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Dolor crónico

Generalidades del tema

¿Es para usted este tema?

Este tema es para las personas con dolor crónico causado por problemas que no sean el cáncer. Si está buscando información sobre el dolor causado por el cáncer, vea el tema Dolor asociado con el cáncer.

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor que dura 3 meses o más se llama crónico. El dolor es la manera que tiene el cuerpo de avisarle que algo está mal. Es normal que tenga dolor cuando tiene una lesión o está enfermo. Pero el dolor que dura semanas, meses o años no es normal.

El dolor crónico puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. Puede variar de ser leve y molesto a ser tan fuerte que se interpone en sus actividades cotidianas.

Cualquiera puede tener dolor crónico. Es más común en los adultos mayores, pero no es una parte normal del envejecimiento. Los adultos mayores son más propensos a tener problemas médicos a largo plazo, como diabetes o artritis, los cuales pueden conducir a un dolor constante.

¿Cuál es la causa del dolor crónico?

La causa del dolor crónico no siempre es clara. Puede que ocurra debido a que no están funcionando bien las sustancias químicas del cerebro, las cuales suelen detener el dolor después de que mejora de una enfermedad o lesión. O puede ser provocado por nervios dañados. El dolor crónico también puede ocurrir sin una causa conocida.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas comunes del dolor crónico incluyen:

  • Dolor de leve a muy fuerte que no desaparece como se esperaba.
  • Dolor punzante, ardiente, constante o eléctrico.
  • Sensibilidad, opresión o rigidez.

¿Qué otros problemas puede causar el dolor crónico?

Si tiene dolor por mucho tiempo, puede hacerlo sentir muy cansado y quizás lo lleve a la depresión.

Puede interponerse en sus actividades sociales y físicas habituales. Puede que tenga tanto dolor que no pueda ir al trabajo ni a la escuela.

La intranquilidad emocional puede empeorar su dolor. El sistema de defensa (sistema inmunitario) del cuerpo puede debilitarse, provocando muchas infecciones y enfermedades.

¿Cómo se diagnostica el dolor crónico?

Su médico puede determinar si usted tiene dolor crónico preguntándole acerca de sus enfermedades pasadas y su estado de salud general. También le hará un examen físico.

Es posible que le hagan pruebas para determinar si un problema médico está causando el dolor. Es posible que su médico verifique si hay problemas con su sistema nervioso y quizás solicite análisis de sangre. Puede que también le haga preguntas para revisar su estado de ánimo y salud mental, y para ver lo bien que puede pensar, razonar y recordar.

En la mayoría de los casos, los resultados de las pruebas son normales. Esto puede hacer que sea difícil conocer la causa exacta del dolor. Pero esto no significa que su dolor no sea real.

¿Cómo se trata?

Usted puede usar un tratamiento en el hogar para el dolor leve o el dolor que tiene de vez en cuando. Hacer ejercicio y dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el dolor crónico.

Usar analgésicos (medicamentos para el dolor) de venta libre, como acetaminofén, aspirina o ibuprofeno también puede ayudar. Quizás desee probar terapias complementarias, como masajes y yoga.

Hable con su médico si su dolor no desaparece o si empeora. Puede que deba probar diferentes tratamientos para encontrar lo que funcione para usted. Los medicamentos orales, las inyecciones de anestésicos, la acupuntura, la neuroestimulación y la cirugía se usan para algunos tipos de dolor crónico.

Es importante que elabore un plan de tratamiento claro con su médico. El mejor plan puede incluir una combinación de tratamientos.

Vivir con dolor crónico puede ser difícil. La asesoría psicológica puede ayudarle a sobrellevarlo. También puede ayudarle a manejar la frustración, el temor, el enojo, la depresión y la ansiedad.

Es posible que siempre tenga dolor. Pero en la mayoría de los casos, el dolor crónico puede manejarse para que usted pueda seguir con su vida y hacer sus actividades cotidianas.

Preguntas frecuentes

Aprender acerca del dolor crónico:

Recibir un diagnóstico:

Recibir tratamiento:

Inquietudes a largo plazo:

Cómo vivir con dolor crónico:

Herramientas de salud 

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.


Las Medidas prácticas les ayudan a las personas a participar activamente en la gestión de una condición de salud. Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.
  Dolor crónico: Cómo pensar en forma saludable

Causa

La causa del dolor crónico no es clara.

Cuando se lesiona o se enferma, ciertos nervios envían señales de dolor al cerebro. Con el dolor crónico, estas señales de dolor continúan por semanas, meses o aun años después de que usted se recupera.

El dolor crónico puede producirse después de una lesión o enfermedad graves, como una lesión en la espalda o culebrilla, o puede suceder sin una causa conocida. También es posible que ciertas sustancias químicas del cerebro que suelen suprimir el dolor dejen de funcionar como deberían.

El dolor puede afectar:

  • Los músculos, los huesos y las articulaciones. Este dolor puede ocurrir a causa de lesiones o de una distensión muscular. Los problemas de salud, como la osteoartritis, la artritis reumatoide y la fibromialgia también pueden causarlo.
  • Los nervios y el sistema nervioso. Este tipo de dolor ocurre debido a la presión en los nervios o al daño en los nervios causados por una lesión o por un problema de salud. A veces, el dolor ocurre cuando hay algún problema con el sistema nervioso central. Esto puede suceder con diabetes, culebrilla y ciática, por ejemplo.
  • Los órganos. El dolor en los órganos ocurre debido a lesiones, infecciones o problemas de salud, como la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable, el dolor pélvico y las úlceras estomacales.

Usted puede tener más de un tipo de dolor al mismo tiempo. Por ejemplo, la fibromialgia puede causar dolor en los músculos y los nervios.

Síntomas

Los síntomas del dolor crónico incluyen:

  • Dolor que no desaparece como se esperaba después de una enfermedad o lesión.
  • Dolor que puede describirse como punzante, ardiente, constante o eléctrico.
  • Malestar, sensibilidad, opresión o rigidez.

El dolor puede provocar otros problemas, como:

  • Fatiga, que puede causar impaciencia y falta de motivación.
  • Insomnio, a menudo debido a que el dolor lo mantiene despierto durante la noche.
  • Abandono de la actividad y aumento de la necesidad de descansar.
  • Un sistema inmunitario debilitado, lo que provoca infecciones o enfermedades frecuentes.
  • Depresión, que es común y puede hacer que el dolor empeore.
  • Otros cambios en el estado de ánimo, como desesperanza, temor, irritabilidad, ansiedad y estrés.
  • Incapacidad, que puede incluir no poder ir al trabajo o a la escuela, o no poder hacer otras actividades cotidianas.

Qué sucede

Ya sea que su dolor crónico aparezca después de una lesión o enfermedad o por sí solo, el resultado suele ser el mismo: un ciclo de insomnio, inactividad, irritabilidad, depresión y más dolor.

El dolor crónico puede ser de leve a fuerte. Puede que reaparezca cada tanto a lo largo de varias semanas, meses o años. El ejercicio, los masajes regulares y los analgésicos —como el acetaminofén o los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o aspirina— pueden ser suficientes para controlar sus síntomas.

Por otro lado, puede que tenga dolor crónico constante que sea fuerte y requiera más que tratamiento en el hogar. Sin tratamiento, el síndrome de dolor crónico (cambios en el cuerpo causados por el dolor a largo plazo) puede volverse incapacitante.

Las vidas de sus familiares, sus amigos o sus cuidadores también pueden verse afectadas. Las personas de las que espera recibir ayuda también pueden necesitar apoyo. La terapia familiar o la participación en un programa de apoyo para cuidadores pueden ayudar.

Qué aumenta el riesgo

Los factores de riesgo son las cosas que aumentan su probabilidad de enfermarse o tener un problema. Los factores de riesgo de dolor crónico incluyen:

  • El envejecimiento. Los adultos mayores son más propensos a tener ciertos problemas de salud que pueden conducir a dolor crónico, como artritis, diabetes y culebrilla.
  • Ciertos problemas de salud. Estos incluyen:
    • Afecciones de salud existentes, como fibromialgia, culebrilla, artritis, depresión o trastornos de ansiedad, o dolor de miembro fantasma.
    • Problemas de salud pasados, como lesiones articulares o cirugías previas.
    • Estado general de salud. Puede que tenga un sistema inmunitario debilitado, lo que puede provocar infecciones o enfermedades frecuentes.
  • El estilo de vida, como no comer alimentos saludables, no hacer ejercicio en forma regular, fumar o tener un problema de drogas o alcohol.

Otros factores de riesgo incluyen el estrés, los problemas de relaciones o antecedentes de maltrato físico, sexual o emocional.

Cuándo llamar al médico

Llame a un médico por el dolor crónico si:

  • Su dolor ha durado más de 3 meses sin un motivo claro.
  • Se siente deprimido o triste, o no disfruta de las actividades o los pasatiempos de los que disfrutaba en el pasado. Puede que tenga depresión, la cual es común con el dolor crónico.
  • No puede dormir a causa del dolor.
  • Tuvo alguna enfermedad o lesión que ya sanó, pero todavía tiene dolor.

Espera vigilante

La espera vigilante es un período durante el cual usted y su médico observan sus síntomas sin usar tratamiento médico.

Durante este período de espera vigilante, es posible que su médico le recomiende que trate de dormir más, intente reducir el estrés y haga más ejercicio. Si puede controlar el dolor con ejercicio, masajes y analgésicos, puede que no necesite tratamiento adicional.

Pero la espera vigilante no es apropiada si su dolor es fuerte o si interfiere con su vida. Si demora el tratamiento, puede que el dolor empeore.

A quién consultar

Si tiene dolor de leve a moderado que continúa reapareciendo y que no puede controlar en su casa por sí solo, es posible que deba ver a uno de los siguientes profesionales de la salud:

  • Médico de familia
  • Internista, un médico que se especializa en la atención de adultos
  • Enfermera practicante, una enfermera con capacitación avanzada
  • Asistente médico, un profesional de la salud que practica medicina bajo la supervisión de un médico
  • Médico osteopático, un médico que usa medicamentos, cirugía y otros tipos de tratamiento pero también podría usar manipulación o tratamiento manual

Si su dolor crónico es de moderado a fuerte y es constante, o si el tratamiento no controla el dolor, es posible que deba consultar a un especialista, como a uno o más de los siguientes:

  • Especialista en el manejo del dolor, un médico que se especializa en tratar dolor crónico
  • Especialista en fisioterapia y rehabilitación, un médico que se especializa en medicina física y rehabilitación
  • Fisioterapeuta, alguien que evalúa problemas y lesiones físicas, y luego brinda educación y tratamiento
  • Neurólogo, un médico que se especializa en tratar el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso
  • Anestesiólogo, un médico que se especializa en usar técnicas y medicinas que bloquean el dolor
  • Psiquiatra, psicólogo o consejero autorizado de salud mental, todos los cuales se especializan en tratar asuntos de la salud mental y el comportamiento
  • Cirujano ortopédico, un médico que se especializa en la cirugía de huesos, músculos y articulaciones
  • Reumatólogo, un médico que se especializa en tratar enfermedades autoinmunitarias y problemas en las articulaciones
  • Quiropráctico, alguien que se especializa en tratar problemas que afectan la alineación de los músculos y los huesos

A menudo, más de un especialista le tratará el dolor crónico. Por ejemplo, puede que un médico primario maneje sus medicamentos y un fisioterapeuta le ayude a restablecer sus funciones por medio de ejercicio u otros tratamientos. Un consejero profesional puede ayudarle a sobrellevar la situación y manejar la depresión. Alguien más puede ayudarle con acupuntura o yoga.

A fin de prepararse para su cita, vea el tema Cómo aprovechar al máximo su cita.

Exámenes y pruebas

Su médico tomará un historial médico detallado, haciéndole preguntas sobre su salud general; enfermedades, cirugías o lesiones que haya tenido en el pasado; y sobre su dolor. Puede que le pida que comience a mantener un diario del dolor (¿Qué es un documento PDF ?).

Examen físico

En su examen físico, su médico buscará zonas que estén sensibles, débiles o entumecidas. El médico también revisará si tiene problemas de salud que contribuyan al dolor crónico, como:

  • Problemas del sistema nervioso. Puede que le pidan que haga algunas tareas físicas, como caminar a lo largo de un pasillo o levantarse de una silla. Al revisar sus reflejos y su capacidad de sentir el tacto leve, su médico puede detectar un problema nervioso. El médico también puede pedirle que repita una serie de números o que responda preguntas simples sobre fechas, lugares y eventos actuales.
  • Problemas de salud mental. Una evaluación de salud mental implica hacerle preguntas para ayudarle a su médico a averiguar si afecciones como la depresión, el insomnio o el estrés están contribuyendo a, o son el resultado de, su dolor crónico. Estas afecciones suelen ocurrir con dolor crónico. Puede que también se le pregunte sobre su consumo de alcohol y drogas. Responder estas preguntas en detalle y honestamente puede ayudarles a su médico y a usted a identificar las fuentes de su dolor crónico.

Pruebas

Puede que una o más de estas pruebas le ayude a su médico a descartar problemas de salud que puedan causar dolor crónico.

  • Análisis de sangre u otras pruebas de laboratorio: Se le toma una pequeña muestra de sangre y luego se evalúa para ver si usted tiene una infección u otra afección que pudiera estar causando su dolor.
  • Radiografías u otros exámenes de diagnóstico por imágenes (como tomografías computarizadas, resonancias magnéticas o ecografías): Estas pruebas toman imágenes de las estructuras internas del cuerpo para detectar enfermedades y lesiones.
  • Electromiograma (EMG) y estudios de conducción nerviosa u otras pruebas de los nervios: Estas pruebas miden la función muscular y nerviosa para averiguar si su dolor crónico está relacionado con problemas musculares o nerviosos.
  • Angiografía u otros estudios de los vasos sanguíneos: En esta prueba, se inyecta un material de contraste y se introduce un pequeño tubo en las arterias para registrar el movimiento de la sangre dentro del cuerpo.
  • Bloqueos nerviosos de diagnóstico: Un ejemplo es una inyección de un anestésico local en el nervio o a su alrededor para identificar si ese nervio está causando el dolor.

Generalidades del tratamiento

Tratar el dolor crónico puede ser desafiante. Y puede que tome varios tipos o combinaciones de tratamientos antes de que encuentre alivio.

Asegúrese de buscar tratamiento si su dolor dura más de 2 o 3 meses. Es posible que el tratamiento temprano impida que el dolor empeore.

Las metas del tratamiento son reducir su dolor y aumentar su capacidad de desenvolverse. Esto incluye mejorar su sueño y sus habilidades para sobrellevar los síntomas, y reducir el estrés para que pueda regresar a sus actividades regulares.

Es importante que elabore un plan de tratamiento claro con su médico. Parte de este plan incluye identificar maneras de manejar su dolor usted mismo. Solo usted conoce la gravedad de su dolor y cómo le afecta la vida. Asegúrese de preguntarle a su médico si no comprende las medidas que puede tomar cuando el dolor aparezca o empeore.

Tratamientos para el dolor crónico

Es posible que pueda controlar su dolor en casa usando analgésicos y practicando hábitos saludables. Para obtener más información, vea Tratamiento en el hogar.

Cuando el tratamiento en casa no es suficiente, otros tratamientos pueden incluir:

  • Analgésicos o medicamentos para tratar problemas vinculados al dolor crónico. Para obtener más información, vea Medicamentos.
  • Tratamientos como asesoría psicológica, fisioterapia y terapias complementarias. Para obtener más información, vea Otros tratamientos.
  • Cirugía, como la administración intratecal de fármacos y la estimulación de la médula espinal. Para obtener más información, vea Cirugía.

Si su dolor crónico no se alivia después de que ha probado numerosos tratamientos, quizás desee considerar ir a una clínica para el manejo del dolor. El tratamiento es proporcionado por un equipo de médicos que trabajan juntos para abordar todas las cosas que puedan causar su dolor crónico.

Prevención

El dolor crónico no siempre puede prevenirse. Pero puede que mantener una buena salud física y mental sea la mejor manera de prevenir el dolor crónico o de ayudarle a sobrellevarlo.

  • Trate sus problemas de salud temprano.
  • Duerma lo suficiente todas las noches. Aprenda a combinar actividad y descanso a lo largo de cada día.
  • Haga ejercicio.
  • Siga una dieta equilibrada.
  • Trate de reducir el estrés en su vida.

Tratamiento en el hogar

Duerma lo suficiente

Si está cansado durante el día y tiene problemas para dormir, trate de:

  • Fijar una hora para acostarse y levantarse; y cumplir con este horario, incluso los fines de semana. Esto ayuda al cuerpo a acostumbrarse a un horario de sueño regular.
  • Hacer un poco de ejercicio durante el día.
  • Evitar las siestas, especialmente cuando cae la tarde.
  • Evitar el consumo de bebidas o de comidas con cafeína después de las 3 p.m. Esto incluye café, té, bebidas cola y chocolate.

Enfrente los problemas de inmediato

Trate temprano las afecciones médicas y las inquietudes de salud mental, antes de que empeoren y se vuelvan más difíciles de tratar.

Las afecciones de salud no tratadas (como la culebrilla) o los problemas de salud mental (como la depresión o la ansiedad) pueden hacer que el dolor crónico sea más difícil de tratar.

Manténgase activo

Haga ejercicio aeróbico en forma regular —como nadar, montar en bicicleta fija y caminar— para mejorar su fuerza y su salud.

Puede que los ejercicios en el agua sean especialmente útiles para reducir el dolor que empeora durante actividades en las que se usa el propio peso corporal, como caminar.

Hable con su médico antes de comenzar un programa de ejercicios. Comience lentamente y aumente el esfuerzo poco a poco. Si tiene rigidez en las articulaciones, pruebe tomar un baño o una ducha de agua tibia primero para aflojarse. Además, haga algunos ejercicios de estiramiento todos los días.

Programe su día de modo que haga más actividad cuando tiene más energía. Aprenda a moverse de maneras que tengan menos probabilidades de empeorar su dolor.

Practique hábitos saludables

  • Siga una dieta equilibrada. La buena nutrición le ayudará a mantenerse saludable y fuerte. Para obtener más información sobre la buena nutrición, vea el tema Alimentación saludable.
  • Deje de fumar. Puede que el hábito de fumar afecte su nivel de dolor y puede que reduzca lo bien que funciona su tratamiento para el dolor crónico. Para obtener más información, vea el tema Cómo dejar de fumar.
  • Reduzca el estrés. Pruebe una terapia de relajación, como ejercicios de respiración o meditación. Para obtener más información, vea el tema Manejo del estrés.

Tenga en cuenta herramientas que quizás ayuden

Es posible que los dispositivos de asistencia, como los bastones para caminar o los extensores de las manijas de las puertas, le ayuden a hacer sus actividades cotidianas. Estos dispositivos pueden ayudarle a tener más movilidad e independencia.

Intente hacerse masajes

Con los masajes a sí mismo, usted puede ayudar a relajar sus propios músculos de la espalda con una bola de tenis.

Los cuidadores requieren cuidado también

Si usted es un cuidador de una persona que tiene dolor crónico, su propio estrés y preocupación también pueden hacer que usted tenga síntomas de depresión, dolores indeterminados en el cuerpo, trastornos digestivos o dolores de cabeza.

Los expertos dicen que es importante que usted también se cuide y que no se sienta culpable por ello. Para obtener más información, vea el tema Consejos para el cuidador.

Medicamentos

A menudo, los medicamentos pueden ayudar a controlar el dolor crónico. En algunos casos, puede que lleve varias semanas que los medicamentos funcionen.

Es posible que los medicamentos den mejor resultado cuando se usen junto con otros tipos de tratamiento, como fisioterapia y asesoría psicológica, para abordar las diferentes causas del dolor crónico.

A veces, un medicamento pierde toda o una parte de su capacidad para funcionar si se usa a diario por un período largo de tiempo. Esto se debe a que el cuerpo genera una tolerancia al medicamento. Si esto ocurre, puede que usted tenga que tomar más de ese medicamento, cambiar de medicamento o añadir otro medicamento. Su médico puede ayudarle a hacer esto.

Píldoras para el dolor

Probablemente comience con medicamentos que produzcan la menor cantidad de efectos secundarios (como acetaminofén). Cuando sea necesario, se aumentará la dosis o se cambiarán los medicamentos. Use los medicamentos en forma segura. Lea y siga todas las instrucciones en la etiqueta.

Medicamentos para colocar en la piel

Pueden usarse una variedad de cremas, geles, aerosoles y parches para aliviar el dolor crónico, incluyendo:

  • Analgésicos tópicos. Estos son analgésicos que se aplican directamente en la piel, como la crema EMLA o un parche de lidocaína (Lidoderm). Algunas cremas y geles pueden hacerse en la farmacia de acuerdo con las instrucciones de su médico. Algunos pueden contener capsaicina, una sustancia natural que se encuentra en los chiles.
  • Aerosoles refrescantes. Implican usar un aerosol refrescante (como Biofreeze) directamente en la piel. Esto puede repetirse varias veces.

Inyecciones

Los medicamentos inyectados, inyecciones, pueden usarse para tratar el dolor crónico, incluyendo:

  • Inyecciones esteroides epidurales (inyectar esteroides alrededor de la columna vertebral). Aunque estas inyecciones se han usado por muchos años y puede que alivien la lumbalgia o el dolor de cuello causados por la enfermedad del disco o por nervios comprimidos, es posible que no funcionen para todas las personas.
  • Inyecciones para el bloqueo de las articulaciones. Un corticosteroide se inyecta en la articulación o articulaciones doloridas.
  • Inyecciones para bloqueo nervioso. Un anestésico se inyecta en el nervio afectado para calmar el dolor. Puede que el anestésico calme el dolor por algunos días, pero el dolor suele regresar. Aunque los bloqueos nerviosos normalmente no curan el dolor crónico, puede que le permitan comenzar a hacer fisioterapia y mejorar su amplitud de movimiento.
  • Inyecciones en puntos doloridos. Estas pueden aliviar el dolor inyectando un anestésico local en los puntos doloridos (o zonas sensibles específicas) asociados con el dolor miofascial crónico o la fibromialgia. Estas inyecciones no alivian el dolor crónico en todas las personas.

Cirugía

La cirugía para el dolor crónico no es común. La cirugía suele considerarse solamente después de que otros tratamientos hayan fracasado o si se considera médicamente necesaria.

La cirugía puede calmar el dolor, pero también puede dañar permanentemente su capacidad de percibir otras sensaciones, como el tacto leve y los cambios de temperatura. También puede hacer que se presente un dolor diferente.

Sistemas implantados para controlar el dolor

Los sistemas implantados para controlar el dolor implican insertar dispositivos bajo la piel o en algún otro lugar del cuerpo. Los dispositivos usan medicamentos, corriente eléctrica, calor, o sustancias químicas para adormecer o bloquear el dolor.

  • La administración intratecal de fármacos envía medicamentos a la zona de su dolor.
  • La neuroestimulación eléctrica usa corriente eléctrica para interrumpir las señales de dolor.
  • La ablación nerviosa destruye o elimina los nervios que envían las señales de dolor.
  • La simpatectomía química usa productos químicos para destruir los nervios. Este tratamiento puede usarse para un tipo de dolor crónico llamado síndrome de dolor regional complejo, que afecta el sistema nervioso.

Descompresión

La descompresión es un tipo de cirugía que se usa para el dolor de los nervios, como de neuralgia del trigémino. El médico corta la piel y luego trata de mover los vasos sanguíneos u otras estructuras que estén ejerciendo presión sobre los nervios y causando dolor.

Otro tratamiento

Terapia manual

Para el dolor de espalda, la fisioterapia, la atención osteopática o la atención quiropráctica suelen incluir manipulación de la columna, la cual es una clase de terapia manual. Consiste en trabajar en la cabeza, los hombros, el cuello, la espalda o las caderas. Puede abarcar desde masajes y una presión lenta a un sacudón rápido. Su proveedor de cuidados también puede usar terapia de calor y frío para aliviar el dolor.

También puede aprender ejercicios de estiramiento y de amplitud de movimiento para mantener fuerza, flexibilidad y movilidad.

TENS

La neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés) aplica breves impulsos eléctricos en las terminaciones nerviosas de la piel para aliviar el dolor crónico.

Asesoría psicológica

Es común responder al dolor crónico con sentimientos de frustración, depresión, ansiedad, temor e incluso enojo. Estos sentimientos pueden hacer que sea más difícil manejar el dolor crónico, sobre todo si usa alcohol o drogas para tratar sus síntomas.

Un consejero puede usar tratamientos como terapia cognitivo-conductual para ayudarle a sobrellevar su dolor.

Haga clic aquí para ver una Medida práctica. Dolor crónico: Cómo pensar en forma saludable

Grupos de apoyo

Un grupo de apoyo está integrado por personas con experiencias similares que pueden comprender sus sentimientos y brindarle calma. Pueden impedir que usted se sienta aislado y solo.

Estar rodeado de otros que comparten su problema puede ayudarles a usted y su familia a aprender cómo aceptar y manejar el dolor crónico.

Para encontrar un grupo cerca de usted, comuníquese con la American Chronic Pain Association (Asociación Americana para el Dolor Crónico) al 1-800-533-3231 o en línea en www.theacpa.org.

Terapias complementarias

Probar una de estas terapias complementarias puede reducir el dolor, ayudarle a sobrellevar el estrés y mejorar su bienestar emocional y físico.

Si decide probar una o más de estas terapias complementarias para tratar su dolor crónico, busque un profesional de la salud que tenga capacitación especial y, si es posible, certificación en la terapia en particular.

Es posible que obtenga una remisión de alguien en quien confía, como su médico, su familia o sus amigos. Asegúrese de que todos sus profesionales de la salud sepan todos los tipos de tratamientos que usted está usando para reducir el dolor crónico.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

National Institute of Neurological Disorders and Stroke
Dirección del sitio web: www.ninds.nih.gov

American Chronic Pain Association (ACPA)
Dirección del sitio web: www.theacpa.org

Referencias

Otras obras consultadas

  • American Society of Anesthesiologists (2010). Practice guidelines for chronic pain management. Anesthesiology, 112(4): 810–833.
  • Brodie EE, et al. (2007). Analgesia through the looking-glass? A randomized controlled trial investigating the effect of viewing a 'virtual' limb upon phantom limb pain, sensation and movement. European Journal of Pain, 11(4): 428–436.
  • Dubinsky RM, et al. (2010). Assessment: Efficacy of transcutaneous electric nerve stimulation in the treatment of pain in neurologic disorders (an evidence-based review): Report of the Therapeutics and Technology Assessment Subcommittee of the American Academy of Neurology. Neurology, 74(1): 173–176.
  • National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) (2008). Spinal cord stimulation for chronic pain of neuropathic or ischaemic origin. London: National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE). Available online: http://guidance.nice.org.uk/TA159.
  • National Pharmaceutical Council (NPC), Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations (JCAHO) (2001, with 2005 update). Pain: Current understanding of assessment, management, and treatments. Available online: http://www.npcnow.org/App_Themes/Public/pdf/Issues/pub_related_research/pub_quality_care/Pain-Current-Understanding-of-Assessment-Management-and-Treatments.pdf.
  • Woolf CJ (2004). Pain: Moving from symptom control toward mechanism-specific pharmacologic management. Annals of Internal Medicine, 140: 441–451.
  • Ziconotide (Prialt) for chronic pain (2005). Medical Letter on Drugs and Therapeutics, 47(1223/1224): 103–104.

Créditos

Por El personal de Healthwise
Anne C. Poinier, MD - Medicina interna
Nancy Greenwald, MD - Medicina física y rehabilitacíon
Última revisión 16 agosto, 2013

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