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Síndrome de las piernas inquietas

Generalidades del tema

¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas?

El síndrome de las piernas inquietas (RLS, por sus siglas en inglés) es un trastorno relacionado con la sensación y el movimiento. Las personas con síndrome de las piernas inquietas tienen un sentimiento o una sensación desagradable en partes del cuerpo cuando se acuestan a dormir. La mayoría de las personas también tienen una necesidad muy urgente de moverse, y el movimiento a veces hace que se sientan mejor. Pero todo este movimiento hace que sea difícil o imposible dormir lo suficiente.

El síndrome de las piernas inquietas suele afectar las piernas. Pero puede causar sensaciones desagradables en los brazos, el torso e incluso en un miembro fantasma (la parte de una extremidad que ha sido amputada).

Cuando usted no duerme lo suficiente, puede comenzar a tener problemas para hacer las cosas durante el día, debido a que está muy cansado. También puede estar somnoliento o tener problemas para concentrarse. Por lo tanto, es importante que consulte a su médico y obtenga ayuda para manejar sus síntomas.

¿Cuál es la causa del síndrome de las piernas inquietas?

Por lo general, no hay un motivo claro para las piernas inquietas. El problema a menudo es hereditario. A veces, existe una causa clara, como no consumir suficiente hierro. Si ese es el caso, tratar la causa podría resolver el problema.

A veces, las mujeres tienen piernas inquietas cuando están embarazadas.

Otros problemas que a veces están relacionados con el síndrome de las piernas inquietas incluyen insuficiencia renal, artritis reumatoide, diabetes, daño en los nervios, anemia y enfermedad de Parkinson. Pero la mayoría de las personas que buscan tratamiento no tienen ninguno de estos otros problemas.

¿Cuáles son los síntomas?

El síndrome de las piernas inquietas hace que usted sienta que debe mover una parte del cuerpo, por lo general las piernas. Estas sensaciones a menudo se describen como hormigueo, pinchazos, escozor o tirones.

Por lo general, el movimiento hace que se sienta mejor, al menos durante un período corto. Este problema suele presentarse durante la noche cuando usted intenta relajarse o dormirse.

Una vez que se duerme, las piernas o los brazos pueden comenzar a sacudirse o moverse. Estos movimientos se llaman movimientos periódicos de las extremidades. Pueden despertarle del sueño, lo que empeora la sensación de cansancio excesivo. Aunque el movimiento periódico de las extremidades se considera una afección por separado, a menudo sucede en personas que tienen el síndrome de las piernas inquietas.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de las piernas inquietas?

Una de las cosas más difíciles de tener el síndrome de las piernas inquietas es llegar al diagnóstico. A menudo los médicos no hacen preguntas acerca del sueño o no hacen preguntas acerca de los síntomas de las piernas inquietas. Si usted no duerme bien o cree que podría tener el síndrome de las piernas inquietas, informe a su médico.

Su médico hablará con usted acerca de sus síntomas para asegurarse de que las sensaciones que usted describe son las típicas del síndrome de las piernas inquietas y no son causadas por algún otro problema.

Es posible que se le realicen análisis de sangre para descartar otros problemas que podrían ser la causa de sus síntomas. En algunos casos, el médico puede solicitar pruebas de los nervios para asegurarse de que no haya daño en los nervios. Su médico también puede solicitar un estudio del sueño que se llama polisomnografía. Esta prueba registra la frecuencia con que las piernas se sacuden o se mueven mientras usted duerme.

¿Cómo se trata?

Si sus síntomas son leves, algunos cambios en el estilo de vida podrían ser suficientes para controlar sus síntomas. Algunos cambios que pueden ayudar:

  • Evite el tabaco, el alcohol y la cafeína.
  • Mantenga su habitación fresca, tranquila y cómoda, y úsela solo para dormir, no para mirar la televisión.
  • Haga ejercicio en forma regular.
  • Masajee las piernas o los brazos, o use calor o compresas de hielo.

Cuando los síntomas son más graves, los medicamentos pueden ayudar a controlar la necesidad de moverse y ayudarle a dormir. Existen distintos tipos de medicamentos, y usted podría tener que probar algunos para encontrar el que funcione mejor para usted.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca del síndrome de las piernas inquietas:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Síndrome de piernas inquietas: Cómo dormir más

Síntomas

El síntoma principal del síndrome de las piernas inquietas (RLS) es una necesidad irresistible de moverse debido a una sensación incómoda y a veces dolorosa en lo más profundo de alguna parte de su cuerpo. Las sensaciones por lo general afectan las piernas, pero también pueden afectar los brazos, el torso o un miembro fantasma (la parte de una extremidad que ha sido amputada). Algunas personas describen las sensaciones como de dolor, de escozor o de hormigueo. Los síntomas suelen comenzar alrededor de 15 minutos después de que usted se acuesta para dormir o para relajarse o cuando no se ha movido durante períodos prolongados, como cuando viaja en un automóvil o un avión. Los síntomas que ocurren con frecuencia pueden provocar una pérdida significativa del sueño, fatiga y problemas en el desenvolvimiento diario.

Una vez dormidas, la mayoría de las personas con el síndrome de las piernas inquietas también tienen movimientos involuntarios o de sacudida de las piernas que se llaman movimientos periódicos de las extremidades. Estos movimientos pueden interrumpir el sueño, lo que hace que tenga aún más problemas de fatiga. Los movimientos periódicos de las extremidades también pueden ocurrir durante el día, aunque la mayoría de las personas se mueven después de que las piernas comienzan a molestarles. Como resultado, los movimientos periódicos de las extremidades que tienen las personas cuando están despiertas quizás no se noten, excepto en circunstancias poco comunes.

El síndrome de las piernas inquietas y los movimientos periódicos de las extremidades a menudo también perturban el sueño de una pareja de cama. Esto puede causar fatiga para ambas personas y puede causar tensiones en la relación.

Los síntomas pueden comenzar durante la infancia o en cualquier momento de la vida. Al principio, sus síntomas pueden ser leves y ocurrir solo de vez en cuando. Generalmente, los síntomas empeoran con la edad. Después de los 50 años, muchas personas con esta afección tienen síntomas diarios y tienen pérdida significativa del sueño. El insomnio grave, la fatiga, la ansiedad, la depresión y la falta de actividad social pueden volverse un problema y causar una disminución en la calidad de vida.

El síndrome de las piernas inquietas puede comenzar o empeorar durante el embarazo, especialmente después de la semana 20.

Exámenes y pruebas

Un médico diagnostica el síndrome de las piernas inquietas haciendo preguntas acerca de los síntomas. Podría realizarse un examen físico para detectar otros problemas posibles que pudieran estar causando sus síntomas.

Su médico diagnostica el síndrome de las piernas inquietas según los siguientes cuatro criterios:

  • Usted tiene la necesidad de mover una parte del cuerpo, generalmente debido a sensaciones incómodas, como hormigueo, pinchazos, escozor o dolor. En algunos casos, es posible que usted no tenga ninguna sensación desagradable, pero que de todas maneras sienta la necesidad de mover las piernas o los brazos.
  • Las sensaciones y la necesidad de moverse comienzan o empeoran durante períodos de descanso o inactividad, como cuando está sentado o acostado.
  • Las sensaciones y la necesidad de moverse se alivian en forma parcial o total mediante el movimiento. Pero el alivio podría ser temporal y solo durar mientras usted camina, se estira o se mueve.
  • La necesidad de moverse y las sensaciones empeoran durante la tarde o la noche. Pero algunas personas pueden tener sensaciones intensas y la necesidad de moverse a lo largo del día y de la noche.

Otros factores que pueden respaldar un diagnóstico incluyen:

  • Tener antecedentes familiares (en un padre o un hermano) del síndrome de las piernas inquietas.
  • Tener movimientos periódicos de las extremidades (sacudidas o movimientos involuntarios de las piernas) mientras está despierto o dormido.
  • Mostrar mejoras al usar el medicamento dopamina.

Podría realizarse un estudio del sueño que se llama polisomnografía para ayudar a su médico a diagnosticar el síndrome de las piernas inquietas o descartar otros trastornos del sueño. Esta prueba registra la actividad eléctrica del cerebro, los movimientos de los ojos, la actividad muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración, el flujo de aire a través de la nariz y la boca y los niveles de oxígeno en la sangre.

Aunque esta prueba no es esencial, proporciona detalles de los síntomas del movimiento de las extremidades. Estos detalles pueden ayudar a evaluar la gravedad de sus síntomas. La gravedad varía entre personas que tienen el síndrome de las piernas inquietas de vez en cuando, solo con dificultad leve para dormir, y las personas que lo tienen con frecuencia, con interrupciones del sueño reiteradas. Los problemas graves del sueño pueden afectar en gran medida su capacidad de funcionar durante el día.

Problemas comunes para diagnosticar el síndrome de las piernas inquietas

Muchos casos no pueden diagnosticarse porque:

  • Muchas personas no buscan la ayuda de un médico cuando tienen síntomas.
  • La mayoría de las personas visitan a un médico durante el día, cuando los síntomas no están presentes o cuando son leves.
  • Algunos médicos no reconocen la afección y podrían creer que los síntomas son causados por otras afecciones, como insomnio, estrés, calambres musculares o artritis.

El síndrome de las piernas inquietas ocurre en niños, pero es difícil de diagnosticar por los mismos motivos. A menudo, los niños no pueden describir sus síntomas. Las observaciones de los padres de la conducta y el sueño del hijo pueden ser útiles. Saber que uno de los padres u otro familiar cercano tiene el síndrome de las piernas inquietas también puede ayudar al médico a hacer el diagnóstico del síndrome de las piernas inquietas en el niño.

Otras afecciones que se deben considerar

También pueden realizarse una polisomnografía y estudios del sueño relacionados para ayudar a identificar problemas que pueden interferir en el sueño. Es posible que se le evalúe para detectar otras afecciones con síntomas similares al síndrome de las piernas inquietas. Estas afecciones incluyen várices, artritis o claudicación intermitente (dolor tenso, sordo u opresivo en la pantorrilla, el pie, el muslo o el glúteo que ocurre al hacer ejercicio).

También es posible que se le hagan preguntas acerca de conductas, hábitos y rasgos físicos que pueden estar relacionados, por ejemplo:

  • El hábito de fumar.
  • Falta de ejercicio moderado en forma regular.
  • Tener sobrepeso y tener un índice de masa corporal alto.

También es posible que se le hagan pruebas para detectar otras enfermedades o afecciones de salud —como diabetes, neuropatía periférica, embarazo, problemas en los riñones o anemia por deficiencia de hierro— que puedan causar sus síntomas. Las pruebas variarán según lo que su médico identifique como posibles problemas.

Generalidades del tratamiento

El tratamiento para el síndrome de las piernas inquietas se basa en el tipo de síntomas que usted tiene y en lo graves que son. Hacer ejercicio en forma regular y dormir lo suficiente puede aliviar los síntomas leves. Pueden probarse medicamentos cuando los síntomas son graves e interfieren en el sueño y el desenvolvimiento diario. Si sus síntomas son causados por otra afección médica (como anemia por deficiencia de hierro), esa afección puede tratarse primero.

Tratamiento inicial

Cambiar su rutina diaria a veces es suficiente para controlar sus síntomas. Estirarse, caminar, hacer ejercicio en forma regular, tomar un baño de agua caliente o fría, hacerse un masaje, bajar de peso si tiene sobrepeso y evitar el hábito de fumar y la cafeína puede reducir o controlar sus síntomas.

Si sus síntomas son causados por otra afección médica como diabetes o anemia por deficiencia de hierro, usted recibirá tratamiento primero para esa afección. Por ejemplo, si la deficiencia de hierro causa el síndrome de las piernas inquietas, se le recetarán suplementos de hierro.

Para el síndrome de las piernas inquietas que comienza durante el embarazo, es posible que su médico le recomiende un tratamiento conservador, como hacer ejercicio y estiramiento en forma regular para aliviar los síntomas. Es posible que vuelva a evaluarse su afección si no desaparece después de haber dado a luz.

Los niños que tienen el síndrome de las piernas inquietas por lo general no reciben tratamiento con medicamentos de inmediato. Primero, se prueba con ejercicio moderado y con rutinas de sueño regulares. Si este tratamiento no es eficaz, su médico puede recetar medicamentos.

Tratamiento continuo

Si sus síntomas no mejoran, es posible que se usen medicamentos para controlar la necesidad de moverse y ayudarle a dormir, como:

Además, es posible que su médico le recete medicamentos como zolpidem (por ejemplo, Ambien) o eszopiclona (Lunesta) solos o junto con agonistas de dopamina, opioides o anticonvulsivos.

Si su médico recomienda medicamentos, asegúrese de hablar acerca de las expectativas y de comprender los posibles beneficios y riesgos del medicamento. Informe a su médico acerca de todos los medicamentos que está tomando. A veces, los medicamentos que se toman para otras afecciones contribuyen al síndrome de las piernas inquietas. Por ejemplo, los antidepresivos mejoran el síndrome de las piernas inquietas en algunas personas, pero lo empeoran en otras.

Tratamiento si la afección empeora

Si usted continúa teniendo síntomas incluso al recibir tratamiento con medicamentos y hace ejercicio en forma regular, se alimenta bien y no fuma ni consume cafeína, es posible que sus síntomas deban volver a evaluarse. Muchas otras afecciones pueden causar las sensaciones del síndrome de las piernas inquietas, incluidas varias deficiencias de vitaminas y minerales.

Es posible que su médico le recomiende distintos medicamentos o una combinación de medicamentos. Haga un seguimiento con su médico si sus síntomas no mejoran.

Tratamiento en el hogar

Existen maneras de mejorar sus síntomas de síndrome de las piernas inquietas en el hogar.

Pruebe:

  • Hacer ejercicio. Los ejercicios regulares y moderados pueden reducir los síntomas. Evite los períodos prolongados entre actividades y evite los arranques repentinos de actividad intensa. Hable con su médico antes de empezar un programa de ejercicios.
  • Calor o frío. Es posible que se alivien sus síntomas al bañarse en agua muy caliente o muy fría. O pruebe con una almohadilla térmica o una bolsa de hielo.
  • Cambiar sus horarios para dormir. La fatiga puede hacer que sus síntomas empeoren. Debido a que los síntomas generalmente mejoran entre las 4 a.m. y las 6 a.m., intente acostarse más tarde o permítase un tiempo adicional para dormir a fin de conseguir el descanso necesario.
    Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Síndrome de las piernas inquietas: Cómo dormir más
  • Estiramiento y masajes. Es posible que pueda controlar sus síntomas estirando y masajeando suavemente las extremidades antes de acostarse o cuando comienzan las molestias.

Evite:

  • La cafeína y el alcohol. Pueden hacer que sus síntomas empeoren.
  • Determinados medicamentos. Algunos medicamentos con receta y de venta libre (como los medicamentos para el resfriado y la sinusitis) pueden hacer que los síntomas del síndrome de las piernas inquietas empeoren. Si usted cree que sus síntomas empeoran después de tomar determinados medicamentos, hable con su médico.
  • Estar inactivo durante períodos prolongados. Trate de planear las situaciones en las que deba estar sentado durante largo tiempo. Por ejemplo, si viaja en automóvil, planee algunas paradas para bajarse y caminar un poco.
  • Hacer ejercicio en forma excesiva. Aunque el ejercicio moderado puede ayudar a aliviar los síntomas, los programas de ejercicios físicos inusualmente intensos pueden hacer que empeoren. Intente determinar cuál es el nivel de ejercicios que le ayuda y en qué punto desencadenan el síndrome de las piernas inquietas.

Consulte a su médico si sus síntomas no mejoran, si empeoran o si interfieren significativamente en el sueño o en su desenvolvimiento diario.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

National Institute of Neurological Disorders and Stroke
Dirección del sitio web: www.ninds.nih.gov

American Academy of Sleep Medicine (AASM)
Dirección del sitio web: http://yoursleep.aasmnet.org

Referencias

Otras obras consultadas

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  • Aurora RN, et al. (2012). The treatment of restless legs syndrome and periodic limb movement disorder in adults—An update for 2012: Practice parameters with an evidence-based systematic review and meta-analyses. Sleep, 35(8): 1039–1062. Also available online: http://www.aasmnet.org/practiceparameters.aspx?cid=119.
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  • Garcia-Borreguero D, et al. (2010). Treatment of restless legs syndrome with pregabalin: A double-blind, placebo-controlled study. Neurology, 74(23): 1897–1904.
  • Pack AM (2010). Neurologic disease during pregnancy. In LP Rowland, TA Pedley, eds., Merritt's Neurology, 12th ed., pp. 1043–1050. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • Voon V, et al. (2011). Frequency of impulse control behaviours associated with dopaminergic therapy in restless legs syndrome. BMC Neurology. Published online: September 28, 2011. (doi: 10.1186/1471-2377-11-117). Available online: http://www.biomedcentral.com/1471-2377/11/117.
  • Weintraub D, et al. (2010). Impulse control disorders in Parkinson disease. Archives of Neurology, 67(5): 589–595.

Créditos

Por El personal de Healthwise
Anne C. Poinier, MD - Medicina interna
Karin M. Lindholm, DO - Neurología
Última revisión 8 marzo, 2013

Última revisión: 8 marzo, 2013

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