Espondilitis anquilosante

Saltar a la barra de navegación

Generalidades del tema

La columna vertebral

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante es una forma de artritis a largo plazo que sucede la mayoría de las veces en la columna vertebral. Puede causar dolor y rigidez en la parte baja y media de la espalda, las nalgas y el cuello y, a veces, en otras zonas como las caderas, la pared torácica o los talones. También puede causar inflamación y movimiento limitado en estas zonas. Esta enfermedad es más común en los hombres que en las mujeres.

No hay cura, pero el tratamiento puede controlar los síntomas y prevenir que la enfermedad empeore en la mayoría de los casos. La mayoría de la gente es capaz de hacer sus actividades normales diarias y todavía puede trabajar.

Esta enfermedad puede causar otros problemas diversos. Podría tener enrojecimiento y dolor en la parte coloreada del ojo (iritis). Usted también puede tener problemas para respirar a medida que la parte superior de su cuerpo comienza a curvarse y se le vuelve rígida la pared torácica.

¿Cuál es la causa de la espondilitis anquilosante?

La causa es desconocida, pero podría ser hereditaria. La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante nace con un gen determinado, el HLA-B27. Pero tener este gen no significa que usted tendrá la enfermedad.

Las investigaciones parecen indicar que las infecciones bacterianas y su entorno pueden cumplir un papel en la causa de esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

Esta enfermedad provoca dolor de leve a intenso en la parte baja de la espalda y las nalgas que a menudo empeora temprano por la mañana. Algunas personas tienen más dolor en otras zonas, como las caderas o los talones. El dolor suele mejorar lentamente a medida que usted se desplaza y está activo. La espondilitis anquilosante comienza con más frecuencia entre la adolescencia y los 39 años.

Empeora lentamente a lo largo del tiempo en tanto que la inflamación de los ligamentos, los tendones y las articulaciones de la columna hace que los huesos de la columna vertebral se unan o fusionen. Esto conduce a una menor amplitud de movimiento en el cuello y en la parte baja de la espalda.

A medida que la columna vertebral se fusiona y se vuelve más rígida, el cuello y la parte baja de la espalda pierden su curvatura normal. La parte media de la espalda se curva hacia afuera. Esto puede mantenerlo en una posición inclinada hacia adelante y puede darle dificultades para caminar.

A medida que se inflaman las articulaciones pequeñas que conectan las costillas y la clavícula al esternón, es posible que sienta que respirar le cuesta más. Otras partes del cuerpo, como los ojos y otras articulaciones, también pueden inflamarse. A veces, la enfermedad afecta los pulmones, las válvulas cardíacas, el tubo digestivo y el principal vaso sanguíneo que se llama aorta.

¿Cómo se diagnostica la espondilitis anquilosante?

Las señales tempranas de esta enfermedad —un dolor sordo en la parte baja de la espalda y las nalgas— son comunes. Su médico le preguntará acerca de sus síntomas y si han empeorado con el tiempo. Su médico también le preguntará si usted tiene antecedentes familiares de esta enfermedad articular u otras similares.

Su médico puede hacerle varias pruebas si piensa que usted tiene espondilitis anquilosante. Pueden hacerle una radiografía, una prueba para el gen HLA-B27 o una resonancia magnética de las articulaciones sacroilíacas.

La señal más clara de esta enfermedad es un cambio en las articulaciones sacroilíacas en la base de la parte baja de la espalda. Este cambio puede llevar hasta algunos años en aparecer en una radiografía.

¿Cómo se trata?

El tratamiento incluye ejercicio y fisioterapia. Estos ayudarán a reducir la rigidez para que usted pueda pararse más derecho y desplazarse mejor. Su médico también le dará medicamentos para el dolor y la inflamación.

Como las personas con espondilitis anquilosante pueden correr un riesgo más alto de lesionarse la médula espinal, es importante que use un cinturón de seguridad toda vez que conduzca o vaya en automóvil.

Necesitará hacerse exámenes de la vista periódicamente para que le revisen la inflamación en el ojo, que se llama iritis. Usted puede usar un dispositivo como un bastón que le ayude a caminar y a reducir la tensión en las articulaciones.

Raramente se necesita cirugía para la columna vertebral. Usted puede considerar hacerse una artroplastia de cadera o de rodilla si tiene artritis grave en esas articulaciones.

No hay cura para esta enfermedad. Pero el diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a aliviar el dolor y la rigidez y permitirle hacer sus actividades diarias por todo el tiempo que sea posible.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca de la espondilitis anquilosante:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Vivir con espondilitis anquilosante:

Síntomas

La espondilitis anquilosante es una inflamación principalmente de las articulaciones de la columna vertebral. Pero también puede implicar inflamación del ojo, otras articulaciones —especialmente aquellas en las caderas, la pared torácica y alrededor de los talones— y, de vez en cuando, en los hombros, las muñecas, las manos, las rodillas, los tobillos y los pies. Aunque no es común, la espondilitis anquilosante también puede causar cambios como engrosamiento de la arteria principal (aorta) y de la válvula del corazón que se llama válvula aórtica.

Si la inflamación continúa a lo largo del tiempo, provocará formación de tejido cicatricial y daño permanente. En algunas personas, la enfermedad es leve y progresa lentamente, y es posible que los síntomas nunca se agraven. Otras personas pueden tener un proceso más agresivo de la enfermedad.

El hecho de que la espondilitis anquilosante empeore o no depende de varias cosas, como la edad que tenía usted cuando empezó la enfermedad, la prontitud con la que se la hayan diagnosticado y las articulaciones involucradas. Es todavía muy temprano para hacer afirmaciones, pero los entendidos esperan que un tratamiento oportuno con medicamentos más modernos retrase o reduzca la inflamación, prevenga la formación de tejido cicatricial y limite la progresión de la enfermedad.

Espondilitis anquilosante leve o temprana

La espondilitis anquilosante suele comenzar con un dolor sordo en la parte baja de la espalda y rigidez en la espalda. Algunas personas con espondilitis anquilosante tienen "brotes" de aumento de dolor y rigidez que pueden durar varias semanas antes de que vuelvan a disminuir.

  • Los huesos afectados de las partes baja y media de la espalda, las caderas o el cuello pueden volverse doloridos, rígidos y limitados en movimiento. El dolor tiende a aumentar lentamente a lo largo de un período de semanas o meses y, a menudo, es difícil indicar exactamente dónde está el dolor. La rigidez suele empeorar por la mañana y, generalmente, dura por más de una hora. El dolor a menudo se nota durante el sueño a la madrugada, entre las 3 a.m. y las 6 a.m. La actividad física con frecuencia ayuda a disminuir el dolor y la rigidez.
  • Algunas personas se sienten cansadas a medida que progresa la enfermedad. Este cansancio es a causa de que el organismo combate el proceso inflamatorio que es parte de la espondilitis anquilosante y también de la rigidez y el dolor continuos.
  • La parte coloreada del ojo (iris) puede inflamarse. Los síntomas de la iritis incluyen enrojecimiento y dolor en el ojo y sensibilidad a la luz.

Espondilitis anquilosante grave o avanzada

Si la inflamación continúa a lo largo del tiempo, esta causará formación de tejido cicatricial y daño permanente.

  • El tejido cicatricial en la columna vertebral hace que las articulaciones de la columna se junten (fusionen o anquilosen).
    • A medida que los huesos se fusionan, el dolor en la espalda desaparece gradualmente, pero la columna permanecerá muy rígida y sin poder flexionarse. La columna fusionada tiene más probabilidades de fracturarse si se lesiona, especialmente el cuello (columna cervical).
    • Los cambios en la columna vertebral pueden causar problemas de equilibrio, seguridad y movilidad. La parte superior de la columna puede curvarse hacia adelante hasta que finalmente la persona tiene dificultades de mirar hacia adelante. También, a medida que la columna pierde sus curvas naturales, se vuelve difícil mantener el equilibrio mientras se está parado o caminando, especialmente si las caderas también están afectadas.
  • A medida que la parte superior del cuerpo se curva hacia adelante y la pared torácica se vuelve más rígida, respirar puede volverse difícil. La espondilitis anquilosante grave también puede causar formación de tejido cicatricial en los pulmones (fibrosis pulmonar) y un riesgo mayor de infección pulmonar. Esto puede causar problemas aún mayores en fumadores, porque sus pulmones ya son más propensos a infección y cicatrización pulmonar.
  • La formación de tejido cicatricial en el ojo por una iritis no controlada puede provocar daño visual permanente y glaucoma.
  • En casos poco frecuentes, el músculo cardíaco puede tener cicatrices y las válvulas cardíacas pueden inflamarse. El corazón podría perder la capacidad de bombear adecuadamente (insuficiencia cardíaca). La principal arteria que sale del corazón (aorta) también puede verse afectada al inflamarse y agrandarse cerca de donde sale del corazón.
  • La inflamación intestinal a veces está asociada con la espondilitis anquilosante.
  • Los riñones pueden verse afectados por tomar medicamentos a lo largo de un período de tiempo prolongado.
  • Algunas personas que tienen espondilitis anquilosante por muchos años llegan a tener el síndrome de cola de caballo por el tejido cicatricial alrededor de los nervios en el extremo de la médula espinal. Esta afección puede causar pérdida de sensibilidad en la zona del periné o "silla de montar". También puede causar problemas con el control de los intestinos y de la vejiga y la actividad sexual. Hable con su médico si comienza a tener problemas para controlar los intestinos o la vejiga.

Cuando el pecho se vuelve rígido puede sentirse como la molestia o la "pesadez" de un ataque cardíaco. La espondilitis anquilosante también puede hacer que el corazón funcione en forma menos eficiente.

Si usted tiene algún síntoma de problemas cardíacos o pulmonares, incluyendo pesadez en el pecho o dolor al respirar hondo, hable con un médico inmediatamente para asegurarse de que no tenga ningún problema cardíaco o pulmonar grave. Para obtener más información sobre problemas cardíacos o pulmonares, vea los temas Ataque al corazón y angina inestable y Pleuresía.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad perteneciente a un grupo de enfermedades articulares llamadas espondiloartropatías. Estas incluyen artritis psoriásica, artritis reactiva (síndrome de Reiter) y artritis enteropática (problemas articulares vinculados con la enfermedad intestinal inflamatoria). Aunque la inflamación de la columna también ocurre en estas otras afecciones, es menos común y menos grave que la inflamación que se produce en la espondilitis anquilosante.

Exámenes y pruebas

Su médico evaluará sus antecedentes de salud, le hará un examen físico y radiografías para diagnosticar la espondilitis anquilosante.

Al preguntarle sobre sus antecedentes de salud, su médico puede evaluarle los síntomas. La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante tienen dolor de espalda con cuatro o cinco de las siguientes características:

  • Comienza antes de aproximadamente los 35 años de edad
  • Comienza y empeora gradualmente
  • Persiste al menos 3 meses
  • Está vinculada con la rigidez matutina que suele durar por más de una hora
  • Mejora con el ejercicio

Su médico querrá saber si usted tiene algún miembro de su familia que tenga espondilitis anquilosante o una enfermedad articular relacionada. Muchas personas con espondilitis anquilosante tienen un miembro de la familia con la misma afección. También puede preguntarle si usted ha estado teniendo diarrea, dolor abdominal, muchas infecciones del cuello uterino (en las mujeres) o la uretra (más común en los hombres), psoriasis o inflamación de la cámara ocular (uveítis). Estas podrían ser señales de que tiene una afección distinta de la espondilitis anquilosante.

Le harán un examen físico para ver lo rígida que tiene la espalda y si puede expandir su pecho con normalidad. Su médico también le examinará si tiene zonas sensibles, especialmente sobre los puntos de la columna, la pelvis, las zonas donde las costillas se unen al esternón y los talones. Es posible que experimente dolor y rigidez en el pecho con la espondilitis anquilosante.

Las pruebas relacionadas con la espondilitis anquilosante incluyen:

  • Radiografías de la columna vertebral y de la pelvis para revisar si hay cambios óseos (erosiones óseas, fusión o calcificación de la columna y de las articulaciones sacroilíacas). Ciertos cambios en la articulación sacroilíaca confirman el diagnóstico de la espondilitis anquilosante. Pero esos cambios pueden llevar varios años para que se desarrollen lo suficiente como para que se vean en una radiografía. La resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) y la tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) son más sensibles que la radiografía. Si la radiografía no muestra cambios en las articulaciones sacroilíacas pero su médico todavía sospecha que tiene espondilitis anquilosante, una MRI o una CT pueden permitir emitir un diagnóstico con anterioridad. Se está estudiando si la ecografía puede ser un método para diagnosticar espondilitis anquilosante con anterioridad.
  • Análisis de sangre. Estos pueden incluir:
    • Proteína C-reactiva (CRP, por sus siglas en inglés) o velocidad de eritrosedimentación para detectar inflamación.
    • Factor reumatoideo o prueba de anticuerpos antinucleares (ANA) para detectar otros tipos de artritis o enfermedad.
    • Una prueba genética, la cual puede hacerse para determinar la presencia de un gen (HLA-B27) que a menudo está vinculado con la espondilitis anquilosante. Muchas personas que tienen el gen HLA-B27 no tendrán la espondilitis anquilosante, de modo que hacerse esta prueba no confirmará si tiene la afección. Pero los resultados de la prueba pueden ser útiles si sus síntomas y su examen físico no han apuntado claramente hacia un diagnóstico.

Generalidades del tratamiento

El tratamiento para la espondilitis anquilosante se concentra en aliviar el dolor y la rigidez, reducir la inflamación, evitar que la afección empeore y permitirle continuar con sus actividades diarias. El diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden reducir el dolor, la rigidez, la inflamación y la deformidad.

Hable con su médico sobre cuál es el mejor método de tratamiento para su afección. A menudo se recomienda una consulta con un reumatólogo, especialmente para confirmar el diagnóstico y diseñar un plan de tratamiento. Su médico de medicina familiar o internista pueden tratar casos leves. O podrían remitirlo a un reumatólogo, un cirujano ortopédico o un fisiatra.

Tratamiento inicial

El tratamiento inicial para la espondilitis anquilosante puede incluir:

  • Educación, para que sepa qué puede anticipar a medida que progrese la espondilitis anquilosante y cómo puede reducir problemas como consecuencia de su afección.
  • Ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento, para mantener movilidad y controlar el dolor. Las personas que hacen ejercicio regularmente observan que tienen menos dolor y rigidez que aquellas que están menos activas.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), para aliviar dolor y rigidez, reducir inflamación y ayudar con la fisioterapia. Algunas personas parecen obtener más beneficios al tomar AINE diariamente que si toman AINE solo cuando notan síntomas. Hable con su médico acerca de tomar AINE para la espondilitis anquilosante, incluyendo qué cantidad tomar y con qué frecuencia.
  • Fisioterapia, para que le ayude a mantener una postura adecuada, y ejercicios de respiración profunda, para aumentar la capacidad pulmonar. Un fisioterapeuta también puede ayudarle a aprender a usar calor y frío para que le ayude a controlar el dolor y la rigidez. El calor puede ayudar con la relajación y el alivio del dolor, y el frío puede ayudar a reducir la inflamación.
  • Dispositivos de asistencia, como bastones o andadores, los cuales le permiten estar físicamente activo al tiempo que reducen la tensión en las articulaciones.
  • Terapias alternativas como yoga o acupuntura, las cuales pueden ayudar a aliviar el dolor y a mejorar su calidad de vida.

Hablar con su médico acerca de su trabajo. Un trabajo que sea exigente físicamente, como un trabajo en el que haya muchas ocasiones de levantar cosas pesadas, podría aumentar sus síntomas.

Tratamiento continuo

Si el tratamiento inicial no reduce lo suficiente el dolor y la inflamación vinculados con la espondilitis anquilosante, y a medida que su afección avance, el tratamiento continuo puede incluir:

  • Ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento, para mantener la movilidad y controlar el dolor. Las personas que hacen ejercicio regularmente observan que tienen menos dolor y rigidez que aquellas que están menos activas. Además de flexibilidad y fortalecimiento en general, caminar y nadar son buenas actividades para las personas que tienen espondilitis anquilosante. Algunas personas también continúan participando en deportes. Hable con su médico o su fisioterapeuta sobre actividades que le ayuden y que usted disfrute.
  • Medicamentos. Los médicos suelen recomendar primero medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir el dolor y la inflamación. Pero usted puede necesitar otros medicamentos más fuertes. Sea prudente con los medicamentos. Lea y siga todas las instrucciones de la etiqueta.
    • Los corticosteroides, que son similares a las hormonas naturales producidas por el organismo, ayudan a reducir la inflamación. Los corticosteroides suelen usarse para articulaciones como las caderas, no para las articulaciones de la columna vertebral.
    • Los medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD, por sus siglas en inglés) como la sulfasalazina y, posiblemente, metotrexato pueden ayudar a aliviar el dolor en articulaciones distintas de la columna y la pelvis.
    • Los medicamentos llamados "biológicos" reducen la inflamación bloqueando respuestas nocivas del sistema inmunitario del cuerpo que conducen a los síntomas de la espondilitis anquilosante.
  • Fisioterapia, para ayudarle a mantener una buena postura, y ejercicios de respiración profunda, para aumentar su capacidad pulmonar. Un fisioterapeuta también puede ayudarle a aprender a usar calor y frío para que le ayude a controlar el dolor y la rigidez. El calor puede ayudar con la relajación y el alivio del dolor, y el frío puede ayudar a reducir la inflamación.
  • Dispositivos de asistencia como bastones o andadores, los cuales le permiten mantener actividad física al tiempo que reducen la tensión en las articulaciones.
  • Terapias alternativas como yoga o acupuntura, las cuales pueden ayudar a aliviar el dolor y a mejorar su calidad de vida.

Su médico tratará las complicaciones de la espondilitis anquilosante a medida que suceden. Por ejemplo, la iritis puede tratarse con medicamentos que pueden ayudar a reducir la inflamación del ojo, como corticosteroides y midriáticos (gotas para dilatar la pupila).

Tratamiento si la afección empeora

En casos poco comunes, podrían tener que operarlo para reemplazar articulaciones que están gravemente dañadas por la inflamación de la espondilitis anquilosante. La cirugía más común que se hace es la artroplastia de cadera. Muy pocas personas que tienen espondilitis anquilosante se operan de la columna vertebral. Si se aflojan las dos vértebras superiores del cuello y hay señales de presión en la médula espinal como entumecimiento o torpeza en las manos o en los brazos, un cirujano podría unir (fusionar) las dos vértebras. En casos muy poco comunes, puede operarse la columna vertebral para enderezar una parte de la columna que se ha curvado gravemente, pero la cirugía es riesgosa y no puede restaurar la movilidad.

Como la espondilitis anquilosante es una afección de por vida, otro tratamiento puede incluir terapias de medicina complementaria y alternativa, las cuales pueden reducir síntomas, ayudar a manejar el dolor y mejorar la calidad de vida. La medicina complementaria y alternativa es el término para referirse a una variedad extensa de prácticas de atención de la salud que podrían usarse junto o en lugar del tratamiento médico estándar. Estas terapias pueden incluir el yoga y la acupuntura.

Aun si sus síntomas están bajo control, usted debería ver a su médico (a menudo un reumatólogo) todos los años para ver si tiene cualquier complicación y tratarla. Las personas con síntomas en las caderas y tal vez aquellas cuya enfermedad les empezó en la adolescencia pueden correr el riesgo de tener una evolución más agresiva de la espondilitis anquilosante.

Tratamiento en el hogar

Si le han diagnosticado espondilitis anquilosante, hay medidas que puede tomar en el hogar para ayudar a reducir el dolor y la rigidez y permitirle continuar sus actividades diarias. Estas medidas incluyen:

  • Informarse. Aprenda todo lo que pueda acerca de su afección y sepa a qué complicaciones debe estar alerta. Esto le ayudará a controlar sus síntomas y a mantenerse más activo.
  • Tomar analgésicos (medicamentos para el dolor) como antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir el dolor. Si los AINE no le alivian el dolor, pruebe acetaminofén. El calor, como duchas o baños cálidos o dormir bajo una manta eléctrica cálida, también puede reducir el dolor y la rigidez.
  • Hacer ejercicio con regularidad. Esto reduce el dolor y la rigidez y ayuda a mantener el estado físico y la movilidad de la columna vertebral, el pecho y las articulaciones. Su médico puede recomendarle fisioterapia para introducirlo a un programa de ejercicios.
    • Los ejercicios de respiración profunda pueden mejorar o ayudarle a mantener la capacidad pulmonar.
    • Nadar como parte de su programa de ejercicios ayuda a mantener la expansión del pecho y el movimiento de la columna vertebral sin sacudirla. El estilo pecho es particularmente bueno para la expansión del pecho.
    • Usted debería evitar los deportes de contacto, porque la fusión de las articulaciones puede hacer que sea más probable que se le fracture la columna a medida que progresa la enfermedad. Su médico puede aprobar otras actividades como golf y tenis. Consulte a su médico antes de añadir cualquier actividad nueva.
  • Mantener una postura adecuada y la expansión del pecho. Una buena postura es importante, porque puede ayudar a prevenir una inclinación anormal de la columna. Mantener la expansión del pecho puede ayudar a prevenir problemas como infección pulmonar (neumonía). Es una buena idea acostarse boca abajo unas veces al día para mantener la columna y las caderas extendidas. Para dormir, escoja un colchón firme y una pequeña almohada que le sostenga el cuello. Trate de yacer en forma plana sobre su espalda al dormir. Si es cómodo para usted, también puede dormir parte de la noche boca abajo.
  • Usar dispositivos de asistencia, como bastones o andadores. Su filial local de la Fundación contra la Artritis (Arthritis Foundation), su fisioterapeuta o una compañía de suministros médicos tal vez puedan ayudarle a encontrar dispositivos de asistencia en su zona.
  • Tomar medidas para protegerse en el auto, como usar siempre un cinturón de seguridad. Las articulaciones que están inflamadas o dañadas pueden lesionarse fácilmente en un accidente. Si se le está poniendo rígido el cuello, su médico puede aconsejarle que use un collarín blando cuando vaya en auto, para prevenir lesiones en caso de accidente.
  • Evitar fumar, para prevenir graves problemas respiratorios y formación de tejido cicatricial en los pulmones. El daño pulmonar por fumar, combinado con una menor expansión del pecho y las infecciones pulmonares que a veces acompañan la espondilitis anquilosante, pueden limitar gravemente su capacidad de respirar libremente.
  • Ver a su médico (a menudo un reumatólogo) al menos una vez al año, para que le revise la afección y vea si hay complicaciones. Detectar las complicaciones y tratarlas temprano puede prevenir problemas adicionales.
  • Hacerse exámenes regulares de la vista con un oftalmólogo, para detectar inflamación de la parte coloreada del ojo (iritis).
  • Hablar con su médico acerca de su trabajo. Un trabajo que sea exigente físicamente, como un trabajo en el que haya muchas ocasiones de levantar cosas pesadas, podría aumentar sus síntomas.
  • Unirse a un grupo de apoyo. Para obtener más información, llame a la Asociación Americana de Espondilitis (Spondylitis Association of America) a la línea gratuita 1-800-777-8189, o visite el sitio web de la asociación en www.spondylitis.org

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases (NIAMS), National Institutes of Health
www.niams.nih.gov
Spondylitis Association of America
www.spondylitis.org

Referencias

Otras obras consultadas

  • Braun J, et al. (2011). 2010 update of the ASAS/EULAR recommendations for the management of ankylosing spondylitis. Annals of the Rheumatic Diseases, 70(6): 896–904.
  • Braverman SE (2008). Ankylosing spondylitis. In WR Frontera et al., eds., Essentials of Physical Medicine and Rehabilitation, 2nd ed., pp. 605–608. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  • Inman RD (2012).The spondyloarthropathies. In L Goldman, A Shafer, eds., Goldman's Cecil Medicine, 24th ed., pp. 1690–1697. Philadelphia: Saunders.
  • Taurog JD (2012). The spondyloarthritides. In DL Longo et al., eds., Harrison's Principles of Internal Medicine, 18th ed., vol. 2, pp. 2774–2785. New York: McGraw-Hill.

Créditos

PorEl personal de Healthwise
Revisor médico primario E. Gregory Thompson, MD - Medicina interna
Revisor médico especializado Richa Dhawan, MD - Reumatología

Revisado9 septiembre, 2014