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Displasia de cadera: Cómo cuidar a su hijo con un yeso pelvipédico

Introducción

Los yesos pelvipédicos se usan frecuentemente para tratar a los niños que tienen problemas de cadera, de pelvis o en las piernas, como displasia del desarrollo de la cadera (DDH, por sus siglas en inglés). Es posible que esté nervioso de que su hijo tenga un yeso pelvipédico. Puede ser abrumador ser responsable del cuidado y la limpieza del yeso. Sin embargo, el cuidado de un yeso pelvipédico no es tan difícil como puede parecer a primera vista. Después de familiarizarse con una rutina, encontrará que puede manejar las tareas diarias que implica el cuidado del yeso. Irá adquiriendo cada vez más seguridad de que puede mantener a su hijo seguro y cómodo mientras tenga el yeso.

Puede ayudar a cuidar el yeso pelvipédico de su hijo:

  • Aprendiendo las técnicas básicas de limpieza del yeso.
  • Aprendiendo a manejar lo relacionado con el cuidado diario, como cambiar un pañal.
  • Ganando en confianza al ocuparse de su hijo y saber identificar los problemas que se pueden presentar.

Cómo

El cuidado apropiado del yeso de su hijo incluye dejar que se seque adecuadamente, mantenerlo limpio, prevenir infecciones y otros problemas, y saber cuándo llamar al médico. También debe ser capaz de colocar a su hijo adecuadamente en el yeso.

Secado del yeso

Si el yeso de su hijo está hecho de yeso, es posible que necesite tiempo para secarse después de que se lo pongan por primera vez. Su hijo probablemente esté en una posición semisentada y es posible que necesite que usted lo ayude a moverse. Cambie de posición a su hijo al menos cada 2 horas entre las primeras 24 y 48 horas para evitar un secado irregular del yeso. Puede usar un ventilador para ayudar a que el yeso se seque más rápido, pero no use calor. Si da un pequeño golpecito en el yeso y escucha un sonido hueco, esto quiere decir que está seco.

Cómo mantener el yeso limpio y seco

Limpie solamente las manchas del yeso y haga todo lo posible para mantenerlo seco. Pero tenga en cuenta que el yeso podría ensuciarse o mojarse de vez en cuando.

Concéntrese en tomar medidas preventivas y limpiar el yeso cuando sea necesario.

  • Si su hijo usa pañales, utilice un tamaño más pequeño del que usaría normalmente y utilice solo pañales desechables. Corte las cintas adhesivas del pañal para que no irriten la piel de su hijo, y meta el pañal dentro del yeso desde la parte posterior hacia el frente. La parte de plástico del pañal debe estar orientada hacia el yeso. El lado absorbente del pañal debe estar del lado de la piel de su hijo. Cambie el pañal tan pronto como sea posible después de que su hijo se orine o tenga una evacuación intestinal. Por la noche, agregue un pañal adicional más pequeño, una toalla sanitaria o un pañal para la incontinencia de adultos en el interior del pañal.
  • Si puede levantar a su hijo que ya no usa pañales, ayúdelo a usar el inodoro. Intente meter una hoja de plástico para envolver comida en los bordes posteriores del yeso para ayudar a que los desechos de su hijo vayan al inodoro. Quite el plástico y tírelo a la basura cada vez que su hijo haya terminado de usar el baño. (No eche la envoltura de plástico en el inodoro). Asegúrese de que la piel esté limpia y seca después de que su hijo use el baño.
  • En el caso de un niño más grande, utilice una bacinilla. Ponga a su hijo en una posición semisentada, en la que el torso y la cabeza estén más arriba que la parte inferior del cuerpo. Gire suavemente a su hijo a un lado y deslícele la bacinilla por debajo de las nalgas. Después de que lo devuelva a la posición semisentada, ajuste la bacinilla, según sea necesario, ubicándola entre los muslos de su hijo. Haga una "mecha" de papel higiénico para cuando orinen las niñas. Enrolle unas hojas de papel higiénico y colóquelas entre la zona genital y la bacinilla. Esto ayuda a que la orina fluya en la bacinilla con un chorro controlado. Asegúrese de que la piel esté limpia y seca después de que su hijo use la bacinilla.
  • Limpie las partes muy sucias del yeso y reduzca los olores. Puede usar un paño húmedo, con o sin detergente, para limpiar las partes sucias de un yeso de fibra de vidrio. Frotar pasta dental en las zonas sucias también puede ayudar a eliminar los olores. Utilice un paño con la menor cantidad de agua posible para limpiar el yeso. Se pueden pegar tiras aromatizadas, como las que se utilizan para zapatos, en el exterior del yeso.
  • Si se moja el yeso, séquelo con un secador de cabello en un nivel bajo y frío. Mantenga el secador de pelo alejado alrededor de 18 pulgadas (46 cm) de la piel de su hijo.
  • Dele un baño de esponja diariamente a su hijo. Tenga cuidado de no mojar el yeso. Use un paño húmedo y limpie la piel expuesta de su hijo y también por debajo de los bordes del yeso. Si se puede hacer con facilidad, quite las migajas u otras partículas pequeñas debajo del yeso. No introduzca objetos debajo del yeso para tratar de sacar algo.
  • Coloque la ropa de su hijo sobre el yeso para evitar que los alimentos o juguetes pequeños se metan debajo del yeso.

Posicionamiento, movimiento y comodidad

Mantenga a su hijo seguro y cómodo con técnicas básicas de cuidado.

  • Puede aplicar almohadillas de molesquín en los bordes de la zona abierta alrededor de los genitales y las nalgas de su hijo si estos bordes duros le irritan o dañan la piel. Corte trozos de 4 pulgadas (10 cm) de molesquín. Coloque el extremo de un trozo debajo del borde interior del yeso. Enrolle el otro extremo hacia arriba sobre el yeso y fíjelo con cinta. Ninguna parte de la cinta debe tocar la piel de su hijo. Superponga parcialmente los trozos hasta que haya hecho un borde suave y acolchado alrededor de las aberturas del yeso.
  • Fíjese si hay inflamación. Los dedos de los pies de su hijo deben ser de color rosa y deben estar tibios (no muy calientes). Su hijo debe ser capaz de moverlos y sentirlos cuando se los tocan.
  • Esté alerta a señales de irritación de la piel. Examine la piel de su hijo alrededor de los bordes del yeso todos los días. Utilice una linterna para ver debajo de los bordes del yeso.
  • Cambie de posición a su hijo cada 2 o 4 horas. Los movimientos frecuentes ayudan a aliviar las zonas de presión debajo del yeso para ayudar a prevenir la irritación y las llagas. De vez en cuando, ponga a su hijo en una posición semisentada al apoyarle la cabeza sobre almohadas o usar un asiento "puf".
  • Nunca mueva ni levante a su hijo utilizando la barra en el yeso. Este tipo de movimiento puede dañar el yeso o desestabilizar la ubicación de la cadera de su hijo.
  • Prevenga las úlceras de decúbito al mantener los pies del niño fuera de las superficies planas, como el suelo o el colchón de la cama, durante períodos largos. Coloque una almohada, una toalla enrollada u otro objeto suave:
    • Debajo de la parte frontal superior de los tobillos mientras el niño está acostado boca abajo.
    • Debajo de los tobillos y debajo de la pantorrilla mientras su hijo está boca arriba.
  • Póngale a su hijo ropa cómoda. Su hijo o hija puede usar camisas, faldas y vestidos de una talla mayor a la suya sobre el yeso una vez que esté seco. Puede adaptar la ropa que vaya sobre las piernas y el torso, como pantalones cortos o largos, al cortar las costuras laterales. Luego, puede aplicar broches de presión o tiras adhesivas como el Velcro a las costuras. Los lados se pueden unir entre sí o a los costados del yeso.
  • Mueva a su hijo con cuidado. Doble las rodillas y mantenga la espalda recta cuando levante a su hijo. Al levantarlo, soporte el peso del yeso con un brazo alrededor de los hombros de su hijo y el otro alrededor de sus nalgas. Cuando dos personas muevan a su hijo, una debe levantarlo por debajo de los hombros, y la otra por debajo de las piernas. Deben levantarlo juntos a la cuenta de tres.

Su hijo necesita el contacto físico con usted, especialmente cuando está enyesado. Mientras esté seguro de tomar las medidas básicas de seguridad, puede y debe abrazar y proporcionarle actividades estimulantes a su hijo, e interactuar con él.

Fomente la participación de su hijo en su familia.

  • Mueva a su hijo a diferentes partes de la casa a lo largo del día. Trate de rellenar un vagón o un cochecito con almohadas y mantas para mover a su hijo por la casa. Los niños mayores pueden usar una silla de ruedas con un respaldo ajustable, que se puede alquilar en una tienda de suministros médicos o en un hospital. Tal vez le convenga poner a su hijo en una silla reclinable en diferentes habitaciones de su casa o en el patio.
  • Salga a caminar con su hijo. Muchos cochecitos están hechos con respaldos ajustables para reclinar según sea necesario. Asegúrese de que su hijo esté sujeto con correas o cinturones de seguridad.
  • Salga a pasear en coche. Su hijo debe permanecer siempre en el asiento trasero y en un asiento de seguridad para el automóvil. Según la posición de las piernas de su hijo, es posible que necesite un asiento de seguridad para el automóvil especialmente diseñado. Pregúntele a su médico acerca de dónde comprar o alquilar uno. Por lo general, están disponibles en hospitales o en tiendas de suministros médicos. Es posible que se deba colocar y asegurar a los niños mayores en posición horizontal en el asiento trasero.

Cómo saber cuándo llamar al médico

Mantenga una vigilancia constante de su hijo y la condición del yeso. A pesar de que debe llamar a su médico en cualquier momento que tenga preguntas, hable con él de inmediato cuando su hijo:

  • Muestre señales de dolor o malestar, como llorar o quejarse por razones desconocidas. Un niño mayor puede quejarse de dolor o ardor en una zona determinada bajo el yeso.
  • Tenga los dedos de los pies fríos y a la vez pálidos o azulados.
  • Esté vomitando o tenga fiebre.
  • Tenga comezón de forma continua o tenga otras señales de irritación, como enrojecimiento, comezón, ampollas o llagas.
  • Tenga secreción por debajo del yeso.
  • Empiece a tener hinchazón.

También llame a su médico en cualquier momento en que el yeso:

  • Tenga algo que le haya caído adentro y que esté atascado.
  • Empiece a dar mal olor.
  • Parezca apretado o flojo.
  • Tenga partes desgastadas, agrietadas, blandas o sueltas.

Créditos

Por El personal de Healthwise
John Pope, MD - Pediatría
Susan C. Kim, MD - Pediatría
Última revisión 12 noviembre, 2013

Última revisión: 12 noviembre, 2013

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