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Autismo

Generalidades del tema

¿Qué es el autismo?

El autismo es un trastorno cerebral que a menudo hace que sea difícil comunicarse y relacionarse con los demás. Con el autismo, las diferentes regiones del cerebro no funcionan integradas.

La mayoría de las personas con autismo siempre tendrán cierta dificultad para relacionarse con los demás. Sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento tempranos han ayudado a cada vez más personas con autismo a alcanzar su potencial máximo.

¿Cuál es la causa del autismo?

El autismo tiende a darse en familias, por lo que los expertos creen que puede ser algo que se hereda. Los científicos están tratando de averiguar exactamente qué genes pueden ser los responsables de la transmisión del autismo heredado.

Otros estudios examinan si el autismo puede ser causado por otros problemas médicos o por algo en el entorno de su hijo.

Afirmaciones falsas en las noticias han hecho que algunos padres se preocupen por la relación entre el autismo y las vacunas. Pero los estudios no han encontrado ninguna relación entre las vacunas y el autismo. Es importante asegurarse de que su hijo reciba todas las vacunas infantiles. Estas ayudan a evitar que su hijo contraiga enfermedades graves que puedan causar daños o incluso la muerte.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas se presentan casi siempre antes de que el niño cumpla los 3 años de edad. Por lo general, los padres notan primero que su hijo no ha empezado a hablar y no actúa como otros niños de la misma edad. Sin embargo, no es inusual que un niño con autismo empiece a hablar al mismo tiempo que otros niños de la misma edad, y luego pierda sus habilidades lingüísticas.

Los síntomas del autismo incluyen:

  • Retraso en aprender a hablar o no hablar en absoluto. Un niño puede parecer sordo, a pesar de que sus pruebas de audición sean normales.
  • Tipos de comportamiento, intereses y juegos repetidos y usados en exceso. Los ejemplos incluyen balanceo corporal repetido, apego exagerado a objetos y enojo excesivo cuando cambian las rutinas.

No hay una persona "típica" con autismo. Las personas pueden tener diferentes tipos de comportamientos, de leves a intensos. Los padres a menudo dicen que su hijo con autismo prefiere jugar solo y no mira a los ojos a otras personas.

El autismo puede incluir también otros problemas:

  • Muchos niños con autismo tienen una inteligencia por debajo de lo normal.
  • Los adolescentes con autismo a menudo se deprimen y tienen mucha ansiedad, especialmente si tienen una inteligencia promedio o superior al promedio.
  • Algunos niños tienen un trastorno convulsivo como la epilepsia para cuando llegan a la adolescencia.

¿Cómo se diagnostica el autismo?

Existen pautas que utilizará su médico para ver si su hijo tiene síntomas de autismo. Las pautas ubican los síntomas en tres categorías:

  • Interacciones sociales y relaciones. Por ejemplo, un niño puede tener problemas para mirar a los ojos. Es posible que las personas con autismo tengan problemas para entender los sentimientos, como dolor o tristeza, de otras personas.
  • Comunicación verbal y no verbal. Por ejemplo, un niño podría no hablar nunca. O es posible que a menudo repita una determinada frase una y otra vez.
  • Intereses limitados en actividades o juegos. Por ejemplo, los niños pequeños suelen concentrarse en partes de juguetes en lugar de jugar con el juguete entero. Los niños mayores y los adultos pueden estar fascinados por ciertos temas, como tarjetas coleccionables o placas de autos.

También le podrían hacer a su hijo una prueba de audición y otras pruebas para asegurarse de que los problemas no son causados por ninguna otra afección.

¿Cómo se trata?

El tratamiento para el autismo implica una capacitación conductual especial. La capacitación conductual recompensa una buena conducta (refuerzo positivo) para enseñar a los niños habilidades sociales y enseñarles a comunicarse y a ayudarse a sí mismos a medida que crecen.

Con un tratamiento temprano, la mayoría de los niños con autismo aprenden a relacionarse mejor con los demás. Aprenden a comunicarse y a ayudarse a sí mismos a medida que crecen.

Dependiendo del niño, el tratamiento también puede incluir cosas como terapia del habla o fisioterapia. En ocasiones se utilizan medicamentos para tratar problemas como depresión o conductas obsesivo-compulsivas.

El tipo específico de tratamiento que necesita su hijo depende de los síntomas, los cuales son diferentes para cada niño y pueden cambiar con el tiempo. Debido a que las personas con autismo son muy diferentes, algo que ayuda a una persona puede no ayudar a otra. Así que asegúrese de colaborar con todas las personas involucradas en la educación y en la atención de su hijo para encontrar la mejor forma de controlar los síntomas.

¿Cómo puede su familia afrontar el tener un hijo con autismo?

Una parte importante del plan de tratamiento de su hijo es asegurarse de que la familia reciba capacitación sobre el autismo y de cómo manejar los síntomas. La capacitación puede reducir el estrés familiar y ayudar a que su hijo se desempeñe mejor. Algunas familias necesitan más ayuda que otras.

Aproveche todo tipo de ayuda que pueda encontrar. Hable con su médico acerca del tipo de ayuda que haya disponible en donde usted vive. Los familiares, amigos, organismos públicos y organizaciones de autismo son todos posibles recursos.

Recuerde estos consejos:

  • Planifique descansos. Las exigencias diarias de cuidar a un niño con autismo pueden hacerse sentir. Los descansos planificados ayudarán a toda la familia.
  • Obtenga ayuda adicional cuando su hijo crezca. La adolescencia puede ser una época muy difícil para los niños con autismo.
  • Póngase en contacto con otras familias que tengan hijos con autismo. Puede hablar de sus problemas y compartir consejos con gente que lo van a entender.

Criar a un niño con autismo es un trabajo muy duro. Pero con apoyo y capacitación, su familia puede aprender a hacer frente a la situación.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca del autismo:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Cómo vivir con autismo:

Síntomas

Principales síntomas

La gravedad de los síntomas es muy variable, pero todas las personas con autismo tienen algunos síntomas básicos en las áreas de:

  • Interacciones sociales y relaciones. Los síntomas pueden incluir:
    • Problemas importantes en el desarrollo de habilidades de comunicación no verbales, como mirar fijamente a los ojos, expresiones faciales y posturas corporales.
    • No entablar amistad con niños de la misma edad.
    • Falta de interés en compartir diversiones, intereses o logros con otras personas.
    • Falta de empatía. Las personas con autismo pueden tener dificultad para comprender los sentimientos de otras personas, como el dolor o la tristeza.
  • Comunicación verbal y no verbal. Los síntomas pueden incluir:
    • Retraso o inhabilidad para aprender a hablar. Hasta un 40% de las personas con autismo nunca habla.1
    • Problemas para iniciar una conversación. Además, las personas con autismo tienen dificultades para continuar una conversación después de que se ha iniciado.
    • Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje. Las personas con autismo a menudo repiten una y otra vez una frase que han oído anteriormente (ecolalia).
    • Dificultad para entender el punto de vista de su interlocutor. Por ejemplo, una persona con autismo podría no entender que alguien está usando el humor. Puede interpretar la comunicación palabra por palabra y no captar el significado implícito.
  • Intereses limitados en actividades o juegos. Los síntomas pueden incluir:
    • Un enfoque inusual en partes. Los niños pequeños con autismo a menudo se concentran en partes de juguetes, como, por ejemplo, las ruedas de un coche, en lugar de jugar con el juguete entero.
    • Preocupación por ciertos temas. Por ejemplo, los niños mayores y los adultos pueden estar fascinados por los videojuegos, las tarjetas coleccionables o las placas de autos.
    • Necesidad de uniformidad y rutinas. Por ejemplo, es posible que un niño con autismo siempre necesite comer pan antes de ensalada e insistir en ir por la misma ruta todos los días a la escuela.
    • Comportamientos estereotipados. Estos pueden incluir balanceo corporal y agitar las manos.

Síntomas durante la niñez

Los síntomas de autismo generalmente son percibidos por primera vez por los padres y otros cuidadores en algún momento durante los primeros 3 años del niño. Aunque el autismo está presente al nacer (congénito), las señales del trastorno pueden ser difíciles de identificar o diagnosticar en la infancia. Los padres a menudo se preocupan cuando a su hijo no le gusta que lo abracen; no parece interesado en jugar ciertos juegos, como "te veo" ("peekaboo"), y no empieza a hablar. Algunas veces, un niño con autismo empieza a hablar al mismo tiempo que otros niños de la misma edad, y luego pierde sus habilidades lingüísticas. Los padres también pueden estar confundidos acerca de las capacidades auditivas de su hijo. A menudo parece que un niño con autismo no oye, pero en otras ocasiones, puede parecer que oye un ruido de fondo distante, como el silbato de un tren.

Con un tratamiento temprano e intensivo, la mayoría de los niños mejoran su capacidad de relacionarse y de comunicarse con los demás, y de ayudarse a sí mismos a medida que crecen. Contrario a los mitos populares acerca de los niños con autismo, muy pocos están completamente aislados socialmente o "viven en su propio mundo".

Síntomas durante la adolescencia

Durante la adolescencia, los patrones de conducta cambian a menudo. Muchos adolescentes adquieren habilidades pero se rezagan en su capacidad de relacionarse y entender a los demás. La pubertad y la aparición de la sexualidad pueden ser más difíciles para los adolescentes con autismo que para otros a esta edad. Los adolescentes tienen mayor riesgo de padecer problemas relacionados con la depresión, la ansiedad y la epilepsia.

Síntomas en la edad adulta

Algunos adultos con autismo son capaces de trabajar y vivir solos. El grado en el cual un adulto con autismo puede llevar una vida independiente está relacionado con la inteligencia y con la capacidad de comunicarse. Por lo menos el 33% son capaces de lograr al menos una independencia parcial.2

Algunos adultos con autismo necesitan mucha ayuda, especialmente aquellos con poca inteligencia y que no pueden hablar. Se puede proporcionar supervisión parcial o completa mediante programas de tratamiento residencial. En el otro extremo del espectro, los adultos con autismo de elevado nivel funcional, a menudo tienen éxito en sus profesiones y pueden vivir de forma independiente, aunque por lo general siguen teniendo algunas dificultades para relacionarse con otras personas. Estas personas suelen tener una inteligencia promedio o superior al promedio.

Otros síntomas

Muchas personas con autismo tienen síntomas similares a los del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés). Pero estos síntomas, especialmente los problemas con las relaciones sociales, son más graves para las personas con autismo.

Alrededor del 10% de las personas con autismo tienen algún tipo de habilidades "savant" (sabio), dones especiales limitados, como memorización de listas, cálculo de fechas de calendario, dibujar, o capacidades musicales.1

Muchas personas con autismo tienen percepciones sensoriales inusuales. Por ejemplo, pueden describir un toque ligero como doloroso y una presión intensa como que proporciona una sensación de calma. Otros pueden no sentir dolor en absoluto. Algunas personas con autismo tienen preferencias y aversiones a alimentos, y preocupaciones inusuales.

Los problemas de sueño se producen en aproximadamente 40% a 70% de las personas con autismo.3

Casi la mitad de los niños con trastornos del espectro autista tienden a "alejarse" de un cuidador o "fugarse". Para muchos cuidadores de estos niños, la fuga es uno de los comportamientos más estresantes que deben aprender a sobrellevar. Los estudios demuestran que las intervenciones de evaluación conductual, como el análisis conductual aplicado, pueden reducir el número de veces que un niño se fuga.4

Otras afecciones

El autismo es uno de los diversos tipos de trastornos generalizados del desarrollo (PDD, por sus siglas en inglés), también llamados trastornos del espectro autista (ASD, por sus siglas en inglés). No es inusual que el autismo sea confundido con otros PDD, como el síndrome de Asperger, o que tenga síntomas similares. Una afección similar se llama trastorno generalizado del desarrollo—sin ninguna otra especificación (PDD-NOS, por sus siglas en inglés). La PDD-NOS se produce cuando los niños exhiben conductas similares pero no cumplen los criterios para el autismo. Además, otras afecciones con síntomas similares pueden tener similitudes con u ocurrir con el autismo.

Exámenes y pruebas

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics o AAP, por sus siglas en inglés) recomienda hacer una prueba a los niños para detección de autismo durante las consultas de control para el niño programadas de forma regular.5 Esta política ayuda a los médicos a identificar signos de autismo en las primeras fases de su evolución. El diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar al niño a alcanzar su potencial completo.

Cuando se identifica un retraso en el desarrollo del niño, pruebas adicionales pueden ayudar al médico a determinar si el problema está relacionado con el autismo, otro trastorno generalizado del desarrollo (PDD), o una afección con síntomas similares, como retrasos en el lenguaje o trastornos de la personalidad por evitación. Si su médico de atención de salud primaria no tiene una formación específica o experiencia en problemas de desarrollo, se puede enviar a su hijo a un especialista, como un pediatra del desarrollo, un psiquiatra, un terapeuta del habla, un psicólogo o un psiquiatra infantil para pruebas adicionales.

  • Evaluaciones del comportamiento. Se utilizan varias pautas y cuestionarios para ayudar al médico a determinar el tipo específico de retraso en el desarrollo de un niño. Estos incluyen:2
    • Historial médico. Durante la entrevista del historial médico, el médico hace preguntas generales sobre el desarrollo del niño, como, por ejemplo, si el niño les muestra cosas a sus padres señalando a los objetos. Los niños pequeños con autismo a menudo señalan las cosas que quieren, pero no las señalan para mostrárselas a sus padres y luego comprobar si sus padres están viendo lo que señalaron.
    • Pautas para el diagnóstico del autismo. La Asociación Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (American Association of Childhood and Adolescent Psychiatry, AACAP, por sus siglas en inglés) ha establecido pautas para el diagnóstico de autismo.2 Los criterios están diseñados para que un médico pueda evaluar el comportamiento de un niño en relación a los síntomas básicos del autismo.
    • Observaciones clínicas. Un médico puede querer observar a un niño con retraso del desarrollo en diferentes situaciones. Se les puede pedir a los padres que digan si ciertas conductas son habituales en el niño bajo esas circunstancias.
    • Pruebas de desarrollo e inteligencia. La AACAP recomienda también que se hagan las pruebas para evaluar si los retrasos en el desarrollo del niño afectan su capacidad de pensar y tomar decisiones.
  • Evaluaciones físicas y pruebas de laboratorio. Se pueden utilizar otras pruebas para determinar si un problema físico pudiera ser la causa de los síntomas. Estas pruebas incluyen:
    • Examen físico, incluyendo circunferencia de la cabeza, medidas de peso altura, para determinar si el niño tiene un patrón de crecimiento normal.
    • Pruebas de audición, para determinar si los problemas de audición pueden ser la causa de retrasos en el desarrollo, especialmente los relacionados con las habilidades sociales y el uso del lenguaje.
    • Pruebas para detectar intoxicación por plomo, especialmente si está presente una afección llamada pica (en la que una persona tiene antojos por sustancias que no son alimentos, como la suciedad o las manchas de pintura vieja). Los niños con retrasos en el desarrollo suelen seguir llevándose cosas a la boca después de que esta etapa ha pasado en los niños con desarrollo normal. Esta práctica puede dar como resultado intoxicación por plomo, la cual debe identificarse y tratarse tan pronto como sea posible.

Se podrían realizar otras pruebas de laboratorio bajo circunstancias específicas. Estas pruebas incluyen:

  • Análisis cromosómico, que se puede hacer si hay presencia de discapacidad intelectual o si hay antecedentes familiares de discapacidad intelectual. Por ejemplo, el síndrome X frágil, que provoca una serie de problemas de inteligencia por debajo de lo normal así como comportamientos similares al autismo, se puede identificar con un análisis cromosómico.
  • Un electroencefalograma (EEG), que se hace cuando hay síntomas de convulsiones, como antecedentes de episodios de mirada fija o si una persona retorna a un comportamiento menos maduro (regresión en el desarrollo).
  • MRI, que se puede realizar si hay señales de diferencias en la estructura del cerebro.

Detección temprana

Todos los médicos que ven a bebés y niños en las consultas de control para el niño, deben estar atentos a los primeros signos de trastornos del desarrollo. Herramientas de evaluación del desarrollo, como el cuestionario de Edades y Etapas o la Lista de Verificación Modificada para Autismo en Niños Pequeños (M-CHAT, por sus siglas en inglés), pueden ayudar a evaluar el comportamiento.

Si el médico descubre los siguientes signos evidentes de retraso en el desarrollo, el niño debe ser evaluado inmediatamente:5

  • No balbucea, señala ni hace otros gestos a los 12 meses
  • No dice palabras sueltas antes de los 16 meses
  • No dice frases espontáneas de 2 palabras a los 24 meses, con excepción de frases repetidas (ecolalia)
  • Cualquier pérdida de cualquier habilidad social o del lenguaje a cualquier edad

Si no hay signos evidentes de retraso en el desarrollo ni ninguna otra indicación inusual en las pruebas de detección, la mayoría de los bebés y los niños no necesitan una evaluación adicional hasta la siguiente consulta de control para el niño.

Pero los niños que tienen un hermano con autismo deben seguir siendo vigilados de cerca, porque presentan un mayor riesgo de autismo y otros problemas de desarrollo.

Cuando aparecen problemas de socialización, aprendizaje o conducta en una persona en cualquier momento o a cualquier edad, esa persona también debe ser evaluada.

Generalidades del tratamiento

El diagnóstico y el tratamiento tempranos ayudan a los niños pequeños con autismo a desarrollar todo su potencial. El objetivo principal del tratamiento es mejorar la capacidad global del niño para funcionar.

Los síntomas y los comportamientos del autismo se pueden combinar de muchas maneras y puede variar en gravedad. Además, los síntomas y los comportamientos individuales suelen cambiar con el tiempo. Por estas razones, las estrategias de tratamiento están adaptadas a las necesidades individuales y a los recursos disponibles de la familia. Pero en general, los niños con autismo responden mejor al tratamiento altamente estructurado y especializado. Un programa que se centre en ayudar a los padres y mejorar la comunicación, los aspectos sociales, de comportamiento, de adaptación y de aprendizaje de la vida del niño será el más exitoso.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda las siguientes estrategias para ayudar al niño a mejorar su desempeño general y a alcanzar su potencial:6

  • Capacitación y gestión del comportamiento. La capacitación y gestión del comportamiento utiliza el refuerzo positivo, la autoayuda y la capacitación en habilidades sociales para mejorar el comportamiento y la comunicación. Se han desarrollado muchos tipos de tratamientos, como el Análisis de Comportamiento Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés), el Tratamiento y Educación de Niños con Autismo y Discapacidades de Comunicación Relacionadas (TEACCH, por sus siglas en inglés) y la integración sensorial.
  • Terapias especializadas. Estas incluyen terapia del habla, ocupacional y fisioterapia. Estas terapias son componentes importantes de la gestión del autismo y deben ser incluidas en varios aspectos del programa de tratamiento del niño. La terapia del habla puede ayudar a un niño con autismo a mejorar las habilidades sociales y del lenguaje para comunicarse de manera más efectiva. La terapia ocupacional y la fisioterapia pueden ayudar a mejorar las deficiencias en la coordinación y las habilidades motoras. La terapia ocupacional también puede ayudar a un niño con autismo a aprender a procesar la información de los sentidos (vista, gusto, audición, tacto y olfato) de manera más fácil.
  • Medicamentos. Los medicamentos son lo que más se utiliza para el tratamiento de afecciones relacionadas y problemas de conducta, como la depresión, la ansiedad, la hiperactividad y los comportamientos obsesivo-compulsivos.
  • Apoyo comunitario y capacitación para padres. Hable con su médico o póngase en contacto con un grupo de defensa de las personas con autismo para apoyo y capacitación.

Muchas personas con autismo tienen problemas del sueño. Estos suelen ser tratados siguiendo una rutina, que incluye horas fijas para acostarse y para levantarse. Su médico puede probar con medicamentos como un último recurso.

Historias acerca de terapias alternativas, como el uso de secretina y la capacitación de integración auditiva, han circulado en los medios de comunicación y otras fuentes de información. Cuando esté pensando en algún tipo de tratamiento, averigüe el origen de la información y si los estudios son científicamente válidos. Las historias de éxito individual no son pruebas suficientes para apoyar el uso de un tratamiento. Busque estudios grandes y controlados para validar las afirmaciones.

Los expertos aún no han identificado una forma de prevenir el autismo. La preocupación pública por las historias que vinculan las vacunas infantiles y el autismo ha persistido. Sin embargo, numerosos estudios han fracasado al tratar de demostrar alguna evidencia de una relación entre el autismo y la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés).7 Si usted evita que sus hijos sean vacunados, los pone a ellos y a otros en su comunidad en riesgo de padecer enfermedades graves, que pueden causar daños graves o incluso la muerte.

Tratamiento en el hogar

Tener un hijo con autismo requiere incorporar un enfoque proactivo para aprender sobre la enfermedad y su tratamiento mientras se trabaja en estrecha colaboración con otras personas involucradas en el cuidado de su hijo. También es necesario cuidar de sí mismo para que pueda hacer frente a los numerosos desafíos de tener un hijo con autismo.

Obtenga información sobre el autismo

Pregúntele a su médico o póngase en contacto con grupos de autismo para encontrar capacitación sobre el autismo y aprender a manejar los síntomas. La educación de los padres y la familia pueden reducir el estrés en la familia y mejorar el desempeño del niño. Entender la afección y saber qué esperar son una parte importante de ayudar a su hijo a que desarrolle su independencia.6

Infórmese acerca del derecho a la educación de su hijo. Las leyes federales exigen servicios para niños con discapacidades, incluyendo para los que tienen autismo. Además, es posible que existan leyes estatales y locales o políticas de ayuda a los niños con autismo. Averigüe qué servicios hay disponibles en su zona.

Aprender sobre el autismo también le ayudará a prepararse para cuando su hijo llegue a la edad adulta. Algunos adultos con autismo pueden vivir solos, trabajar y ser tan independientes como otras personas de su edad. Otros necesitan un apoyo continuo.

Trabaje en estrecha colaboración con las personas que cuidan a su hijo

La estrecha comunicación con las personas involucradas en la educación y cuidado de su hijo ayudará a todos los implicados. El mejor tratamiento para los niños con autismo es un trabajo en equipo y un programa coherente y estructurado. Todos los que están involucrados necesitan trabajar juntos para definir los objetivos para:

  • Educación.
  • Identificación y manejo de los síntomas del autismo y de las afecciones relacionadas.
  • Comportamiento e interacciones con la familia y los compañeros, adaptación a diferentes ambientes y habilidades sociales y de comunicación.

Colabore estrechamente con los profesionales de la salud que están involucrados con la atención de su hijo. Es importante que se tomen el tiempo para escuchar sus inquietudes y que estén dispuestos a colaborar con usted.

Cuide de sí mismo

Aprenda maneras de manejar las distintas emociones, temores e inquietudes que acompañan a la crianza de un niño con autismo. Los retos diarios y a largo plazo lo ponen a usted y a sus otros hijos en un mayor riesgo de depresión o de enfermedades relacionadas con el estrés. La forma de manejar estos problemas afecta a otros miembros de la familia.

  • Participe en un pasatiempo, visite a los amigos y aprenda maneras de relajarse.
  • Busque y acepte el apoyo de los demás. Considere utilizar el servicio de relevo, que es un servicio de apoyo familiar que proporciona un descanso o respiro para los padres y los hermanos. Además, suele haber disponibles grupos de apoyo para padres y hermanos. Las personas que participan en los grupos de apoyo se pueden beneficiar con las experiencias de los demás. Para mayor información sobre grupos de apoyo en su zona, comuníquese con la Autism Society of America en www.autism-society.org.
  • Hable con su médico acerca de si la asesoría psicológica sería de ayuda si usted o uno de sus hijos está teniendo problemas para manejar las tensiones relacionadas con tener un familiar con autismo.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organización

National Institute of Neurological Disorders and Stroke
Dirección del sitio web: www.ninds.nih.gov

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Volkmar FR, et al. (2009). Pervasive developmental disorders. In BJ Sadock, VA Sadock, eds., Kaplan and Sadock's Comprehensive Textbook of Psychiatry, 9th ed., vol. 2, pp. 3540–3559. Philadelphia: Lippincott Williams and Williams.
  2. American Psychiatric Association (2000). Autistic disorder. In Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th ed., text rev., pp. 70–75. Washington, DC: American Psychiatric Association.
  3. Zachor DA (2006). Autism. In FD Burg et al., eds., Current Pediatric Therapy, 18th ed., pp. 1219–1226. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  4. Anderson C, et al. (2012). Occurrence and family impact of elopement in children with autism spectrum disorders. Pediatrics, 130(5): 870–877.
  5. Johnson CP, et al. (2007, reaffirmed 2010). American Academy of Pediatrics clinical report: Identification and evaluation of children with autism spectrum disorders. Pediatrics, 120(5): 1183–1215.
  6. Myers SM, et al. (2007, reaffirmed 2010). American Academy of Pediatrics clinical report: Management of children with autism spectrum disorders. Pediatrics, 120(5): 1162–1182.
  7. Peacock G, Yeargin-Allsopp M (2009). Autism spectrum disorders: Prevalence and vaccines. Pediatric Annals, 38(1): 22–25.

Otras obras consultadas

  • Anderson C, et al. (2012). Occurrence and family impact of elopement in children with autism spectrum disorders. Pediatrics, 130(5): 870–877.
  • Council on Children With Disabilities, Section on Developmental Behavioral Pediatrics, Bright Futures Steering Committee and Medical Home Initiatives for Children With Special Needs Project Advisory Committee (2006, reaffirmed 2010). Identifying infants and young children with developmental disorders in the medical home: An algorithm for developmental surveillance and screening. Pediatrics, 118(1): 405–420. [Erratum in Pediatrics, 118(4): 1808–1809.]
  • Dumont-Mathieu T, Fein D (2005). Screening for autism in young children: The Modified Checklist for Autism in Toddlers (M-CHAT) and other measures. Mental Retardation and Developmental Disabilities Research Reviews, 11(3): 253–262.
  • Johnson CP, et al. (2007, reaffirmed 2010). American Academy of Pediatrics clinical report: Identification and evaluation of children with autism spectrum disorders. Pediatrics, 120(5): 1183–1215.
  • Parr J (2010). Autism, search date May 2009. Online version of BMJ Clinical Evidence: http://www.clinicalevidence.com.
  • Volkmar FR, et al. (2009). Autism and autism spectrum disorders: Diagnostic issues for the coming decade. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 50: 108–115.
  • Williams K, et al. (2010). Selective serotonin reuptake inhibitors (SSRIs) for autism spectrum disorders (ASD) (Review). Cochrane Database of Systematic Reviews (9).
  • Wong V, et al. (2004). A modified screening tool for autism (Checklist for Autism in Toddlers [CHAT-23]) for Chinese children. Pediatrics, 114(2): 166–176.

Créditos

Por El personal de Healthwise
John Pope, MD - Pediatría
Fred Volkmar, MD - Psiquiatría Infantil y Adolescente
Última revisión 7 enero, 2013

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