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Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA)

Generalidades del tema

Imagen de los huesos y ligamentos de la rodilla

¿Qué es una lesión de ligamento cruzado anterior (LCA)?

Una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es un desgarro en uno de los ligamentos de la rodilla que une el hueso de la parte superior de la pierna con el hueso de la parte inferior de la pierna. El LCA mantiene estable la rodilla. Vea una imagen de la rodilla y el LCA.

Las lesiones pueden ser de leves, como un desgarro pequeño, a graves, por ejemplo, cuando el ligamento se desgarra por completo o cuando el ligamento y parte del hueso se separan del resto del hueso.

Sin tratamiento, el LCA lesionado tiene menos capacidad de controlar el movimiento de la rodilla, y es más probable que los huesos se friccionen entre sí. Esto se llama deficiencia crónica del LCA. El movimiento anormal del hueso también puede causar un daño en el tejido (cartílago) que cubre los extremos de los huesos y puede atrapar y desgarrar las almohadillas (meniscos) que amortiguan las articulaciones de la rodilla. Este daño puede ocasionar osteoartritis.

A veces, también se lesionan otros ligamentos de la rodilla u otras partes de la rodilla. Esto incluye cartílagos como los meniscos, o huesos de la articulación de la rodilla, que pueden romperse.

¿Cuál es la causa de una lesión del LCA?

El LCA puede lesionarse si la articulación de la rodilla se dobla hacia atrás, se tuerce o se dobla de lado a lado. La probabilidad de lesionarse es mayor si ocurren más de uno de estos movimientos a la vez. El contacto (ser golpeado por otra persona o por otro objeto) también puede causar una lesión del LCA.

Una lesión del LCA suele ocurrir mientras se hace deporte. La lesión puede suceder cuando el pie está firmemente apoyado sobre el suelo y una fuerza brusca golpea la rodilla cuando la pierna está derecha o ligeramente doblada. Esto puede suceder cuando usted cambia de dirección rápidamente, reduce la velocidad al correr o cuando cae de un salto. Este tipo de lesión es común en el fútbol, en el esquí, en el fútbol americano y en otros deportes con muchos movimientos que implican frenar y seguir, saltos o serpenteos. Caerse de una escalera o no ver un escalón en una escalera son otras posibles causas. Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el LCA se debilita con la edad. Por este motivo, los desgarros ocurren con mayor facilidad en las personas mayores de 40 años.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de una lesión aguda del LCA incluyen:

  • Sentir o escuchar un chasquido en la rodilla al momento de la lesión.
  • Dolor en la parte exterior y posterior de la rodilla.
  • Hinchazón de la rodilla en las primeras horas después de la lesión. Esto podría ser una señal de sangrado interno de la articulación de la rodilla. Si la hinchazón ocurre de repente, suele ser una señal de una lesión grave de rodilla.
  • Movimiento limitado de la rodilla debido al dolor, a la hinchazón o a ambos.
  • Sentir que la rodilla está inestable o que cede o falla.

Después de una lesión aguda, es probable que deba dejar de hacer lo que fuese que estaba haciendo debido al dolor, pero es posible que pueda caminar.

El principal síntoma de una deficiencia crónica del LCA es que la rodilla cede, a veces, con dolor e hinchazón. Esto puede suceder cuando no se trata una lesión de LCA.

¿Cómo se diagnostica una lesión del LCA?

Su médico puede informarle si tiene una lesión del LCA haciéndole preguntas acerca de sus antecedentes de salud y examinándole la rodilla. Es posible que el médico le pregunte: ¿Cómo se lesionó la rodilla? ¿Ha tenido alguna otra lesión de rodilla? Su médico revisará la estabilidad, el movimiento y la sensibilidad de la rodilla lesionada y de la sana.

Es posible que necesite radiografías, que pueden mostrar el daño ocasionado a los huesos de la rodilla. O es posible que necesite otros exámenes de diagnóstico por imágenes, como un examen de imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Una MRI puede mostrar el daño ocasionado a los ligamentos, a los tendones, a los músculos o al cartílago de la rodilla. También podría realizarse una artroscopia. En la artroscopia, su médico inserta instrumentos quirúrgicos a través de uno o de más cortes (incisiones) pequeños en la rodilla para ver el interior de la rodilla.

¿Cómo se trata?

Empiece primeros auxilios de inmediato. Estos consejos de primeros auxilios reducirán la hinchazón y el dolor. Utilice el método RHCE (o RICE, por sus siglas en inglés). Las letras significan Repose la rodilla, colóquele Hielo, utilice una venda elástica para dar una suave Compresión a la rodilla y Eleve la pierna sosteniéndola por encima del nivel del corazón. Y al comienzo también es importante que mueva la pierna lo menos posible. Tome analgésicos (medicamentos para el dolor) de venta libre.

Es posible que deba caminar con muletas y utilizar un inmovilizador de la rodilla para mantener la rodilla firme durante los primeros días después de la lesión.

Su médico deberá revisarle la rodilla. Es importante recibir tratamiento. Si no lo recibe, es posible que la lesión se convierta en un problema duradero. Hay dos maneras de tratar la lesión:

  • Ejercicios y entrenamiento, también llamado rehabilitación. Se necesitan varios meses de rehabilitación para que la rodilla mejore.
  • Cirugía. Usted y su médico pueden decidir si la rehabilitación es suficiente o si la cirugía es adecuada para usted.

Si se realiza una cirugía, también requerirá de varios meses de rehabilitación después de realizarla.

Su tratamiento dependerá de la gravedad del desgarro del LCA, de si otras partes de la rodilla están lesionadas, de su grado de actividad, de su edad, de su estado de salud general y del tiempo que transcurrió desde la lesión.

El tratamiento tiene tres metas principales:

  • Estabilizar la rodilla si no está estabilizada o, al menos, hacer que esté lo suficientemente estable para que pueda realizar sus actividades cotidianas.
  • Hacer que su rodilla esté lo suficientemente fuerte para que pueda realizar todas las actividades que solía hacer.
  • Reducir la probabilidad de que la rodilla sufra más daños.

¿Cómo puede prevenir las lesiones del LCA?

La mejor manera de prevenir las lesiones del LCA es estirar y fortalecer los músculos de la pierna, especialmente los músculos de la parte frontal y posterior del muslo (cuádriceps y corva o isquiotibiales).

Aquí hay otras medidas que puede tomar que podrían ayudar a reducir las lesiones del LCA:

  • Evitar usar calzado con tapones cuando se realizan deportes de contacto.
  • Evitar usar calzado de tacón alto.
  • Evitar los deportes que impliquen muchos giros y contacto.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca de las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA):

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Cómo vivir con una lesión de LCA:

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud. Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud.
  Lesión de LCA: ¿Debería realizarme una cirugía de rodilla?

Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Lesión de LCA: Ejercicios para hacer antes del tratamiento

Causa

Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) se producen cuando la rodilla se estira más allá de los límites normales (hiperextendida), se tuerce o se dobla de lado a lado.

Las situaciones típicas que pueden provocar lesiones del LCA incluyen:

  • Cambiar de dirección rápidamente o moverse alrededor de un obstáculo u otro jugador con un pie apoyado firmemente en el piso. (Esto puede suceder en deportes que ejercen una alta demanda sobre el LCA, como el basquetbol, el fútbol americano, el fútbol, el esquí y la gimnasia).
  • Caer luego de un salto reduciendo bruscamente la velocidad, especialmente si la pierna está estirada o ligeramente doblada (como en el basquetbol).
  • Caerse de una escalera, bajar del bordillo de la acera, saltar de una altura de moderada a extrema, meter el pie en un pozo o no ver un escalón al bajar una escalera. Tales lesiones tienden a ser causadas por frenar bruscamente, con la pierna estirada o levemente doblada.

Las personas inactivas y algunos adultos mayores con músculos de la pierna débiles podrían lesionarse las rodillas durante las actividades cotidianas normales. Sin embargo, por lo general se lesionan los huesos, no los ligamentos.

Cuando un contacto causa una lesión de LCA, puede ser por practicar un deporte, por un accidente grave y brusco o por lesiones de contacto menos evidentes.

Síntomas

Los síntomas de una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) grave y repentina (aguda) incluyen:

  • Sentir o escuchar un chasquido en la rodilla al momento de la lesión.
  • Inestabilidad repentina de la rodilla. (La rodilla se siente temblorosa o cede). Esto puede suceder después de un salto o de un cambio en la dirección, o después de recibir un golpe directo en un lado de la rodilla.
  • Dolor en la parte exterior y posterior de la rodilla.
  • Hinchazón de la rodilla en las primeras horas después de la lesión. Esto podría ser una señal de sangrado en el interior de la articulación. La hinchazón que ocurre de repente suele ser una señal de una lesión grave de rodilla.
  • Movimiento limitado de la rodilla debido a la hinchazón y/o al dolor.

Después de una lesión aguda, es casi seguro que deberá dejar de hacer la actividad que estaba realizando, pero es posible que pueda caminar.

Otros problemas de salud pueden causar síntomas similares a los de una lesión del LCA. Incluyen la ruptura de un hueso o lesiones de los amortiguadores de la rodilla (meniscos) o de otros ligamentos de la rodilla.

Para más información sobre lesiones de la rodilla, vea los temas:

Deficiencia crónica del LCA

El síntoma principal de la deficiencia crónica del LCA (duradera y recurrente) es una articulación inestable de la rodilla. La rodilla cede, a veces, con dolor e hinchazón. Esto sucede con más frecuencia con el tiempo. Sin embargo, no todas las personas que tienen una lesión del LCA desarrollan una deficiencia crónica del LCA.

Qué sucede

Si usted tiene una lesión repentina (aguda) del ligamento cruzado anterior (LCA), típicamente se dará cuenta cuando suceda. Es posible que sienta o escuche un chasquido y que la rodilla ceda, lo que hará que se caiga. La rodilla se hincha y suele provocarle demasiado dolor o inestabilidad, como para continuar con cualquier actividad.

Una lesión de LCA puede causar desgarros pequeños o medianos del ligamento, un desgarro total del ligamento (rotura), una separación del ligamento del hueso de la parte superior o inferior de la pierna (avulsión) o una separación del ligamento y de parte del hueso del resto del hueso (fractura avulsiva). Cuando ocurre alguna de estas cosas, el hueso de la parte inferior de la pierna se mueve de manera anormal hacia adelante, sobre el hueso de la parte superior, lo que da la sensación de que la rodilla cede.

Cómo se trata una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) y cómo se cura depende:

  • Del estado del LCA antes de la lesión. Esto incluye lesiones anteriores, desgarros parciales, deficiencia del LCA y los cambios ocasionados por la edad.
  • Del estado y de la salud generales del resto de la rodilla antes de esta lesión.
  • De la magnitud del daño o de la lesión del LCA. Por lo general, las lesiones se clasifican en esguinces (desgarros) de grado I, II o III de acuerdo con la magnitud del daño.
  • De las lesiones adicionales de la articulación de la rodilla, por ejemplo, del cartílago o de los meniscos, o de los huesos de la rodilla.
  • De su edad, de cuán activo es y de cuán comprometido está con el tratamiento y con la rehabilitación.
  • Del momento en que se realizó el diagnóstico. Si el diagnóstico del LCA no se realiza poco tiempo después de la lesión, es posible que la rodilla sufra un mayor daño con el uso.

Una lesión de LCA puede convertirse en una deficiencia del LCA duradera y recurrente (crónica) que lleva a una rodilla inestable, es decir, una rodilla que cede, a veces, con dolor e hinchazón. Esto puede ocurrir si ha tenido una lesión del LCA en el pasado y no lo sabía, o si su LCA no fue tratado o no ha sido tratado satisfactoriamente. La deficiencia del LCA puede causar daño a la articulación, incluyendo osteoartritis. Pero no todas las personas con una lesión de LCA desarrollan deficiencia del LCA.

Por lo general, las personas con lesiones menores del LCA empiezan el tratamiento con un programa de rehabilitación física. Los ejercicios de rehabilitación fortalecen y dan flexibilidad a los músculos de la parte frontal del muslo (cuádriceps), y fortalecen y afirman los músculos de la parte posterior del muslo (corva o isquiotibiales). La mayoría de las personas retoman sus actividades normales después de algunas semanas de rehabilitación.

Las lesiones de LCA más graves podrían requerir varios meses de rehabilitación o una cirugía seguida de varios meses de rehabilitación para recobrar la fuerza y la estabilidad de la rodilla, y la amplitud de movimiento.

No todas las lesiones de LCA requieren cirugía. Pero, independientemente de que se realice una cirugía o no, debe empezar a fortalecer la rodilla y a recobrar el movimiento poco tiempo después de habérsela lesionado. Esto lo prepara para su programa de rehabilitación si usted elige no realizarse una cirugía. También ayuda a preparar la rodilla para la cirugía en caso que desee realizarla.

Qué aumenta el riesgo

Las cosas que aumentan su riesgo de tener lesiones de ligamento cruzado anterior (LCA) incluyen:

  • Practicar deportes que impliquen cambios bruscos de dirección o moverse alrededor de otros jugadores u obstáculos, como el esquí, el fútbol americano, el fútbol, el basquetbol, el béisbol y el tenis.
  • Realizar movimientos accidentales que podrían torcerle la rodilla. Ejemplos incluyen caerse de la escalera, saltar de una altura extrema, meter el pie en un pozo o no ver un escalón de una escalera.
  • Perder el tono muscular de las piernas (debido al envejecimiento o a la falta de actividad).
  • Tener un desequilibrio en la fuerza muscular de la pierna, por ejemplo, que los músculos de la parte frontal del muslo (cuádriceps) sean más fuertes que los músculos de la parte posterior del muslo (corva o isquiotibiales).
  • Lesiones de LCA anteriores, especialmente, si la rodilla a veces cede (deficiencia crónica del LCA).

Las mujeres tienen más lesiones del LCA que los hombres.1

Cuándo llamar al médico

Llame a su médico de inmediato si se ha lesionado la rodilla y:

  • Tiene un dolor intenso en la rodilla.
  • La rodilla parece estar deformada.
  • Tiene señales de daño en los nervios o en los vasos sanguíneos. Las señales incluyen entumecimiento, hormigueo, una sensación de "pinchazos" debajo de la lesión, no puede mover la pierna por debajo de la lesión, tiene la piel pálida o azulada o siente frío en la pierna.
  • Tiene una hinchazón grave en la rodilla inmediatamente después de la lesión.

Llame hoy a su médico si:

  • La rodilla comienza a hincharse dentro de las 2 horas de ocurrida la lesión.
  • Escucha o siente un chasquido en la rodilla al sufrir una lesión.
  • La rodilla no soporta el peso.
  • No puede estirar la pierna por completo.
  • La rodilla está inestable, cede o falla.
  • La rodilla "se traba" en una posición.
  • Ha tenido una lesión de ligamento cruzado anterior (LCA) en el pasado y se ha vuelto a lesionar la rodilla.

Antes de su cita, no coloque peso en la rodilla lesionada. Utilice muletas si es necesario. Aplique hielo y envuelva la rodilla con una venda elástica o con un protector de neopreno (goma sintética). Haga reposo y eleve la rodilla. Tome un medicamento antiinflamatorio sin receta para reducir la hinchazón. Para más información sobre las medidas de primeros auxilios, vea la sección Tratamiento en el hogar.

Espera vigilante

La espera vigilante es un período durante el cual usted y su médico observan su afección o los síntomas sin usar un tratamiento médico. La espera vigilante no es apropiada si el dolor de rodilla es intenso, si la rodilla se deforma o se hincha o tiene movimiento limitado inmediatamente después de sufrir una lesión, o si no puede soportar peso ya sea debido al dolor o a la inestabilidad.

Las lesiones graves de rodilla deben revisarse para detectar posibles fracturas en los huesos o daño en los ligamentos o cartílagos. Cuando se produzca hinchazón de inmediato después de una lesión, es posible que también haya vasos sanguíneos desgarrados o nervios dañados en la rodilla. Su médico le revisará la rodilla para asegurarse de que el riego sanguíneo de su pierna sea normal y de que los nervios estén intactos.

Si tiene un dolor ocasional en la rodilla o si la rodilla a veces cede o se tuerce, haga que su médico la revise. Si se ha dañado el LCA, es importante recibir tratamiento para que la rodilla se maneje adecuadamente. Esto puede reducir la probabilidad de que tenga osteoartritis en la rodilla.

A quién consultar

Los problemas de rodilla pueden ser diagnosticados por:

Si se considera la cirugía, es posible que se lo remita a un cirujano ortopédico (posiblemente, a un especialista en medicina deportiva) que tenga experiencia en cirugía de rodilla.

A fin de prepararse para su cita, vea el tema Cómo aprovechar al máximo su cita.

Exámenes y pruebas

Una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) se diagnostica con un historial de salud y un examen físico. Un médico que se especializa en lesiones de rodilla (por ejemplo, un cirujano ortopédico o un especialista en medicina deportiva), por lo general, podrán diagnosticar con precisión una lesión de LCA después de:

  • Tomar su historial de salud. Se le preguntará cómo se lesionó la rodilla, acerca de sus síntomas al momento de la lesión, si ha tenido otras lesiones de rodilla o no, y se le harán preguntas generales acerca de su salud.
  • Revisarle las rodillas para verificar la estabilidad, la fuerza, la amplitud de movimiento, la hinchazón y la sensibilidad. Las pruebas para detectar la estabilidad incluyen la prueba de Lachman y la prueba de deslizamiento de pivote. La prueba de Lachman compara el grado de flojedad (laxitud) de las rodillas.
  • Mirar una radiografía, que suele realizarse para detectar cualquier lesión en la rodilla si hay dolor, hinchazón o si no puede poner peso en la pierna. Aunque la lesión de LCA no puede diagnosticarse directamente mediante una radiografía, la radiografía puede indicar si un hueso está quebrado, si hay algún fragmento de hueso en la rodilla, si el LCA está desgarrado desde el hueso (avulsión) o si hay sangre en la rodilla (efusión).

Si consulta a su médico poco tiempo después de su lesión, es posible que el dolor y el grado de hinchazón y la tensión muscular hagan que le resulte difícil a su médico diagnosticar con precisión la afección.

Más estudios por imágenes

Otras pruebas que podrían ayudar a su médico a ver la gravedad de la lesión de la rodilla incluyen:

Examen de líquidos en la rodilla

Si la rodilla se ve roja, se siente caliente al tacto o está muy hinchada, es posible que se realice una aspiración de la articulación de la rodilla (artrocentesis). Esto implica la extracción de líquidos de la articulación de la rodilla con una aguja. Esto se realiza para:

  • Ayudar a aliviar el dolor y la presión. Esto puede facilitar el examen físico y hacerlo sentir más cómodo.
  • Revisar el líquido de la articulación para detectar una posible infección o inflamación.
  • Detectar la presencia de sangre, que podría indicar que hay un desgarro.
  • Detectar la presencia de gotas de grasa, que podrían indicar que hay un hueso quebrado.

Es posible que se inyecte un anestésico local para reducir el dolor y para facilitar la revisión de la rodilla.

Otras pruebas

  • Prueba artrométrica: En esta prueba, su médico utiliza un instrumento para medir la flojedad de la rodilla. Esta prueba es especialmente útil en personas cuyo dolor o tamaño físico dificulta la realización de un examen físico. Un artrómetro tiene dos almohadillas de detección y una manija de presión que le permite a su médico ejercer fuerza sobre la rodilla.
  • La artroscopia: Esto puede usarse para diagnosticar una lesión de LCA y como método de cirugía. Implica insertar instrumentos a través de una o más incisiones pequeñas en la rodilla, lo que le permite a su médico examinar las estructuras internas de la articulación de la rodilla, lo que incluye el LCA.

Antes de la artroscopia, usted y su médico decidirán qué se hará si se detectan determinadas afecciones. Por ejemplo, usted podría decidir de antemano que si se llegara a detectar un desgarro total del LCA, se lo reconstruirá durante la artroscopia. O si se detecta una afección más grave, usted y su médico podrían acordar analizar la afección en lugar de proceder con la cirugía en ese momento.

Generalidades del tratamiento

Las metas del tratamiento para una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) son:

  • Restaurar la estabilidad normal o casi normal de la rodilla.
  • Restaurar el nivel de funcionamiento que tenía antes de la lesión de la rodilla.
  • Limitar la pérdida de funcionamiento de la rodilla.
  • Prevenir lesión o más daño a otras estructuras de la rodilla.
  • Reducir el dolor.
  • Prevenir la osteoartritis.

Usted tendrá que colaborar con su médico para decidir si debería hacer rehabilitación por varios meses o cirugía con rehabilitación. No todos los desgarros de LCA requieren cirugía.

Tratamiento inmediatamente después de una lesión

Si sabe que se ha lesionado el LCA, el tratamiento inicial consiste en:

  • Primeros auxilios para reducir la hinchazón y el dolor. Esto podría incluir poner la rodilla en reposo, aplicar hielo, utilizar compresión suave con una venda elástica, elevar la pierna y tomar analgésicos (medicamentos para el dolor) como acetaminofén o medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
  • El uso de muletas y/o tablillas (férulas) en los primeros días. Si las muletas o las tablillas se utilizan durante demasiado tiempo, los músculos se debilitarán debido a la escasa actividad. En consecuencia, el movimiento de la rodilla se pondrá rígido y se restringirá.
  • Ejercicios de fuerza y movimiento para ayudar a prepararlo para el tratamiento. Para más información, vea:
    Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Lesión de LCA: Ejercicios que deben realizarse antes del tratamiento.

Para más información sobre primeros auxilios, vea Tratamiento en el hogar.

Tratamiento adicional

Qué otro tipo de tratamiento se le da depende de:

  • La magnitud del desgarro del LCA (si es un esguince de grado I, II o III).
  • Cuándo ocurrió la lesión y de cuán estable está la rodilla.
  • Si otras partes de la rodilla están lesionadas. Si lo están, será más difícil que las partes fuertes de la rodilla compensen y protejan las partes lesionadas.
  • Si ha tenido antes otros problemas de la rodilla, como lesiones que ocasionaron una deficiencia de LCA duradera (crónica) u osteoartritis.
  • Su nivel de actividad.
  • Su edad y su estado de salud general.
  • Su voluntad y su capacidad para completar una rehabilitación larga y rigurosa.

Las opciones de tratamiento incluyen:

Para más información, vea el tema:

Haga clic aquí para ver un Punto de decisión. Lesión del LCA: ¿Debería realizarme una cirugía de rodilla?

La recuperación de una lesión de LCA varía según cada persona. Su tratamiento debería continuar hasta que la rodilla esté estable y fuerte, en vez de por un período de tiempo determinado.

Tratamiento en niños y en adolescentes

El tratamiento de lesiones del LCA en niños y adolescentes implica cuestiones especiales, dado que los huesos de los niños todavía están creciendo. Hable con su médico sobre opciones de tratamiento para su hijo.

Prevención

La mejor manera de prevenir las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) es estirar y fortalecer los músculos de la pierna, especialmente los músculos de la parte frontal y posterior del muslo (cuádriceps y corva).

Usted puede ayudar a prevenir lesiones del LCA si:

  • Evita usar calzado con tapones cuando se realizan deportes de contacto.
  • Evita usar calzado de tacón alto.
  • Evita los deportes que impliquen muchos giros y contacto.

Si ya tiene una lesión de LCA, puede evitar tener otra lesión de LCA:

  • Fortaleciendo la rodilla lesionada mediante ejercicios de rehabilitación.
  • Modificando sus técnicas deportivas para evitar movimientos que podrían hacer que la rodilla lesionada se esfuerce demasiado.
  • Modificando su estilo de vida para evitar los deportes que tienen un alto riesgo de lesionar la rodilla aún más, como el esquí, el fútbol americano, el fútbol o el basquetbol.
  • Utilizando un aparato ortopédico para la rodilla al realizar actividades de alto riesgo. Pero los aparatos ortopédicos solo deben utilizarse si también se está realizando una rehabilitación. Utilizar un aparato ortopédico solamente podría ser de poca ayuda y darle una sensación falsa de seguridad.

Hay disponibles programas para prevenir las lesiones de LCA. Por lo general, los programas hacen hincapié en la concientización sobre las lesiones, en las técnicas para evitar las lesiones y en los ejercicios de estiramiento, de fortalecimiento y de salto para ayudar a reducir las lesiones de LCA.

Los consejos para ayudar a prevenir las lesiones del LCA incluyen practicar caer con las rodillas flexionadas después de saltar y agacharse al girar y darse vuelta.

Tratamiento en el hogar

Si usted tiene una lesión aguda (repentina) de ligamento cruzado anterior (LCA), siga las siguientes medidas de primeros auxilios para reducir el dolor y la hinchazón:

  • Haga reposo y reduzca su nivel de actividad. Utilice muletas si le duele colocar peso sobre la rodilla, hasta que pueda consultar a su médico. Las muletas se pueden alquilar en la mayoría de las farmacias. Las muletas no deben utilizarse por mucho tiempo debido a que la falta de actividad puede hacer que el tejido muscular se atrofie, lo que provoca que la rodilla tenga limitaciones en los movimientos.
  • Aplíquese hielo en la rodilla. Para evitar una quemadura por el frío, no se coloque el hielo directamente sobre la piel. Póngase un paño o una toalla entre el hielo y la rodilla.
  • Eleve la rodilla mientras se aplica hielo o cuando esté sentado o acostado.
  • Envuelva la rodilla con una venda elástica o con un protector de neopreno (disponibles en farmacias). Esto podría ayudar a aliviar el dolor al moverse y a reducir el líquido dentro de la rodilla. No envuelva la rodilla ajustándola demasiado, dado que esto podría causar hinchazón debajo de la venda. Afloje la venda si está demasiado ajustada. Las señales de una venda demasiado ajustada incluyen entumecimiento, hormigueo, aumento de dolor y frío en el pie.
  • Tome medicamentos, como acetaminofén o medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir el dolor.

Después de diagnosticar una lesión del LCA, es posible que su médico le sugiera realizar ejercicios que ayudan a fortalecer la pierna y aumentan su amplitud de movimiento. Podrían ser el comienzo de su programa de tratamiento no quirúrgico o podrían ser utilizados para ayudarlo a preparar la rodilla para una cirugía. Para más información, vea el tema:

Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Lesión del LCA: Ejercicios para hacer antes del tratamiento.

Medicamentos

Los medicamentos se utilizan para:

Los analgésicos (medicamentos para el dolor) sin receta, como acetaminofén (Tylenol, por ejemplo) o los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno y naproxeno, se utilizan comúnmente.

Cirugía

La mayoría de las cirugías para las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) implican reemplazar el LCA con un tejido que se llama injerto. Usualmente, se utiliza un autoinjerto (tejido del tendón extraído de otra parte del cuerpo). También se realiza una reparación cuando el LCA se ha desgarrado desde el hueso de la parte superior o inferior de la pierna (avulsión). El fragmento de hueso conectado al LCA se vuelve a unir al hueso.

La mayoría de las cirugías de LCA se realizan mediante pequeñas incisiones en la rodilla e insertando instrumentos quirúrgicos a través de estas incisiones (cirugía artroscópica). A veces, se requiere la cirugía abierta (hacer una incisión grande en la rodilla). Para más información, vea Cirugía para ligamento cruzado anterior (LCA).

Metas de la cirugía

Las metas del tratamiento quirúrgico para las lesiones del LCA son:

  • Devolverle la estabilidad normal o casi normal a la rodilla.
  • Devolver el nivel de funcionamiento que tenía antes de lesionarse la rodilla.
  • Limitar la pérdida de funcionamiento de la rodilla.
  • Prevenir las lesiones o la degeneración de otras estructuras de la rodilla.

La mayoría de las personas que tienen una cirugía de LCA obtienen resultados favorables, con una reducción del dolor, buen funcionamiento y estabilidad de la rodilla y un retorno a sus niveles normales de actividad. Pero algunas personas todavía continúan teniendo dolor e inestabilidad en la rodilla. Los deportistas y aquellas personas que participan en deportes típicamente pueden retomar sus deportes en unos meses. Pero esto puede depender de lo intensa y enfocada en el deporte que haya sido la rehabilitación.

Decidir sobre la cirugía

No todos los desgarros del LCA requieren cirugía. Usted y su médico decidirán si la rehabilitación sola o la cirugía más la rehabilitación es adecuada para usted. Para más información, vea el tema:

Haga clic aquí para ver un Punto de decisión. Lesión del LCA: ¿Debería realizarme una cirugía de rodilla?

Ejercicios antes de la cirugía

Antes de la cirugía de LCA, se suelen realizar ejercicios de fuerza y de movimiento para ayudar a preparar la rodilla para la cirugía y para la rehabilitación posterior. Luego de la cirugía y durante un período breve, se deben realizar ejercicios en el hogar, se debe incrementar la actividad y se deben utilizar muletas para caminar.

Luego, comienza un programa intensivo de rehabilitación para fortalecer la rodilla. Con frecuencia, el programa de rehabilitación dura hasta un año. Para más información, vea:

Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Lesión del LCA: Ejercicios para hacer antes del tratamiento.

Cirugía en niños y adolescentes

La cirugía para lesiones del LCA en niños y adolescentes implica cuestiones especiales, dado que los huesos de los niños todavía están creciendo. Hable con su médico sobre los beneficios y los riesgos de la cirugía.

Para pensar

Según cuán grave sea su lesión, la cirugía con rehabilitación puede ofrecerle la mejor oportunidad de devolverle la estabilidad a su rodilla. También puede ayudarlo a volver a un estilo de vida activo sin más dolor, lesión ni pérdida de la fuerza y movimiento de la rodilla.

Si la rodilla lesionada cede de vez en cuando (deficiencia crónica de LCA) y usted continúa haciendo actividades que exigen una rodilla estable, es posible que vuelva a lesionarse. Esta podría ser otra razón para considerar la cirugía.

Usted tendrá que seguir un programa de rehabilitación independientemente de si se opera o no. Si no completa un programa de rehabilitación, incluso con cirugía, es posible que no recupere la estabilidad ni el funcionamiento plenos de rodilla.

Otro tratamiento

Otros tratamientos para las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) incluyen la rehabilitación física para:

  • Recuperar el funcionamiento y la estabilidad de la rodilla.
  • Fortalecer los músculos que están alrededor de la rodilla.
  • Proteger el LCA y la articulación de la rodilla de otra lesión.
  • Permitirle retomar la mayoría de las actividades que realizaba antes de la lesión. Si la rehabilitación se realiza sin cirugía, la rodilla podría estar inestable al realizar algunos movimientos.

Podría elegir tratar la lesión de LCA solo con rehabilitación. Si se realiza una cirugía, la rehabilitación también será parte de su tratamiento. Para más información, vea Rehabilitación física para lesiones de LCA.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS)
Dirección del sitio web: www.orthoinfo.aaos.org

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases (NIAMS), National Institutes of Health
Dirección del sitio web: www.niams.nih.gov

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Honkamp NJ, et al. (2010). Anterior cruciate ligament injuries in adults. In JC DeLee et al., eds., Delee and Drez's Orthopaedic Sports Medicine: Principles and Practice, 3rd ed., vol. 2, pp. 1644–1676. Philadelphia: Saunders Elsevier.

Otras obras consultadas

  • American Academy of Orthopaedic Surgeons and American Academy of Pediatrics (2010). Anterior cruciate ligament tear. In JF Sarwark, ed., Essentials of Musculoskeletal Care, 4th ed., pp. 640–646. Rosemont, IL: American Academy of Orthopaedic Surgeons.
  • American College of Radiology (2011). ACR Appropriateness Criteria: Acute Trauma to the Knee. Available online: http://www.acr.org/SecondaryMainMenuCategories/quality_safety/app_criteria/pdf/ExpertPanelonMusculoskeletalImaging/AcuteTraumatotheKNEEDoc2.aspx.
  • Amy E, Micheo W (2008). Anterior cruciate ligament tear. In WR Frontera et al., eds., Essentials of Physical Medicine and Rehabilitation: Musculoskeletal Disorders, Pain, and Rehabilitation, 2nd ed., pp. 307–313. Philadelphia: Saunders Elsevier.
  • Bernhardt DT (2010). Acute injuries of the knee. In SJ Anderson, SS Harris, eds., Care of the Young Athlete, 2nd ed., pp. 409–420. Elk Grove Village, IL: American Academy of Pediatrics.
  • Biau DJ, et al. (2007). ACL reconstruction: A meta-analysis of functional scores. Clinical Orthopaedics and Related Research, 458: 180–187.
  • Gilchrist J, et al. (2008). A randomized controlled trial to prevent noncontact anterior cruciate ligament injury in female collegiate soccer players. American Journal of Sports Medicine, 36(8): 1476–1483.

Créditos

Por El personal de Healthwise
William H. Blahd, Jr., MD, FACEP - Medicina de emergencia
Adam Husney, MD - Medicina familiar
Patrick J. McMahon, MD - Cirugía ortopédica
Freddie H. Fu, MD - Cirugía ortopédica
Última revisión 4 abril, 2012

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