El temperamento es la manera única en la que cada persona piensa, se comporta y reacciona a otras personas y situaciones. Aunque cada persona es distinta, existen patrones básicos de temperamentos, como ser tímido y reservado o extrovertido y ansioso por probar cosas nuevas.

A menudo, el temperamento afecta los siguientes aspectos de una persona:

  • Respuestas emocionales. Por ejemplo, algunos bebés son más sensibles a los estímulos y se agobian con facilidad. Estos bebés podrían reaccionar con llanto a juegos en los que se los mece o les hacen cosquillas. Es posible que los bebés que son menos sensibles disfruten enormemente de estos juegos.
  • Capacidad para concentrarse sin distraerse. Aunque se trata en parte de una habilidad que se aprende, la capacidad de una persona para concentrarse en una cosa a la vez también es un rasgo que está relacionado con el temperamento. Las personas que se frustran con facilidad o que son muy sociables podrían tener dificultades para concentrarse en las tareas.
  • Capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes. Algunas personas parecen tener una capacidad natural para aceptar el cambio. Otras son muy resistentes a cualquier rutina nueva.
  • Nivel de actividad. A algunas personas les gusta interactuar con personas y estar siempre haciendo algo. Otras personas prefieren las actividades tranquilas y suelen estar solas.

El temperamento recibe una gran influencia de las experiencias vitales y el entorno de una persona. Por ejemplo, un niño tímido que reciba abrazos y elogios a menudo desarrollará confianza en sí mismo. Esto le ayuda a responder de manera positiva a nuevas situaciones.

El temperamento puede cambiar con el tiempo a medida que una persona madura.

Revisado: 9 septiembre, 2014

Autor: El personal de Healthwise

Evaluación médica: Susan C. Kim, MD - Pediatría & Louis Pellegrino, MD - Pediatría del Desarrollo