de la radioterapia.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en los dientes y la mandíbula. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

La atención dental regular es muy importante para los sobrevivientes de cáncer infantil.

Se indica un examen dental cada seis meses para los sobrevivientes de cáncer infantil. También se indica una limpieza dental y un tratamiento con fluoruro cada seis meses.

Vías digestivas

Los efectos tardíos en las vías digestivas es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los cánceres indicados a continuación y de otros cánceres infantiles puede ocasionar efectos tardíos en las vías digestivas (esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso, recto y ano):

  • Rabdomiosarcoma en la vejiga o la próstata, o cerca de los testículos.
  • Tumor de Wilms.

La radiación dirigida a la vejiga, la próstata y los testículos, así como ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en las vías digestivas.

El riesgo de problemas de salud que afectan las vías digestivas aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida al esófago, la vejiga, la próstata o los testículos, que están cerca del abdomen, puede ocasionar problemas en las vías digestivas que empiezan rápidamente y duran corto tiempo. Sin embargo, los problemas de las vías digestivas en algunos pacientes se demoran y duran largo tiempo. La causa de estos efectos tardíos es la radioterapia que daña los vasos sanguíneos. La administración simultánea de medicamentos quimioterapéuticos, como dactinomicina o antraciclinas, con la administración de radioterapia puede aumentar este riesgo.
  • Cirugía pélvica, la cirugía para extirpar la vejiga o la laparotomía abdominal también puede causar efectos tardíos en las vías digestivas.
  • Quimioterapia con alquilantes, como procarbazina e ifosfamida, o con sustancias con platino, como cisplatino o carboplatino, o con antraciclinas, como doxorrubicina, daunorrubicina, idarrubicina, epirrubicina y mitoxantrona.
  • Trasplante de células madre y antecedentes de enfermedad de injerto contra huésped crónica.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de efectos tardíos en las vías digestivas:

  • Edad en el momento del diagnóstico o edad en la que comenzó el tratamiento.
  • Tratamiento simultáneo con radioterapia y quimioterapia.

Los efectos tardíos que afectan las vías digestivas pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en las vías digestivas se incluyen los siguientes:

  • Estrechamiento del esófago o el intestino.
  • Obstrucción intestinal (crónica).
  • Perforación intestinal (agujero en el intestino).
  • Incapacidad del intestino de absorber los nutrientes de los alimentos.
  • Infección intestinal.

Los signos posibles de efectos tardíos en las vías digestivas incluyen dolor abdominal y diarrea.

Los siguientes síntomas pueden estar ocasionados por efectos tardíos en las vías digestivas:

  • Dificultad para tragar o sensación de que los alimentos se adhieren a la garganta.
  • Acidez.
  • Fiebre con dolor intenso en el abdomen y náuseas.
  • Dolor en el abdomen.
  • Cambio en los hábitos intestinales (estreñimiento o diarrea).
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolores frecuentes ocasionados por gases, flatulencia, sensación de saciedad o calambres.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en las vías digestivas, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Para detectar o diagnosticar efectos tardíos en las vías digestivas, se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso verificar si hay signos de enfermedad, como sensibilidad abdominal o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias que los órganos y los tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora.
  • Radiografía: Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra imágenes de áreas internas del cuerpo. Se puede tomar una radiografía del abdomen, el riñón, el uréter o la vejiga para verificar si hay signos de enfermedad.
  • Examen digital del recto: examen del recto. El médico o enfermero introduce un dedo cubierto por un guante lubricado en la parte inferior del recto para palpar y detectar si hay masas o cualquier otra cosa que parezca poco usual.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en las vías digestivas. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Hígado y conductos biliares

Los efectos tardíos en el hígado y los conductos biliares es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en el hígado o los conductos biliares:

  • Cánceres tratados con trasplante de células madre.
  • Tumor de Wilms.
  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).

Ciertos medicamentos quimioterapéuticos y la radioterapia dirigida al hígado o los conductos biliares pueden aumentar el riesgo de efectos tardíos.

En los sobrevivientes de cáncer infantil, el riesgo de efectos tardíos en el hígado o los conductos biliares puede aumentar si fueron tratados con los siguientes procedimientos:

  • Quimioterapia con dosis altas de ciclofosfamida como parte de un trasplante de células madre.
  • Medicamentos quimioterapéuticos como 6-mercaptopurina, 6-tioguanina y metotrexato.
  • Radioterapia dirigida al hígado o los conductos biliares. El riesgo depende de los siguientes aspectos:
    • La dosis de radiación y la cantidad de hígado tratada.
    • La edad en el momento del tratamiento (a menor edad, más alto el riesgo).
    • Si se realizó una cirugía para extirpar una parte del hígado.
    • Si se administró quimioterapia junto con radioterapia.
    • Si el paciente tenía hepatitis o demasiado hierro en el cuerpo.

La infección con el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C, o ambos, también aumenta el riesgo de daño hepático.

Los efectos tardíos que afectan el hígado y los conductos biliares pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en el hígado o los conductos biliares, se incluyen los siguientes:

  • El hígado no funciona correctamente o deja de funcionar.
  • Cálculos biliares.
  • Infección por hepatitis B o C.
  • Daño hepático causado por la enfermedad veno-oclusiva hepática /síndrome de obstrucción sinusoidal (EVO/SOS).
  • Fibrosis hepática (crecimiento excesivo del tejido conjuntivo del hígado) o cirrosis.
  • Hígado graso con resistencia a la insulina (afección en la que el cuerpo elabora insulina, pero no la puede utilizar correctamente.
  • Insuficiencia hepática.

Los signos posibles de efectos tardíos en el hígado o los conductos biliares incluyen dolor abdominal e ictericia.

Los siguientes síntomas pueden ser causados por efectos tardíos en el hígado y los conductos biliares:

  • Aumento de peso.
  • Abdomen distendido.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor en el abdomen cerca de las costillas, a menudo del lado derecho.
  • Dolor en el abdomen después de comer una comida rica en grasas.
  • Ictericia (la piel y el blanco de los ojos se tornan amarillos).
  • Heces de color claro.
  • Orina de color oscuro.
  • Muchos gases.
  • Falta de apetito.
  • Sensación de cansancio o debilidad.

Otras afecciones pueden ocasionar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el hígado y los conductos biliares, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Para detectar y diagnosticar efectos tardíos en el hígado y los conductos biliares, se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimiento:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso verificar los signos de salud, como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias que los órganos y los tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora. Por ejemplo, puede haber una concentración alta de bilirrubina en el cuerpo si el hígado fue dañado.
  • Concentración de ferritina: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir la cantidad de ferritina. La ferritina es una proteína que se une al hierro y lo almacena para que el cuerpo la use. Después de un trasplante de células madre, una concentración alta de ferritina puede ser un signo de enfermedad hepática.
  • Estudios de la sangre para verificar que la sangre se coagula correctamente: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir la cantidad de plaquetas en el cuerpo o el tiempo que demora la sangre en coagularse.
  • Ensayo de hepatitis: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para determinar si hay trozos del virus de la hepatitis. La muestra de sangre también se puede usar para medir la cantidad del virus de la hepatitis en la sangre. Todos los pacientes que recibieron transfusiones de sangre antes de 1972 deberán ser examinados para determinar si tienen hepatitis B y, si las recibieron antes de 1993, deberán ser examinados para determinar si tienen hepatitis C.
  • Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos, como la vesícula biliar, para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde.
  • Biopsia: extracción de células o tejidos del hígado para observarlos al microscopio y verificar si hay signos de hígado graso.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en el hígado o los conductos biliares. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Para los sobrevivientes de cáncer infantil, son importantes los hábitos de salud que promueven un hígado sano.

Los sobrevivientes de cáncer infantil con efectos tardíos en el hígado deberán poner atención en proteger su salud mediante, entre otros, los siguientes comportamientos:

  • Mantener un peso saludable.
  • No beber alcohol.
  • Vacunarse contra los virus de la hepatitis A y la hepatitis B.

Páncreas

La radioterapia aumenta el riesgo de presentar efectos tardíos en el páncreas.

El riesgo de presentar efectos tardíos en el páncreas se puede aumentar en los sobrevivientes de cáncer infantil después del tratamiento con una de las siguientes:

  • Radiación al abdomen.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre.

Los efectos tardíos que afectan el páncreas pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en el páncreas incluyen los siguientes:

  • Resistencia a la insulina: afección en la que el cuerpo no usa la insulina correctamente. La insulina es necesaria para ayudar a controlar la cantidad de glucosa (tipo de azúcar) en el cuerpo. Dado que la insulina no funciona de forma correcta, se aumentan las concentraciones de glucosa y grasa.
  • Diabetes mellitus: enfermedad en la que el cuerpo no elabora suficiente insulina o no la usa correctamente. Cuando no hay suficiente insulina, aumenta la cantidad de glucosa en la sangre y los riñones producen una gran cantidad de orina.

Los signos posibles de efectos tardíos en el páncreas incluyen orinar frecuentemente y tener sed.

Los efectos tardíos en el páncreas pueden causar los siguientes síntomas:

  • Orinar frecuentemente.
  • Sentir mucha sed.
  • Sentir mucha hambre.
  • Perder peso sin razón conocida.
  • Sentirse muy cansado.
  • Tener infecciones frecuentes, en especial en la piel, las encías o la vejiga.
  • Tener visión borrosa.
  • Tener cortadas o moretones que se demoran en sanar.
  • Sentir adormecimiento u hormigueo en las manos o los pies.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el páncreas, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Se pueden usar estas y otras pruebas o procedimientos para detectar o diagnosticar los efectos tardíos en el páncreas:

  • Prueba de glucohemoglobina (A1C): procedimiento en el que se toma una muestra de sangre y se mide la cantidad de glucosa adherida a los glóbulos rojos. Una cantidad de glucosa adherida a los glóbulos rojos más alta de lo normal puede ser un signo de diabetes mellitus.
  • Prueba de azúcar en la sangre en ayunas: prueba en la que se examina una muestra de sangre para medir la cantidad de glucosa en la sangre. Esta prueba se hace después de que el paciente no ha comido nada desde la noche anterior. Una cantidad de glucosa en la sangre más alta de lo normal puede ser un signo de diabetes mellitus.

Sistema endocrino

Tiroides

Los efectos tardíos en la tiroides es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede ocasionar efectos tardíos en la tiroides:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Tumores cerebrales.
  • Cánceres de cabeza y cuello.
  • Linfoma de Hodgkin.

La radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello aumenta el riesgo de efectos tardíos en la tiroides.

El riesgo de efectos tardíos en la tiroides puede aumentar en los sobrevivientes de cáncer infantil después del tratamiento con cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida al cerebro y la médula espinal, o la cabeza y el cuello.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre.
  • Quimioterapia.
  • Terapia con yodo radiactivo para el neuroblastoma.

El riesgo también aumenta para las mujeres, para los sobrevivientes de corta edad en el momento del tratamiento, para los sobrevivientes que recibieron dosis de radiación más altas y con el paso del tiempo después del diagnóstico y el tratamiento.

Los efectos tardíos que afectan la tiroides pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en la tiroides, se incluyen los siguientes problemas:

  • Hipotiroidismo (insuficiente hormona tiroidea): es el efecto tardío más común en la tiroides. Habitualmente se presenta entre 3 y 5 años después de terminar el tratamiento, pero se puede presentar más tarde. Es más común en las niñas que en los niños.
  • Hipertiroidismo (demasiada hormona tiroidea): habitualmente se presenta entre 3 y 5 años después de terminar el tratamiento.
  • Bocio.
  • Nódulos en la tiroides: habitualmente aparecen 10 años después de terminar el tratamiento. Es más común en las niñas que en los niños.

Los signos de efectos tardíos en la tiroides dependen de si hay escasez o exceso de hormona tiroidea en el cuerpo.

Los siguientes síntomas se pueden deber a efectos tardíos en la tiroides:

Hipotiroidismo (demasiado poca hormona tiroidea)

  • Sensación de cansancio o debilidad.
  • Más sensibilidad al frío.
  • Piel pálida, seca.
  • Cabello áspero y fino.
  • Uñas quebradizas.
  • Voz ronca.
  • Dolor y rigidez en los músculos y articulaciones.
  • Estreñimiento.
  • Períodos menstruales más abundantes de lo normal.
  • Depresión o dificultad con la memoria o la capacidad de concentrarse.

Hipertiroidismo (demasiada hormona tiroidea)

  • Sensación de nerviosismo, ansiedad o mal humor.
  • Dificultad para dormir.
  • Sensación de cansancio o debilidad.
  • Manos temblorosas.
  • Latidos cardíacos rápidos.
  • Piel roja y caliente que puede causar escozor.
  • Cabello fino y suave que se cae.
  • Movimientos intestinales frecuentes o de consistencia floja.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas en la tiroides, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes u otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la tiroides:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso nódulos o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios de las hormonas en la sangre: procedimientos para los que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas hormonas liberadas en la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad no habitual (más alta o más baja de lo normal) de una sustancia puede ser un signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora. La sangre se puede examinar para determinar si hay concentraciones anormales de hormona estimulante de la tiroides (HET) o tiroxina libre (T4).
  • Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde. Este procedimiento puede mostrar el tamaño de la tiroides y si hay nódulos (masas) en la tiroides.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en la tiroides. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Hipófisis

Los efectos tardíos en el sistema neuroendocrino se pueden presentar después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El sistema neuroendocrino se compone del sistema nervioso y el sistema endocrino funcionando juntos. Ciertos nervios (sistema nervioso) hacen que las hormonas (sistema endocrino) se liberen en la sangre. El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en el sistema neuroendocrino:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA)..
  • Tumores del cerebro y la médula espinal.
  • Cáncer de nasofaringe.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre.

La radioterapia dirigida al hipotálamo aumenta el riesgo de efectos tardíos en el sistema neuroendocrino.

Los sobrevivientes de cáncer infantil están en riesgo de padecer efectos tardíos en el sistema neuroendocrino. Estos efectos son causados por la radioterapia dirigida al cerebro en el área del hipotálamo. El hipotálamo controla la manera en que la hipófisis elabora hormonas. La radioterapia se puede administrar para tratar un cáncer cerca del hipotálamo o como irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que fueron tratados con radiación dirigida al cerebro pueden tener concentraciones bajas de cualquiera de las siguientes hormonas hipofisarias:

  • Hormona adrenocorticotrópica (controla la producción de glucocorticoides).
  • Hormona del crecimiento (ayuda a promover el crecimiento y controla el metabolismo).
  • Prolactina (controla la producción de leche materna en la mama).
  • Hormona estimulante de la tiroides (controla la producción de hormonas tiroideas).
  • Hormona luteinizante (controla la reproducción).
  • Hormona folículoestimulante (controla la reproducción).

Los efectos tardíos que afectan el hipotálamo pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en el sistema neuroendocrino pueden ser los siguientes:

  • Deficiencia de adrenocorticotropina: una concentración baja de la hormona adrenocorticotrópica no es un efecto tardío común. Se puede presentar después de recibir dosis bajas de radioterapia y, muy rara vez, después de la quimioterapia. Los síntomas de deficiencia de adrenocorticotropina pueden no ser graves y pasar desapercibidos. Entre los síntomas se incluye la pérdida de peso sin razón conocida, no sentir hambre, náuseas, vómitos, presión arterial baja y sensación de cansancio.
  • Deficiencia de la hormona del crecimiento: el efecto secundario más común de la radioterapia dirigida al cerebro en los sobrevivientes de cáncer infantil es la baja concentración de la hormona del crecimiento. Cuanto más alta haya sido la dosis de radiación y más tiempo haya transcurrido después del tratamiento, es mayor el riesgo de este efecto tardío. Una concentración baja de la hormona del crecimiento en la infancia resulta en una estatura más baja que la normal en la edad adulta. Las concentraciones bajas de la hormona del crecimiento se pueden tratar con terapia de reemplazo hormonal de la hormona del crecimiento.
  • Hiperprolactinemia: después de la administración de dosis altas de radiación dirigida al cerebro o cirugía que afecta una parte de la hipófisis, se puede presentar una concentración alta de la hormona prolactina. Una concentración alta de prolactina puede causar los siguientes problemas:
    • Pubertad más tardía de lo normal para la edad.
    • Flujo de leche materna en una mujer que no está embarazada ni amamantando.
    • Períodos menstruales menos frecuentes o períodos menstruales con flujo muy ligero.
    • Sofocos (crisis vasomotoras (en mujeres).
    • Incapacidad de quedar embarazada.
    • Incapacidad de tener una erección necesaria para el coito.
    • Impulso sexual más bajo (en hombres y mujeres).
  • Hipotiroidismo: con el tiempo, puede ir bajando muy lentamente la concentración de hormona tiroidea. A veces, no se perciben los síntomas de hipotiroidismo. Las concentraciones bajas de hormona tiroidea pueden ocasionar un crecimiento lento y entrada demorada en la pubertad, así como otros síntomas.
  • Deficiencia de hormona luteinizante o de hormona folículoestimulante: las concentraciones bajas de estas hormonas pueden ocasionar diferentes problemas de salud. El tipo de problema depende de la dosis de radiación. Una dosis alta de radiación puede causar esterilidad. Una dosis baja de radiación puede ocasionar que la pubertad empiece más temprano que la edad normal.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el sistema endocrino, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la tiroides:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso examinar el corazón para determinar si hay signos de enfermedad como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como la glucosa, que los órganos y los tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora.
  • Estudios de las hormonas en la sangre: procedimientos para los que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas hormonas liberadas en la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad no habitual (más alta o más baja de lo normal) de una sustancia puede ser un signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora. La sangre se puede examinar para determinar si hay concentraciones anormales de hormona folículoestimulante, hormona luteinizante, estradiol, testosterona o tiroxina libre (T4).
  • Estudios del perfil de lípidos: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de triglicéridos, colesterol, y lipoproteínas de baja y alta densidad en el colesterol de la sangre.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en el sistema neuroendocrino. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar

Testículos y ovarios

Para información sobre los efectos tardíos en los testículos y los ovarios, consultar la sección de este sumario sobre Sistema reproductivo.

Síndrome metabólico

El síndrome metabólico es más probable que se presente después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El síndrome metabólico es un conjunto de trastornos que incluyen tener mucha grasa alrededor del abdomen y dos de los siguientes problemas:

  • Presión arterial alta.
  • Concentraciones altas de triglicéridos y concentraciones bajas de lipoproteína de alta densidad en el colesterol de la sangre.
  • Concentraciones altas de glucosa (azúcar) en la sangre.

El tratamiento de los siguientes y otros cánceres infantiles pueden causar que aparezca el síndrome metabólico en el futuro:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Cánceres tratados con un trasplante de células madre.

La radioterapia dirigida al cerebro y la irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre aumentan el riesgo de padecer de síndrome metabólico.

El síndrome metabólico puede hacer que el sobreviviente tenga baja estatura cuando sea adulto.

Los sobrevivientes de cánceres infantiles que recibieron radiación dirigida al cerebro o un trasplante de células madre tienen riesgo de padecer de síndrome metabólico El síndrome metabólico puede causar que se elaboren concentraciones bajas de la hormona del crecimiento, que ayuda a promover el crecimiento y controla el metabolismo. Esto puede hacer que el sobreviviente sea más bajo de lo normal.

Obesidad y grasa corporal

La obesidad es un efecto tardío que es más probable que se presente después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes y otros cánceres pueden causar obesidad:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Tumores cerebrales, especialmente craneofaringiomas.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) como parte de un trasplante de células madre.

La obesidad se puede medir mediante el peso, el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa corporal o el tamaño del abdomen (grasa abdominal).

La radioterapia dirigida al cerebro aumenta el riesgo de obesidad.

El riesgo de obesidad aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida al cerebro.
  • Cirugía que daña el hipotálamo o la hipófisis.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de obesidad:

  • Tener un diagnóstico de cáncer entre los 5 y 9 años.
  • Ser mujer.
  • No realizar suficiente actividad física para mantener un peso corporal saludable.
  • Tomar un antidepresivo que se llama paroxetina.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que hacen suficiente ejercicio y tienen un grado normal de ansiedad tienen un menor riesgo de obesidad.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar la obesidad, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar la obesidad:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como la glucosa, que los órganos y tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora.
  • Estudios del perfil de lípidos: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de triglicéridos, colesterol y lipoproteínas de baja y alta densidad en el colesterol en la sangre.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de obesidad. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar

Sistema inmunitario

La cirugía para extirpar el bazo aumenta el riesgo de efectos tardíos en el sistema inmunitario.

El riesgo de problemas de salud que afectan el sistema inmunitario aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Cirugía para extirpar el bazo.
  • Terapia de radiación de dosis altas dirigida al bazo.
  • Trasplante de células madre y enfermedad de injerto contra huésped durante el tratamiento o después de este.

Los efectos tardíos en el sistema inmunitario pueden causar infecciones.

Los efectos tardíos en el sistema inmunitario pueden aumentar el riesgo de infecciones muy graves por bacterias. La causa de los siguientes síntomas puede ser una infección:

  • Enrojecimiento, hinchazón o calor en una parte del cuerpo.
  • Dolor en una parte del cuerpo, como el ojo, el oído o la garganta.
  • Fiebre.

Una infección puede causar otros síntomas que dependen de la parte afectada del cuerpo. Por ejemplo, una infección en el pulmón puede causar tos y moco espeso.

Los niños a quienes se les extirpó el bazo pueden necesitar antibióticos para prevenir infecciones.

Se puede recomendar la administración diaria de antibióticos por lo menos de 2 a 3 años después de una esplenectomía o por lo menos hasta los 5 años de edad para los niños de corta edad. Ante la primera señal de fiebre (temperatura de más de 101,5° F o 38,5° C), es importante recibir rápidamente atención médica y tratamiento con antibióticos. Se deben administrar antibióticos antes de una intervención odontológica para prevenir infecciones.

Además, los niños en riesgo se deben vacunar contra las siguientes enfermedades:

  • Enfermedad neumocócica (para niños de 10 años y más, y después de cinco años de la última dosis).
  • Enfermedad meningocócica.
  • Enfermedad por Haemophilus influenzae tipo b (Hib).

Consulte con su médico para saber si es necesario repetir otras vacunas infantiles.

Sistema osteomuscular

Huesos y articulaciones

Los efectos tardíos en los huesos y articulaciones es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en los huesos y las articulaciones:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Cáncer del hueso.
  • Tumores del cerebro y la médula espinal.
  • Osteosarcoma.
  • Retinoblastoma.
  • Sarcoma de tejido blando.
  • Tumor de Wilms.
  • Cánceres tratados con un trasplante de células madre.

La cirugía, la quimioterapia, la radiación y otros tratamientos aumentan el riesgo de efectos tardíos en los huesos y las articulaciones.

Radioterapia

La radioterapia puede detener o hacer más lento el crecimiento de los huesos. El tipo de efecto tardío en los huesos y articulaciones depende de la parte del cuerpo que recibió la radiación. La radioterapia puede ocasionar cualquiera de los siguientes efectos:

  • Cambios en la manera en que se forman la cara y el cráneo, especialmente cuando se administra el tratamiento a niños menores de 5 años o cuando se administra radiación en dosis altas.
  • Problemas en los dientes o los senos.
  • Baja estatura (ser más bajo de lo normal).
  • Escoliosis (curvatura de la espina vertebral) o cifosis (redondeo de la espina vertebral).
  • Un brazo o una pierna más cortos que el otro brazo o pierna.
  • Osteoporosis (huesos débiles o delgados que se pueden romper fácilmente).

Cirugía

La amputación o la cirugía para preservar un miembro que se usan para extirpar el cáncer e impedir que vuelva pueden causar efectos tardíos cuya aparición depende del lugar donde estaba el tumor, la edad del paciente y el tipo de cirugía. Los problemas de salud que se presentan después de una amputación o una cirugía para preservar un miembro pueden ser los siguientes:

  • Problemas para realizar las actividades de la vida diaria.
  • Incapacidad de ser normalmente activo.
  • Dolor crónico o infecciones.
  • Problemas con el modo en que se ajustan o funcionan las prótesis.
  • Fracturas de huesos.
  • Un brazo o una pierna más corta que los otros.

Los estudios no muestran una diferencia en la calidad de vida de los sobrevivientes de cáncer infantil sometidos a amputación o cirugía para preservar un miembro.

Quimioterapia y otras terapias con medicamentos

El riesgo de presentar efectos tardíos puede aumentar en los sobrevivientes de cáncer infantil que recibieron terapias contra el cáncer que incluyeron metotrexato o corticoesteroides, o glucocorticoides, como dexametasona. El tratamiento farmacológico puede causar cualquiera de los siguientes problemas:

  • Osteoporosis (huesos débiles o delgados que se pueden romper fácilmente).
  • Osteonecrosis (una o más partes del hueso mueren por falta de flujo sanguíneo), especialmente en la cadera o la rodilla.

Trasplante de células madre

Un trasplante de células madre puede afectar los huesos de diferentes maneras:

  • La irradiación total del cuerpo (ITC) administrada como parte de un trasplante de células madre puede afectar la capacidad del cuerpo de elaborar hormona del crecimiento y ocasionar una estatura baja (ser más bajo de lo normal).
  • Se puede formar un osteocondroma (tumor benigno de los huesos largos).
  • Se puede presentar la enfermedad de injerto contra huésped crónica después de un trasplante de células madre y causar contracturas en las articulaciones (los músculos se ponen tirantes y hacen que la articulación se acorte y se vuelva muy rígida).

Los signos posibles de efectos tardíos en los huesos y articulaciones incluyen dolor en los huesos y articulaciones.

Los siguientes son síntomas que pueden obedecer a efectos tardíos en los huesos y articulaciones:

  • Hinchazón por encima de un hueso o una parte ósea del cuerpo.
  • Dolor en un hueso o articulación.
  • Enrojecimiento y calor encima de un hueso o una articulación.
  • Endurecimiento de una articulación o dificultad para moverla normalmente.
  • Hueso que se rompe sin razón aparente o se rompe con facilidad.
  • Baja estatura (ser más bajo de lo normal).
  • Un lado del cuerpo se ve más alto que el otro lado o el cuerpo se inclina hacia un lado.
  • Sentarse o estar de pie siempre en una posición encorvada o tener la apariencia de una espalda encorvada.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en los huesos y articulaciones, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en los huesos y articulaciones:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Gammagrafía de la densidad mineral ósea: prueba con imágenes que se usa para medir la densidad ósea (cantidad de mineral óseo en cierta cantidad de hueso) mediante el pasaje a través del cuerpo de rayos X con dos grados diferentes de energía. Se usa para diagnosticar la osteoporosis (huesos débiles o delgados que se pueden romper fácilmente). Esta prueba también se llama exploración de la DMO, DEXA, exploración con DEXA, exploración por absorciometría de energía dual de rayos X, absorciometría de fotón dual y DXA.
  • Radiografía: un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra imágenes de áreas internas del cuerpo como, por ejemplo, los huesos.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en los huesos y las articulaciones. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Sistema reproductivo

Testículos

Los efectos tardíos en los testículos es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes y otros cánceres infantiles puede causar efectos tardíos en los testículos:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA).
  • Linfoma de Hodgkin.
  • Osteosarcoma.
  • Sarcoma.
  • Cáncer de testículo.
  • Tumor de Wilms.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.

La cirugía, la radiación y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en los testículos.

El riesgo de problemas de salud que afectan los testículos aumenta después del tratamiento con uno o más de los siguientes procedimientos:

  • Cirugía, como la extirpación de un testículo, parte de la próstata o ganglios linfáticos del abdomen.
  • Quimioterapia con alquilantes, como ciclofosfamida, procarbazina e ifosfamida.
  • Radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.

Los efectos tardíos que afectan los testículos pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en los testículos pueden causar los siguientes problemas:

  • Recuento de esperma bajo: un recuento de esperma de cero o un recuento de esperma bajo pueden ser temporarios o permanentes. Esto depende de la dosis de radiación y el plan, el área del cuerpo tratada y la edad en el momento del tratamiento.
  • Esterilidad: incapacidad de engendrar un hijo.
  • Eyaculación retrógrada: sale muy poco o nada de semen a través del pene durante un orgasmo.

Ovarios

Los efectos tardíos en los ovarios es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en los ovarios:

  • Linfoma de Hodgkin.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.

La radiación dirigida al abdomen y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en los ovarios.

El riesgo de efectos tardíos en los ovarios aumenta después del tratamiento con cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Quimioterapia con alquilantes, como ciclofosfamida y mecloretamina, cisplatino, ifosfamida, lomustina y, especialmente, procarbazina.
  • Radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis. En las sobrevivientes que recibieron radiación dirigida al abdomen, el daño en los ovarios depende de la dosis de radiación, la edad en el momento del tratamiento, y si todo el abdomen o parte de este recibieron radiación.
  • Radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis junto con alquilantes.
  • Radioterapia dirigida al cerebro y la médula espinal.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre. En las sobrevivientes que recibieron ITC, el daño en los ovarios es mayor en sobrevivientes que no llegaron a la pubertad en el momento del tratamiento.

El riesgo también puede ser mayor en sobrevivientes que tenían entre 13 y 20 años en el momento del tratamiento.

Los efectos tardíos que afectan los ovarios pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en los ovarios pueden ser los siguientes:

  • Menopausia temprana, especialmente en las mujeres tratadas con un alquilante junto con radioterapia dirigida al abdomen.
  • Cambios en los períodos menstruales.
  • Esterilidad (incapacidad de concebir un hijo).
  • Pubertad que no empieza.

Entre los posibles efectos tardíos en los ovarios, se incluyen los períodos menstruales irregulares o la ausencia de estos.

Los siguientes y otros síntomas se pueden deber a efectos tardíos en los ovarios:

  • Períodos menstruales irregulares o la ausencia de estos.
  • Sofocos.
  • Sudores nocturnos.
  • Dificultad para dormir.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Disminución del impulso sexual.
  • Sequedad vaginal.
  • Incapacidad de concebir un hijo.
  • Los rasgos sexuales, como tener vello en los brazos, el pubis y las piernas, y crecimiento de las mamas no se presentan en el momento de la pubertad.
  • Enfermedad del corazón.
  • Osteoporosis (huesos débiles o delgados que se pueden romper fácilmente).

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Fecundidad y reproducción

El tratamiento del cáncer puede causar esterilidad en los sobrevivientes de cáncer infantil.

El riesgo de esterilidad aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • En los niños, tratamiento con radioterapia dirigida a los testículos.
  • En las niñas, tratamiento con radioterapia dirigida a la pelvis, incluso a los ovarios y el útero.
  • Radioterapia dirigida al cerebro y la médula espinal, o a la parte inferior de la espalda.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) antes de un trasplante de células madre.
  • Quimioterapia con alquilantes, como ciclofosfamida y procarbazina.
  • Cirugía, como la extirpación de un testículo o un ovario, o ganglios linfáticos del abdomen.

Las sobrevivientes de cánceres infantiles pueden presentar efectos tardíos que afectan el embarazo.

Los efectos tardíos en el embarazo incluyen un aumento de riesgo de los siguientes problemas:

  • Presión arterial alta.
  • Aborto espontáneo o muerte fetal.
  • Bebés de bajo peso al nacer.
  • Trabajo de parto o parto adelantado.
  • Parto por cesárea.
  • El feto no está en la posición correcta al nacer (por ejemplo, los pies o las nalgas están en posición de salir antes que la cabeza).

Hay métodos que se pueden usar para ayudar a los sobrevivientes de cáncer infantil.

Los siguientes métodos se pueden usar para que los sobrevivientes de cáncer infantil puedan tener hijos:

  • Congelación de los óvulos o los espermatozoides antes del tratamiento del cáncer de pacientes que llegaron a la pubertad.
  • Extracción de los espermatozoides de los testículos (extracción del testículo de una pequeña cantidad de tejido que contenga espermatozoides).
  • Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (se fertiliza un óvulo con un espermatozoide que se inyecta en el óvulo fuera del cuerpo).
  • Fertilización in vitro (FIV) (los óvulos y los espermatozoides se colocan juntos en un envase, dando al espermatozoide la oportunidad de entrar en el óvulo).

Los hijos de los sobrevivientes de cáncer infantil no se ven afectados por el tratamiento para el cáncer que los padres recibieron previamente.

Aparato respiratorio

Los efectos tardíos en los pulmones es más probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en los pulmones :

  • Linfoma de Hodgkin.
  • Tumor de Wilms.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITC) o ciertos medicamentos quimioterapéuticos antes de un trasplante de células madre.

Ciertos medicamentos quimioterapéuticos y la radiación dirigida a los pulmones aumentan el riesgo de efectos tardíos en los pulmones.

El riesgo de problemas de salud que afectan los pulmones aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Cirugía para extirpar todo el pulmón o una parte de este.
  • Ciertos medicamentos quimioterapéuticos, como bleomicina, busulfano, lomustina, dactinomicina o doxorrubicina.
  • Radioterapia dirigida al pecho.
  • Irradiación total del cuerpo (ITC) o ciertos medicamentos quimioterapéuticos antes de un trasplante de células madre.

Los siguientes tipos de tratamientos tienen más probabilidades de causar efectos tardíos:

  • Medicamentos quimioterapéuticos que es más probable que dañen los pulmones.
  • Dosis altas de radiación.
  • Radiación dirigida a una sección grande del pulmón o a todo el pulmón.
  • Radiación que no se administra en dosis pequeñas divididas diariamente.

El riesgo de efectos tardíos en los pulmones puede aumentar en los sobrevivientes de cáncer infantil que tienen antecedentes de los siguientes factores:

  • Infecciones o enfermedad de injerto contra huésped después de un trasplante de células madre.
  • Enfermedades pulmonares, como asma, antes del tratamiento del cáncer.
  • Consumo de cigarrillos.

Los efectos tardíos que afectan los pulmones pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en los pulmones se incluyen los siguientes:

  • Neumonitis por radiación (inflamación del pulmón causada por la radioterapia).
  • Fibrosis pulmonar (acumulación de tejido cicatrizal en el pulmón).
  • Enfermedades del pulmón.

Los signos posibles de efectos tardíos en los pulmones incluyen dificultad para respirar y tos.

Los siguientes síntomas pueden obedecer a efectos tardíos en los pulmones:

  • Disnea (falta de aliento), especialmente cuando se está activo.
  • Sibilancia cuando se respira.
  • Fiebre.
  • Tos seca.
  • Congestión (sensación de tener los pulmones llenos con demasiado moco).
  • Sensación de cansancio.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Los efectos tardíos en los pulmones en los sobrevivientes de cáncer infantil se pueden presentar lentamente a medida que pasa el tiempo y pueden no causar síntomas. A veces, se puede detectar el daño pulmonar solo con pruebas de imágenes o de la función pulmonar. Los efectos tardíos en los pulmones pueden mejorar con el tiempo.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en los pulmones, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en los pulmones:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Radiografía del tórax: radiografía de los órganos y huesos del interior del pecho. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra una imagen de áreas del interior del cuerpo.
  • Prueba de función pulmonar (PFP): prueba que se usa para verificar si los pulmones funcionan correctamente. Mide cuánto aire pueden contener los pulmones, y la rapidez con que el aire entra y sale de los pulmones. Asimismo, mide la cantidad de oxígeno que se usa y la cantidad de dióxido de carbono que se despide durante la respiración. También se llama prueba de funcionamiento del pulmón.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en los pulmones. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Los hábitos de salud que promueven pulmones saludables son importantes para los sobrevivientes de cáncer infantil.

Los sobrevivientes de cáncer infantil que padecen efectos tardíos en los pulmones deberán tener cuidado para proteger su salud, incluso con las siguientes precauciones:

  • No fumar.
  • Dejar de fumar.
  • Estar vacunados contra la gripe y la neumonía.

Sentidos

Audición

Los problemas de audición son un efecto tardío que es más probable que se presente después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en la audición:

  • Tumores cerebrales.
  • Cánceres de cabeza y cuello.
  • Neuroblastoma.
  • Retinoblastoma.

La radiación dirigida al cerebro y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de pérdida de audición.

El riesgo de pérdida de audición puede aumentar para los sobrevivientes de cáncer infantil después del tratamiento con cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Ciertos medicamentos quimioterapéuticos, como cisplatino o carboplatino en dosis altas.
  • Radioterapia dirigida al cerebro.

El riesgo para los sobrevivientes de cáncer infantil también puede aumentar para quienes tenían corta edad en el momento del tratamiento (a menor edad del niño, mayor el riesgo) o para quienes recibieron al mismo tiempo radioterapia dirigida al cerebro y quimioterapia.

La pérdida de audición es el signo más común de efectos tardíos en la audición.

Los siguientes síntomas se pueden deber a efectos tardíos en la audición:

  • Pérdida de audición.
  • Zumbido en los oídos.
  • Sensación de mareo.
  • Demasiada cera endurecida en el oído.

La pérdida de audición se puede presentar lentamente con el paso del tiempo o se puede presentar meses o años después de terminar el tratamiento. Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el oído y la audición, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la audición:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Examen otoscópico: examen del oído. Se usa un otoscopio para observar el conducto auditivo y el tímpano para determinar si hay signos de infección o pérdida de audición. A veces, el otoscopio tiene una bombilla de plástico que se aprieta para liberar una pequeña bocanada de aire en el conducto auditivo. En un oído sano, el tímpano se mueve. Si hay líquido detrás del tímpano, este no se mueve.
  • Prueba de audición: una prueba de audición se puede realizar de diferentes maneras de acuerdo con la edad del niño. La prueba permite determinar si el niño puede oír sonidos suaves y fuertes, y sonidos graves y agudos. Cada oído se estudia por separado. Al niño también se le puede preguntar si puede oír el zumbido agudo de un diapasón colocado detrás del oído o en la frente.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en la audición. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Vista

Los problemas en los ojos y la vista son efectos tardíos que es probable que se presenten después del tratamiento de ciertos cánceres infantiles.

El tratamiento de los siguientes cánceres infantiles, entre otros, puede causar efectos tardíos en los ojos y la vista:

  • Retinoblastoma, rabdomiosarcoma y otros tumores en los ojos.
  • Tumores cerebrales.
  • Cánceres de cabeza y cuello.
  • Cánceres tratados con irradiación total del cuerpo (ITCI) antes de un trasplante de células madre.

La radiación dirigida al cerebro o la cabeza aumenta el riesgo de sufrir de problemas en los ojos y pérdida de la vista.

El riesgo de sufrir de problemas en los ojos y pérdida de la vista puede aumentar para los sobrevivientes de cáncer infantil después del tratamiento con cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Radioterapia dirigida al cerebro, el ojo o la cuenca del ojo.
  • Cirugía para extirpar el ojo.
  • Irradiación total del cuerpo (ITCI) como parte de un trasplante de células madre.
  • Administración de ciertos medicamentos quimioterapéuticos, como busulfano.
  • Corticosteroides.
  • Trasplante de células madre y antecedentes de enfermedad de injerto contra huésped crónica.

Los efectos tardíos que afectan los ojos pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en los ojos pueden ser los siguientes:

  • Cuenca del ojo pequeña que afecta la forma de la cara del niño a medida que crece.
  • Pérdida de visión.
  • Problemas de visión, como cataratas o glaucoma.
  • Incapacidad de producir lágrimas.
  • Daño en el nervio óptico y la retina.
  • Tumores en los párpados.

Los signos posibles de efectos tardíos en los ojos y la vista incluyen cambios en la visión y sequedad de ojos.

Los siguientes síntomas pueden ser causados por efectos tardíos en los ojos y la vista:

  • Cambios en la vista como los siguientes:
    • Incapacidad de ver objetos que están cerca.
    • Incapacidad de ver objetos que están muy lejos.
    • Doble visión.
    • Visión nublada o borrosa.
    • Los colores parecen desteñidos.
    • Ver un resplandor o un halo alrededor de las luces por la noche.
  • Ojos secos que se puede sentir que pican, arden o están hinchados, o sentir un cuerpo extraño en el ojo.
  • Dolor de ojos.
  • Ojos enrojecidos.
  • Náuseas.
  • Crecimiento en el párpado.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en el oído y la vista, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en los ojos o la vista:

  • Examen del ojo con la pupiladilatada: examen del ojo para el que la pupila se dilata (ensancha) con gotas medicada para permitir al médico observar la retina a través de la lente y la pupila. Se examina el interior del ojo, incluso la retina y el nervio óptico, mediante un instrumento que emite un haz delgado de luz. A veces, este procedimiento se llama examen con lámpara de hendidura. Con el tiempo, el médico puede tomar fotografías para realizar un seguimiento de los cambios en el tamaño del tumor y la rapidez con que crece.
  • Oftalmoscopia indirecta: examen del interior de la parte de atrás del ojo mediante una pequeña lente de aumento y una luz.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en los ojos y la vista. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Sistema urinario

Riñón

Ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en los riñones.

El riesgo de problemas de salud que afectan el riñón aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Medicamentos quimioterapéuticos, como cisplatino, carboplatino, ifosfamida y metotrexato.
  • Radioterapia dirigida a la mitad de la espalda.
  • Cirugía para extirpar una parte del riñón o todo el órgano.
  • Trasplante de células madre.

Los siguientes factores también pueden aumentar el riesgo de efectos tardíos en los riñones:

  • Tener cáncer en ambos riñones.
  • Edad en el momento del tratamiento. Los niños mayores tratados con cisplatino y carboplatino tienen mayor riesgo. Los niños más pequeños (5 años y menos) tratados con ifosfamida tienen mayor riesgo.
  • Padecer de un síndrome genético que aumenta el riesgo de problemas renales, como el síndrome de Denys-Drash o el síndrome de WAGR.
  • Tener un sistema genitourinario anormal (en hombres).

Los efectos tardíos que afectan los riñones pueden causar ciertos problemas de salud.

Los efectos tardíos en los riñones incluyen los siguientes problemas:

  • Daño en las partes del riñón que filtran y limpian la sangre.
  • Daño en las partes del riñón que extraen el exceso de agua de la sangre.
  • Pérdida de electrolitos, como magnesio, calcio o potasio, del cuerpo.
  • Hipertensión (presión arterial alta).

Entre los posibles signos de efectos tardíos en los riñones se incluyen cambios en la micción e hinchazón de los pies o las manos.

Los siguientes síntomas pueden obedecer a efectos tardíos en los riñones:

  • Necesidad de orinar y no poder hacerlo.
  • Necesidad de orinar frecuentemente (especialmente de noche).
  • Dificultad para orinar.
  • Sensación de mucho cansancio.
  • Hinchazón de las piernas, los tobillos, los pies, la cara y las manos.
  • Picazón en la piel.
  • Náuseas o vómitos.
  • Gusto metálico en la boca o mal aliento.
  • Dolor de cabeza.

A veces, no hay síntomas en los estadios tempranos. Los síntomas pueden aparecer a medida que el daño en los riñones continúa con el paso del tiempo. Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en los riñones, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en los riñones:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso determinar si hay signos de enfermedad como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento para el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como magnesio, calcio y potasio, que los órganos y tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en los riñones.
  • Recuento sanguíneo completo (RSC): procedimiento para el que se extrae una muestra de sangre para verificar los siguientes elementos:
    • La cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra compuesta por glóbulos rojos.
  • Análisis de orina: prueba para analizar el color y contenido de la orina, como azúcar, proteínas, glóbulos rojos y glóbulos blancos.
  • Análisis de orina durante 24 horas: prueba para la que se toma una muestra de orina durante 24 horas para medir las cantidades de ciertas sustancias. Una cantidad poco habitual (más alta o baja que la normal) de una sustancia, como proteínas, nitrógeno ureico o creatinina, puede ser un signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora.
  • Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos, como los riñones, para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en los riñones. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Los hábitos de salud que promueven riñones saludables son importantes para los sobrevivientes de cáncer infantil.

Los sobrevivientes de cáncer infantil a quienes se les extirpó todo el riñón o una parte de este deberán consultar con su médico lo siguiente:

  • Si es seguro, practicar deportes que tienen un riesgo alto de contacto o impacto fuerte, como el fútbol o el hockey.
  • Manejar una bicicleta segura y evitar lesiones con los manubrios.
  • Usar el cinturón de seguridad alrededor de las caderas, no de la cintura.

Vejiga

La cirugía en el área de la pelvis y ciertos medicamentos quimioterapéuticos aumentan el riesgo de efectos tardíos en la vejiga.

El riesgo de problemas de salud que afectan la vejiga aumenta después del tratamiento con los siguientes procedimientos:

  • Cirugía para extirpar una parte de la vejiga o toda ella.
  • Cirugía en la pelvis o el cerebro.
  • Ciertos medicamentos quimioterapéuticos, como ciclofosfamida o ifosfamida.
  • Radioterapia dirigida a áreas cercanas a la vejiga o las vías urinarias.

Los efectos tardíos que afectan la vejiga pueden causar ciertos problemas de salud.

Entre los efectos tardíos en la vejiga están los siguientes;

  • Cistitis hemorrágica (inflamación del interior de la pared de la vejiga que conduce a sangrado).
  • Engrosamiento de la pared de la vejiga.
  • Dificultad para vaciar la vejiga.
  • Incontinencia.
  • Bloqueo de los riñones, el uréter, la vejiga o la uretra.

Los signos posibles de efectos tardíos en la vejiga incluyen cambios en la micción e hinchazón de los pies o las manos.

Los siguientes síntomas pueden obedecer a efectos tardíos en la vejiga:

  • Sensación de necesidad de orinar y no poder hacerlo.
  • Micción frecuente (especialmente de noche).
  • Dificultad para orinar.
  • Sensación de que la vejiga no se vacía completamente después de orinar.
  • Hinchazón de las piernas, los tobillos, los pies, la cara o las manos.
  • Escaso o ningún control de la vejiga.
  • Sangre en la orina.

Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe acudir al médico de su niño si presenta cualquiera de estos problemas.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar problemas de salud en la vejiga, se utilizan ciertas pruebas y procedimientos.

Las siguientes y otras pruebas y procedimientos se pueden usar para detectar o diagnosticar efectos tardíos en la vejiga:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, incluso verificar los signos de salud, como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Estudios químicos de la sangre: procedimiento en el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como magnesio, calcio y potasio, que los órganos y los tejidos liberan en el cuerpo. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de problemas en la vejiga.
  • Análisis de orina: prueba para analizar el color y contenido de la orina, como azúcar, proteínas, glóbulos rojos y glóbulos blancos.
  • Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos, como los riñones y la vejiga, para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde.

Consulte con el médico de su niño si es necesario someterlo a estas pruebas y procedimientos para determinar si hay signos de efectos tardíos en la vejiga. Si son necesarios, pregunte con qué frecuencia se deben realizar.

Información adicional sobre los efectos tardíos del tratamiento del cáncer infantil

Para obtener mayor información en inglés sobre los efectos tardíos del tratamiento del cáncer infantil, consultar los siguientes enlaces:

  • Directrices de seguimiento a largo plazo para los sobrevivientes de cánceres de la niñez, la adolescencia y los adultos jóvenes
  • Directorio de servicios para efectos tardíos
  • Exploraciones por tomografía computarizada (TC) y el cáncer

Para obtener mayor información del Instituto Nacional del Cáncer sobre el cáncer infantil y otros recursos generales sobre el cáncer, consultar los siguientes enlaces:

  • Lo que usted necesita saber sobre™ el cáncer
  • CureSearch para el cáncer infantil
  • El tratamiento de niños y adolescentes con cáncer
  • Estadificación del cáncer
  • Cómo hacer frente al cáncer: cuidados médicos de apoyo y cuidados paliativos
  • Preguntas para el doctor

Los siguientes enlaces solo están disponibles en inglés:

  • Cánceres infantiles
  • Adolescentes y adultos jóvenes con cáncer
  • Gente joven con cáncer. Manual para padres
  • Biblioteca del cáncer
  • Información para los sobrevivientes/personas encargadas del cuidado del paciente/defensores del paciente

Modificaciones a este sumario (09 / 06 / 2013)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Se incorporaron cambios editoriales en este sumario.

Información sobre este sumario del PDQ

Información sobre el PDQ

El Physician Data Query (PDQ) es la base de datos integral del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) que contiene información completa sobre el cáncer. La base de datos del PDQ incluye sumarios de la última información publicada sobre la prevención, detección, genética, tratamiento, cuidados médicos de apoyo, y medicina complementaria y alternativa relacionada con el cáncer. La mayoría de los sumarios se presentan en dos versiones. Las versiones para profesionales de la salud tienen información detallada escrita en lenguaje técnico. Las versiones para pacientes se escriben en un lenguaje fácil de comprender, que no es técnico. Ambas versiones tienen información sobre el cáncer que es exacta y actualizada. Además, las versiones también están disponibles en inglés.

El PDQ es uno de los servicios del NCI. El NCI forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). El NIH es el centro principal de investigación biomédica del gobierno federal. Los sumarios del PDQ se basan en una revisión independiente de la literatura médica. No son declaraciones de políticas del NCI o el NIH.

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer contiene información actualizada sobre los efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez. Tiene como objetivo informar y ayudar a los pacientes, las familias y las personas a cargo de pacientes. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

Revisores y actualizaciones

Los Consejos Editoriales redactan los sumarios de información sobre el cáncer del PDQ y los actualizan. Estos Consejos están compuestos por expertos en el tratamiento del cáncer y otras especialidades relacionadas con este. Los sumarios se revisan regularmente y se les incorporan cambios a medida que se obtiene nueva información. La fecha de cada sumario ("Actualizado") indica la fecha del cambio más reciente.

La información en este sumario para pacientes se tomó de la versión para profesionales de la salud, que el Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ revisa con regularidad y actualiza cuando es necesario.

Información sobre ensayos clínicos

Un estudio o ensayo clínico es un estudio para responder a una pregunta científica; por ejemplo, si un tratamiento es mejor que otro. Los ensayos se basan en estudios anteriores y lo se aprendió en el laboratorio. Cada ensayo responde a ciertas preguntas científicas dirigidas a encontrar maneras nuevas y mejores de ayudar a los pacientes de cáncer. Durante los ensayos clínicos de tratamiento, se recoge información acerca de los efectos de un tratamiento nuevo y su eficacia. Si un ensayo clínico indica que un tratamiento nuevo es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en "estándar". Los pacientes deberían considerar participar en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo a los pacientes que no han comenzado un tratamiento.

La lista en inglés de ensayos clínicos del PDQ están disponibles en línea en el portal de Internet del NCI. La lista de muchos médicos que participan en ensayos clínicos también se encuentra en el PDQ. Para mayor información, llamar al Servicio de información sobre cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

Permisos para el uso de este sumario.

PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI, a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice con regularidad. Sin embargo, se permitirá que un usuario tendría permiso para escribir una oración como "El sumario de información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre la prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos: "[incluir extracto del sumario]".

El formato preferido para citar un sumario del PDQ es el siguiente:

National Cancer Institute: PDQ® Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/efectostardios/Patient. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes que aparecen en los sumarios del PDQ se usan con permiso de los autores, artistas o la casa editorial para su sola inclusión en los sumarios del PDQ. El permiso para usar imágenes fuera del contexto de información del PDQ se debe obtener del propietario; el Instituto Nacional del Cáncer no lo puede otorgar. Para mayor información sobre el uso de las gráficas en este sumario, así como muchas otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar el enlace Visuals Online. Visuals Online es una colección de más de 2.000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

No se debe usar la información contenida en estos sumarios para tomar decisiones acerca del reembolso de seguros. Para mayor información sobre cobertura de seguros, consultar la página Información económica, legal y de seguro médico, disponible en Cancer.gov.

Para mayor información

En Cancer.gov/espanol se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en la página ¿En qué podemos ayudarle?. Las preguntas también se pueden enviar por correo electrónico utilizando el Formulario de comunicación.

Obtenga más información del NCI

Llame al 1-800-4-CANCER

Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 8:00 p. m, hora del Este. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.

Escríbanos

Para obtener información del NCI, sírvase escribir a la siguiente dirección:

NCI Public Inquiries Office
9609 Medical Center Dr.
Room 2E532 MSC 9760
Bethesda, MD 20892-9760

Busque en el portal de Internet del NCI

El portal de Internet del NCI provee acceso en línea a información sobre el cáncer, ensayos clínicos, y otros portales de Internet u organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y recursos para los pacientes con cáncer y sus familias. Para una búsqueda rápida, use la casilla de búsqueda en la esquina superior derecha de cada página Web. Los resultados de una gama amplia de términos buscados incluirán una lista de las "Mejores Opciones," páginas web que son escogidas de forma editorial que se asemejan bastante al término que usted busca.

Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.

Publicaciones

El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).

Última revisión: 2013-09-06


Si usted quiere saber más sobre el cáncer y cómo se trata, o si desea saber sobre ensayos clínicos para su tipo de cáncer, puede llamar al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) al 1-800-422-6237, llamada gratuita. Un especialista en información capacitado puede hablar con usted y responder a sus preguntas.


Esta información no reemplaza la consulta médica. Healthwise, Incorporated niega toda garantía y responsabilidad por el uso de esta información. El uso que usted haga de esta información implica que usted acepta las Condiciones de Uso. Cómo se desarrolló esta información para ayudarle a tomar mejores decisiones de salud.

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