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Depresión en niños y adolescentes

Generalidades del tema

¿Es para usted este tema?

Este tema cubre depresión en niños y adolescentes. Para obtener información sobre la depresión en adultos, vea el tema Depresión. Para obtener información sobre depresión con episodios de alta energía (manía), vea el tema Trastorno bipolar en niños y adolescentes..

¿Qué es la depresión en niños y adolescentes?

La depresión es un trastorno grave del estado de ánimo que puede quitarle la alegría a la vida de un niño. Es normal que un niño tenga cambios de estado de ánimo o que esté triste de vez en cuando. Usted puede esperar que tenga estos sentimientos después de la muerte de una mascota o de una mudanza a otra ciudad. Pero si estos sentimientos duran semanas o meses, podrían ser una señal de depresión.

Los expertos solían pensar que solamente los adultos podían tener depresión. Ahora sabemos que incluso un niño pequeño puede tener depresión que necesita tratamiento para mejorar. Hasta 2 de cada 100 niños pequeños y 8 de cada 100 adolescentes tienen depresión grave.1

No obstante, muchos niños no reciben el tratamiento que necesitan. Esto es en parte porque puede ser difícil distinguir entre la depresión y un cambio normal de estado de ánimo. Además, es posible que la depresión en un niño no se parezca a la de un adulto.

Si está preocupado por su hijo, aprenda más sobre los síntomas en los niños. Hable con su hijo para ver cómo se siente. Si piensa que su hijo está deprimido, hable con su médico o un asesor. Cuanto antes reciba tratamiento un niño, más pronto comenzará a sentirse mejor.

¿Cuáles son los síntomas?

Un niño puede estar deprimido si:

  • Está irritable, triste, retraído o aburrido la mayor parte del tiempo.
  • No siente placer por las cosas que solía disfrutar.

Un niño que está deprimido también es posible que:

  • Baje o suba de peso.
  • Duerma demasiado o muy poco.
  • Se sienta desesperanzado, culpable o que no vale nada.
  • Tenga problemas para concentrarse, razonar o tomar decisiones.
  • Piense mucho sobre la muerte o el suicidio.

Con frecuencia, los síntomas de depresión suelen pasarse por alto al principio. Puede ser difícil ver que los síntomas son parte del mismo problema.

Asimismo, los síntomas pueden ser diferentes según la edad del niño.

  • Tanto los niños muy pequeños como los niños de escuela primaria puede carecer de energía y volverse retraídos. Podrían manifestar poca emoción, parecer sentirse desesperanzados y tener problemas para dormir. A menudo, pierden interés en amigos y en actividades que disfrutaban en el pasado. Pueden quejarse de dolores de cabeza o de estómago. Un niño puede estar más ansioso o dependiente de sus cuidadores.
  • Los adolescentes pueden dormir mucho o moverse o hablar más lentamente de lo usual. Algunos adolescentes y niños con depresión grave pueden ver u oír cosas que no están allí (alucinan) o tener falsas creencias (delirios).

La depresión puede variar de leve a grave. Un niño que se siente un poco decaído la mayor parte del tiempo por un año o más tiempo puede tener una forma más leve y continua de depresión que se llama distimia. En su forma más grave, la depresión puede hacer que un niño pierda las esperanzas y quiera morir.

Si la depresión es leve o grave, hay tratamientos que pueden ayudar.

¿Qué causa la depresión?

Cuál es la causa exacta de la depresión no se entiende muy bien. Pero está vinculada con un problema con niveles de actividad en ciertas partes del cerebro, así como un desequilibrio de las sustancias químicas en el cerebro que afectan el estado de ánimo. Las cosas que pueden causar estos problemas incluyen:

  • Episodios estresantes, como cambiar de escuela, pasar por un divorcio o perder un familiar o un amigo cercanos.
  • Algunos medicamentos, como esteroides o narcóticos para aliviar el dolor.
  • Antecedentes familiares. En algunos niños, la depresión parece ser hereditaria.

¿Cómo se diagnostica la depresión?

Para diagnosticar la depresión, un médico puede hacer un examen físico y hacer preguntas sobre la salud anterior de su hijo. Es posible que les pidan a usted y a su hijo que llenen un formulario acerca de los síntomas de su hijo. El médico puede hacerle preguntas a su hijo para saber más acerca de cómo piensa, actúa y siente.

Algunas enfermedades pueden causar síntomas que se parecen a la depresión. De modo que se le podrían hacer algunas pruebas a su hijo para ayudar a descartar problemas físicos, como un nivel bajo de la hormona tiroidea o anemia.

Es común que los niños con depresión también tengan otros problemas, como ansiedad, trastorno de déficit de atención por hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) o un trastorno alimentario. El médico puede hacerle preguntas sobre estos problemas para ayudar a su hijo a recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

¿Cómo se trata?

Generalmente, uno de los primeros pasos en el tratamiento de la depresión es educación para el niño y su familia. Enseñar tanto al niño como a la familia acerca de la depresión puede ser de gran ayuda. Puede hacer que sea menos probable que se culpen a sí mismos del problema. A veces puede ayudar a otros miembros de la familia a ver que también están deprimidos.

La asesoría psicológica puede ayudar a que el niño se sienta mejor. El tipo de asesoría psicológica dependerá de la edad del niño. Para los niños pequeños, la terapia de juego puede ser lo más conveniente. Los niños mayores y los adolescentes pueden beneficiarse con la terapia cognitivo-conductual. Este tipo de asesoría psicológica puede ayudarles a cambiar los pensamientos negativos que hacen que se sientan mal.

Los medicamentos podrían ser una opción si el niño está muy deprimido. Combinar medicamentos antidepresivos con asesoría psicológica a menudo es lo más eficaz. Un niño con depresión grave puede necesitar que lo traten en el hospital.

Hay algunas cosas que usted puede hacer en el hogar para ayudar a su hijo a empezar a sentirse mejor.

  • Aliente a su hijo a hacer ejercicio en forma regular, pasar tiempo con amigos que lo apoyen, comer alimentos saludables y dormir lo suficiente.
  • Fíjese que su hijo tome todo medicamento tal como se lo recetaron y que vaya a todas las citas de seguimiento.
  • Dedique tiempo para hablar con su hijo y escucharlo. Pregúntele cómo se siente. Demuéstrele su amor y su apoyo.
  • Recuérdele a su hijo que las cosas mejorarán con el tiempo.

¿Qué debería saber usted acerca de los antidepresivos?

Los antidepresivos a menudo dan buenos resultados para niños que están deprimidos. Pero hay algunas cosas importantes que usted debería saber acerca de estos medicamentos.

  • Los niños que toman antidepresivos deber ser observados atentamente. Estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de que un niño piense sobre el suicidio o trate de suicidarse, especialmente en las primeras semanas de uso. Si su hijo toma un antidepresivo, aprenda cuáles son las señales de advertencia de suicidio y consiga ayuda inmediatamente si ve alguna de ellas. Las señales de advertencia frecuentes incluyen:
    • Hablar, dibujar o escribir sobre la muerte.
    • Regalar pertenencias.
    • Aislarse de la familia y de los amigos.
    • Tener un plan, como un arma o pastillas.
  • Su hijo puede comenzar a sentirse mejor después de 1 a 3 semanas de tomar antidepresivos. Pero puede llevar hasta entre 6 y 8 semanas para ver más mejoría. Asegúrese de que su hijo tome los antidepresivos como se los recetaron y que siga tomándolos para que tengan tiempo de dar resultado.
  • Un niño podría tener que probar diferentes antidepresivos hasta encontrar uno que funcione. Si nota alguna señal de advertencia o tiene inquietudes acerca del medicamento, o si no nota ninguna mejoría para las 3 semanas, hable con el médico de su hijo.
  • No permita que un niño deje de tomar antidepresivos de repente. Esto puede ser peligroso. Su médico puede ayudarle a reducir la dosis lentamente para prevenir problemas.

Preguntas frecuentes

Aprender sobre la depresión en niños y adolescentes:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Vivir con depresión en niños y adolescentes:

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud. Los Puntos de decisión se centran en cualquier decisión clave sobre la asistencia médica que sea importante para distintos problemas de salud.
  Depresión: ¿Debe tomar mi hijo medicamentos para tratar la depresión?

Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Depresión: Cómo manejar los efectos secundarios de los medicamentos
  Depresión: Cómo tomar antidepresivos en forma segura

Causa

Se piensa que la depresión es causada por un desequilibrio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que envían mensajes entre las células nerviosas del cerebro. Algunas de estas sustancias químicas, como la serotonina, ayudan a regular el estado de ánimo. Si estas sustancias químicas que influyen en el estado de ánimo se desequilibran, pueden producirse la depresión u otros trastornos del ánimo. Los entendidos todavía no han identificado por qué se desequilibran los neurotransmisores. Creen que puede ocurrir un cambio como respuesta al estrés o a una enfermedad. Pero también puede producirse un cambio sin un desencadenante evidente.

Hay varias cosas que se sabe que aumentan las probabilidades de que una persona joven se deprima.

  • La depresión es hereditaria. Los niños y los adolescentes que tienen uno de sus padres con depresión tienen más probabilidad de tener depresión que los niños con padres que no están deprimidos. Los entendidos creen que tanto los rasgos hereditarios (genes), así como vivir con un padre que esté deprimido puede causar depresión.
  • La depresión en niños y adolescentes puede estar vinculada con el estrés, los problemas sociales y conflictos familiares no resueltos. También puede vincularse con episodios traumáticos, como violencia, abuso o abandono.
  • Ciertos patrones de pensamiento y estilos para enfrentar adversidades pueden hacer que algunos niños y adolescentes tengan más probabilidades de llegar a tener depresión.
  • Los niños o los adolescentes que tienen afecciones médicas a largo plazo o graves, problemas de aprendizaje o problemas de conducta tienen más probabilidades de deprimirse.
  • Algunos medicamentos pueden desencadenar depresión, como, por ejemplo, los esteroides o los narcóticos para el alivio del dolor. En cuanto el medicamento se interrumpe, los síntomas suelen desaparecer.
  • El consumo de alcohol y de drogas puede desencadenar depresión en niños y adolescentes.

Síntomas

Con frecuencia, los síntomas de depresión son sutiles al principio. Pueden producirse de repente o lentamente a lo largo del tiempo. Puede ser difícil reconocer que los síntomas están conectados y que su hijo podría tener depresión.

Síntomas físicos

  • Dolores y molestias inexplicables, como dolores de cabeza o de estómago
  • Problemas para dormir, o dormir demasiado
  • Cambios en hábitos de alimentación que conducen a aumentar o bajar de peso o no aumentar de peso lo que se espera
  • Cansancio constante, falta de energía
  • Movimientos corporales que parecen lentos, inquietos o agitados

Síntomas mentales o emocionales

  • Irritabilidad o rabietas
  • Dificultad para pensar y tomar decisiones
  • Tener baja autoestima, ser muy autocrítico, o sentir que otros lo critican injustamente
  • Sentimientos de culpa y de desesperanza
  • Retraimiento social, como falta de interés en amigos
  • Ansiedad, como preocuparse demasiado o temer ser separado de uno de los padres
  • Pensar en la muerte o tener ganas de suicidarse

Es importante prestar atención a las señales de advertencia de suicidio en su hijo o su adolescente. Estas señales pueden cambiar con la edad. Las señales de advertencia de suicidio en niños y adolescentes pueden incluir preocupación por la muerte o el suicidio o la ruptura reciente de una relación.

La depresión puede tener síntomas que son similares a aquellos causados por otras afecciones.

Síntomas menos comunes

Los niños que están gravemente deprimidos también pueden tener otros síntomas, como:

Cambios normales de estado de ánimo vs. depresión

Distinguir entre cambios normales de estado de ánimo y los síntomas de la depresión puede ser difícil. Los sentimientos ocasionales de tristeza o irritabilidad son normales. Permiten que el niño procese el dolor o que enfrente las adversidades de la vida.

Por ejemplo, hacer duelo es una respuesta normal a la pérdida, como la muerte de un miembro de la familia o incluso la muerte de una mascota, la pérdida de una amistad o el divorcio de los padres. Después de una pérdida grave, un niño puede permanecer triste por un período de tiempo prolongado.

Pero cuando estas emociones no desaparecen o empiezan a interferir en la vida de una persona joven, es posible que esta persona necesite tratamiento.

Trastorno bipolar

Algunos niños a quienes se los ha diagnosticado con depresión en un principio, luego se los diagnostica con trastorno bipolar. Los niños o adolescentes con trastorno bipolar tienen fluctuaciones extremas de estado ánimo entre la depresión y accesos de manía (mucha energía, agitación o irritabilidad).

Puede ser difícil distinguir entre trastorno bipolar y depresión. Es común que a los niños con trastorno bipolar primero los diagnostiquen con depresión solamente y que luego los diagnostiquen con trastorno bipolar después de un primer episodio maníaco. A pesar de que la depresión es parte de la afección, el trastorno bipolar requiere un tratamiento diferente del que requiere la depresión sola.

Al igual que la depresión, el trastorno bipolar es hereditario. De modo que asegúrese de decirle a su médico si su hijo tiene antecedentes familiares de trastorno bipolar. Para obtener más información sobre el trastorno bipolar, vea el tema Trastorno bipolar en niños y adolescentes..

Qué sucede

Al principio, la depresión en un niño o adolescente puede manifestarse como irritabilidad, tristeza o llanto repentino e inexplicable. Es posible que deje de interesarse en actividades que disfrutaba en el pasado o que sienta que no lo quieren y sin esperanzas. Podría tener problemas en la escuela o volverse retraído o desafiante.

Un episodio de depresión dura un promedio de 8 meses.1 Incluso con un tratamiento exitoso, hasta 40 de cada 100 niños con depresión tendrán otro episodio dentro de unos años.2

Menos de la mitad de los niños y adolescentes con depresión reciben tratamiento.3 Esto puede deberse en parte a la antigua creencia de que las personas jóvenes no se deprimen.

Además, con frecuencia, los adolescentes no buscan ayuda para la depresión. Pueden pensar que sentirse mal es normal, o pueden atribuir sus síntomas a otra cosa (o culparse a sí mismos). O es posible que no sepan adónde ir para conseguir ayuda. Dígale a su hijo que pida ayuda si se siente mal. Y hágale saber a su hijo adónde ir para conseguir ayuda con la depresión u otros problemas.

Drogas y alcohol

Algunos adolescentes tienen problemas con el consumo de alcohol o de drogas junto con la depresión. Cuando esto sucede, la depresión es más difícil de tratar, y puede llevar más tiempo para que el tratamiento dé resultado. El consumo de drogas o alcohol también aumenta el riesgo de suicidio.

El diagnóstico y el tratamiento tempranos de la depresión y la buena comunicación con su hijo pueden ayudar a prevenir el abuso de sustancias. Para obtener más información sobre el abuso de sustancias en personas jóvenes, vea el tema Abuso del alcohol y las drogas en adolescentes.

Otros problemas

A menudo, un niño que está deprimido tiene otros trastornos junto con la depresión, como un trastorno de ansiedad, un trastorno de comportamiento como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés), un trastorno alimentario o un trastorno de aprendizaje.

Estos problemas pueden ocurrir antes de que una persona joven se deprima. Algunos niños con depresión comienzan a tener graves problemas de comportamiento (trastorno de conducta), a menudo después de deprimirse. Si su hijo tiene uno de estos trastornos, es posible que requiera tratamiento junto con la depresión.

Los niños y los adolescentes con depresión también corren un riesgo más alto de tener problemas como:

  • Desempeño deficiente en la escuela o en el trabajo.
  • Problemas en las relaciones con su pares y los miembros de su familia.
  • Embarazo precoz.
  • Enfermedad física.

Tratamiento en el hospital

Para la depresión grave, su hijo puede necesitar que lo internen, especialmente si ha perdido el contacto con la realidad (psicosis) o si está teniendo pensamientos de suicidio.

Recaída

Durante el tratamiento para la depresión, asegúrese de que su hijo tome los medicamentos y vaya a las citas de asesoramiento tal como le han dicho, incluso si se siente mejor. Una causa común de recaídas es detener el tratamiento demasiado pronto.

Suicidio y depresión

Es muy importante que reconozca las señales de advertencia de suicidio en su hijo pequeño o adolescente. Preste mucha atención a señales de comportamiento suicida si su hijo recientemente:

  • Ha roto con una novia o un novio.
  • Ha tenido problemas disciplinarios en la escuela o problemas delictivos.
  • Ha tenido problemas con bajas calificaciones o ha tenido problemas para aprender.
  • Ha tenido problemas familiares.
  • Ha sido víctima de intimidación ("bullying") escolar en reiteradas ocasiones.
  • Ha tenido problemas de abuso de sustancias.
  • Ha comenzado a tomar antidepresivos, ha dejado de tomarlos o ha cambiado las dosis de los mismos.

Es sumamente importante que considere todas las amenazas de suicidio seriamente y consiga tratamiento para su hijo pequeño o adolescente inmediatamente. Si eres un niño o un adolescente y tienes estos sentimientos, habla con tus padres, un amigo adulto o con su médico inmediatamente para conseguir ayuda. Si su hijo es suicida, llame al 911 o a otros servicios de urgencia de inmediato.

Qué aumenta el riesgo

Varias cosas aumentan las probabilidades de que una persona joven se deprima. Estas incluyen:

  • Tener un pariente o un familiar directo que esté deprimido. Este es el factor de riesgo más importante para la depresión. Los niños o los adolescentes que tienen uno de sus padres con depresión tienen probabilidades hasta 3 veces más altas de deprimirse.
  • Haber estado deprimido anteriormente, especialmente si la depresión primero ocurrió a una edad temprana.
  • Tener una afección médica crónica, como diabetes o epilepsia.
  • Tener otro trastorno mental, como un trastorno de conducta o un trastorno de ansiedad.
  • Tener un familiar o amigo cercano que haya muerto.
  • Ser víctima de maltrato o de abuso sexual.
  • Tener problemas con el consumo excesivo de alcohol o de drogas.

Otros factores de riesgo de depresión incluyen:

  • Ser una niña en etapa temprana de la pubertad. Hasta la pubertad, los niños y las niñas tienen un riesgo igual de tener depresión. Después de la pubertad y como adultos, las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de deprimirse.
  • Estar expuesto a conflictos familiares reiterados.
  • No tener una buena relación social con los pares.
  • Intimidar a otros o ser víctima de intimidación.4

Cuándo llamar al médico

Llame al 911, la línea nacional de ayuda para el suicidio al 1-800-273-TALK (1-800-273-8255) o a otros servicios de urgencia inmediatamente si:

  • Su hijo está pensando seriamente en suicidarse o si ha tratado de suicidarse recientemente. Las señales serias incluyen estos pensamientos:
    • Ha decidido cómo suicidarse, como con un arma o pastillas.
    • Ha fijado un horario, lugar y los medios para hacerlo.
    • Piensa que no hay otra manera de resolver el problema o de terminar con el sufrimiento.
  • Su hijo siente que no puede evitar lastimarse o herir a otra persona.

Llame a un médico de inmediato si:

  • Su hijo oye voces.
  • Su hijo ha estado pensando mucho en la muerte o el suicidio, pero no tiene un plan para suicidarse.
  • Su hijo está muy preocupado de que los sentimientos de depresión o los pensamientos de suicidio no vayan a desaparecer.

Busque atención pronto: si:

  • Su hijo tiene síntomas de depresión, tales como:
    • Sentirse triste o sin esperanzas, o estar irritable.
    • No disfrutar de nada.
    • Quejarse a menudo de dolores de estómago o de cabeza.
    • Tener problemas para dormir.
    • Sentirse culpable.
    • Sentirse ansioso o preocupado.
  • Su hijo ha sido tratado por depresión por más de 3 semanas, pero no está mejorando.

A quién consultar

El tratamiento para la depresión puede consistir en asesoría psicológica profesional, medicamentos, educación sobre la depresión para su hijo y su familia, o una combinación de estas. Es importante que su hijo establezca una relación a largo plazo y en la que se sienta a gusto con los proveedores de atención para el tratamiento de la depresión.

A su hijo puede diagnosticarlo y tratarlo más de un profesional de la salud, incluyendo un:

La asesoría psicológica profesional (o psicoterapia) para la depresión la puede brindar un:

Otros profesionales de la salud que también pueden tener capacitación en asesoría psicológica incluyen:

A fin de prepararse para su cita, vea el tema Cómo aprovechar al máximo su cita.

Exámenes y pruebas

Su médico o u otro profesional de la salud evaluará y diagnosticará la depresión en su hijo haciéndole preguntas acerca de los antecedentes médicos de su hijo y haciéndole pruebas para determinar si los síntomas son causados por alguna otra cosa que no sea depresión. A su hijo pueden hacerle un examen físico o análisis de sangre para descartar afecciones como hipotiroidismo y anemia. A su hijo le pueden pedir que complete una evaluación de salud mental, la cual examina su capacidad para pensar, razonar y recordar.

Es posible que le pidan a usted que ayude a completar una lista de verificación de síntomas en niños, un breve cuestionario de detección que ayuda a diagnosticar depresión u otros problemas psicológicos en niños. Asimismo, pueden pedirle a su hijo que haga una prueba corta escrita u oral para la depresión.

A veces, una evaluación más completa puede ser necesaria para evaluar completamente la depresión de su hijo. Se pueden conducir entrevistas con los padres o con otras personas que conocen bien a la persona joven. Puede obtenerse información específica de los maestros del niño o de trabajadores de servicio social.

El Grupo Especial de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (U.S. Preventive Services Task Force) recomienda que se les hagan pruebas de detección de depresión a todos los niños de 12 a 18 años.5

Generalidades del tratamiento

Cuanto antes se comience el tratamiento para la depresión, es más probable que su hijo se recupere antes. Esperar a conseguir tratamiento para la depresión podría implicar una recuperación más larga y más difícil.

El tratamiento suele incluir asesoramiento profesional, medicamentos y educación sobre la depresión para su hijo y su familia.

El tratamiento en el hogar es una parte importante al tratar la depresión. Incluye ejercicio en forma regular, alimentación saludable y dormir lo suficiente.

Asesoría psicológica

La asesoría psicológica para la depresión incluye varios tipos de terapia, como terapia cognitivo-conductual y terapia familiar. Para obtener más información acerca de la asesoría psicológica, vea Otro tratamiento.

Medicamentos

Los medicamentos que se usan para tratar la depresión en la infancia incluyen varios tipos de fármacos llamados antidepresivos.

Una parte importante del tratamiento es asegurarse de que su hijo tome los medicamentos como se los recetaron. A menudo, las personas que se sienten mejor después de tomar un antidepresivo por un período de tiempo pueden creer que se han "curado" y que ya no necesitan tratamiento. Pero cuando se deja de tomar el medicamento demasiado temprano, los síntomas suelen reaparecer. De modo que es importante que su hijo siga el plan de tratamiento.

La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido una advertencia sobre los medicamentos antidepresivos y el riesgo de suicidio. Hable con su médico acerca de estos posibles efectos secundarios y las señales de advertencia de suicidio.

Antes de recetar medicamentos, su médico evaluará si es posible que su hijo tenga pensamientos suicidas haciéndole unas pocas preguntas. Vea una lista de preguntas que su médico podría hacerle a su hijo.

Educación

La educación de su hijo y de los miembros de su familia la puede brindar un médico ya sea de manera informal o en terapia familiar. Algunas de las cosas más importantes que su hijo y los miembros de su familia pueden aprender incluyen:

  • Saber cómo asegurarse de que un niño siga un plan de tratamiento, como tomar medicamentos correctamente y acudir a las citas de asesoría psicológica.
  • Aprender maneras de reducir el estrés causado por vivir con alguien que tiene depresión.
  • Saber cuáles son las señales de una recaída y qué hacer para prevenir que reaparezca la depresión.
  • Saber cuáles son las señales de un comportamiento suicida, cómo evaluar su gravedad y cómo responder.
  • Aprender a identificar las señales de un episodio maníaco, el cual es un acceso de ánimo y energía extremadamente altos, o de irritabilidad que sea una señal de trastorno bipolar.
  • Conseguir tratamiento si usted es un padre con depresión. Si la depresión de un padre sigue su curso sin tratarse, puede interferir en la recuperación del hijo.

Tratamiento adicional

Su hijo puede necesitar tratamiento para otros trastornos que pueden estar causando síntomas crónicos, como:

Es posible que sea necesaria una breve internación en el hospital, especialmente si su hijo:

Si su hijo está deprimido, considere sacar todas las armas y medicamentos potencialmente mortales de su casa, especialmente si su hijo ha manifestado alguna señal de advertencia de suicidio. Aunque la sobredosis de medicamentos es la forma más común de intento de suicidio en los adolescentes, su hijo corre un riesgo más alto de morir por suicidio si usted tiene un arma en su hogar, especialmente si es fácil acceder a ella o si la guarda cargada.6

Prevención

Es difícil prevenir un primer episodio de depresión. Pero puede ser posible prevenir o reducir la gravedad de futuros episodios de depresión (recaídas).

  • Hay cierta evidencia de que si un niño recibe terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés) en un ambiente grupal, puede ayudar a prevenir o retrasar el comienzo de la depresión en un niño o un adolescente cuyo padre o madre tenga antecedentes de depresión (lo cual pone al hijo en un riesgo más alto de deprimirse).7
  • Su hijo debe tomar medicamentos como se los receten, asistir a las citas de asesoría psicológica, comer en forma equilibrada y hacer ejercicio regularmente. Para obtener más información, vea el tema Actividad física para niños y adolescentes.
  • Asegúrese de que su hijo tenga un buen sistema de apoyo social, tanto en la casa como por medio de maestros, otros familiares y amigos que puedan brindar aliento y comprensión.
  • Aprenda a reconocer los síntomas iniciales de la depresión, y consiga diagnóstico y tratamiento inmediatos si suceden.
  • Algunas escuelas proporcionan materiales educativos y oportunidades de terapia grupal para aquellos que corren un riesgo alto de tener depresión, como aquellos que tienen conflictos familiares o problemas con sus pares.

Tratamiento en el hogar

Haga todo lo posible para brindar un ambiente familiar solidario. El amor, la comprensión y la comunicación constantes son algunas de las cosas más importantes que usted puede brindar para ayudar a su hijo a enfrentar la depresión.

Además de tener una vida hogareña positiva, seguir recibiendo asesoría psicológica profesional y tomar medicamentos como se los recetaron, los buenos hábitos de estilo de vida pueden ayudar a reducir los síntomas de depresión de su hijo. Aliente a su hijo a:

  • Hacer ejercicio regularmente, como nadar, caminar o jugar en forma vigorosa todos los días. Para obtener más información, vea el tema Actividad física para niños y adolescentes.
  • Evitar el alcohol y las drogas ilegales, los medicamentos de venta libre, las terapias herbarias y los medicamentos que no han sido recetados (porque pueden interferir en los medicamentos que se usan para tratar depresión).
  • Dormir lo suficiente. Si su hijo tiene problemas para dormir, podría intentar:
    • Irse a dormir a la misma hora todas las noches.
    • Mantener el dormitorio oscuro y silencioso.
    • No hacer ejercicio después de las 5:00 p.m.
  • Seguir una dieta equilibrada. Si su hijo no tiene apetito, trate de hacer que coma pequeños refrigerios en vez de platillos grandes.
  • Pasar tiempo con amigos comprensivos.
  • Ser optimista en cuanto a sentirse mejor. El pensamiento positivo es muy importante en el tratamiento de la depresión. Es difícil ser optimista cuando uno se siente deprimido, pero recuérdele a su hijo que la mejoría tiene lugar gradualmente y lleva tiempo.

Si usted nota alguna señal de advertencia de suicidio (como comportamiento agresivo u hostil, pensamientos sobre la muerte en exceso o pérdida de contacto con la realidad), consiga ayuda profesional inmediatamente llamando tanto al médico de su hijo, como un asesor profesional o a un servicio de salud mental local o de urgencia. Llame al 911 si cree que su hijo se halla en peligro inminente.

Medicamentos

Aunque los entendidos creen que, para muchos niños con depresión, los beneficios de los medicamentos superan a los riesgos, la investigación sobre el uso de antidepresivos en niños es limitada. Los efectos a largo plazo y la inocuidad de los medicamentos usados para tratar la depresión en niños y adolescentes aún se desconocen.

Es posible que haya oído acerca de las inquietudes sobre una posible conexión entre antidepresivos y la conducta suicida. La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido advertencias sobre esta cuestión.

Especialmente durante las primeras semanas de tratamiento con un antidepresivo, hay un posible aumento en los sentimientos o comportamientos suicidas. Un niño que comienza un tratamiento con antidepresivos debería ser observado atentamente. Pero los niños con depresión sin tratar también corren un riesgo mayor de suicidio. De modo que es importante evaluar detenidamente todos los riesgos y los beneficios de los antidepresivos.

Opciones de medicamentos

Las opciones de medicamentos incluyen:

Para pensar

Los antidepresivos, como fluoxetina (Prozac, por ejemplo) pueden ser eficaces para tratar la depresión, pero pueden pasar de 1 a 3 semanas antes de que su hijo empiece a sentirse mejor. Puede necesitar hasta entre 6 y 8 semanas para ver más mejoría. Asegúrese de que su hijo tome los antidepresivos exactamente como se los receten y que siga tomándolos para que tengan tiempo de dar resultados. Si tiene alguna pregunta o inquietud acerca de sus medicamentos o si no nota ninguna mejoría al cabo de 3 semanas, hable con el médico de su hijo.

Los SSRI también pueden ser efectivos para tratar otras afecciones como ansiedad.

Es posible que su hijo tenga que probar varios medicamentos o diferentes dosis antes de dar con el tratamiento más eficaz. Después de que se encuentre el medicamento y la dosis correctos, su hijo podría tener que seguir tomando el medicamento por varios meses o más tiempo una vez que los síntomas de la depresión hayan disminuido, para prevenir que recurra la depresión.

Algunos niños a quienes primero se los diagnostica con depresión se los diagnostica más adelante con trastorno bipolar, el cual tiene síntomas cíclicos de depresión y manía (energía muy alta, a menudo con euforia, agitación, irritabilidad, conducta arriesgada o impulsividad). Si su hijo pequeño o adolescente tiene trastorno bipolar, un primer episodio de manía puede ocurrir espontáneamente. Pero también puede ser desencadenado por ciertos medicamentos como estimulantes o antidepresivos. Por esa razón, es muy importante que le diga al médico de su hijo acerca de cualquier antecedente familiar de trastorno bipolar y que observe a su hijo atentamente para ver si manifiesta señales de comportamiento maníaco. Para obtener más información acerca del trastorno bipolar en personas jóvenes, vea el tema Trastorno bipolar en niños y adolescentes..

Haga clic aquí para ver un Punto de decisión. Depresión: ¿Debería tomar mi hijo medicamentos para tratar la depresión?
Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Depresión: Cómo tomar antidepresivos en forma segura
Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Depresión: Cómo manejar los efectos secundarios del medicamento
Advertencia de la FDA

La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido una advertencia sobre antidepresivos y el riesgo de suicidio. La FDA no recomienda que las personas dejen de usar estos medicamentos. Por el contrario, una persona que toma antidepresivos debería ser vigilada por la posibilidad de señales de advertencia de suicidio. Estas señales pueden incluir hablar sobre la muerte o el suicidio y regalar pertenencias. Esto es especialmente importante al comienzo del tratamiento o cuando se cambian las dosis.

Otro tratamiento

Además de tomar medicamentos, otros tratamientos para la depresión incluyen asesoría psicológica profesional y terapia electroconvulsiva.

Los medicamentos complementarios como la hierba de San Juan han sido utilizados para tratar la depresión en adultos. Pero no hay evidencia de que estas terapias sean seguras para que las usen los niños o los adolescentes.2 También pueden interferir en la acción de otros medicamentos, como los antidepresivos.

Otras opciones de tratamiento

  • Los tipos de asesoría psicológica que se usan con más frecuencia para tratar la depresión en niños y adolescentes son:
    • Terapia cognitivo-conductual, la cual ayuda a reducir patrones negativos de pensamiento y alienta las conductas positivas.
    • Terapia interpersonal, la cual se concentra en las relaciones del niño con los demás.
    • Terapia de resolución de problemas, la cual ayuda a que el niño enfrente los problemas que tiene en el momento.
    • Terapia familiar, la cual proporciona un lugar para que toda la familia exprese sus miedos e inquietudes y aprenda nuevas maneras de llevarse bien.
    • Terapia de juego, la cual se usa con niños pequeños o con niños que tienen retrasos del desarrollo para ayudarles a enfrentar sus miedos y ansiedades. Pero no hay pruebas de que este tipo de tratamiento reduzca los síntomas de la depresión.
  • La terapia electroconvulsiva (ECT, por sus siglas en inglés) puede ser un tratamiento eficaz para un adolescente o un niño mayor que esté gravemente deprimido o que no responda a otro tratamiento, aunque este tratamiento rara vez se usa para niños y adolescentes. A pesar de que es un tratamiento eficaz para adultos con depresión grave, actualmente no hay estudios a largo plazo sobre la inocuidad del uso de ECT.2

Para pensar

La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado un implante estimulador del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la depresión en adultos. Este dispositivo puede usarse cuando otros tratamientos para la depresión no han funcionado.

Se coloca en el pecho un generador del tamaño de un reloj de bolsillo. Se extienden cables desde el generador hasta el nervio vago, ubicado en el cuello. El generador envía pequeños choques eléctricos por el nervio vago a aquella parte del cerebro que se cree que cumple un papel en el estado de ánimo.

Se necesitan más estudios para ver lo bien que funciona en niños que tienen depresión.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organización

National Suicide Prevention Lifeline
Dirección del sitio web: www.suicidepreventionlifeline.org

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Wagner KD, Brent DA (2009). Depressive disorders and suicide. In BJ Sadock et al., eds., Kaplan and Sadock’s Comprehensive Textbook of Psychiatry, 9th ed., vol. 2, pp. 3652–3663. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  2. Hazell P (2011). Depression in children and adolescents, search date July 2011. BMJ Clinical Evidence. Available online: http://www.clinicalevidence.com.
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Otras obras consultadas

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  • Wagner KD, Brent DA (2009). Depressive disorders and suicide. In BJ Sadock et al., eds., Kaplan and Sadock’s Comprehensive Textbook of Psychiatry, 9th ed., vol. 2, pp. 3652–3663. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

Créditos

Por El personal de Healthwise
John Pope, MD - Pediatría
David A. Axelson, MD - Psiquiatría Infantil y Adolescente
Última revisión 3 mayo, 2013

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